Mostrando entradas con la etiqueta M. de B.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta M. de B.. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de marzo de 2025

Un día.

 


Un día, calquera día, as cousas volven estar no seu sitio e descubres que o camiño foi duro e cruel, pero que había camiño e había un lugar ao que chegar. 

Un día, un luminoso día como o de hoxe, descubres que o periplo foi máis solitario do que esperabas e que as persoas que debían de estar ao teu lado foron desaparecendo en canto comezou a tormenta. E sen embargo, de maneira inesperada, outras chegaron e de forma case imperceptible, pero constante, foron aportando unha palabra de ánimo aquí, un empurrón alá e sempre unha presencia ao teu carón que fixo que sempre te atoparas despois de perderte polas tebras do desespero. 

E sabes que a tormenta non pasou, e que virán días de rabia e dor pero nun día como este renovaremos o noso compromiso coa vida e comprenderemos que é polos novos encontros polos que merece a pena continuar no camiño. 

miércoles, 29 de enero de 2025

La distopía ya está aquí.

 


Deportaciones masivas y ciudades santuario. Extravagantes hombrecillos que a pesar de su incuestionable inteligencia, muy por encima de la media, guardan en su interior cierto complejo de inferioridad que disfrazan con delirios de grandeza. Amenazas de conquista larvadas durante décadas, ahora convertidas en realidades, presagian un futuro de sangre y destrucción. Dependencia masiva de nuestros teléfonos, con innumerables apps para saber en cada momento que hacer, que pensar, que decir y que sentir. Nuestras vidas controladas, supervisadas, "datamineadas" hasta el ridículo para que el algoritmo sepa que a las dos de la tarde eres propenso a la compra compulsiva y a las siete, en cambio, te apetece más socializar.

La distopía ha llegado. La sociedad que hace cien años comenzaron a imaginar algunos escritores, pensadoras y filósofos está llamando a nuestras puertas, y a nuestra conciencia, y la mayoría no queremos verlo, inmunes como somos a todo aquello que pueda romper nuestro caparazón de seguridad y comodidades. Estamos abocados al desastre social, a la desaparición de los valores y de los ideales que dieron lugar, en el siglo pasado, a estados democráticos y libres. 

Como simples lectores de una distopía futurista, asistimos a un continuo goteo de noticias y acontecimientos que nos llevarán, inevitablemente, a una dictadura tecnológica, a un descarado control de masas a través de los medios tecnológicos, a una sociedad cada vez más individualista y solitaria que defiende las ideas y los beneficios de otros porque es incapaz de reconocer ya cuales son sus propios intereses. No sabemos lo que nos conviene, y al igual que ya tenemos aplicaciones que nos ayudan a gestionar nuestro tiempo, a diseñar nuestro menú diario y a planificar las rutinas de ejercicio más convenientes para nuestra edad y nuestro físico, pronto comenzarán a vendernos aplicaciones para pensar bien, para saber lo que realmente nos interesa y para delegar nuestro voto no en las más capaces o en los mejor preparados, sino en los más populares y en las más hábiles para posicionarse en un mundo de huecas e insustanciales redes sociales.

Y mientras se reduce el espacio para el pensamiento y la reflexión y el concepto de crecimiento personal se reduce a obtener unos cuantos "me gusta" por cualquier estupidez que publiquemos; mientras nos embriagamos con noticias falsas o auténticas memeces en forma de videos que a veces ni siquiera resultan graciosos; mientras nos jaleamos o insultamos las unas a los otros, como si de un evento deportivo se tratase, convencidos como estamos de que eso es democracia y libertad de opinión y derecho fundamental; mientras, en definitiva, estamos mirando hacia otro lado sumergidos en este odioso scroll infinito en el que se ha convertido el siglo XXI, están haciéndose realidad algunas de las distopías literarias que nos parecían imposibles hace unas décadas, cuando algunos estábamos convencidos de que el mundo siempre iría a mejor y que algún día los barcos de Greenpeace y las activistas de Amnistía no serían necesarias.

Y de pronto, un día te despiertas y en la radio te hablan de ciudades santuario y deportaciones masivas en Estados Unidos y sabes, porque lo has leído muchas veces, que la decadencia ha comenzado y que al final, irremediablemente, tú serás una de esas piezas raras que no encaja, que no quiere resignarse a pensar que el mundo es así y que no hay nada que hacer. Al final, como buen lector errático que soy, también creo en las utopías como mecanismo del cambio y se, estoy convencido, de que hay futuro para el ser humano siempre que levantemos la mirada de nuestras pantallas y comencemos a pedir la luna. 

 

miércoles, 8 de enero de 2025

15 años y una recopilación.




Quince años han pasado ya desde la primera entrada en este blog. Quince años desde que os contaba, sin saber muy bien a quien, que tenía la sensación de estar solo ante un monitor, y que había nevado en Santiago de Compostela. Apenas tres párrafos en los que si algo comentaba era que no tendría nada nuevo que aportar, pero que al fin y al cabo tampoco importaba mucho pues seguramente seríais muy pocos los que leeríais lo que me disponía a escribir.

Quince años en los que escribí menos de lo que me habría gustado, es cierto. Pero las que estáis aquí desde el principio, o las que habéis tenido la curiosidad de navegar entre las entradas del blog, seguramente habréis encontrado alguna que otra página bien escrita, un texto que merecería dedicarle un poco más de tiempo y más de una historia que podrían estar en cualquier antología de relatos breves.

