Antes de cerrar.



Sin casi enterarnos la vida se nos ha echado encima, cargando de años nuestros bolsillos y vaciando de propósitos nuestros días. El tiempo no perdona y afortunadamente para los poetas nada es para siempre, y mucho menos este humilde blog, que no he sabido adaptar a los nuevos tiempos que requieren inmediatez y ligereza. Poca gente se atreve a leer algo que tenga más de 180 carácteres (no digamos palabras) y menos si el mensaje no va acompañado de una imagen o un video. Estamos desfasados. Mar de Beaufort y yo estamos un poco envejecidos, anacrónicos tal vez. Hay que renovarse, comenzar nuevas singladuras que nos acerquen a otros puertos. Vamos a cerrar por jubilación y abandonar los mares de la literatura, que tan pocas alegrías nos han dado. Dejaremos esto de las letras para las escritoras y publicistas.

Pero vamos a hacerlo con calma, en un año más o menos.

Por eso, aprovechando que estás aquí, permíteme que mientras recojo mis bártulos y hago el petate te vaya contanto alguna historia. Puede que incluso alguna te resulte interesante y decidas compartirla o hacerte seguidor de este blog. 


Ya sabes, para pasar un poco el rato antes de cerrar. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario