Mostrando entradas con la etiqueta Lecciones diarias.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lecciones diarias.. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de abril de 2023

Facer cousas

 


Ás veces facer cousas é a única saída que nos queda. 

Quen puidera volver a ser un neno e ter a disposición necesaria para dedicarlle dúas horas ás pequenas cousas que lle dan sentido á vida. 

E que sorte compartir os días con alguén que mo recorde a diario.



miércoles, 15 de febrero de 2023

Camiñar ao lado de superheroes (e superheroinas)



Como ben sabedes, non son moi dado a falar de min mesmo, pero hoxe aconteceume unha desas cousas que provocan en nós certas descubertas:

  1. Sempre podemos aprender cousas novas, o importante é estar atentos ao que acontece ao noso arredor.

  2. De cando en vez debemos ver o mundo como crianzas para desfrutar do momento e das persoas que nos acompañan.

  3. As palmeiras de chocolate xa non son o que eran.

Pois hoxe estaba coas miñas tarefas de crianza cando me din conta de que ía camiñando ao lado dun superheroe. Xa máis dunha me sentira admirado coa súa forma de camiñar polo mundo, coa seguridade que desprenden cada vez que van ao noso lado, tal vez pola confianza que teñen en nós ou porque non teñen medos nen presas. O tempo é algo que polo de agora non vai con eles.

O caso é que el ía disfrazado e levaba unha capa vermella, e foi ao mirar para el que dalgún modo fun eu o que sentín seguro e confiado. Sentín unha mistura de alegría e tristeza; alegría ao comprobar que as cousas van saíndo ben, aínda que por veces todo pareza poñerse costa arriba; tristeza ao ver que van facéndose maiores e cada vez son máis os momentos nos que queren, e precisan, camiñar sós.

Por iso deume por rir e sentirme feliz, e por uns segundos tiven a sensación de estar camiñando non ao lado dun neno senón ao ladiño dun superheroe capaz anular, cun sorriso, toda a tristeza e todo o cansazo que van acumulando os anos de adulto.

E de súpeto, sen que viñera a conto, vai e me pregunta

- Papá, eu sempre fun así de guapo?

O que vos dicía, un superheroe co superpoder da autoestima.


viernes, 10 de febrero de 2023

Disfraces

 


Pois queda inaugurado o Entroido!!
Como cada curso, participamos na proposta da escola de dedicar cada ano a un Entroido tradicional. Este ano tocaron as Madamitas e Madamitos de Entrimo. 
Sempre foi agradable e divertido estar ás veces de madrugada dándolle os últimos retoques, cosendo algunha cousa, pegando outra. E sobre todo contar coa colaboración das avoas, aínda que teñamos que facer por anticipado os encargos para poder recollelos nalgún desprazamento. 
O certo é que polo de agora lles encanta disfrazarse. Van felices e contentos, e nós imos acumulando fotos e fotos con distintos traxes típicos.
E tamén é moi divertido ver como nos grupos de Whatsapp das mamás e papás das distintas clases aparecen as mesmas fotografías de nenas e nenos posando felices cos seus disfraces.
Ao final, unha das cousas positivas disto da crianza, ademáis das aprendizaxes das que vos falei o outro día, é que moitas veces che da motivos para presumir de traballiños ben feitos, de paseos en bicicleta e das primeiras participacións en torneos e campionatos.
 Con isto é co que nos quedamos. 



lunes, 30 de enero de 2023

Aprendizaxes

 


Andamos ás veces algo perdidos, denortados, sen saber moi ben quen somos nin cara a onde imos. Non todos os que vagan andan perdidos, como lle escribe Gandalf a Frodo referíndose a Trancos, pero o certo é que ás veces extraviamos o rumbo e damos voltas arredor de nós mesmos como unha nave que perdeu o temón; imos dun lado para outro sen acomodo e sen saber a onde queremos chegar. 

Mesmo sen querer chegar a ningún lugar. Xirando como a roda dun muiño, sen pausa, pero sen movernos. Como ese compañeir@ de traballo que quere aparentar que fai movéndose dun lado para outro, sempre con presas pero facendo nada. 