Quien sabe, tal vez sea este el año de la recopilación, de pasar a limpio un puñado de mis historias, seguramente quince, y decidirme a tomarme en serio esto de la escritura y de la publicación de un libro.

Quien sabe.

Lo único seguro es que hace quince años, el 8 de enero del 2010, comenzaba a escribir este blog con la sensación de estar solo ante un monitor. Y aunque se que una vez que algo aparece en internet ya no somos dueños ni de su destino ni de su propósito, sigo pensando que el Mar de Beaufort que he creado durante todos estos años continúa siendo un lugar muy poco frecuentado, a pesar de que en los últimos días se ha vuelto, en cierta medida, territorio en disputa.

En fin, y en definitiva...Tengan ustedes un muy feliz 2025, y regresen, siempre que sus ocupaciones y sus placeres se lo permitan, a esta su casa. Nunca se sabe cuando van a encontrar algo que les haga reír, o llorar, ambas a la vez e incluso sentir vergüenza ajena.

jueves, 17 de octubre de 2024

Reconstrucción (III)

 


Las cosas no siempre ocurren como uno espera. Y si hace cuatro años comentaba que había comenzado la reconstrucción, y hace dos comentaba que las reformas en esta casa tenían cierta relación con mi propia transformación, ahora tengo que dejar constancia de un nuevo capítulo, una nueva fase en este vaivén de convalecencias y rehabilitaciones que voy arrastrando desde el comienzo de la década.

Tres operaciones en cuatro años puede no ser mucho para algunas personas que por desgracia tiene que pasar por quirófanos más de lo que quisieran, pero para mi, que siempre había gozado de buena salud, está siendo un poco duro. Ya no por las secuelas emocionales y anímicas que van quedando, sino porque también quedan cicatrices físicas y pequeñas taras que nos recuerdan que ya no somos jóvenes y que los cuerpos, cada vez más, necesitan tiempo para recuperarse. 

Debería ser la última, por lo menos en unos quince o veinte años, pero nadie puede asegurarlo. Al fin, non somos más que pequeñas briznas de magia y existencia en manos de las parcas que van tejiendo, sin orden ni concierto, nuestras vidas. Por eso soy muy consciente de que en los próximos años puede ocurrir cualquier cosa, y por eso mismo no voy a volver a enumerar los propósitos y proyectos para los próximos meses. ¿Para qué dejar constancia de la necesidad de ir acabando lo que está a medias? ¿A quien puede importarle si me matriculo de nuevo en la UNED, si retomo esa novela sobre un barco o si intento completar las mil lecturas que me propuse leer antes de irme?

No, ya no tiene sentido. 

Simplemente, como Sarah Connor en Terminator 2, escribo en la gastada madera de mi navío "No Fate" y de nuevo me hago a la mar.         



sábado, 10 de agosto de 2024

De odiseas y metamorfosis


Sería en segundo o tercero de carrera, en una de aquellas sesudas conversaciones de cafetería en las que escuchábamos a los de segundo ciclo como si hubiesen adquirido un conocimiento profundo y certero sobre La Literatura; como si ya hubiesen llegado a ese estado de comunión con el Acto Creativo que les permitía entender cosas que nosotros no creeríamos. Siempre había alguna frase con la que nos deslumbraban, una teoría que nos dejaba perplejas o referencias a libros de los que nunca habíamos oído hablar, y porqué no decirlo, de los que nunca volvimos a saber nada.
 
Aquel despliegue de conocimiento no se correspondía, en absoluto, con el par de cursos que nos llevaban de ventaja, y mucho menos con una capacidad o entendimiento superior al nuestro. Simplemente había leído algunas notas introductorias más que nosotras o habían asistido a alguna conferencia o a clases con algún docente que aún no conocíamos.
 
Pero siempre era interesante poner en común algunas lecturas, trucos para redactar el trabajo de literatura brasileira o incluso obtener unos buenos apuntes para Lingüística General. Y sobre todo, para poder hablar de lo que más nos gustaba, La Literatura!!

Y fue sin duda en una de aquellas conversaciones en las que hacíamos inventario lo que nos quedaba por leer y nuestros propósitos lectores para los próximos meses cuando uno de nosotros, no importa quien aunque lo recuerdo perfectamente, explicó que tenía ya reservado el mes de agosto para leerse el Ulises de Joyce. Coincidíamos en que era una lectura compleja y que requería tal nivel de concentración y de conocimiento que para disfrutarla plenamente no podía leerse durante el curso. Obviamente, era difícil compaginar las andanzas de Bloom y de Dédalus con la lectura, por ejemplo, de Fortunata y Jacinta o de las rimas de Bécquer, por no hablar de la candidez estilística de Arturo o de Lucía, que lo estaban petando por aquellos años.

