En obras.
Caminando por la vida llega un momento en el que comienzan las reformas.
Y comienzan las dudas: ¿Merece la pena mantener las paredes? ¿Merece la pena reformar o rehabilitar? A veces lo mejor es tirarlo todo y volver a empezar, reducirlo todo a escombros y en el solar edificar algo nuevo.
Queremos hacerlo bien, sabemos que a estas alturas debieramos estar centrados, que lo que hagamos será ya definitivo; que cada vez los cambios nos darán más pereza.
Por eso son tan complicadas estas reformas que nos encontramos a mitad del camino.
Podría decir que también es una metáfora de la situación política actual, en la que lo único que parece claro es que hay que reformar muchas cosas y llegar a nuevos contratos sociales para sociedades nuevas.
O podría también hablar de las reticencias de mi patroncito a implementar el teletrabajo selectivo para quien realmente sepa y pueda teletrabajar, que las capacidades de cada persona son las que son y no todos tenemos las mismas aptitudes ni la misma actitud ante el trabajo ...
Pero no hablaremos de eso en otoño, que las palabras caen en el olvido como caen las hojas de los carballos ...
Diremos solamente que una casa en reformas siempre es una buena señal, y que esta vuestra casa, al igual que el que escribe, estamos en período de reconstrucción y puede que finalmente quede algo hermoso y acogedor.
Como siempre, seréis muy bien recibidos...

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