martes, 31 de enero de 2023

Enero 2023 (Recapitulación I)

 


Pues quien nos lo iba a decir. 

Comencé el mes pensando que estaría muy bien reactivar este blog, volver a publicar con cierta asiduidad, intentar rematar algunas historias que quedaron pendientes. Mi intención era escribir tres o cuatro veces a la semana, pero al cuarto o quinto día me dije, ¿y si consigo llegar a escribir una entrada diaria durante una semana? Y la semana me dije, ¿y si intento que sean dos? Y a los quince días pensé que sería una pasada completar un mes entero con publicaciones en el blog. 

Y aquí estamos, a 31 de enero y con 31 entradas diarias. 

Cierto es que hice alguna trampa. Las historias que aparecen, y alguna otra que aparecerá, ya estaban creadas cuando decidí cerrar el blog y para ello hice una página llamada Antes de Cerrar. De eso hace ya mas de cuatro años, y muchas cosas pasaron desde entonces, y no todas buenas. 

Y hubo muchas noches en las que fue necesario improvisar, escribir sobre cualquier cosa, incluso hacer unas rimas como si fuese yo poeta. Pero estoy satisfecho, feliz de haber empezado algo y conseguir cierta constancia.

¿Y ahora qué?, os preguntaréis con cierta impaciencia y deseosos de que esto no acabe nunca. Pues el próximo reto será superar las entradas del año 2011 y del año 2010. Intentaré buscar algo más de tiempo para depurar un poco más lo que escribo, inventar algún relato nuevo, tal vez redondear alguna idea que quedó a medio desarrollar. 

Pero no prometo nada, ya os lo adelantaba en las dos entradas del 2022No escribiré sobre proyectos o reconstrucciones, sobre propósitos para los próximos meses o nuevos comienzos para viejas historias. No volveré a contar lo que ya he contado tantas veces ni me fijaré metas u objetivos. Ahora simplemente toca vivir. 

Iré escribiendo lo que tenga a bien escribir, y ojalá vosotras tengáis a bien seguir este sitio y venir de vez en cuando a pasar un ratito. (Y si de paso le dais al botón de seguir sería la repera!)



lunes, 30 de enero de 2023

Aprendizaxes

 


Andamos ás veces algo perdidos, denortados, sen saber moi ben quen somos nin cara a onde imos. Non todos os que vagan andan perdidos, como lle escribe Gandalf a Frodo referíndose a Trancos, pero o certo é que ás veces extraviamos o rumbo e damos voltas arredor de nós mesmos como unha nave que perdeu o temón; imos dun lado para outro sen acomodo e sen saber a onde queremos chegar. 

Mesmo sen querer chegar a ningún lugar. Xirando como a roda dun muiño, sen pausa, pero sen movernos. Como ese compañeir@ de traballo que quere aparentar que fai movéndose dun lado para outro, sempre con presas pero facendo nada. 

E resulta que nestes momentos, nestas raras etapas das nosas vidas (que tranquilamente poden durar anos) chegamos a esquecer non só o camiño, senón tamén quen somos e de onde vimos. Perdémonos totalmente, non vemos ao lonxe mans amigas facéndonos acenos para que volvamos nen escoitamos as voces que nos preguntan polo que buscamos e polo que nos falta. 

Unha casualidade, ás veces, un sorriso ou unha frase bastan para atoparnos, para descubrir quen somos. Pois o único certo é que somos infinitos en nós mesmos, e aínda que ás veces non nos recoñecemos no neno que fomos nen no mozo que non se sentía parte do mundo, resulta que co paso do tempo hai un lugar no que sempre me atopo e sei quen son.

Son simplemente o que vexo reflexado nos seus ollos cando me din, por exemplo, que me dan un bico de boas noites, outro bico porque me queren e un terceiro porque me requetequeren.

E entón desaparece a arañeira na que ando metido, volven a soprar ventos favorables e teño unha idea clara de quen son e de cal é o camiño que teño que facer. 




domingo, 29 de enero de 2023

La fiesta (III)

 


La fiesta (I).


(III)

La vida en la colonia. Esa era la esperanza de los cientos de personas que habían salido de la tierra veinte años antes. Llegar la base orbital que aún estaba de camino hacia uno de los cientos de planetas que se habían seleccionado como habitables. La misión consistía en enviar, con dos años de diferencia en el lanzamiento, tres misiones tripuladas con todo lo necesario para iniciar una nueva humanidad. Ellos estaban a bordo de la tercera de las expediciones, en la que sobre todo iban los pobladores de ese nuevo mundo que querían crear. La primera de las naves era poco menos que un inmenso contenedor con toda la maquinaría necesaria para ir montando las plataformas orbitales en las que el principio se establecería la colonia. La tripulación estaba formada por apenas doscientas personas, y más de mil robots de trabajo y servicio. Desde su llegada al destino hasta la llegada de la segunda expedición tendrían que ocuparse del ensamblado de toda la estructura que debía albergar los cuatrocientos módulos de habitabilidad que iban en la segunda nave. Esta, además, llevaba a los científicos que comenzarían con el proceso de terraformación. Por último, la tercera de las naves llevaba básicamente a las familias de las tripulaciones de las dos primeras expediciones. Al tratarse de un viaje sin retorno, se había decidido que tenían que viajar las familias enteras. No se trataba de mandar solamente astronautas o investigadores, sino de enviar pobladores que pudiesen asentarse en un planeta y crear una nueva civilización. Puede decirse que era una misión en la que no había una tripulación concreta, sino que era como si toda una gran ciudad decidiese irse del planeta.

De hecho, antes del viaje habían ya estado viviendo todos juntos en la gran base que se había construido para los planes de entrenamiento. Habían sido meses difíciles, aprendiendo muchas cosas sobre los viajes espaciales, sobre el funcionamiento de la naves, las posibles complicaciones que podían suceder durante la travesía. Una de las cosas que más habían tenido en cuenta es que el viaje no era más que una pausa, un intermedio en sus vidas. Si todo iba bien, dentro de ochenta años todo comenzaría de nuevo y la mayoría serían más o menos como eran ahora. Para ellos solamente habrían pasado cuatro o cinco años.

Como sin darse cuenta comenzaron a hablar de sus familias. Ella le contó que viajaba con sus hermanas y que sus padres iban en la segunda expedición. Su madre era oficial de comunicaciones y su padre era el supervisor de soporte vital de la nave. Él le contó que viajaba solamente con su padre, que era ingeniero de vuelo en la primera nave. Ya sabes, de los que envejecerán un poco más.

En efecto, los de la primera nave tendrían más periodos despiertos que en las otras dos naves por la sencilla razón de que iban menos, sus POM tendrían que ser algo más largos que los del resto y además, cuando la última expedición llegase a su destino ellos ya llevarían un par de años estableciendo la base orbital. Aún será un hombre joven, le dijo ella ante su cara de pesadumbre. Era algo que a todos les preocupaba. Todo estaba pensado para volver a hacer su vida cuando llegasen, pero no podían evitar pensar que algo podía fallar, que los cálculos podrían estar equivocados o simplemente que existiesen diferencias individuales que provocasen que los organismos no reaccionasen igual. Sabían que los cálculos estaban realizados para asegurar que la continuidad de la comunidad estuviese asegurado incluso con cierto número de bajas por el camino, y tenían la certeza de que habría bajas. Incluso podría suceder que al llegar les comunicasen que un familiar o un amigo ya había muerto.

Prefirieron no pensar. Dedicaron el resto del día a hablar de banalidades, contar historias de la época del entrenamiento. Descubrieron que, como no podía ser de otro modo, tenían algunos amigos comunes, que incluso podían hablar de instructores como si hubiesen compartido el mismo instituto. Ella se sorprendió sintiendo cierto desasosiego al pensar que lo que para ella sería una noche de sueño profundo, para él sería un año entero de trabajo y experiencias, de relación con otras personas. ¿Y si encontraba a otra persona?

Una vez más le tranquilizaron sus palabras diciéndole que no se preocupara, que para el próximo año la encontraría de nuevo.

- Y quien sabe, puede que incluso te toque a ti hacer el POM, y tendremos todo un año para estar juntos y conocernos.


sábado, 28 de enero de 2023

Sábados

 


Tal vez sea en los sábados donde más se nota el paso de los años y la diferencia entre generaciones. El sábado es el día de la piscina para los más pequeños, el partido de fútbol, a veces la comida con los abuelos. Ya más mayores comienzan a querer ir con los amigos, sus primeras salidas al centro comercial o al cine. A los quince o dieciséis la cosa se desmadra y queremos ya quedar hasta las once, hasta las doce y finalmente los sábados son esos días en los que el horario sufre alteraciones y acabas saliendo de casa a la hora que antes tenías que regresar. 

Pero cuando llegan bebés el sábado es el día en el que quieres ver una película y te quedas dormido en el sofá después de toda una semana de crianza intensiva. Y después el ciclo se repite, y los sábados son días en los que tienes que ir a recogerlos, o estás despierto porque no dan llegado a casa. 

Y tal vez llega un momento en el que el sábado es el día en el que esperas que te vengan a visitar....



 


viernes, 27 de enero de 2023

Libros


 

Supongo que es algo común a todos aquellos que tenemos cierta querencia por los libros. Acumulamos títulos en las estanterías, en la mesilla de noche y en el baño; hacemos listas a principios de año con las novelas, los ensayos y los libros de autoayuda que queremos leer; visitamos bibliotecas y somos incapaces de salir por la puerta sin algún préstamo y si entramos en una librería o en una tienda de segunda mano siempre aparece algún billete para gastar, aunque sepamos que tenemos una gran pila de libros por leer en casa.


Así me pasa a mi, y cada año la pila de libros por leer se hace más grande. Comencé el 2023 prometiéndome reducir las compras hasta equilibrar un poco la balanza entre los que leo y los que compro, pero al ir a nuestra librería de confianza a recoger las lecturas del segundo trimestre no pude resistirme a comprar también esta hermosa edición de la poesía completa de Kavafis traducida al gallego.

Y por si fuera poco, de la biblioteca saqué la primera novela de Brenda Navarro, Casas vacías, que espero que resulte igual de impactante que Ceniza en la boca, de la que os hablé hace unos días en este mismo blog (si, el famoso blog que Facebook insiste en mantener bloqueado).

Y así van pasando los días, entre los libros que no leo y los libros que me gustaría leer. Mañana o pasado volveré a comprar algún libro o a sentir que esa novedad que veo en las estanterías de la biblioteca tiene preferencia sobre las decenas de libros que tengo en casa. 

Y mientras tanto iré apurando la lectura de Madame Bovary e intentaré acabar de una vez Sapiens. No hay tiempo para mucho más. 




jueves, 26 de enero de 2023

Apoyos

 



- Hilario, tí oiches algo? Disque os de Facebook lle bloquearon o blog ao Ramón.

- A Ramón, a que Ramón?

- Ostias Hilario -dixo Toño algo molesto- aquel rapaz tan caladiño que paraba pola taberna fai anos. 

- No recuerdo Toño. Hace años que paso de todo. Sabes que desde que vi Juego de Tronos estoy intentando escribir una historia de magia y fantasía que rompa con todo lo escrito hasta ahora. 

Hilario es así, todos lo conocemos y ya no nos sorprende nada, tanto puede estar implicado en una extraña historia con el agente Weird y la agente Ginger como desaparecer durante años y reaparecer un día cualquiera en la Taberna de Beaufort diciendo que necesita una conexión segura. 

Pero lo que nos resulta extraño y despierta nuestros recelos sobre las redes sociales era el bloqueo que desde hace unos días sufre el blog de Ramón por parte de Facebook. No es que nosotros seamos muy de Facebook, ni de Twiter ni caralladas de esas, pero de alguna manera, con el paso de los años, le hemos cogido cariño al muchacho y a su Mar de Beaufort, sobre todo ahora que comenzaba a mostrar cierta constancia.

- Que constancia nin que carallo - dixo o vello da esquina- Aparece por aquí cando lle peta e aínda por riba xa nunca leva tabaco enriba. 

- E ademáis ben saberán os de Facebook o que fan - dixo outro que andaba a ler a Kundera na mesa da esquina- que se lle pecharon o chiringuito ese que tiña montado será por algo.

- E o que escribía era pouco e malo -sentenciou aquela rapaza que aparecera pola taberna cando apareceran aquelas extrañas sinais no ceo e quedara unha temporada no barrio. 

- Pues yo os voy a decir una cosa -dijo Hilario, haciendo gala una vez más de su siempre sorprendente espíritu de la contradicción- solamente por el hecho de ser bloqueado tan injustamente, ese blog merece nuestro apoyo. A partir de ahora iniciaremos una campaña de apoyo a Mar de Beaufort. 

Y aquí estamos. 

Desconocemos totalmente los motivos de Facebook para el bloqueo. Tampoco sabemos muy bien de que habla el blog de Ramón, pero como nos sentimos parte interesada y nos gustan las causas perdidas a partir de ahora nos pasaremos más a menudo por este sitio para que al menos quede constancia de nuestra presencia. 






miércoles, 25 de enero de 2023

Gotas

 


Somos gotas incompletas que buscan su sitio en la inmensidad del universo. Somos navegantes, viajeros en destinos aleatorios, constructores de sueños persiguiendo verdades sin esperanza. Somos el camino que va desde el amanecer hasta el ocaso, somos, tal vez, una milésima de segundo en la noche eterna del infinito. Somos simplemente lo que podamos llegar a ser, somos incluso lo inesperado, lo absurdo y lo irreal que a veces tenemos que inventarnos para poder continuar. Somos la alegría de los otros, y su desgracia, su castigo y su fortuna. Somos lo que vemos reflejado el los ojos de la persona amada. Somos lo que otros ven en nosotros, las fortalezas de las que nos hablan, las virtudes que no nos creemos. Somos vísceras y sangre, latidos, fuerza e impulsos nerviosos. Somos carne y hueso, fragilidad y abandono. Somos magia, pura energía, transcendencia. Somos lo más grande de la creación, unión perfecta de materia y pensamiento y sin embargo no somos más que minúsculas gotas en un océano de incontables azares. 

martes, 24 de enero de 2023

O mosquito, o sapo e a nena comedora de gominolas

 



Un mosquito rebuldeiro voaba dun lado para outro, pousándose no nariz dos cans que paseaban polo parque, facéndolle cóxegas aos señores calvos na cabeza e despistando ás crianzas que estaban merendando bocadillos de queixo e chourizo. Tan entretido voaba facendo estas e outras falcatruadas que non se deu conta que dunha poza asomaban un par de ollos grandes e viscosos e antes de que puidera escapar ZAS!! Unha grande lingua pegañenta asomou e o pobre mosquito rematou na barriga dun pequeno sapo.