No amigos, queridas lectoras, el Ulises de James Joyce es uno de los 8.000 de la literatura, de la Literatura con mayúsculas, y no admite que te entretengas con otras menudencias literarias si te atreves iniciar el ascenso a esta obra cumbre de la literatura. Ya te lo escribí un día, hace años, y no me importa repetirlo "Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo"
(Huelga decir que si tu idea de ser lector es leerte cada año el premio planeta, esto no es para ti. Hablamos de otra cosa. Es como ir al rocódromo una vez al año y pensar que podrás hacer cumbre en el Annapurna)

Pero volviendo a los delirios de juventud, a mi la idea me pareció tan acertada y buena que decidí que yo también leería el Ulises dedicándole un mes entero, o lo que fuese necesario, pero de ningún modo podría ser en el mes de agosto pues como bien sabéis, a los catorce años comencé a trabajar durante los veranos y la cosa me entusiasmó tanto que seguí haciéndolo durante mis años universitarios y mis años de opositor, por lo que el asunto del Ulises y el verano fue aplazándose, y cuando al fin tuve veranos con vacaciones incluidas aparecieron en mi vida los viajes en pareja, y poco más tarde dos criaturas, y la playa con cachivaches, viajes de piscina y bungalow, rutas, visitas a las abuelas y eventos varios.

Y finalmente, hace unos años, un cáncer y su posterior depresión se llevaron definitivamente mi poco entusiasmo y las ganas de leer que me han acompañado, sin faltar un solo día, durante toda mi vida. 

Y por eso ahora que acabo de cumplir los 51 años, y que hace ya 30 de aquellas conversaciones sobre los secretos y placeres de la buena literatura, va siendo hora de ir saldando las cuentas pendientes conmigo mismo, y a veces con terceras personas. 

Ahora que el tiempo apremia y que la certeza del mañana va perdiendo consistencia debo anotar en un papel las cuatro o cinco cosas que debo hacer en la vida, y ponerme a ello en este preciso momento, ahora mismo, ya, sin esperar por esa ocasión ideal que no aparecerá. Los meses de agosto están contados y este quedará marcado en mi Diario emocional como el momento en el que inicié mi odisea personal. Durante décadas no he hecho más que adentrarme en mi propio laberinto, tan complicado y engañoso como el del propio Dédalo. Es hora, pues, de matar al minotauro y de encontrar, por fin, el camino de regreso a la persona que siempre quise ser.

Iniciemos, sin más demora, la lectura.

viernes, 6 de octubre de 2023

Antes de que toque o timbre.

   


Antes de que toque o timbre, L. explícame, entre bostezo e cullerada de cereais, que non me val a pena abrir un canal en Twich, que debo facelo en Instagram ou YouTube pois daránme, á larga, máis visualizacións. Fálame tamén doutras opcións que xa se me escapan, pero que dubido moito que sexan o que busca un tipo de 50 anos que no medio de expresión que se defende un pouco ben é na escritura, con parrafadas longas e con subordinadas que soen desenrolar a mesma idea por medio de reiteracións e estruturas triplas. Noto, cando llo digo, que entende perfectamente o que lle digo (1), que lle parece unha aportación irrelevante para o que me está explicando (2) e que se impacienta un pouco ante a miña necesidade de explicar todo con tanto detalle. (Nótese a estrutura tripla da que falaba). Como aínda lle queda por tomar medio tazón de cereais e eu teño que ir a vestirme, pospoñemos esta interesante conversa para outro momento. 


Antes de que toque o timbre, A. explícame con todo luxo de detalles a súa teoría sobre os espíritus cun número limitado de reencarnacións. Sostén que as persoas, cando morren, van reencarnándose en familiares ou coñecidos, pero só unhas cantas veces, e que despois quedan por aí. A pregunta é: dónde quedan despois, papá? Eu explícolle que hai moitas teorías sobre iso, pero que dente o meu punto de vista no noso corpo tamén hai unha enerxía que non desaparece e que pode converterse noutras cousas cando morremos, que seguramente hai cousas que existen aínda que non poidamos velas e que o universo é tan inmenso que pode haber de todo por aí fora. Ela, que debeu ver algún vídeo sobre reencarnación non parece prestar atención ás posibilidades ilimitadas dun universo ilimitado e insiste en saber se cando nos reencarnamos noutros recordamos o que fomos. Entón explícolle que seguramente hai algún momento no que podemos recordar todo o que fomos, e noto que está pensando noutras cousas e chegando a algunha conclusión, pero como tamén chegamos á porta da escola temos que despedirnos con un bico e un quérote. 


Antes de que toque o timbre unha mamá cun cativo que corría feliz pola acera (efecto venres sen dúbida) dille "J. cuidado con el chico, que lo vas a atropellar!" E o chico son eu! Eu agradézolle o comentario cun saúdo, pois como xa escribín máis arriba son un chico de 50 anos, e hai veces nas que me sinto moi moi maior e que alguén me vexa aínda como un mozo pois é algo que sempre anima, qué queredes que vos diga!.


Antes de que toque o timbre crúzome co veciño que traballa no Corte Inglés e que sempre vai sorrindo. E descubro que sempre val a pena sorrir, e que seguramente se o meu veciño abrise un canal no Insta podería colgar unha foto diaria cun bo sorriso de bos días, e sen dúbida o seu espíritu vagará polo mundo creando boas vibracións ao seu redor.


