Como un Sísifo náutico
que encalla y desencalla una y otra vez.
Como un navío sin derrota
que traza rumbos ilusorios,
sin saber a donde va, sin saber de donde viene...
Así navego yo,
surcando territorios inexplorados,
abandonado a los azares de los vientos infaustos.
Si hubo alguna vez un puerto refugio ya lo he olvidado,
si hubo un destino trazado en el mapa de mis días
la tinta se ha borrado en la última tempestad,
con la cruel ola que lo arrasó todo
y nos hizo perder pie durante demasiadas jornadas,
rolando como un trozo de madera astillado y desgastado
a merced de funestos vientos.
Y ahora, como Sísifo abocado a repetir siempre lo mismo
emprendo de nuevo la singladura
en este viejo y triste navío sin aparejo,
a la deriva,
con el mástil partido y la vela rasgada
y aguardando, sin embargo
que un viento amable y casual que no aparece en los mapas
nos guíe y nos ampare en esta travesía.

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