Tal vez sea en los sábados donde más se nota el paso de los años y la diferencia entre generaciones. El sábado es el día de la piscina para los más pequeños, el partido de fútbol, a veces la comida con los abuelos. Ya más mayores comienzan a querer ir con los amigos, sus primeras salidas al centro comercial o al cine. A los quince o dieciséis la cosa se desmadra y queremos ya quedar hasta las once, hasta las doce y finalmente los sábados son esos días en los que el horario sufre alteraciones y acabas saliendo de casa a la hora que antes tenías que regresar.
Pero cuando llegan bebés el sábado es el día en el que quieres ver una película y te quedas dormido en el sofá después de toda una semana de crianza intensiva. Y después el ciclo se repite, y los sábados son días en los que tienes que ir a recogerlos, o estás despierto porque no dan llegado a casa.
Y tal vez llega un momento en el que el sábado es el día en el que esperas que te vengan a visitar....

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