E antes de que toque o timbre un home que conducía un coche sen carnet case me atropella no medio do atasco diario na estrada da escola. Podería ter protestado, é certo, e podería ter berrado, mostrado o meu enfado coa certeza de que eu teño a razón e él debe ter máis coidado e estar máis atento á condución. Pero como a vida é breve e nunca sabemos cando vai tocar o timbre decido que non val a pena un só segundo de enfado por algo que quedou en nada. Saudo ao conductor despistado cun sorriso, volvo a camiñar cara ao novo día que apenas fixo máis que comezar e comezo a cantar esa canción de Radio Futura que fala dun tipo que "caminando iba pensando que ganar siempre es tentar a la otra cara de la suerte" y que "sintió la alegría del olvido y al andar descubrió la maravilla del sonido de sus propios pasos en la gravilla" 

  

miércoles, 27 de septiembre de 2023

Tempos


Todo é cuestión de tempo. De tempo e de sorte.
Hai que ter un chisco de sorte co tempo no que nos tocou nacer e co tempo que as Moiras teceron para nós. 
Saber facer as cousas ao seu tempo e non perder o tempo con cousas que non poderemos facer. 
Hai que darlle tempo ao tempo para curar as feridas e recuperar o corpo, e ter moi claro cando é tempo de agardar e cando é tempo de avanzar. 
Debemos ser conscientes de que o tempo nolo da Dios de balde pero non é algo que poidamos gardar para outro momento. Hai que disfrutalo tal e como veña, sabendo que non podemos detelo cando parece marchar por entre os dedos das noas mans.
Entender cando é tempo de pasar páxina e soltar da nosa vida todo aquilo que xa non nos aporta, persoas que xa non queren estar, libros que xa non leeremos, traballos e proxectos que xa non val a pena emprender.
Ter a sabiduría para saber parar a tempo e para decatarse de que é tempo de sementar, de emprender novas viaxes.
Saber perder o tempo e ser capaz de gañarlle tempo ao tempo para pasalo coas persoas ás que queremos.
E sobre todo ter sabiduría necesaria para comprender que o noso tempo rematou, e a vontade para deixar na mesa o nosa pluma, camiñar serenamente cara a porta de saída e un segundo antes do final saber dicir adeus de maneira digna e discreta. 



martes, 20 de junio de 2023

Un año sin mi.

 


No soy yo el que veis, aunque cuando me habláis es mi voz la que os contesta y sean mis ojos los que os miran. Poco queda ya de aquel que fui, de las dudas y de los anhelos, de los estériles intentos por ser un poco mejor cada día. 

No soy yo, aunque lo parezca, porque para salvar el cuerpo hubo que matar al hombre y aunque lo intento no consigo encontrarme entre el miedo y la rabia; entre el abandono y las ganas de dejarlo todo. No me reconozco en esta apatía ni en estos brazos que han perdido el poco vigor que les quedaba ni en estas piernas que ya no tienen ganas de escalar montañas; no me reconozco en mis pensamientos, que se han convertido en las cuentas de un collar que me asfixia y me consume, miserias de un ser errante y confundido que nunca ha encontrado su lugar en el mundo.

No soy yo el que sobrevivió, el que hace un año salió de aquel quirófano pensando que al fin y al cabo lo importante era estar vivo, asegurarnos que no quedaba algún cáncer agazapado en el camino, permitiendo que los fríos metales extirparan de mis entrañas cualquier rastro de semillas que algún día pudiesen enturbiar mis días. Era lo que había hacer.

Y sin embargo cada día amanezco pensando que aquella mañana de hace un año no solamente quedaron en el quirófano las células equivocadas que ya no eran mías, coágulos de mala suerte, glándulas y ganglios de los que se podía prescindir. Aquella mañana de hace un año también se perdieron la intensidad y las ganas, la capacidad de respirar a pleno pulmón y sentir que la vida no es más que un intercambio constante y casi imperceptible de amor, sueños, fluidos vitales y energía. 

Inevitablemente deben pasar las fases del duelo por aquel que fui, alternando días de rabia y de tristeza por lo que se perdió y ya nunca se podrá recuperar, por una realidad que ya no puedo negar y con la que en algún momento tendré que reconciliarme para avanzar. Pero ahora mismo solamente tengo ganas de llorarme a mi mismo pensando en lo duro que ha sido este primer año sin mi. 

domingo, 7 de mayo de 2023

Olvidar lo que escribo



Al igual que ocurría hace trece años, sigo teniendo la sensación de estar solo ante un monitor. Sé que hay dos o tres personas que leéis lo que escribo, y lo agradezco inmensamente, pero muchas veces siento que estoy escribiendo un diario personal en lugar de un blog que pretende ser de creación literaria.

En realidad todo es creación. Escribir, incluso un diario personal, encierra siempre un poco de ficción. Y os lo dice un tipo que lleva desde el año 88 escribiendo un Diario, además cuadernos de reflexiones varias, anotaciones de lecturas, apuntes de viajes... Cada vez que escribimos, que pretendemos describir un lugar o una vivencia estamos interpretando nuestra experiencia. Es imposible abstraerse de nuestros estados de ánimo y de nuestra forma de ver la vida. Y muchas veces, sin darnos cuenta, hacemos un trabajo de creación incluso cuando lo único que pretendemos es contar las cosas que nos pasan. 

Y como los límites son tan difusos, no tiene nada de extraño que este blog se haya teñido de aspectos autobiográficos y que de vez en cuando me repita con mis obsesiones y mis miedos, como viejos rencores que de vez en cuando vuelven a aparecer. 