E resulta que nestes momentos, nestas raras etapas das nosas vidas (que tranquilamente poden durar anos) chegamos a esquecer non só o camiño, senón tamén quen somos e de onde vimos. Perdémonos totalmente, non vemos ao lonxe mans amigas facéndonos acenos para que volvamos nen escoitamos as voces que nos preguntan polo que buscamos e polo que nos falta. 

Unha casualidade, ás veces, un sorriso ou unha frase bastan para atoparnos, para descubrir quen somos. Pois o único certo é que somos infinitos en nós mesmos, e aínda que ás veces non nos recoñecemos no neno que fomos nen no mozo que non se sentía parte do mundo, resulta que co paso do tempo hai un lugar no que sempre me atopo e sei quen son.

Son simplemente o que vexo reflexado nos seus ollos cando me din, por exemplo, que me dan un bico de boas noites, outro bico porque me queren e un terceiro porque me requetequeren.

E entón desaparece a arañeira na que ando metido, volven a soprar ventos favorables e teño unha idea clara de quen son e de cal é o camiño que teño que facer. 




viernes, 19 de febrero de 2021

Ser así.

 


Hay veces en las que nos sentimos queridos. Un gesto, una llamada o que te traigan una bandeja de "orellas" a casa. Hai días en los que todo nos parece bueno, y la humanidad es un lugar agradable en el que la búsqueda de la felicidad es un camino fácil. 

Hay pequeñas frases que nos hacen sentir bien, palabras acariciantes que encierran una inmensa carga de cariño y complicidad. Y es que en realidad no hacen falta grandes discursos ni malabarismos verbales para decir las cosas importantes. 

Y es que a veces un simple "gracias" puede significar mucho, pero que te digan "gracias a ti, por ser así" no solamente dice algo bueno de tí, sino también de quien demuestra que te conoce y te comprende. En este gran teatro de piedra y sal en el que nos ha tocado vivir necesitamos que de vez en cuando nuestros semejantes nos vean y nos entiendan, y también que nos lo digan. 

Al fin, no dejamos de ser minúsculos pedazos de vida errante buscando encajar con otros pedazos de vida afines. 

Y en el espacio exterior hace tanto frío...



martes, 10 de noviembre de 2020

Volver a creer.

 



La dependienta es una mujer risueña y amable, de ojos dulces y acogedores, y que siempre tiene una palabra con los clientes. Que si el tiempo, que si cuanto durará esta situación... Cuando los domingos voy con L&A siempre les pregunta que cómo están, que como llevan la escuela con la mascarilla puesta todo el tiempo o si les gusta más la napolitana de chocolate o el cruasán. Es, en definitiva, una de esas personas que hacen que te sientas cómodo en el mundo.

Yo venía de dar mi rodeo diario. Como empiezo a tener una edad y no paran de repetir que lo mejor son los paseos, aprovecho cada recado que tengo que hacer para elegir el camino más largo e ir haciendo quilómetros y tiempo de paseo. La doctora de la mutua me dijo que media hora al día era suficiente para considerarse una persona activa. No tengo muy claro que un paseo de media hora vaya a ser suficiente, sobre todo teniendo en cuenta que me paso toda mi jornada laboral sentado, y por eso me propongo, siempre que salgo de casa, aprovechar para dar un paseo.

Y en estas estaba hoy cuando se me ocurrió pasar por la panadería y comprar una barra de pan y media empanada. La dependienta estaba ocupada con un ramo de flores y me pidió un segundo para terminar con lo que estaba haciendo. La verdad es que al principio no me di cuenta de lo incongruente que podía resultar entrar en una panadería y que la dependienta estuviera ocupada preparando unas flores.

Son para una señora que vive aquí al lado, me dijo, ahora ya casi no puede venir a buscar el pan, pero siempre me decía que eran muy bonitas las camelias que tenemos delante de la puerta. Atrás tengo más, y como se que hoy no va a venir le estoy preparando un ramo para que se lo lleve su hija cuando venga a comprar el pan. Seguro que la sorpresa le gusta.

Yo no creo demasiado en el ser humano. No es que haya tenido demasiados desengaños, la verdad, pero he leído muchas novelas, y la historia general de la humanidad no es más que una sucesión de intentos de unos por dominar a otros. Pero hay momentos en los que las personas me sorprenden y me descubro a mí mismo emocionándome con los pequeños gestos que hacen que la vida de los otros sea más agradable.

