domingo, 29 de enero de 2023

La fiesta (III)

 


La fiesta (I).


(III)

La vida en la colonia. Esa era la esperanza de los cientos de personas que habían salido de la tierra veinte años antes. Llegar la base orbital que aún estaba de camino hacia uno de los cientos de planetas que se habían seleccionado como habitables. La misión consistía en enviar, con dos años de diferencia en el lanzamiento, tres misiones tripuladas con todo lo necesario para iniciar una nueva humanidad. Ellos estaban a bordo de la tercera de las expediciones, en la que sobre todo iban los pobladores de ese nuevo mundo que querían crear. La primera de las naves era poco menos que un inmenso contenedor con toda la maquinaría necesaria para ir montando las plataformas orbitales en las que el principio se establecería la colonia. La tripulación estaba formada por apenas doscientas personas, y más de mil robots de trabajo y servicio. Desde su llegada al destino hasta la llegada de la segunda expedición tendrían que ocuparse del ensamblado de toda la estructura que debía albergar los cuatrocientos módulos de habitabilidad que iban en la segunda nave. Esta, además, llevaba a los científicos que comenzarían con el proceso de terraformación. Por último, la tercera de las naves llevaba básicamente a las familias de las tripulaciones de las dos primeras expediciones. Al tratarse de un viaje sin retorno, se había decidido que tenían que viajar las familias enteras. No se trataba de mandar solamente astronautas o investigadores, sino de enviar pobladores que pudiesen asentarse en un planeta y crear una nueva civilización. Puede decirse que era una misión en la que no había una tripulación concreta, sino que era como si toda una gran ciudad decidiese irse del planeta.

De hecho, antes del viaje habían ya estado viviendo todos juntos en la gran base que se había construido para los planes de entrenamiento. Habían sido meses difíciles, aprendiendo muchas cosas sobre los viajes espaciales, sobre el funcionamiento de la naves, las posibles complicaciones que podían suceder durante la travesía. Una de las cosas que más habían tenido en cuenta es que el viaje no era más que una pausa, un intermedio en sus vidas. Si todo iba bien, dentro de ochenta años todo comenzaría de nuevo y la mayoría serían más o menos como eran ahora. Para ellos solamente habrían pasado cuatro o cinco años.

Como sin darse cuenta comenzaron a hablar de sus familias. Ella le contó que viajaba con sus hermanas y que sus padres iban en la segunda expedición. Su madre era oficial de comunicaciones y su padre era el supervisor de soporte vital de la nave. Él le contó que viajaba solamente con su padre, que era ingeniero de vuelo en la primera nave. Ya sabes, de los que envejecerán un poco más.

En efecto, los de la primera nave tendrían más periodos despiertos que en las otras dos naves por la sencilla razón de que iban menos, sus POM tendrían que ser algo más largos que los del resto y además, cuando la última expedición llegase a su destino ellos ya llevarían un par de años estableciendo la base orbital. Aún será un hombre joven, le dijo ella ante su cara de pesadumbre. Era algo que a todos les preocupaba. Todo estaba pensado para volver a hacer su vida cuando llegasen, pero no podían evitar pensar que algo podía fallar, que los cálculos podrían estar equivocados o simplemente que existiesen diferencias individuales que provocasen que los organismos no reaccionasen igual. Sabían que los cálculos estaban realizados para asegurar que la continuidad de la comunidad estuviese asegurado incluso con cierto número de bajas por el camino, y tenían la certeza de que habría bajas. Incluso podría suceder que al llegar les comunicasen que un familiar o un amigo ya había muerto.

Prefirieron no pensar. Dedicaron el resto del día a hablar de banalidades, contar historias de la época del entrenamiento. Descubrieron que, como no podía ser de otro modo, tenían algunos amigos comunes, que incluso podían hablar de instructores como si hubiesen compartido el mismo instituto. Ella se sorprendió sintiendo cierto desasosiego al pensar que lo que para ella sería una noche de sueño profundo, para él sería un año entero de trabajo y experiencias, de relación con otras personas. ¿Y si encontraba a otra persona?

Una vez más le tranquilizaron sus palabras diciéndole que no se preocupara, que para el próximo año la encontraría de nuevo.

- Y quien sabe, puede que incluso te toque a ti hacer el POM, y tendremos todo un año para estar juntos y conocernos.


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