Releo a veces las páginas de mis cuadernos y si algo se repite es el incumplimiento continuo e irremediable de los propósitos que de manera cíclica me voy autoimponiendo. Olvido lo que escribo con tal facilidad que descubro asombrado que las frases con las que anoto los planes para los próximos meses se repiten de manera casi literal, e intuyo que del mismo modo que pasa en los cuadernos manuscritos, también en este blog comenzarán a repetirse las entradas, sobre todo en los últimos meses en los que estoy manteniendo una constancia impropia de mi. 

Quien sabe, tal vez esta constancia sea algo positivo, un indicio claro de que algo está cambiando. Olvido lo que escribo, es cierto, pero estoy casi seguro de que entre olvido y olvido algo quedará que no hable solamente de mi mismo. Algo bonito y original que algún día valdrá la pena rescatar del propio olvido en el que ahora habito. 



miércoles, 26 de abril de 2023

Maldita ciclotimia

 









Caminar por la vida a saltitos, unas veces tomando impulso y otras veces simplemente intentando mantener el equilibrio. Conocerse lo suficiente ya como para saber anticiparse y saber que tan irreales son los pensamientos que surgen cuando estamos volando como los que aparecen, recurrentes y pesados, cuando estamos arrastrándonos. 

Y sin embargo comprobar con cierto grado de preocupación que cada vez las épocas de desesperación duran más, y son más profundas y que cuando logramos subir a respirar sentimos que ya no es suficiente una bocanada de aire fresco. Tal vez no somos más que dispositivos que ya no consiguen cargar su batería completamente y andamos por el mundo en precario, con la certeza de que cualquier día sufriremos un bloqueo, nos buguearemos como una aplicación mal diseñada.




lunes, 17 de abril de 2023

Caminos.

 


Una de mis obsesiones vitales son los caminos como metáfora de las vidas; los senderos que se bifurcan y se excluyen (recordad que debéis leer un relato de Don Jorge Luis cada semana); los tramos que recorremos y en los que a veces nos acompañan otras personas (a veces una vida entera, otras veces unas pocas jornadas). El camino que debemos recorrer, los cruces de caminos, las alternativas que muchas veces se nos presentan o lo inevitable que a veces es continuar adelante. 

Yo, como la mayoría, también fantaseo algunas noches sobre como sería mi vida si no hubiese recorrido el camino que he recorrido, si mis elecciones, cuando tuve que elegir, hubiesen sido otras, si pudiese haber mantenido a mi lado a algunas personas o simplemente si las circunstancias fuesen otras. 

Las posibilidades son casi infinitas. De haber estudiado otra cosa tal vez no tendría querencia por la literatura y me habría perdido ciertos instantes de plenitud con algunos libros entre mis manos. Seguramente no estaría escribiendo este blog, (probablemente ningún otro blog), y no tendría la necesidad de engañarme a mi mismo pensando que alguna vez escribiré algo más que un puñado de relatos inacabados. De haber seguido el impulso misionero de 3º de BUP tal vez estaría aún en algún lugar de África, y de no haberse roto algunas cosas podría haber sido oficial de la marina mercante. 

Y que decir de las personas. De haber sido capaz de mantener algunas amistades tal vez habría tenido otras conversaciones y otras experiencias, tal vez habría vislumbrado otros caminos para recorrer, otros proyectos vitales que aportasen algo distinto.

Y sin embargo tengo la impresión de que aunque cambiase el decorado y el argumento, la esencia de la obra sería la misma. Los caminos difieren y atraviesan valles y montañas distintas, pero en el fondo lo que experimentamos es lo mismo. Cada uno encuentra su felicidad de modos dispares, pero al final el sentimiento de amistad, de amor, de disfrute es muy parecido. Me conmueve un poema de Kavafis o una novela de Robertson Davies del mismo modo que a otro puede emocionarle un buen partido de tenis. El sentimiento de amor incondicional que siento por algunas personas es muy similar al que tú sentirás por otras personas y la satisfacción por el trabajo bien hecho fue siempre la misma, independientemente del trabajo realizado. 

Por eso, cuando pienso en los múltiples caminos posibles que no he recorrido siempre acabo pensando que al fin y al cabo no tiene importancia. Soy fruto de mi historia personal y de mis circunstancias, es cierto, pero también lo es que estoy en mi mejor presente posible, rodeado de buena gente y con un camino por delante que en gran medida será como yo quiera que sea. No podemos decidir el paisaje, ni las tormentas que nos esperan ni los encuentros que nos sorprenderán, pero si podemos elegir cómo y con quien caminaremos.


jueves, 9 de marzo de 2023

Las primeras trescientas una!!

 



que La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta tan contento, tan gallardo, tal alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo.*

Todo está inventado ya, y aunque no todo lo inventó Cervantes, hay que reconocer que el tipo sabía contar historias y entrelazar capítulos. Pasar de 300 a 301 no fue fácil, diré incluso que fácilmente podría no haber ocurrido, pero nos atrevimos a dar un pasito más y como la mañana invita a pasear seguiremos el camino y tal vez lleguemos a algún lugar. 

Siempre llegamos a algún lugar, aunque no siempre estemos en el lugar adecuado. 