Y es que hay personas que tienen esa capacidad, que vienen al mundo equipadas con el superpoder de hacer pequeñas cosas que generan grandes dosis de alegría. Con total naturalidad puede ocurrírseles decorar la mesa de un compañero de trabajo con figuras de los kinder sorpresa o colgar por todas las puertas de los pisos de nuestros vecinos de portal un pequeño detalle en navidad. Seres empáticos que saben ver las carencias afectivas de los demás y son capaces de encontrar ese pequeño gesto que servirá para hacer la existencia de los demás un poco más llevadera.

Y no penséis que tienen que pensar mucho, o que están todo el día buscando esos pequeños detalles que le alegren la vida a los demás. Que va. A estas personas les vienen estas ideas a la cabeza de un modo natural como a las camelias les salen las flores. Estoy seguro que la mujer de la panadería llegó hoy a la tienda y al ver las flores se acordó de la mujer y decidió en ese momento tener un bonito detalle con ella. Sin necesidad de pensarlo, y sin buscar nada a cambio.

Y yo lo se muy bien porque llevo desde hace unos años compartiendo mi vida con una persona así, y muy a menudo me sorprende con esos pequeños gestos que solamente buscan hacer la vida más agradable a los demás.

Y entonces decido volver a creer.




jueves, 16 de enero de 2020

FELIZ FIN TRIMESTRE!





Las profes de primero de primaria deciden reunir a todo su alumnado en el salón de actos y celebrar el fin de trimestre de una manera muy divertida. En la pantalla, un vídeo de las famosas campanadas, delante, todas las niñas y niños con una servilleta y en la servilleta doce gusanitos. Y como si de fin de año se tratase, con cada campanada se comen un gusanito.
Rápido, sencillo y muy divertido.
Celebran el fin del primer trimestre en primaria, que no es poco!
Son muchos cambios para estas pequeñas de seis años, y sin embargo se adaptan a todo, sigue siendo muy fácil motivarlas, captar su atención y hacer un montón de cosas cada día. Me sorprende todo lo que hacen en las cinco horas diarias de clase. Fichas, dibujos, las primeras lecturas, las sumas y las restas. Además de las conversaciones sobre temas que van fluyendo de sus mentes siempre inquietas.
Sabemos, las abuelas nos lo dicen, que las niñas y los niños de ahora son muy inteligentes, muy curiosos y muy activas y participativas. Lo vemos en los trabajos que traen al final de cada trimestre, siempre deseosas de enseñarnos lo que han hecho durante los últimos meses.
Y a veces nosotros, los padres y las madres, no nos damos cuenta del esfuerzo que supone ir a clase y trabajar como ellos lo hacen, con un currículo cada vez más exigente y con la sobrecarga de actividades extraescolares que la mayoría soportan. Pensamos que lo duro es lo nuestro, con nuestras jornadas laborales y con este andar de aquí para allá continuamente, pendientes de las cosas del trabajo, de la familia, de la casa, de que el del coche de enfrente acelere un poco más o del Instagram. Y al final del día les decimos que hay prisa, que estamos muy cansados de trabajar, como si ellos no tuviesen también días duros en la escuela.
Por eso me emociono al ver la facilidad con la que tres profesoras de primaria son capaces de hacer felices a sus alumnos con unas bolsas de gusanitos, un video y muchas ganas de hacer cosas. Y pienso que tal vez pasamos demasiado tiempo criticando como está la educación (o la sanidad, o la política, o la sociedad en general) y apenas nos damos cuenta de las buenas cosas que todos los días suceden a nuestro alrededor.


jueves, 26 de mayo de 2016

Non corras!!