O sapo, que levaba xa un tempo dentro daquela poza, decidiu saír e ir ver o que había arredor. Ao ladiño había un parque, e dentro do parque unha nena correteando de aquí para alá cunha mazá a medio comer e moitas ganas de pasalo ben. Ao sapiño pareceulle que aquela mazá debía estar moi boa, e ZAS!! volveu botar a lingua para ver se podía sacarlla da man á nena, pero a nena, que gostaba moito das gominolas, pensou que aquela lingua era unha desas chuches con forma de sapiño e antes de que o sapo se dera conta xa estaba na boca da nena.

Ao chegar a casa, a nena quixo falar coa mamá e contarlle que atopara unha gominola moi moi rara, pero en lugar de falar dicía mamacruá, mamacruá, no parqué cruá atopei unha gomicruá!! A mamá, sorprendida, pensou que a pequecha estaba xogando a dicir palabras divertidas, e comezou a dicir miña fillacruá, xa case é hora de crúacenar, lava as mans e ven para a cruacociña!

Aquela noite pouco cenou,lavou os dentes a toda velocidade e meteuse na cama coa esperanza de durmir pronto e que todo aquelo fose un soño.

Pero ao día seguinte, ao espertar, descubriu que na almofada había un sapiño moi chusco e ao seu carón un mosquito rebuldeiro que miraban para ela. Fíxolles unha casiña cunha caixa de galletas, púxolles un pouco de cereais do almorzo y uns cachiños de chocolate, meteunos na mochila e marchou con eles á escola.

Pero as aventuras dese día xa son outra historia... boa noite, e até mañá.





lunes, 23 de enero de 2023

23

 


Fagan o favor e deteñan xa este veloz transcurrir dos días. Sen case decatarnos estamos xa no día 23 do ano 2023, e a pouco que nos descoidemos chegará a primavera. O intenso frío e a cristalina luminosidade do amencer parecen querer anunciala. Chega a época do amarelo, coas acacias en flor es os montes vestidos con chorimas de toxos e xestas. Ou como o amañecer do día de hoxe.

Veñen aires limpos e ventos novos preñados de novas esperanzas, sementes que prenderán en vellas terras e farán florecer, como cada ano, todo canto poida máis adiante dar froito. 

E a luz, que aínda é unha promesa, vai marcando o camiño polo que se fará forte e nos alcanzará e invadirá a terra enteira de música e brisas acariñadoras. E pequenos paxaros cantores celebrarán, sen eles sabelo, a grande casualidade que é a vida. 

Van alá 23 días. Aproveitemos o día azul e a falta de choiva para saír, mirar ao ceo e simplemente respirar. 



domingo, 22 de enero de 2023

La fiesta (II)

 





La fiesta (I).

(II)

Al encontrarse en la siguiente Reunión Anual, Ripley no pudo evitar sentir cierta decepción. Intentó mostrarse alegre y feliz, pero lo cierto es que cuando volvió a ver al muchacho algo había cambiado. En el último año había envejecido demasiado. Notaba que estaba distinto, más adulto quizás, más serio. Su rostro era el de una persona con responsabilidades y ocupaciones distintas a las del resto de participantes en la fiesta. Era normal. Al fin y al cabo él había pasado los últimos meses trabajando duro para que todo funcionase mientras que el resto descansaba plácidamente en sus zonas de residencia. Todos sabían que era en los periodos de Organización y Mantenimiento cuando las personas maduraban y podían desarrollar su personalidad. En realidad, esta era su verdadera finalidad. Por el bien de la comunidad se había decidido que todas las personas tendrían que pasar por los Periodos de Organización y Mantenimiento de manera cíclica. Los grupos estaban decididos desde el principio, aunque nadie sabía exactamente en que momento y con que personas les tocaría. En cada Reunión Anual se anunciaba quienes comenzaban con su POM y quienes lo dejaban. El relevo era siempre por cuartas partes, de manera que los veteranos pudieran enseñar a los nuevos todo lo que había que saber para que la comunidad siguiera estable y segura hasta cumplir con los objetivos. Funcionalmente hablando, la Reunión Anual no era necesaria, pero después de muchos debates y de analizar distintas teorías sobre dinámica de grupos y establecimiento de lazos de pertenencia se había decidido que podía ser interesante reunir a toda la comunidad de manera regular, y se consideró que era una buena solución hacerlo en el momento del relevo.

Esta vez se encontraron antes del discurso y ya no se separaron durante toda la Reunión Anual. El le explicó que para los organizadores, el día de la Reunión Anual era un día de descanso. Les recomendaban que desconectaran de todo lo referente a la supervisión de la nave y a las tareas que realizarían durante el año siguiente, sobre todo a aquellos a los que todavía les quedaban uno o dos años de servicio. Unos días antes del despertar general se reunían todos y despedían a los que les tocaba volver al letargo programado. Algunos mantendrían el contacto a lo largo del tiempo, otros volverían a sus familias, a sus vidas anteriores y la época del POM quedaría como algo anecdótico. Algunos veteranos le habían dicho que aunque no era frecuente, cuando volvías a repetir tu POM podías coincidir con antiguos compañeros. No durante todo el periodo, pero si un año o dos. Ella fantaseaba pensado que tal vez alguna vez les tocaría al mismo tiempo y dispondrían de todo un año para estar juntos. No se cansaba de escucharlo contar cosas sobre la rutina diaria y sobre los compañeros, y cualquier anécdota, por muy simple que fuese, le parecía interesante. Él tenía ganas de hablar, de contarle cosas y ella tenía ganas de escucharle, de perderse en su mirada fascinada y algo infantil cuando contaba que el y su equipo de trabajo pasaron dos semanas limpiando las turbinas del cuadrante C, o al explicarle con una minuciosidad a veces exagerada que fue a él y a cuatro más a los que les tocó revisar todo el área de deslizamiento del HC8. El famoso Hangar de carga número ocho del que saldrán las primeras expediciones al llegar a su destino, dentro de unas décadas.

Ella no tenía nada que contar. En realidad, en los últimos doce meses no le había pasado absolutamente nada. El aletargamiento era un procedimiento muy rápido y preciso, y no dejaba recuerdos de ningún tipo. El llegar a sus habitaciones individuales todo el mundo debía prepararse para el proceso en la cámara de higienización seca. Todos los residuos orgánicos eran eliminados y la piel recibía una fina película de hidratante y proteínas. Las cápsulas de sueño, tenían sensores que monitorizaban en todo momento las constantes vitales y la actividad eléctrica del cerebro. Cuando la persona se acostaba, una pantalla aislante cubría todo el cuerpo y comenzaba a un leve zumbido que indicaba que el procedimiento de aletargamiento estaba comenzando. Después de apenas 47 segundos, las ondas ALFA5 hacían su efecto y sumía a todos los habitantes de la nave que no estaban cumpliendo con su POM en un sueño profundo del que no recordarían nada. Algunos decían que soñaban, pero ninguno de los estudios realizados con anterioridad avalaba esta sensación.

Por eso ella estaba algo insegura. Para ella no había pasado más que una noche desde que se habían despedido, pero él había estado despierto, había vivido y había tenido tiempo de sobra para pensar, para hacer proyectos, para decidir. Había conocido a otras personas, tal vez se había sentido atraído por alguien. Su cabeza había comenzado a pensar en un ciento de cosas a la vez, y cada situación que se imaginaba hacía que dudase cada vez más de lo que pasaría con aquel muchacho. Sin duda él había cambiado y ella no. Y lo peor de todo es que era lo más normal. No habían tenido tiempo de conocerse, para él era como si se viesen una vez al año y para ella esta era como su segunda cita.

Fue su abrazo lo que la sacó del ensimismamiento en el que sin percatarse llevaba unos minutos. No ha habido un solo día en el que no pensara en tí -le dijo él- y ella supo entonces que estaban enamorados. Hablaron de todo lo que les esperaba cuando llegasen a su destino. Tenían aún unas décadas de viaje por delante, pero teniendo en cuenta que cada año se reducía a un día, cuando la misión terminase solamente habrían envejecido realmente los años que pasasen en el POM. Como mucho tendremos ocho años más cada uno – le dijo- y aún seremos muy jóvenes para disfrutar de todo lo que pueda ofrecernos la nueva vida la colonia.


sábado, 21 de enero de 2023

Consejos

 



Consejos vendo...

Pasar de la teoría a la praxis siempre es muy complicado, incluso cuando la teoría no es algo externo sino que surge de una reflexión personal, de un análisis propio de las circunstancias e de lo que nos conviene.

A diario escuchamos consejos de todo tipo y para casi cualquier cosa, recomendaciones para estar bien con nosotros mismos y con los demás, dieta sana, pensamientos positivos, trucos que nos permitan navegar por las redes sociales, entrenamientos de 21 días para conseguir crear hábitos saludables... 

Los manuales de autoayuda son de los libros más vendidos en la actualidad, el hágalo usted mismo está de moda. Muchas veces alguna persona cuenta su experiencia vital sobre como superó una enfermedad o consiguió triunfar con algún proyecto. La circunstancia individual se convierte en norma general, en un manual de instrucciones para alcanzar ciertos objetivos. 

Suelen ser obviedades, razonamientos sencillos a los que cualquiera de nosotros podríamos llegar con facilidad a no ser por lo mucho que nos cuesta pensar. Buscamos siempre evadirnos, focalizar nuestra atención en otra cosa que no seamos nosotros mismos y nuestros días. Por este motivo tenemos tendencia ser muy buenos dando consejos a los demás, opinando sobre lo que deberían hacer o decir y recomendando evitar ciertas cosas. 

Pero nos resulta casi imposible aplicar en nosotros mismos lo que predicamos para los demás. Y no hablo ahora de malas conductas ni de las pequeñas incongruencias que nos acompañan en el día a día. Hablo de las buenas intenciones que tenemos, de los retos que nos fijamos para ir llenando nuestra vida, de proyectos que queremos llevar a cabo, que sabemos que son buenos para nosotros porque llevamos tiempo pensando y estamos convencidos de que es lo que debemos hacer.

Y sin embargo pasar de la teoría al acto es muy difícil. Es voluntad lo que necesitamos, y lamentablemente eso no lo encontramos en los libros ni en los consejos de los demás. Es algo que tiene que nacer de nosotros mismos, brotar como un manantial y como si de un río se tratase arrastrar nuestras buenas intenciones al mar de los proyectos cumplidos. 

En definitiva, consejos vendo pero para mi no tengo. 



viernes, 20 de enero de 2023

Os vellos osos (e IV)

 


(IV)

O día no que as cousas se precipitaron estabamos dándolle a forma definitiva á habitación do bebe. Levabamos uns meses con reformas e tiveramos que cambiar sobre a marcha. Cando comezamos o que queriamos é ter un lugar amplo para reunirnos cos nosos amigos. Decidiramos ampliar a sala de estar que daba á galería. Iamos xuntarlle unha pequena habitación que había debaixo das escaleiras que subían ao baixo cuberta.


Sen embargo, agora tiñamos tamén que mirar de facer un pouco máis ampla a nosa habitación para facerlle sitio ao berce e poñer algún tipo de protección nas escaleiras de madeira. Ademáis disto estabamos pensando en refacer a cociña e modificar a entrada para poder deixar a silla do bebe ao lado da porta.


A casa tiña moitos espazos mortos, esquinas nas que para cubrir a pedra puxeran estanterías ou simplemente pecharan con madeira que ás veces deixaban bastante espazo libre. Facía días que estabamos valorando a idea de arrincar unha desas planchas, e Fernando estabame contando cal era o plan. Para demostrarme que seguramente había espazo baleiro detrás da medeira Fernando deu un golpe na parede e entón, como nunca antes acontecera, a nena apareceuse a escasos centímetros de mín e comezou a berrar e berrar. Fernando falábame e preguntábame algo, pero eu era incapaz de prestarlle atención. A nena parecía fora de sí, como se algo a estivera torturando. Eu tiven que sentarme nunha cadeira mentres Fernando collía unha ferramenta de ferro e ía quitando, unha por unha, as táboas que facían de parece.


Cando había un oco considerable pediume que me achegara. Ves, aquí queda moito espazo para amplicar o corredor, dixo mentres metía a man. A nena pedíame agora que a collese e a levase coa súa nai, pero eu estaba paralizada de medo ante o que estaba vendo. Fernado fora buscar unha literna e enfocando polo burato que viña de facer da parede de madeira mostraba un oco de medio metro de ancho. A luz iluminaba unha parede de pedra con restos de polvo e pequenas birutas de madeira. A nena comezou a berrar e a sinalar cara o chan. Alí amoreados, como pequenos restos que a marea vai deixando na area, había un montón de osos que souben nese preciso momento que pertencían a aquela nena que dende facía meses intentaba dicirme algo.


Durante uns días estivemos dubidando sobre o que deberiamos facer. Supoño que a nosa próxima maternidade cambiou dalgunha maneira a forma de pensar de Fernando, que nun principio asegurou que a única solución era dar parte ao xulgado e que viñeran forenses e un xuiz para analizar os restos. Non sei tampouco de onde saquei a certeza, ou se aquelas visións que remataron aquel mesmo día foron froito da miña imaxinación, do meu embarazo ou se existen algunhas forzas no mundo que aínda non comprendemos. O único certo é que aqueles osos, sen dúbida, pertencían á filla secreta da miña tía aboa, aquela muller que vivíu encerrada toda a súa vida naquela casa, tal vez como penitencia por ter ocultado aos mundo que fora nai e que perdera á súa criatura aos poucos anos de ter nacido.


Agora volven estar de novo xuntas, ainda que ninguén coñeza os segredos que gardan os vellos osos.


jueves, 19 de enero de 2023

Tristezas




Nada más triste que descubrir que para algunas niñas y niños el colegio es como un matadero, que por las mañanas van a la escuela como quien ingresa en una cárcel en la que no harán nada que les guste o que les motive. Nada peor que sentir que abandonas a tu hijo o hija en un lugar en el que simplemente intentará pasar las horas de la mejor manera posible, sin sufrir demasiados daños. 

Es muy triste saber que gran parte del malestar del nerviosismo que muestran nuestros hijos viene derivado de la escuela, de una mala experiencia, de alguna profesional que no sabe hacer bien su trabajo. Ya se que la mayoría son personas implicadas que intentan y consiguen hacer bien su trabajo, pero cuando te toca una profesora que no sabe, o no puede hacerlo mejor, el curso escolar se vuelve muy cuesta arriba. Las lágrimas de los domingos, los dolores de barriga, las ganas de vomitar, los miedos, las dudas....

Ves como la autoestima infantil se va a la porra y aunque intentas ser tu el que complemente la falta de motivación que recibe en el aula, es imposible. Son muchas horas diarias escuchando que no presta atención, que no se fija, que no contesta a lo que se le pregunta, que vaya letra, que cuanto desorden... Llegar siempre a casa con la mochila llena de reproches y críticas, nunca una palabra de apoyo ni una felicitación. 

Y la impotencia es descubrir que hay muy pocas cosas que podamos hacer. La escuela es un sitio hermético y cerrado. Nadie está dispuesto a hacer nada, a complicarse la vida aunque sepan que las cosas se están haciendo mal. Te dicen que son metodologías distintas, que saben que hay quejas de más familias pero que cada maestrillo tiene su librillo...

Y al final lo que nos queda es aguantar un poco más y dejar que pasen las semanas, intentar llegar a fin de curso de la mejor manera posible y tener suerte y que en el reparto de docentes del próximo curso salga uno bueno, o por lo menos uno normal. 




miércoles, 18 de enero de 2023

Nociones de astronomía XII: Starlink o la conexión solitaria.

 




Starlink es la empresa de Elon Musk que pretende dar servicio de internet por satélite en todo el mundo. Para ello la empresa Space X, también de Elon Musk, pondrá en órbita miles de satélites que formarán una red inmensa a unos 600 km de la tierra. Este proyecto se justifica como la respuesta a la necesidad de dotar de conexión a internet a las zonas rurales del planeta a las que no llegan las redes convencionales como el cable telefónico o la banda ancha. Sin embargo, el gran Elon quiere ir más allá y no duda en afirmar que podrá también ser la forma de tener internet en Marte, pues no duda que en unos años sus naves llegarán a Marte y claro, hará falta que haya internet para que las personas que viajen puedan consultar sus redes sociales, sobre todo twitter!!. 

Y tiene toda la razón. 

Acaso no sería mejor que Matt Damon pudiera mandar un Whassap a la Tierra en lugar de tener cultivar patatas con sus deposiciones (usted perdone). No sería mejor que pudiese ver un tutorial de You Tube para arreglar bases marcianas en lugar de tener que improvisar soluciones que eran chuscas, es cierto, pero que a la larga ejem ejem.

Starlink es un proyecto faraónico, y no lo digo porque el creador de Space X y de Tesla tenga algo de faraón, sino porque es inmenso, imponente y con la intención de perdurar en el tiempo. El problema es que a este paso pronto habrá tantos satélites en el cielo que acabarán chocando entre ellos. Ya los astrónomos se quejan de que están provocando contaminación lumínica. Y en teoría quedan miles por poner en órbita. 

Esta nuestra necesidad de estar siempre conectados, en linea, no puede ser buena. Nosotros mismos insistimos en estar en la red, pensamos que es positivo tener nuestro lugar, tener visibilidad y que los demás sepan lo que hacemos, donde estamos y lo bien que lo estamos pasando. Vivimos más conectados que nunca, tenemos la posibilidad de establecer cientos de relaciones, de mantener contacto con personas que están en lugares remotos, a veces incluso en mundos muy distintos al nuestro. 

Y sin embargo estamos en la época de la soledad, del consumo de pastillas que nos hagan felices, o por lo menos que nos ayuden a sobrevivir al día siguiente. Estamos en la época en la que podemos estar dándole un like a un tipo que dice tonterías mientras conduce y a la vez odiar de modo visceral al vecino del barrio que por estar mirando su teléfono móvil se saltó un ceda el paso. 

Al final, como suele ocurrir, avanza más la ciencia y la tecnología de lo que lo hacemos las humanas gentes. Seguimos pensando como seres tribales reunidos alrededor de la hoguera para hablar mal de las otras tribus, pero los sonidos de nuestros tambores ya se escuchan más allá del sistema solar. 



martes, 17 de enero de 2023

Os vellos osos (III)

 



Primeira parte. Os vellos osos (I)


Segunda parte. Os vellos osos (II)


(III)


Pasei a semana traballando máis que de costume. Por unha parte as cousas andaban algo revoltas na empresa. Alguén metera a zoca ben metida e tiñamos que revisar as contas dos últimos meses. E na casa as cousas tamén se torceran. Os obreiros emprezaran a traballar o luns, e o martes un deles rompera unha das tuberías da auga e tiñamos a madeira enchoupada. O venres, algo esgotada e con serías sospeitas fun a unha farmacia e merquei un test para saír de dúbidas. Efectivamente, levaba máis de catro semanas de embarazo.

E foi entón cando as cousas se precipitaron. A nena aparecíase cada vez máis a miúdo e busquei por internet se o embarazo provocaba alucinacións. Un par de referencias sobre este asunto fixo que me relaxara un pouco. Sentinme como Ally McBeal cando aparecía un bebé bailando ao ritmo de Barry White, aínda que o que eu vía tiña un toque sinistro que me enchía de frío e inquedanza. Semellaba que quería contarme algo, que as súas aparicións non eran cauais senón que buscaba comunicarse conmigo. Non souben dicir se foi pola frecuencia das aparicións ou por algún efecto psicolóxico que nos fai familiarizarnos con aquelo que se volve habitual, pero comecei a ver no rostro da rapaza algo coñecido, algún rasgo na súa faciana que non me resultaba alleo, un xesto que me recordaba a alguén que non sabía identificar.