Pero ahora estoy aquí, y como me quedan aún muchas lecturas por delante y algunos pensamientos que vendrán pues seguiremos adelante un poco más. 

Pero basta ya de retruécanos, pleonasmos y perogrulladas, que no estamos para juegos de palabras aunque sea en las palabras donde quiero yo fijar mi propósito vital. 

En definitiva, y como decíamos ayer (para seguir con los clásicos del Siglo de Oro) todo lo que tengo que deciros es que aún tengo que deciros todo lo demás. Y lo demás, además, no importa, que ya lo dijo Machado, y a Machado, queridas lectoras, amigo lector, siempre hay que escucharlo con atención y cariño, que además de profesor era buena gente. 

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
-así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.

 

Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguardar sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

Antonio Machado 




* Don Quijote de la Mancha, capitulo III de la Primera parte. Edición del Instituto Cervantes del año 2004

miércoles, 8 de marzo de 2023

Las últimas trescientas!!

 


Las cien primeras fueron en abril del 2012, las doscientas primeras en enero del 2020 y ahora llegan las trescientas primeras!

No podemos negar que llegamos aquí por casualidad, que hace un año yo andaba a otra cosa y el blog estaba sin actividad, y sin muchas ganas de volver a activarlo pero comenzamos el 2023 con ganas y aquí estamos, con una buena racha de publicaciones y con un ritmo de publicaciones que nunca he tenido. 

¿Qué decir que no hayáis leído ya? Mi falta de constancia es de sobra conocida y de nada serviría ahora empezar a proyectar nuevos rumbos o intentar hacer cambios que no se mantendrán en el tiempo. 

Son días complicados, buscando un nuevo equilibrio, ritmos distintos que nos hagan avanzar. Y tal vez, aprovechando que todas las historias que estaban a medio escribir están ya publicadas y que 300 es una buena cifra, sea esta entrada la perfecta para acabar. 

Me preguntaba en el año 2018 ¿cómo cerrar un blog? En aquella entrada me daba un plazo de un año para escribir 46 relatos y cerrar la puerta al salir. 

Y no os negaré que sería muy efectista dejarlo como una novela que leí una vez (y he olvidado) en la que la narración se interrumpía de manera abrupta en medio de una frase y así acababa.

No está mal, eh?

No es mala idea dar por finalizado este blog con una simple palabra, sin tanta explicación y sin pensarlo demasiado. Total, todo lo que tengo que deciros es 



 



viernes, 12 de agosto de 2022

Reconstrucción (II)

 


Como si de una metáfora de mi vida se tratase, la reforma de esta casa está llevando su tiempo. Hace ya casi dos años que aquí dejamos constancia de que habían comenzado las obras de reconstrucción, y aunque es evidente que ha habido cambios, no parece que el asunto vaya demasiado rápido. 

Las vidas y las decisiones que tomamos tienen estas cosas. Cuando menos te lo esperas aparecen imprevistos que hacen que tengas que cambiar de planes, o tal vez aplazar algunas metas que te habías propuesto. No suelen ser cambios demasiado importantes, las modificaciones suelen referirse a pequeños detalles, cuestiones estéticas o formulaciones erróneas que se subsanan sin mayores complicaciones. 

Pero hay veces en las que descubrimos que algo está mal, que una pared maestra o uno de los pilares amenazan con venirse abajo, o que una parte del muro de carga está afectado de humedades o con fisuras que pueden llegar a extenderse por otros lugares, con el peligro que esto puede suponer para la estabilidad de la vivienda.

Hubo que hacer reformas estructurales, hubo que ir a los cimientos mismos, cambiar algunas cosas y eliminar elementos esenciales para el hombre con el fin de asegurar que a largo plazo seguiremos en pie. Son cosas que pasan, a veces debemos sacrificar lo importante para garantizar lo imprescindible. 

Y aunque no es excusa ni justifica el abandono en el que ha estado este sitio durante los últimos años, es necesario decir que los últimos meses el barco ha estado en dique seco y que después de algunos ajustes y cambios bastante radicales,  volvemos a navegar. Aún no tenemos claro cual será el rumbo que seguiremos ni que otros puertos visitaremos, pero flotamos y eso, en estos días, es más que suficiente. 

Ojalá que de algún modo coincidamos en algunas singladuras por este Mar de Beaufort que con el cambio climático parece hacerse cada vez más navegable...











lunes, 3 de mayo de 2021

Atardeceres pretéritos.

 


Podría ser en el segundo curso de Literatura Española, estudiando el Realismo y el Romanticismo del siglo XIX, o tal vez en COU, preparando la Selectividad. Era joven, de cualquier modo, y tenía ganas de saber más de lo estrictamente necesario y por eso ampliaba los contenidos obligatorios leyendo libros que a veces ni siquiera eran los que figuraban en las bibliografias.

Podría ser en el año 92, o en algún momento del curso 1993-94. No tiene ahora demasiada importancia, hace ya casi treinta años, y eso es mucho tiempo.

Y sin embargo recuerdo atardeceres sentado al pie del ahora viejo y seco manzano, leyendo una biografía de Bécquer de más de seiscientas páginas. Por supuesto, de aquella época lo he olvidado todo: lo leído y lo aprendido; las ilusiones y los deseos; lo que esperaba de la vida y lo que buscaba en los días y sobre todo en las noches.