Estaban diante miña na caixa do supermercado. Un home e unha muller, unha parella de vellos que viñan de facer a compra semanal e agardaban a súa vez para pagar. Xa tiñan todo enriba da cinta e borboriñaban entre eles, organizando seguramente o resto do día, cando de súpeto se decataron de que esqueceran coller o pan.
A muller, pequerrecha e bulideira, marchou na procura do pan mentres o home miraba con cara de circunstancias. A muller, áxil aos seus ben levados setenta anos, calzaba unhas zapatillas de facer deporte violetas, moi modernas, e pasou por diante miña sorrindo, como dicindo hai que ver que cabeciña a nosa! E o home, coñecéndoa, seguramente despois de cincuenta anos de matrimonio, berroulle cariñosamente aquilo de "Non corras!!"
E algo cambiou.
Eu xa estaba imaxinando como sería a vida destes vellotes. Gustoume ver a un home maior acompañando á súa parella a facer a compra en lugar de estar mirando como arranxan as xa famosas fochancas de Compostela. Gustoume que levaran medio quilo de parrochas, que fritidas están riquísimas e un bote de nocilla porque seguramente a fin de semana virán os netos, ou mesmo os bisnetos!! Gustoume o seu xeito de se mirar, de falarse agarimosamente, e como eran pequerrechos coma nós non puiden evitar avanzar trinta anos na miña propia vida e atoparme comigo mesmo e co meu amor facendo a compra un día calquera da primavera do 2046.
E sentinme ben, satisfeito.
Pero cando escoitei ao home dicir "Non corras", do mesmo xeito e co mesmo amor co que eu llo digo vinte veces ao día ás miñas crianzas o mundo mudou. Mirei para el, el sorriume e eu, que non son de sorriso fácil, notei como se me iluminaba a cara e lle devolvía o sorriso. O home algo debeu entender, seguramente intuíu que eu levo un tempo buscando unha confirmación, unha sinal, un algo que lle dea sentido á vida porque cun pequeno e cómplice movemento afirmativo da súa cabeza comprendín que me dicía que o tiña diante dos meus ollos, que o único sentido que pode ter a nosa existencia é aprender a vivila sen correr, saber camiñar e chegar a vellos de maneira serena, coa tranquilidade vital que dan os días ben levados e coa certeza de que non fixemos mal a ninguén.
Pareceume que ese "Non corras" moi ben podería ser para min, que nos últimos tempos ando correndo detrás daquilo que se me escapa sen chegar a saber o que é. Souben que aquel homiño de máis de setenta anos estaba a me contar que o sentido da súa vida era aquela muller pequerrecha con zapatillas de facer deporte, que sempre vai ás presas de tan rebuldeira que é e que se lle di que non corra é porque non hai presa por chegar, o verdadeiramente importante está sempre no camiño, en ser quen de compartilo con aqueles aos que queremos.
E decidín ser feliz no medio do camiño.
Nin antes nin despois.

Aquí e agora que teño todo cando preciso e non necesito máis nada. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

Un sol calquera.


Hoxe vin amañecer.

Saiamos polo portal e vin o sol asomando por detrás dunha árbore, ao ladiño do Pico Sacro.

Se tivera un teléfono con cámara tería tirado unha boa fotografía, pero en lugar diso collínlle a man ao meu fillo e decidín investir na nosa existencia en común. Díxenlle que mirara para o sol, como ía subir rápidamente e facerse grande e grande. Díxenlle tamén que era unha sorte para os dous poder ver o amañecer, que comezaba outro día e que estabamos xuntos, que poderiamos ser felices e facer unhas cantas cousas, que os catro estamos ben e que o día ía ser estupendo. 

Iso todo díxenllo mentres un inmenso sol outonal ía enchendo a mañá, facendo brilar a branca xeada e acariñando as nosas orellas e o naris. 

E pensei que todo é máis sinxelo do que tendo a pensar. Que os papas e mamas actuais nos complicamos demasiado a vida querendo ofrecer mil cousas ás nosas crianzas e rematamos embarullándoos entre o obradoiro de astronomía, as clases de inglés, a piscina dos venres e o contacontos dos sábados. Todo é máis sinxelo que todo iso, un amañecer calquera, unha xoaniña paseando polas nosas mans, coller un pau para botarlle un pouco de cuspe e ver se podemos pegar de novo esa folla que caeu... 



E como sabedes xa que son un tipo que tende a pensar de máis, foiseme a cabeza ás vidas que levamos, a este ir e vir con presas dun lado para outro para facer cousas que moitas veces non nos aportan nada. Cantas veces, pensei, non pasaremos por diante das cousas importantes sen decatarnos sequera. Cantos xestos positivos non nos perderemos por estar centrados nas pequenas infamias diarias. 

En fin.

Sei que tí pensaches o mesmo máis dunha vez. Aquí, neste noso xa querido Mar de Beaufort non hai nada novo e hai moi poucas cousas orixinais. Pero é o meu espazo e quero compartilo contigo. E se tes a oportunidade de facelo non dubides en disfrutar do amañecer, detente e comparte ese momento. Xa sei que levarás presa, que terás que coller o autobús, que xa estarás no traballo a tope, que chegas tarde á escola.. Pero val a pena facer o esforzo, sentir que estás noutro día máis neste preciso planeta. Somos vida, e iso, aínda que pareza normal, é algo tremendamente excepcional dentro desta inmensidade que é o universo e a nada. 




miércoles, 29 de abril de 2015

Momentos transcendentais



 
Camiñaba eu por Compostela pensando na infinitude do espíritu que nos fai distintos ao resto da creación cando vexo a un tipo ranqueando cara a mín. De súpeto bota a man á cara e tapando un buratiño do nariz decide expirar fortemente polo outro, liberándose así de certa mucosidade que sen dúbida lle molestaba ao respirar.
Eu teño visto facer esta operación infinidade de veces, pero como nesta ocasión andaba enleado en tal altos pensamentos o feito en si pareceume tremendamente vulgar e porcallento, e inevitablemente comecei a dubidar do espírito elevado e infinito deste homiño. Un espírito pouco evolucionado, matinei, coas aplicacións totalmente obsoletas...
Pero como o que preciso son certezas universais e aplicables a todo o mundo pois comezo a pensar que incluso esta persoa terá, ou tivo no pasado, o seu momento de transcendencia. Esa situación que a todos nos pasa algunha vez, unha oportunidade de demostrar que hai algo máis que carne e materia pensante en nós. Que ás veces somos quen de ir un pouco máis alá e facer cousas que demostran un nivel de altruísmo, xenerosidade e comprensión que nos sitúa por riba do cotián.
E seguín dándolle voltas o asunto (o paseo era longo) e comecei a pensar que ese momento de transcendencia no que quero crer non ten porqué ser un momento puntual nas nosas vidas. Descubrín que no día a día todos e todas temos oportunidades de demostrar que somos algo máis que animais gregarios capaces de crear música e poesía. Pensei que apenas cen metros antes se me presentara a oportunidade de transcender cando atopei, como cada mañá, na porta da estación de autobuses a dous homes durmindo no chan. E como cada día que paso por alí pensei que estaría ben achegarme a eles e preguntarlles se precisaban algo, ou simplemente ir ao Aturuxo, mercar un par de bocatas de calamares (que son ricos ricos) e levarllo sen preguntarlles nada.
E como cada día comecei a pensar que igual non lles parecía ben, ou igual me falaban mal, ou me dicían calquera cousa incomprensible e non sabería que facer ou que dicir... e todo quedou en nada.
Quen sabe, se lle cadra o home que se asona sen pano sabería que facer. Se lle cadra non é necesaria tanta prosa nin tantas andrómenas para deterse diante das persoas e ver o que nos iguala e nos fai semellantes. Se lle cadra debaixo de tanta aprendizaxe cultural e de tanto coñecemento estéril e de tanto individualismo e de tanto sentimento de posesión e de pertenza non somos máis que sustancia pensante que ás veces sinte a necesidade de verse reflectida no outro, de saber que compartimos unha mesma esencia e que por iso, simplemente, val a pena deixar aflorar esa parte de humanidade que nos fai transcender.




viernes, 27 de febrero de 2015

El día de la Brasa !!



Hay días así, tal vez la luna o la ingesta excesiva de cierto tipo de emulgentes o antioxidantes, pero hay días en los que notas que todo es mucho más complicado y que estás excesivamente sensible, sobre todo a los incomprensibles y siempre asombrosos comportamientos de nuestras adorables criaturas.

Y hoy ha sido una de esas mañanas.

Todo comenzó bien, la verdad, de buen rollo, una farfallando alegremente apoyada en la barra de la cuna y el otro asegurando que quería desayunar XA !!! Pero las cosas fueron complicándose poco a poco. La niña pasó del biberón, estaban más interesada a ver como el niño se arrastraba por el suelo de la habitación haciendo una especie de ruido gutural, tal vez fingiendo ser un bicho-bola o algo así. No lo se, y no me interesé demasiado por el asunto, la verdad. Al fin y al cabo se había levantado de la cama, aunque fuese para tirarse al suelo.

Pero lo mejor estaba por venir. Después de cinco intentos conseguimos que se sentase delante del colacao, pero al poco se acordó de que tenía frío y fue a buscar la bata y de vuelta otros cinco intentos para que se sentase de nuevo,  y con la promesa de que iba a tomar el desayuno me fuí a terminar de darle el biberón a la niña y la vestí, y me vestí y al regresar....

Efectivamente, todo seguía igual que diez minutos antes, y ya comencé a aclarar la voz para comenzar con mis absurdos razonamientos matutinos.

- A ver, neeeno, queres almorzar ou non? - le pregunté con ese tono dulce y cariñoso que siempre empleamos con nuestros retoños cuando quedan veinte minutos para que toque el timbre de la escuela y aún estamos en la cocina de casa en pijama y con el desayuno sin empezar.

Respuesta afirmativa, y que quería desayunar él solo y efectivamente, después de otros diez minutos haciendo el avión con el croissant y levantándose para abrir la persiana y decirme que acababa de pasar el autobús de Elvis pues acabó el croissant, y comenzamos con el juego de la pajita, que si bebo un poco y soplo un poco, y Oh, qué ruido máis raro fai, verdade papá??.

Y yo noto que me va cambiando la voz y que voy entrando en fase bronca y después de lavarle los dientes repite una y otra vez que los quiere lavar él, y la niña se une a la fiesta subiéndose al escalón y empujando al niño con la cadera para llegar al lavabo  y el niño que dice que no, niña, que tí eres pequena e aínda non sabes lavar os dentes, y la niña le da con el cepillo para que espabile...

Y al final llega el momento de la brasa, y entro en plena fase de discurso-bronca tipo Podemos y mientras intento ponerle la ropa comienzo a razonar utilizando las frases que son tan inefectivas como lo eran ayer. Creo que hablo solo pues al poco exclama Mira papá, está tirando todos os bonecos ao chan!! Efectivamente, la niña está vaciando metódicamente las estanterías de los juguetes mientras yo sigo dando rienda suelta a mi oratoria de andar por casa

o que non pode ser é estar vinte minutos para tomar un colacao e un croissant porque senón vou ter que levantarte antes e despois queres ir andando á escola pero non nos da tempo porque o que non pode ser é estar corenta minutos para tomar o almorzo e ainda por riba non lavar os dentes e agora porque non pos a chaqueta do chándal e que sempre é o mesmo e tes que espabilar un pouco deixa que xa che poño eu a chaqueta e non pode ser estar dúas horas para tomar o colacao e un croissant e despois queres lavar os dentes tí so e non lavalos e o que no pode ser é estar dous días para tomar o colacao...

Y finalmente llegamos tarde a la escuela, pero me soprende su total relajación y que incluso me pida un beso antes de entrar. ¿Estará sordo? No lo se, pero de camino a la guardería, mientras la niña me decía que no con el dedo sufrí un ataque de risa al pensar en la brasa de cinco minutos que le solté al niño y en la bronca que ahora me estaba echando a mí la niña, imitando sin duda la repetida escena matutina.





martes, 21 de octubre de 2014

O paseo das landras.

Hoxe, ao saír da escola, L quería recoller  landras no patio. Era xa algo tarde, e como os venres pechan a escola ás catro díxenlle que ao chegar a casa iriamos dar un longo paseo na procura das landras. Iso si, antes tivo que me explicar que era iso das landras!!




Comezamos a nosa expedición cara ao descoñecido mundo das landras saudando ao novo burro que temos de veciño. Respondeu amablemente ao noso saúdo movendo ás orellas, aínda que nesta fotografía non se vexa. Parecía tranquilo e feliz, gozando da liberdade de movementos da que carece o seu compañeiro de pastos.