Para entón a rapaza xa se me aparecía en calquera lugar. Aprendín a identificar algúns cambios que se producían xusto antes de vela ou de escoitala. Todo comezaba cunha lixeira sensación de frío, un zunido moi leve comezaba a sonar na miña cabeza e estivera onde estivera, semellaba que todo se tornaba un pouco gris, como se entre os meus ollos e a realidade se formase un velo.

O preocupante foi que todo o que acontecía comezara a parecerme normal. Non falara con ninguén do asunto e o meu embarazo axudaba a buscarlle unha explicación aos meus momentos de ausencia e aos comportamentos ás veces algo incongruentes. Fernando estaba tan entusiasmado con ser pai que todo canto eu facía lle parecía ben. Trouxera para casa un montón de libros sobre crianza e non había día no que me fixera algunha pregunta para a que non tiña resposta. Que si iamos practicar o coleito, que si lactancia materna, que si podiamos poñerlle xa música clásica. Eu deixábao dicir e facer xa que cada vez estaba máis interesada en tratar de comprender que era o que me trataba de dicir aquela nena que dende facía unhas semanas entrara na miña vida.

Había veces nas que máis que palabras soltas parecía querer contarme unha historia, aínda que case sempre repetía as mesmas frases. Sabía que se chamaba Herminia, e que estaba nun lugar no que tiña frío. Alguén a metera alí e me pedía que a sacara xa. Pero foi cando comezou a dicirme que quería volver coa súa nai que comecei a sentirme mal.

Eu preguntáballe quen era e onde estaba, que quen lle estaba a facer dano. Pero ela volvía a repetir que tiña frío, que a sacase de alí, e dalgún modo a súa angustía conseguía afectarme, como se o que sentía aquela aparición me afectase a mín tamén. Foi entón cando decidín preguntarlle á miña matrona se os embarazos podían provocar alucinacións. Según me explicou, había veces nas que a preñez provocaba moito estrés, o que podía provocar que algunhas mulleres sufrisen alucinacións auditivas ou mesmo visuais, pero normalmente eran persoas que xa tiveran antes algún episodio de delirio, ou que sufrían de esquizofrénia. Non coñecía o meu historial, pero todas as probas que me fixeran estaban indicando que o embarazo era perfecto e que non había motivo para a preocupación. A non ser, claro está, que fose un embarazo que realmente non desexaba e que o meu corpo estivera reaccionando dese modo.

Eu lle dixen que se ben non me plantexara ter familia, tampouco era algo que descartara. Que a miña situación era boa e que en realidade estaba ilusionada co feito de ser nai, pero que xusto polos días que quedei preñada comecei a ver a unha nena que me falaba.

A matrona disimulou a cara de extrañeza e díxome que en principio non debería preocuparme, pero que se o tema se tornaba unha obsesión para mín podería recetarme algún medicamento suave para o estrés, ou mesmo algún antipsicótico dos que empregan as persoas con esquizofrénia. Pero que o máis probable era que se tratase dalgo puntual, e que a mellor solución sería que entretivera a cabeza con outras cousas. Nos próximos meses toda a miña vida ía cambiar, dixo, e tal vez faría ben centrándome en facer plans de futuro.

Saín da consulta pensando que debería buscar unha ocupación, que a matrona tiña razón e que debía centrarme en todas as novidades que ían acontecer nos próximos meses. Comecei a prestarlle atención a Fernando, recorrimos varias tendas vendo berces, carritos, roupa.. Descubrín que arredor da crianza había todo un mundo de productos raros, seguros e imprescindibles. Non podía imaxinar que as escollas que había que facer á hora de ter fillos fosen tan compricadas. Carrito, silla para o coche, berce, trona ... E para todo había modelos distintos, medidas de seguridade, cores. A sorte foi que Fernando estaba totalmente enchufado co asunto e era él o que falaba cos dependientes e entendía o que nos preguntaban. Era un home moi informado, e sabía o que quería. E desta vez eu alegreime moito da súa necesidade de informarse a fondo sobre todo o que facía.

Pero a nena seguía aparecéndose.

Decidira que non ía prestarlle atención, que faría con ela como facía con algunha compañeira de traballo. Sabía que estaba alí e que mesmo intentaba comunicarse, pero eu nin caso. Tiña a confianza en que isto era algo que pasaría, que seguramente cando parise todo remataría pois o meu cerebro xa non tería que inventar unha nena imaxinaria. Xa bastante tería cunha nena real. Pero as cousas fóronse complicando. Se ao principio o único que vía era unha nena que demandaba a miña atención, agora semellaba máis ben unha desesperada petición de auxilio. Aquela nena parecía sufrir, e dalgún modo tamén eu notaba no meu interior ese sufrimento.




lunes, 16 de enero de 2023

Ceniza en la boca. Brenda Navarro.

 


Puñetazo.

Un auténtico descubrimiento. En mi última visita a la biblioteca opté por novelas cortas y por autoras totalmente desconocidas para mi. Y acerté de pleno. Ya hablé de La Cresta de Ilión, de Cristina Rivero Garza, y ahora le toca el turno a Brenda Navarro. Curiosamente las dos son autoras mejicanas y contemporáneas, y las dos tratan, en cierto modo, el tema de las fronteras, de la inmigración y del desarraigo.

Ceniza en la boca es un auténtico puñetazo en las conciencias, una novela sublime y directa; cortante y seca como la narradora, sin concesiones de ningún tipo. Nos pone ante esa mujer con la que nos encontramos todos los días en la cola del supermercado o en la parada del autobús, nos introduce en su realidad, en sus penurias y en sus frustraciones y nos hace partícipes de la violencia a la que se ve sometida a diario.

Comprendemos que huyendo de una realidad agresiva y sin futuro acaban en un mundo que les niega el espacio. Personas que no saben ya a que lugar pertenecen, que buscan un futuro mejor, una oportunidad que pronto descubren que non les será dada. No hay posibilidad de ascender en el escalafón social, no podrán librarse nunca de la condición de “extranjero”, de verse obligados a ejercer trabajos penosos y mal remunerados.

Narración directa, rápida y concisa. La primera persona ayuda a crear un estilo fuerte y descarnado, una especie de diálogo interior en el que la protagonista va mostrándonos como se sentía en cada momento de su vida, en cada contratiempo, y va explicando las claves para entender el acontecimiento con el que comienza el libro. El suicidio de su hermano acaba pareciéndonos el final lógico para una vida llena de renuncias y de desprecios. Arrastrados por una madre que parece ausente deben enfrentarse a un ambiente hostil. Ella pudo adaptarse, huir tal vez, pero el no pudo soportarlo y saltó.

Pero además de esta lucha interior por comprender al hermano suicida, este análisis minucioso y despiadado de los motivos que le llevaron a acabar con todo, la novela va desgranando sus vidas, su infancia feliz con sus abuelos en México, su llegada a España, la experiencia escolar de él y los trabajos de ella. Hay episodios luminosos, pequeños retazos de auténtica literatura. Me parece sublime la parte en la que narra la experiencia como cuidadora interna de la adorable Laura, una anciana que desprecia a su familia y a la que finalmente le falla al no permitirle morir en su casa. O la crítica ácida a las jóvenes universitarias catalanas que pretenden defender los derechos de las inmigrantes que se dedican a la limpieza.