Pero recuerdo la intensidad de aquellos minutos en los que levantaba la vista del libro para ver como el sol anaranjaba el cielo poco antes de ocultarse detrás de horizonte. Algo tenían las puestas de sol que me reconfortaban, tal vez la sensación de un día aprovechado, o la promesa de una noche con tiempo para ler y escribir, crear nuevos mundos y vivir otras vidas.

Y ahora, emprendiendo ya el camino de vuelta, descubro que me faltan horas en los días para detenerme a contemplar los anocheceres y me sobran noches de insomnio en las que las horas parecen estacarse sin atreverse a avanzar hacia un nuevo amanecer.

Volverán los viejos afanes y el entusiasmo de los días luminosos, volverá la voluntad y el deseo de los buenos tiempos, pero ya no será lo mismo. El futuro ha llegado, la ciudad lo ha engullido todo y ya no queda espacio para los árboles ni tiempo para dejarse acariciar por unos minutos por la dulce brisa del abandono.


jueves, 4 de febrero de 2021

Sueños




Soñé con la boda de un amigo. 

Soñé con los amigos de la infancia, con aquellos niños que compartiamos la calle, los prados donde jugábamos, los árboles en los que construíamos cabañas. 

Soñé con la boda de mi amigo, la fiesta no celebrada, las risas y la charla que sin yo saberlo tanto necesitaba. Lamento ahora haber sido tantas veces ese amigo tristón y enfadadizo, esa persona gris que para ser feliz necesitaba que las cosas no tuviesen peros, cuando raramente la realidad es plena e incuestionable. Siempre hay una incongruencia, una frase que sobra, una pregunta que falta. Y yo siempre me fijaba más en las pequeñas ofensas diarias que en las grandes alegrías y las grandes amistades que la vida me fue poniendo en el camino.

Soñé con la celebración y con la fraternidad de la adolescencia, con el deseo de estar con los nuestros, con la alegría de la tarde que se consumía alrededor de una mesa contando mil historias que ya no recuerdo. Y me sentí feliz y relajado, y al despertarme pensé que tal vez incluso para mi, que soy bastante introvertido, esta ausencia de contacto social se está haciendo demasiado larga. Yo, que durante años he descuidado totalmente a mis amistades, descubro que comienzo a necesitar algo más que un mensaje de texto o un emoticono en el teléfono. 

Tal vez la crisis de la mediana edad, sabiéndome ya en el camino de vuelta, me hace pensar en los viejos tiempos, en las noches perdidas que ya no volverán, en los momentos de amistad que se fueron con el viento como las canciones de aquel concierto. 







domingo, 1 de noviembre de 2020

Reconstrucción.

 


En obras. 

Caminando por la vida llega un momento en el que comienzan las reformas.

Y comienzan las dudas: ¿Merece la pena mantener las paredes? ¿Merece la pena reformar o rehabilitar? A veces lo mejor es tirarlo todo y volver a empezar, reducirlo todo a escombros y en el solar edificar algo nuevo.

Queremos hacerlo bien, sabemos que a estas alturas debieramos estar centrados, que lo que hagamos será ya definitivo; que cada vez los cambios nos darán más pereza. 

Por eso son tan complicadas estas reformas que nos encontramos a mitad del camino.

Podría decir que también es una metáfora de la situación política actual, en la que lo único que parece claro es que hay que reformar muchas cosas y llegar a nuevos contratos sociales para sociedades nuevas. 

O podría también hablar de las reticencias de mi patroncito a implementar el teletrabajo selectivo para quien realmente sepa y pueda teletrabajar, que las capacidades de cada persona son las que son y no todos tenemos las mismas aptitudes ni la misma actitud ante el trabajo ...

Pero no hablaremos de eso en otoño, que las palabras caen en el olvido como caen las hojas de los carballos ...

Diremos solamente que una casa en reformas siempre es una buena señal, y que esta vuestra casa, al igual que el que escribe, estamos en período de reconstrucción y puede que finalmente quede algo hermoso y acogedor. 

Como siempre, seréis muy bien recibidos...

lunes, 31 de agosto de 2020

Arder (II) ou fin de novela con lume e cinza.


Publicaba fai un ano unha entrada na que falaba da necesidade que experimentamos algúns de reniciarnos continuamente, de ver arder as vellas cousas para deixar sitio ás novas. No meu caso sempre que falo das miñas cousas estou referíndome a eses escritos que vou deixando en papeis soltos e cadernos que co tempo xa non teñen moito sentido. Non recordo agora que trapalladas queimaría no verán pasado, pero hoxe erguínme animado e despois de pasar dúas semanas nas que non fun quen de sentarme a escribir decido poñer fin ao que ía ser o meu segundo intento de novela.


Tal vez debera pechalo todo, deixar definitivamente este blog que non consigo dotar da calidade suficiente para que chame pola xente, esquecer esa teima miña de ser escritor e centrarme noutros aspectos da miña vida que me aportan moita felicidade e ese cosquilleo vital que fai que sintamos que estamos exactamente onde debemos estar. Tal vez debera deixar de loitar conmigo mesmo, con este carácter inestable e inseguro que fai que me plantexe cada paso e cada decisión como se fosen cuestións transcendentais e que me teñen dando voltas sobre as mesmas ideas un ano tras outro.