Ao ladiño había un coaching de cabalos que como Robert Redfort estaba obrigando a dar voltas e máis voltas a un cabaliño que parecía canso. 

Non parecía moi feliz sendo o centro de atención do home. Seguramente preferiría estar como o burro, á súa bola, pero alí estaba. Un lindo cabalo negro dando voltas arredor dun home.







Deixamos de pensar nas vidas tan diferentes que levan cabalos e burros e comezamos a internanos polo camiño no que o sol colorea as árbores e os comaros.

Era un camiño como de fotografía, algo semellante ao que algúns poñen no escritorio do seu ordenador. Algo lindo de ver...





E de súpeto, un cerrado!!! Recordei as palabras do meu amigo Xosé Manuel falando daquela colección de fotografías á que ía chamarlle "Yo para ser feliz quiero un somier".

Como explicalo? Como contarlle ao mundo que aquí somos así, que en pleno Camiño de Santiago a alguén lle deu por chantar dous somieres facendo de cancela?






A tardiña ía caendo e unha egua e o seu poldro ían de regreso á corte.
 O poldro feliz despois dun día no campo, a súa mama máis tranquila e pensando no contiño que tería que inventar esa noite para que o cativo durmise.






- Mira papa, os carballos chegan ao ceo!!
Ou o ceo deixase caer mainamente sobre os carballos para que as follas lle fagan cóxegas na barrigola.

O ceo ten estas cousas, ás veces cambia de cor e fai chover e outras veces convértese en névoa para acariñarnos.






E de súpeto aparecen!

Imos descubrindo as primeiras pegadas das landras!!

Afastados do camiño buscamos debaixo das follas e das herbas, apartamos tamén algún croio e unha ponla medio podre que estaba chea de formigas.







Pero semella que algúen se nos adianta!!

Os esquíos están traballando no outono para ter a súa despensa chea durante o inverno. E o que van desixando son os sombreiros das landras...

Teremos que seguir buscando...







Aquí están!!
Landras saniñas e de distintas cores.
Landras que parecen vir do espacio exterior ou de Marte.
Landras que nos fan pensar en novos contos de esquíos faladores e porquiños lambóns.








Landras para dar e tomar...
Pensamos en poñerlles nomes, en levalas para casa xuntiñas, con follas e con sombreiros.
Queremos facer cousas novas coas landras, metelas nun xarrón ou pintalas de cores, poñerlles ollos e bigote e chamarlles con outros nomes...




A gran landra!!

Tan feituca e tan gordecha.
É un carballo en potencia, que diría Aristóteles, e como tal decidimos botala no medio do monte e se lle cadra dentro de vinte anos sexa unha fermosa árbore en plena adolescencia.







Regresamos de volta camiño arriba, que entre unha cousa e outra cousa case chegamos a Camiño Real de Piñeiro, máis aló do Monte dos Toxos.

Imos pensando en novos paseos, en novos contos e en todo o que podemos atopar cando subamos aos montes.







Paramonos a escoitar a tertulia dos carballos que comentan as novidades do día, os peregrins que pasaron cara a Compostela, os cabalos que baixarons, os paseantes coma nós que ían buscando landras, ou máis ben castañas e cogumelos.







Unha última sorpresa!!

 Unha boa cabaza para o Samain que se achega.
Un pedazo cabazo, millo que quedou sen recoller  e as navizas noviñas que xa se deixan querer. 

Cousas lindas que trae o outono, cousas que nos gusta ver e que tamén nos gusta comer.







E o sol vai marchando e nos anuncia que vai sendo hora de recollérmonos nós tamén.

O paseo foi divertido, descubrimos algunhas cousas novas e inventamos novas cancións e tiramos algunhas conclusións que para os adultos non son acertadas, pero que para o noso neno e á nosa nena serán o alimento dos seus soños.







viernes, 11 de abril de 2014

Ninguneo laboral.

