Ya que estás aquí...
No dudes en preguntar, si tienes dudas, y en regresar siempre que quieras .
Bienvenido a Mar de Beaufort.
Bienvenido a Mar de Beaufort.
martes, 3 de abril de 2012
Sueños del pasado.
Caminaba por paisajes oníricos y el horizonte ardía entre redes de maleza y sombras. Extraños vehículos fluían sobre ríos de negra lava y sus ocupantes me miraban al pasar con brillantes ojos ancestrales. Dos luces azules se detuvieron a mi lado, hombres vestidos de verde me interrogaban con palabras y querían saber quien era y de donde venía. Intenté comunicarme con ellos pero no supe hablar. Malinterpretaron mis gestos de desesperación y quisieron sujetarme por los brazos. Huí.
Dos estampidos sonaron detrás de mí. Al girarme los dos hombres me señalaban con pequeñas piezas de metal mientras sus congestionados rostros enrojecían de cólera y sorpresa. Sus ojos expresaban odio y rabia contenida y supe que no me entenderían. A lo lejos extrañas luces comenzaban a encenderse y en el cielo aparecieron miles de pequeños pájaros que volaban hacia el sur. Una onda sonora estridente y profunda nos rodeó, mis perseguidores se miraron sorprendidos y yo me escabullí entre la maleza.
Corrí sin descanso, atravesando prados y cauces secos de pequeños riachuelos. Corrí sin rumbo y sin mirar atrás. Corrí durante horas hasta que llegué a un laberinto de cemento, cristales iluminados y extraños carros de colores que se movían de un lado para otro. El ruido era cada vez más ensordecedor, el aire irrespirable. Tuve que agazaparme detrás de un gran cubo de plástico amarillo. Humanos como yo iban de un lado para otro, algunos con bolsas de cuero o pequeños maletines en las manos; otros con pequeñas y antiguas unidades de comunicación en las orejas, como si para hablar entre ellos necesitasen todavía artilugios electrónicos.
Comprendí que estaba perdida en una de las ciudades de las que Kubrick tantas veces me había hablado. Nadie me ayudaría, nadie repararía en mi presencia pues los habitantes de las ciudades del siglo XXI vivían encerrados en sí mismos, preocupados por obtener riquezas y ocupando su tiempo en actividades inútiles y absurdas que denominaban "ocio". Todavía no habían descubierto las energías quasar y pensaban que sólo existían cuatro dimensiones. Ignoraban completamente las señales que los viajeros galácticos habían dejado y se burlaban de aquellos que creían en la existencia de otros mundos.
Triste, decepcionada y abatida me dejé caer sobre pequeñas losas cuadradas de caliza y arena. No comprendía nada, no tenía a donde ir e ignoraba como había llegado a un lugar tan irreal. Anocheció y comencé a soñar que caminaba por paisajes oníricos mientras el horizonte ardía entre redes de maleza y sombras.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario