que La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta tan contento, tan gallardo, tal alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo.*
Todo está inventado ya, y aunque no todo lo inventó Cervantes, hay que reconocer que el tipo sabía contar historias y entrelazar capítulos. Pasar de 300 a 301 no fue fácil, diré incluso que fácilmente podría no haber ocurrido, pero nos atrevimos a dar un pasito más y como la mañana invita a pasear seguiremos el camino y tal vez lleguemos a algún lugar.
Siempre llegamos a algún lugar, aunque no siempre estemos en el lugar adecuado.
Pero ahora estoy aquí, y como me quedan aún muchas lecturas por delante y algunos pensamientos que vendrán pues seguiremos adelante un poco más.
Pero basta ya de retruécanos, pleonasmos y perogrulladas, que no estamos para juegos de palabras aunque sea en las palabras donde quiero yo fijar mi propósito vital.
En definitiva, y como decíamos ayer (para seguir con los clásicos del Siglo de Oro) todo lo que tengo que deciros es que aún tengo que deciros todo lo demás. Y lo demás, además, no importa, que ya lo dijo Machado, y a Machado, queridas lectoras, amigo lector, siempre hay que escucharlo con atención y cariño, que además de profesor era buena gente.
Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
-así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguardar sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.
Antonio Machado
* Don Quijote de la Mancha, capitulo III de la Primera parte. Edición del Instituto Cervantes del año 2004

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