En realidad, Ceniza en la boca puede interpretarse como una crítica rotunda al sistema explotador en el que nos hemos convertido, a la ausencia de valores, a la falta de solidaridad, al trato que le damos a los ancianos y a la infancia, que parecen estorbarnos y que confiamos al cuidado de personas extrañas a las que explotamos sin compasión.

Y todo ello empleando un lenguaje casi coloquial, frases cortas sin apenas subordinadas y abundantes expresiones mejicanas. Diálogos que aparecen sin ningún tipo de marca que indique quién está hablando y que se mezclan con los pensamientos de la narradora.

En definitiva, son estas novelas las que me animan a leer más de su autora y me invitan a dejar de escribir.


domingo, 15 de enero de 2023

Garza

 


Disfrutar do momento, saír dar un paseo aproveitando a inesperada mañá de sol e atopar unha garza no medio do río, facendo meditación tal vez, pensando nas súas cousas que seguramente son moi distintas das nosas cousas. 

Simplemente deixarse estar, contemplar a paisaxe e se pasa algún bechiño polo fondo do río papalo. Quen precisa máis? A garza sabe o que é importante, e por iso estaba alí tan tranquila, enchéndose de vitamina D con este sol de xaneiro e preparándose, tal vez, para os días de frío e choiva que se aproximan. 


sábado, 14 de enero de 2023

Riada


Cómo si de dioses tristes y soñadores se tratase los cielos comenzaron a llorar y las montañas estallaron en mil manantiales. Nubes quejumbrosas gravitaban caprichosas sobre los campos y las ciudades, sobre las viejas catedrales y los centros comerciales, sobre las enamoradas y los viejos gruñones que habitan en los bares. Ríos enfurecidos quisieron conquistar el mundo, anegaron los valles, inundaron los parques infantiles y los bajos comerciales, socavaron las tierras para jugar con las raíces de los árboles y llenaron los mares de flores, hojas húmedas y ramas secas.

Y después llegó la calma. Tras la riada, tras el desbordamiento imparable de los elementos siempre llega la calma y la agradable caricia de la serenidad.



viernes, 13 de enero de 2023

Facebook bloquea Mar de Beaufort.

 


Non sei eu se é que este blog está collendo moita popularidade ou é que a súa calidade literaria non pasa os filtros do algoritmo de facebook, pero hoxe, ao intentrar compartir a entrada de onte, apareceume esta mensaxe. 

Non só é que non poida compartir directamente en facebook as entradas do meu blog, senón que borrou todas as que tiña compartidas até o de agora, e non eran poucas. 

Dubido moito que algúen denunciase o meu contido. Os relatos poden estar mellor ou peor escritos e as miñas reflexión poden ser pouco afortunadas ou na maioría dos casos absurdas, pero non creo que cheguen a ofender a ningún como para denuncialas, polo que só me queda pensar que ao algoritmo non lle gusta que comparta directamente dende o blog e que moitas veces nen sequera poña ningún texto explicativo. 

Non é que me preocupe moito, a verdade. Non paso moito tempo no facebook nin en outras redes sociais, pero agora estaba decidido a darlle máis contido ao blog e a ter máis continuadade nas publicacións polo que se non podo enlazar as entradas ao facebook vai ser algo complicado que vos enteredes do que vou escribindo. 

A ver se podo ir enganando ao famoso algoritmo dalgún modo. Outra opción será que vos animedes a seguir este blog, que tamén me faría ilusión ver que hai alguén ao outro lado, ademáis do censor de facebook, claro. Porque xa ten guasa que un blog que ten tan poucas visualizacións sexa bloqueado. Se case da igual!





jueves, 12 de enero de 2023

La cresta de Ilión. Cristina Rivera Garza

 



Extrañeza.

No todas las novelas tienen que contar una historia ni todas las historias tienen que seguir una trama en la que los personajes hacen cosas o viven experiencias. Hay toda una literatura basada en las experiencias obtenidas a través de estados alterados de conciencia. Las drogas, la meditación, la introspección o incluso el abuso de ciertos programas de televisión son medios de los que se han servido las escritoras y escritores a lo largo de la historia para crear algunas obras maestras.

La cresta de Ilión es una novela que tiene algo de fantástico y extraño que hace que no sera fácil clasificarla. Tiene, sin duda, múltiples lecturas, y puede interpretarse como un estudio sobre el concepto de género y sus borrosos límites actuales (líquidos, que diria el filósofo); como una reflexión sobre el deseo y sus circunstancias; como la historia de un hombre solitario que llega a sentirse un extraño enloquecido en su propio hogar, como una historia sobre desapariciones físicas y pérdidas de identidad o simplemente como un relato fantástico sobre apariciones.

Confesaré que leí la novela sin saber muy bien lo que Cristina Rivera Garza me estaba contando. Pero debo decir también que está muy bien escrita y que posee algunos giros en la trama que hace que sigamos leyendo. Sin duda tiene múltiples interpretaciones, y seguramente todas son válidas pues si algo tiene el arte es que admite distintas visiones y provoca reacciones diferentes según la época o el contexto en el que sea interpretado. Y hay siempre unas claves personales que hacen que nos conmovamos antes unas obras y que otras nos dejen indiferentes.

Ocurre a veces que al acabar una lectura necesitamos saber algo más, tenemos curiosidad, y fue esta curiosidad la que me llevó a buscar algo de información sobre esta autora mexicana y más concretamente sobre esta obra. Y así descubrí que se trata de un homenaje a otra escritora mexicana, Amparo Dávila, cuya obra está encuadrada dentro del género fantástico. De este modo, muchas de las imágenes oníricas y fantásticas que aparecen en La cresta de Ilión hacen referencia a distintos relatos de Ámparo Dávila. Son claves que seguramente harían la lectura más rica en matices, del mismo modo que los contemporáneos de Cervantes disfrutarían del Quijote de un modo más pleno de lo que podemos hacerlo ahora pues conocían muchas de las Novelas de Caballerías que menciona Don Alonso Quijano y muchas de las descripciones de las ventas, de las costumbres e incluso de algunos personajes son parodias de la vida cotidiana del siglo XVI. Igual que ahora algunos disfrutan de ciertos programas de humor que solamente se entienden si conoces el contexto al que hacen referencia.

Otra peculiaridad de esta novela es que ha sido escrita en español, traducida al inglés y a partir de esa traducción reescrita en español quince años después. La autora explica que se siente habitante de la frontera, entre dos culturas, y que las dos forman parte de su forma de pensar y de escribir. Por eso esta novela está muchas veces en terreno fronterizo y nos resulta difícil catalogarla. Por momentos pensamos que se trata de novela negra, aparecen rasgos de novela fantástica, se mezclan elementos surrealistas.