A lo largo de mi vida siempre me he sentido un poco ninguneado por los demás. Supongo que mi baja autoestima está en el origen de esta pringosa sensación que me hace sentir excluido de los grupos y que me mantiene casi siempre al margen de las conversaciones en las que intervienen más de tres personas.
No consigo recordar nada de mi infancia, pero si recuerdo que la primera vez en la que sentí que no valoraban mi trabajo. Había estado la tarde anterior contando los arbustos de mi casa (ahora lle llaman seto) y recogía las últimas hojas que quedaban cuando unas vecinas que pasaban por el camino vieron a mi hermano y comenzaron a agradecerle que cortara el seto, que ellas eran mayores y como no veían bien a veces tropezaban con las ramas, que había sido muy amable y que esperara un momento, que iban a revisar sus monederos para ver si encontraban algo para darle.
Mi hermano no decía ni palabra, claro, y un ataque de timidez me impidió acercarme y decirles que había sido yo el que había cortado los arbustos. Aquel día perdí doscientas pesetas, y debí aprender que no siempre el que trabaja es el que se lleva los méritos.
Años después estaba yo feliz con mis buenas notas en latín. Yo quería hacer letras puras en tercero de bachillerato y era un buen alumno, pero eso poco le importó al profesor de latín. Lo que él quería era convencer a Carlos para que se matriculase en su asignatura. Carlos no era bueno, era el mejor, y tenía muy claro que iba a ser ingeniero de caminos , pero el profesor insistía una y otra vez que el futuro estaba en el latín, y el muchacho que no y que no... y yo esperaba para preguntarle qué podría traducir en el verano... Y ni caso.
¿Y qué contar de aquella vez que presenté mis poemas a un concurso literario en el concello de Viveiro y declararon el concurso desierto? ¿O cuando le pedía para bailar a aquella chica y ni siquiera me contestaba?
Siempre fui un hombre ninguneado. En las barras de los bares no suelen percatarse de mi presencia y en las colas del supermercado siempre tengo que estar atento para que no se me cuelen las señoras. -Perdona hombre, no te había visto- me dicen.
Supongo que será cuestión de envergadura, o algo relacionado con nuestra aura que hace que algunos siempre pasemos desapercibidos y que no importe mucho lo que digamos o lo que hagamos, ni nos escucharán ni nos tendrán en cuenta.

Esto es exactamente lo que suele pasarme en los trabajos por los que voy pasando. Siempre son otros los que se llevan los méritos y las prebendas, y no suelen ser los más capaces ni los más hacendosos. Lo mío ni se tiene en cuenta, ni se valora. Soy un ninguneado laboral. Y gracias.

jueves, 27 de junio de 2013

Todavía vale la pena...



Estaba yo en el bar tomándome el café con churro y rumiando las noticias del día cuando sucedió algo que me hizo pensar que todavía vale la pena formar parte de la sociedad. Como sabéis, soy un tipo bastante asocial, de poca conversación y con tendencia al ostracismo. Un bicho, vamos.

Además, hojeaba la Intervíu de esta semana y mi cabreo iba en aumento al ver las fotografías de los implicados en el escándalo de los ERE's disfrutando de unas buenas mariscadas y viajando con cargo al presupuesto de Mercasevilla o al comprobar como los políticos gastaban los dineros públicos en espiarse los unos a los otros. Me estaba poniendo a tono y quería llegar a casa para despotricar sobre la falta de honradez y la codicia desmesurada de esta sociedad que estamos creando.

De pronto entra en el bar una niña. Venía con su padre y con un perro. El padre pregunta donde están los baños y como están abajo, la niña permanece indecisa sin atreverse a bajar. El padre le dice que él tiene que  quedarse afuera, con el perro. La niña no sabe que hacer y entonces una clienta le dice "venga, que ya voy yo contigo"

Si si, ya se que es una tontería, pero me emocionó comprobar que hay personas rápidas de reflejos que son capaces de actuar para beneficio de los demás sin que nadie se lo pida. Si amigos, queridas lectoras, incluso yo tengo mis momentos de debilidad filantrópica y salí del bar con un cosquilleo por la espalda y con lágrimas en los ojos. En estos tiempos tan tristes en los que dejamos mucho que desear como sociedad tal vez la mejor opción para no caer en la desesperación y la apatía sea mirar atentamente a los que tenemos a nuestro lado. Estoy seguro de que a poco que nos fijemos descubriremos pequeñas lecciones diarias que nos convencerán de que todavía vale la pena comprometerse.