Avanzar, queimar para avanzar, como unha fuxida desesperada cara adiante. Non deixar un caderno ao que regresar, unhas anotacións que seguir. Queimar os mapas para ter que facelos de novo, para volver a ser un explorador buscando o meu lugar no mundo.


Por iso, e porque todo vai ser moi diferente a partir de agora, decido marcar con fume e cinza este cambio de ciclo que como xa sabedes (son moitos anos de blog) nen será definitivo nen servirá para nada. 


Pero as fotos con lume sempre molan.



 


jueves, 20 de febrero de 2020

Serenidad






Sam respiró profundamente. –Bueno, estoy de vuelta."
Esto es lo que dijo Sam cuando regresó a la Comarca, sentándose en su sillón preferido, con su querida hobbita de alegres rizos bailando a su alrededor y con su hija en el regazo. El trabajo estaba terminado. Tocaba tomarse un descanso.
Así es como me siento yo esta mañana. Ya es definitivo que el esfuerzode hace unos meses valió la pena. Los madrugones, las horas de estudio, los nervios y los sacrificios. Superé un proceso selectivo que ha sido muy duro. ¿Acaso hay alguno que no lo sea?
Como suele ocurrir cuando conseguimos algo que nos ha llevado tanto tiempo y esfuerzo, la sensación que predomina es la de alivio y satisfacción. Más adelante, cualquier día mientras camine despistado por alguna acera o al entrar en una biblioteca sentiré de pronto una súbita alegría, una emoción de esas que nos suben por la espalda, cosquillea entre los huesos temporales y los parietales y nos impulsa a dar pequeños saltos, levantar las manos en señal de triunfo y tal vez gritar.
Pero hoy no es ese día.
Hoy simplemente suspiro aliviado, celebro la buena suerte que he tenido y pienso en lo bien que se está cuando se está bien. Descanso, tranquilidad, disfrutar del tiempo y de la compañía, dar y recibir algunos mimos familiares y mañana, tal vez pasado, ir pensando en volver a empezar. 


martes, 28 de enero de 2020

Las doscientas primeras!







Celebraba en abril del año 2012 las cien primeras entradas de este blog. Ya entonces tenía claro que mi ritmo de creación era muy lento, pero por aquel entonces, y teniendo en cuenta que la primera entrada es de enero de 2010, las cuentas tampoco eran tan malas. En apenas dos años había publicado cien "cosas". Lo verdaderamente sorprendente es haber tardado casi ocho años en publicar otras cien.
Algo vergonzoso, lo sé.
Diez años tiene este sitio y solamente he podido escribir doscientas entradas. Diré que no han sido diez años fáciles. Me dediqué a tiempo completo a la crianza de cachorros  Homo Sapiens, y eso es complicado. Tiene nuestra especie la capacidad de absorber el tiempo y la energía como si de pequeños agujeros negros se tratase, y si a esto añadimos un carácter inseguro y necesitado de constante reafirmación tendréis a un padre dispuesto a cuestionarse siempre a si mismo, dudando continuamente si el tiempo y las atenciones dedicadas serán suficientes.
Nunca es suficiente.
Y hubo además oposiciones, inseguridades varias, crisis, medidas desesperadas, cambios de enfoque, cosas que se rompen, bilingüismo . Lo típico de las vidas, vamos, que os voy a contar que no sepáis...
Pero como se pregunta y se responde eternamente Pessoa
Valeu a pena? Tudo vale a pena
Se a alma não é pequena.
Y ahora estoy convencido de que valdrá la pena. Me atrevo a asegurar sin ningún tipo de modestia por mi parte que la calidad de lo que escribo ha mejorado, y espero que en un futuro siga mejorando.
Pues si, digámoslo ya, habrá futuro para este blog.
Revisando algunas de las entradas descubro cierta capacidad, una suerte de estilo propio, un talento que necesita ser pulido, es cierto, pero que está presente y que no todas las personas que publican libros poseen. Creedme, escribir no escribo mucho, pero soy un buen lector y puedo decir que algunos de los textos que podéis encontrar en este blog tienen, al menos, tanta calidad como alguna de las obras que publican las editoriales para ir creando fondo. Comienzo a creerme lo que mi amigo Iván lleva más de veinte años diciendo, que mi camino es la palabra y que la única forma de recorrerlo es escribir escribir escribir.
Se que no soy muy de fiar, que más de una vez (y de tres) he prometido constancia y entrega, asumiendo retos que yo mismo sabía difíciles de cumplir. Pero ahora estoy en una época en la que se juntan las ganas de hacer cosas con la creatividad, y debo aprovechar los vientos favorables.
No diré como otras veces que escribiré sobre esto o lo otro, que llegaré a un número de relatos o que simplemente hablaré de mi.
No.
No se como va a ser este sitio a partir de ahora, si tendrá originalidad o la calidad que os merecéis, si podré llegar a plasmar todo lo que tengo pensado, que no es mucho, la verdad. No se si esto seguirá siendo un blog, un videoblog o una página de Internet. Pero una cosa os digo, si tenéis un poco más de paciencia y decidís regalarme un poco de vuestro tiempo estoy seguro que encontrareis en este sitio algo que merezca la pena o que al menos compense los minutos que paséis aquí.
Naveguemos juntos durante el 2020 y alcancemos las 252.