En definitiva, una novela interesante si nos gustan las novelas que dan libertad al lector para hacer interpretaciones y que exigen cierto esfuerzo de imaginación y cierta paciencia al descubrir que apenas existe una trama, pues al final de la novela sabemos tan poco de esas mujeres que no podemos decir si verdaderamente existen os son fruto de la mente alucinada del protagonista. Tal vez aquí resida el mensaje de denuncia que la autora quiere transmitir con respecto a las desapariciones de mujeres. Si nos acostumbramos a oír hablar de mujeres que desaparecen sin dejar rastro podemos acabar dudando de su existencia, podemos acabar negando no solamente el futuro que ya no tendrán, sino también el pasado que tuvieron en algún lugar.



miércoles, 11 de enero de 2023

Prisas

 



Prisas. Vivimos en la sociedad de las prisas. Nos arrastramos hasta el borde de la cama con la sensación de que ya vamos tarde, cinco minutos más se convierten en un cuarto de hora, apuramos el desayuno, intentamos que se levanten ya, amenazamos con privaciones imposibles repitiendo una y otra vez que ya es tarde, que llegamos tarde, que así no da tiempo a nada. 

Y el día no mejora. En la carretera, por las aceras, en la cola del supermercado... el lenguaje corporal, y a veces el lenguaje verbal nos indican siempre que hay prisa, que si el límite son 70 km debes ir a 80, que las aceras son para ir lo más rápido posible del bar a la panadería y embolsar la cesta de la compra se convierte en una competición con el cliente siguiente mirando el reloj y la persona de la caja pasando los productos a la mayor velocidad posible.

Y llegamos justos a recoger a la niña del comedor; y el niño tiene clase por la tarde; y ya me paso yo por la frutería; date prisa que a las seis se pasa el fontanero... 

Todo lo hacemos con prisas, incluso parece que tengamos prisa para consumir el ocio, para acabar los capítulos de la serie de moda o para entrenar, para ir al gimnasio o en nuestra clase de yoga. Y así llegamos a la mitad de la semana pensando que no hemos hecho casi nada, salvo ir con prisas de un lado a otro, y al llegar el fin de semana somos incapaces de desconectar, como si la inercia nos arrastrase y surgen las prisas para ir al cine o para salir a caminar por el monte. Incluso a veces parece que tenemos prisa para apurar las tardes de relax viendo llover.

Podría seguir contando historias sobre la vida acelerada que llevamos pero lo siento mucho, tengo que marcharme, me pilláis con un poco de prisa...




martes, 10 de enero de 2023

Os vellos osos (II)

 


Primeira parte. (Mar de Beaufort: Os vellos osos (I))

(II)

Fernando agarda por mín no coche que alugamos para a viaxe. Amañecín con mal corpo, algo revolta e con ganas de vomitar. Ao principio pensei que era a regla, sempre puntual á súa cita, pero os meus ovarios estábanse retrasando desta vez. A ducha non me espabilou o suficiente, e o entusiasmo matutino de Fernando non axudou moito. Co tempo afixérase aos meus silencios e sabía recoñecer perfectamente cando debía calar a boca e deixarme almorzar en silencio, pero aquel día era como un can de aldea feliz pola visita dos cativos da familia. Non podía parar de falar do que faríamos na fin de semana, das rutas que tiña programas e das instalacións do Parador. O café aínda estaba a medio facer pero eu xa tiña a sensación de que estabamos de volta. A sorte foi que estivo pouco tempo conmigo. Apurou o seu almorzo e marchou a buscar o coche que tiña alugado. Un Mercedes clase C de cor branca, díxome. Non puiden evitar pensar que iamos parecer dous narcotraficantes pola costa galega adiante.

Non podo dicir se era o malestar físico ou a extraña luminosidade daquela mañá de novembro, pero tiña unha sensación moi rara no corpo. Nalgúns momentos sentínme como dentro dun sono, como se estivera vivindo algo irreal. Un ruxe ruxe interno bulía dentro da miña cabeza e mantíñame despistada e algo confusa. Ao meu lado, Fernando divagaba sobre paisaxe e paisanaxe, as influencias do medio físico na forma de ser das persoas. Calquera cousa lle valía para comezar a mostrarme as diferenzas entre o rural galego de interior e as vilas mariñeiras. Os cabazos, os tellados das casas, as palmeiras diante das portas. Eu facía tempo que non prestaba atención. O meu malestar ía en aumento e de cando en vez pechaba os ollos, buscando evadirme da conferencia etnográfica á que estaba sendo sometida. Non me resulta difícil, a verdade. Sempre tiven unha capacidade especial para non prestar atención ao que non me interesa, para desconcentrarme, e con Fernando resúltame moi fácil facelo. O seu exceso de ego non lle permite tan sequera sospeitar que me poida importar pouco ou nada o que me está contanto polo que normalmente segue falando mentres eu xa ando no meu mundo. O que non podía eu sospeitar é que ese día tiña visita. Ao principio non fun quen de identificalo pero ao pouco, por enriba do ruído de fondo que era a voz de Fernando comecei a escoitar, como se fose o ruído dun regato ao que nos imos achegando, unha voceciña que me falaba. Deixeime levar por aquel murmurio e ao pouco puiden indentificar perfectamente a súa voz. Sen dúbida era a nena a que estaba a falar, repetindo algunha frase que non chegaba a comprender de todo e da que só escoitaba algunhas palabras soltas de maneira nítida. Casa, parede, osos...

Foi ao espertar co frenazo cando me din conta de que estaba medio durmida. Fernando tivera que manobrar par esquivar unhas galiñas e case nos espetamos contra un pequeno muro de pedra. Tranquila, dixo, non pasou nada. Sen dúbida relacionaba a miña palidez co susto que viña de levar. Eu comezaba a estar nerviosa co que me estaba acontencendo. Estaba convencéndome de que aquela nena que vira nos últimos días era froito da miña imaxinación, e ademáis agora mesmo comezaba a escoitala en soños. Tal vez estaba sometida a máis estrés do que podía aturar e o meu cerebro estaba pedindo desconectar.

A fin de semana pasou sen sobresaltos. As miñas sospeitas sobre o meu ciclo non se cumpriron e tivemos unhas noites de sexo das que val a pena recordar, e iso que fixemos un par de rutas de sendeirismo que me deixaron baldada. Pero Fernando estaba animado e foi moi imaxinativo, e eu sentiame excitada. Agora sei que o embarazo xa estaba facendo traballar ás miñas hormonas, pero naqueles días non se me podía pasar pola cabeza que o malestar matutino, a sensibilidade da miña pel e sobre todo o retraso era debido á miña preñez.

Foi na viaxe de regreso cando volvín a vela. Esta vez apareceuseme no adro da vella igrexa do pobo no que paramos tomar un café. Aparcáramos o coche no campo da festa e déramos un pequeno paseo até un dos dous bares que se vían dende a estrada principal. Fernando falábame daquela igrexa e do monasterio do que xa non que quedaba nada máis que un campanario cando a vin sentada nun banco de pedra. Miraba de novo para mín, facendo acenos e falando algo que non podía escoitar a aquela distancia, pero que sen embargo escoitaba na miña mente. Chámome Herminia, eles sabiano e deixáronme, tes que sacarme de ali.