Quince años han pasado ya desde la primera entrada en este blog. Quince años desde que os contaba, sin saber muy bien a quien, que tenía la sensación de estar solo ante un monitor, y que había nevado en Santiago de Compostela. Apenas tres párrafos en los que si algo comentaba era que no tendría nada nuevo que aportar, pero que al fin y al cabo tampoco importaba mucho pues seguramente seríais muy pocos los que leeríais lo que me disponía a escribir.
Quince años en los que escribí menos de lo que me habría gustado, es cierto. Pero las que estáis aquí desde el principio, o las que habéis tenido la curiosidad de navegar entre las entradas del blog, seguramente habréis encontrado alguna que otra página bien escrita, un texto que merecería dedicarle un poco más de tiempo y más de una historia que podrían estar en cualquier antología de relatos breves.
Quien sabe, tal vez sea este el año de la recopilación, de pasar a limpio un puñado de mis historias, seguramente quince, y decidirme a tomarme en serio esto de la escritura y de la publicación de un libro.
Quien sabe.
Lo único seguro es que hace quince años, el 8 de enero del 2010, comenzaba a escribir este blog con la sensación de estar solo ante un monitor. Y aunque se que una vez que algo aparece en internet ya no somos dueños ni de su destino ni de su propósito, sigo pensando que el Mar de Beaufort que he creado durante todos estos años continúa siendo un lugar muy poco frecuentado, a pesar de que en los últimos días se ha vuelto, en cierta medida, territorio en disputa.
En fin, y en definitiva...Tengan ustedes un muy feliz 2025, y regresen, siempre que sus ocupaciones y sus placeres se lo permitan, a esta su casa. Nunca se sabe cuando van a encontrar algo que les haga reír, o llorar, ambas a la vez e incluso sentir vergüenza ajena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario