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jueves, 26 de enero de 2023

Apoyos

 



- Hilario, tí oiches algo? Disque os de Facebook lle bloquearon o blog ao Ramón.

- A Ramón, a que Ramón?

- Ostias Hilario -dixo Toño algo molesto- aquel rapaz tan caladiño que paraba pola taberna fai anos. 

- No recuerdo Toño. Hace años que paso de todo. Sabes que desde que vi Juego de Tronos estoy intentando escribir una historia de magia y fantasía que rompa con todo lo escrito hasta ahora. 

Hilario es así, todos lo conocemos y ya no nos sorprende nada, tanto puede estar implicado en una extraña historia con el agente Weird y la agente Ginger como desaparecer durante años y reaparecer un día cualquiera en la Taberna de Beaufort diciendo que necesita una conexión segura. 

Pero lo que nos resulta extraño y despierta nuestros recelos sobre las redes sociales era el bloqueo que desde hace unos días sufre el blog de Ramón por parte de Facebook. No es que nosotros seamos muy de Facebook, ni de Twiter ni caralladas de esas, pero de alguna manera, con el paso de los años, le hemos cogido cariño al muchacho y a su Mar de Beaufort, sobre todo ahora que comenzaba a mostrar cierta constancia.

- Que constancia nin que carallo - dixo o vello da esquina- Aparece por aquí cando lle peta e aínda por riba xa nunca leva tabaco enriba. 

- E ademáis ben saberán os de Facebook o que fan - dixo outro que andaba a ler a Kundera na mesa da esquina- que se lle pecharon o chiringuito ese que tiña montado será por algo.

- E o que escribía era pouco e malo -sentenciou aquela rapaza que aparecera pola taberna cando apareceran aquelas extrañas sinais no ceo e quedara unha temporada no barrio. 

- Pues yo os voy a decir una cosa -dijo Hilario, haciendo gala una vez más de su siempre sorprendente espíritu de la contradicción- solamente por el hecho de ser bloqueado tan injustamente, ese blog merece nuestro apoyo. A partir de ahora iniciaremos una campaña de apoyo a Mar de Beaufort. 

Y aquí estamos. 

Desconocemos totalmente los motivos de Facebook para el bloqueo. Tampoco sabemos muy bien de que habla el blog de Ramón, pero como nos sentimos parte interesada y nos gustan las causas perdidas a partir de ahora nos pasaremos más a menudo por este sitio para que al menos quede constancia de nuestra presencia. 






martes, 5 de mayo de 2015

Entre tazas.




Cuando Hilario entró en la taberna diciendo aquello de "¡Necesito una conexión segura! ¡Ya!" supimos que estábamos asistiendo al inicio de una nueva aventura. Pero cuando preguntó si había algún programador en el bar pensamos que estaba un poco desorientado. Tal vez los últimos meses preparando las oposiciones para inspector de hacienda estaban haciendo mella en su capacidad de raciocinio, como le ocurrió a José María o a Miguel, que ahora están cada uno en su mundo irreal y sin esperanzas de recuperación.
Como recordarán los más veteranos del lugar, Hilario fue el protagonista de una serie de sucesos que en su momento no fueron explicados de todo y que en breve, si las fuerzas y la voluntad no nos fallan, serán revisadas y renarradas para ofrecer a cualquier persona interesada la oportunidad de saber un poco más de este entrañable personaje.
Pero ahora es ahora, y lo que tenemos es a Hilario entrando precipitadamente en La Taberna de Beaufort y pidiendo una conexión segura, en lugar de la consumición oficial de la casa. No se le ocurre mejor saludo que apartar a Ramón de la esquina de la barra en la que diariamente reflexiona sobre la insoportable subida de la gasolina y colocar en su lugar un ordenador portátil.
Un viejo ordenador portátil con pegatinas de Hello Kitty en la esquina superior izquierda de la carcasa y una abolladura en el teclado que dificulta el pulsado de las teclas jkl. Lo digo para que a los amantes de crearse imágenes visuales mientras leen les sea más fácil situar a Hilario en la barra, con una antigualla informática delante y con un grupo de cuatro o cinco personas colocándose a su espalda, mirando con curiosidad en la pantalla en la que comienza a parecer un mapa y el típico circulo con flechas girando (simbología celta, por cierto, por mucho que les duela a los hippies del yinyang) que nos indica que el ordenador está procesando información...
- Mirad aquí -señala Hilario utilizando como puntero la cerveza que acabo de proporcionarle- Esta es nuestra calle y aquí está la Taberna de Beaufort, y podéis comprobar que no tiene aceras. Pues si nos vamos acercando con el zoom aparecen las aceras!!
El asombro fue total.
Ante nuestros ojos habían aparecido aceras donde antes no había nada. Nuestra calle pasaba de ser una pista de asfalto con baches y mal pintada a una espléndida avenida perfectamente pintada, con amplias aceras, arbolillos y algún que otro banco.
Comenzó, como suele ocurrir cuando se mezclan novedades y cervezas, una gran discusión. Hilario, amigo de las explicaciones poco comunes, decía que lo que había descubierto era una grieta espacio-temporal en la que el tiempo y el espacio daban un pequeño salto y se mostraba lo que sería dentro unos años. Esto es, nuestra calle por fin con aceras.
Uno se atrevió a decir que el programa informático que utilizaban los de google estaba bugeado, lo que provocó la airada reacción de Franky diciendo que no era posible que fallase el google maps, que seguramente sería un virus en la mierda de portátil de Hilario y que como mucho se trataba de una variable anómala que hacía fallar el zoom y que mostraba la imagen de otras coordenadas no definidas
El del bazar chino decía que cualquiera podía alterar la información de la página y crear una imagen virtual de la calle añadiendo aceras o lo que fuese. Lo que no estaba claro era el motivo, pero quien necesita motivos habiendo oportunidades, decía el chino mostrando sus conocidas capacidades para vender cualquier cosa a cualquier precio.
Fue un manotazo en la barra del bar el que nos hizo callar a todos.
-A ver, ostia!!- dijo Ramón mientras con un gesto me sugería que volviese a llenar su taza de ribeiro-Soy el único que lee periódicos o qué?
Ante nuestra cara de asombro Ramón apuró el vino y mientras miraba el interior de la taza como si buscase allí las explicaciones comenzamos a pensar que disponía de algún tipo de información que los demás desconocíamos.
-A que viene tanta sorpresa por ver aceras donde no las hay. Acaso no estamos en campaña electoral?



viernes, 24 de octubre de 2014

El saxo es coche de chicas.


      Pero cómo que ya no quieres el mercedes, tú estás loco!!! -chillaba Nicolás en la esquina de la barra- El padre de tu abuelo Ramón fue el primero en tener coche en la ciudad, y era un mercedes. Tu abuelo viajó a Alemania para traerse el mercedes que le regaló a tu padre el día de su boda y tú eres probador internacional de asientos de mercedes.
      Como Nicolás es algo energúmeno tiene por costumbre gritar en lugar de hablar, pero algo de razón tiene cuando le recrimina a Ramón su decisión de deshacerse del mercedes para comparse un saxo.
      Todo empezó hace dos semanas- vuelve a explicarnos Ramón – Despues de que el coche oficial de la Conselleira de Sanidade me destrozara el faldón derecho tuve que dejar el mercedes en el taller. Me dejaron un vehículo de cortesía y no se qué pasó, pero me enamoré de aquel coche.
      Al entrar me sorprendió la ausencia de pantalla central o de indicadores luminosos en el salpicadero, pero sentarme al volante fue una experiencia entrañable, como sentirse abrazado, y no me refiero solamente al roce de mis rodillas en el volante o al techo tocando mi cabeza. No. Tuve la sensación de que el coche me recibía afectuosamente.
      No jodas, Ramón, no jodas. Que mi mujer tiene un 205 y ahí no hay quien entre.
      Además el saxo es un coche de chicas, coño!!
      Ramón ni se inmutó ante mis comentarios y los de Nicolás. Su rostro permanecía imutable y con un gesto nos invitó a mirar por la ventana.
      Pero no me digáis que no es entrañable -nos dijo señalando el coche aparcado enfrente del bar- Yo ya se que la experiencia de conducción no es sencilla ni sobresaliente, y que la seguridad apenas es perceptible. Soy consciente de que el acabado interior parece inacabado y que el único embellecedor exterior son las pegatinas que intentan disimular las manchas de óxido. No busquéis en él unas lineas deportivas o un frontal agresivo ideal para la conducción en ciudad.
      No amigos, no espero que lo entendáis. Hay cosas que solamente pueden entenderse si se experimentan, pero cuando el amor llega así de esta manera, uno no tiene la culpa.
      Ramón acabó su café, se comió la galletita caramelizada y con un cariñoso saludo se despidió de la concurrencia. Con una expresión de felicidad infantil se acomodó en el asiento del saxo y arrancó.  
      




lunes, 14 de noviembre de 2011

Ahora trabajo en La Taberna de Beaufort.

Confieso que al principio no me parecía buena idea. Como bien sabéis, soy bastante indeciso y un poco pusilánime por lo que tardé unas semanas en aceptar la propuesta de Toño, pero finalmente yo me quedo en el bar y él se va a buscar a Hilario.

En principio será algo temporal, como si Toño se tomase un año sabático y yo ocupase su lugar mientras tanto. Pero si la cosa va bien no descarto dedicarme al mundo de la hostelería. Se trabaja mucho, es verdad, pero también tiene momentos agradables, sobre todo en estos tiempos de campaña electoral en los que se montan discusiones con una facilidad impresionante. Como soy una persona sin ideas políticas me resulta tremendamente divertido escuchar los argumentos de unos y otros sobre el mejor candidato, las mejores propuestas o el mejor gestor. Imaginad al bueno de Ham berreando desde una esquina de la barra sobre las desgracias e infortunios que nos esperan con el próximo gobierno de los tecnócratas.

Resumiendo, que a partir de ahora seré yo el que ponga las cervezas en La Taberna de Beaufort. Los clientes somos los de siempre, solo que ahora yo estoy al otro lado de la barra y espero que os paséis de vez en cuando para charlar un poco o escuchar las novedades que Toño nos mande desde donde quiera que se encuentre. Espero que cada día seamos más... Prometo aprender a hacer un buen café...