Starlink es la empresa de Elon Musk que pretende dar servicio de internet por satélite en todo el mundo. Para ello la empresa Space X, también de Elon Musk, pondrá en órbita miles de satélites que formarán una red inmensa a unos 600 km de la tierra. Este proyecto se justifica como la respuesta a la necesidad de dotar de conexión a internet a las zonas rurales del planeta a las que no llegan las redes convencionales como el cable telefónico o la banda ancha. Sin embargo, el gran Elon quiere ir más allá y no duda en afirmar que podrá también ser la forma de tener internet en Marte, pues no duda que en unos años sus naves llegarán a Marte y claro, hará falta que haya internet para que las personas que viajen puedan consultar sus redes sociales, sobre todo twitter!!.
Y tiene toda la razón.
Acaso no sería mejor que Matt Damon pudiera mandar un Whassap a la Tierra en lugar de tener cultivar patatas con sus deposiciones (usted perdone). No sería mejor que pudiese ver un tutorial de You Tube para arreglar bases marcianas en lugar de tener que improvisar soluciones que eran chuscas, es cierto, pero que a la larga ejem ejem.
Starlink es un proyecto faraónico, y no lo digo porque el creador de Space X y de Tesla tenga algo de faraón, sino porque es inmenso, imponente y con la intención de perdurar en el tiempo. El problema es que a este paso pronto habrá tantos satélites en el cielo que acabarán chocando entre ellos. Ya los astrónomos se quejan de que están provocando contaminación lumínica. Y en teoría quedan miles por poner en órbita.
Esta nuestra necesidad de estar siempre conectados, en linea, no puede ser buena. Nosotros mismos insistimos en estar en la red, pensamos que es positivo tener nuestro lugar, tener visibilidad y que los demás sepan lo que hacemos, donde estamos y lo bien que lo estamos pasando. Vivimos más conectados que nunca, tenemos la posibilidad de establecer cientos de relaciones, de mantener contacto con personas que están en lugares remotos, a veces incluso en mundos muy distintos al nuestro.
Y sin embargo estamos en la época de la soledad, del consumo de pastillas que nos hagan felices, o por lo menos que nos ayuden a sobrevivir al día siguiente. Estamos en la época en la que podemos estar dándole un like a un tipo que dice tonterías mientras conduce y a la vez odiar de modo visceral al vecino del barrio que por estar mirando su teléfono móvil se saltó un ceda el paso.
Al final, como suele ocurrir, avanza más la ciencia y la tecnología de lo que lo hacemos las humanas gentes. Seguimos pensando como seres tribales reunidos alrededor de la hoguera para hablar mal de las otras tribus, pero los sonidos de nuestros tambores ya se escuchan más allá del sistema solar.

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