Las
profes de primero de primaria deciden reunir a todo su alumnado en el
salón de actos y celebrar el fin de trimestre de una manera muy
divertida. En la pantalla, un vídeo de las famosas campanadas,
delante, todas las niñas y niños con una servilleta y en la
servilleta doce gusanitos. Y como si de fin de año se tratase, con
cada campanada se comen un gusanito.
Rápido,
sencillo y muy divertido.
Celebran
el fin del primer trimestre en primaria, que no es poco!
Son
muchos cambios para estas pequeñas de seis años, y sin embargo se
adaptan a todo, sigue siendo muy fácil motivarlas, captar su
atención y hacer un montón de cosas cada día. Me sorprende todo lo
que hacen en las cinco horas diarias de clase. Fichas, dibujos, las
primeras lecturas, las sumas y las restas. Además de las
conversaciones sobre temas que van fluyendo de sus mentes siempre
inquietas.
Sabemos,
las abuelas nos lo dicen, que las niñas y los niños de ahora son
muy inteligentes, muy curiosos y muy activas y participativas. Lo
vemos en los trabajos que traen al final de cada trimestre, siempre
deseosas de enseñarnos lo que han hecho durante los últimos meses.
Y
a veces nosotros, los padres y las madres, no nos damos cuenta del
esfuerzo que supone ir a clase y trabajar como ellos lo hacen, con un
currículo cada vez más exigente y con la sobrecarga de actividades
extraescolares que la mayoría soportan. Pensamos que lo duro es lo
nuestro, con nuestras jornadas laborales y con este andar de aquí
para allá continuamente, pendientes de las cosas del trabajo, de la
familia, de la casa, de que el del coche de enfrente acelere un poco
más o del Instagram. Y al final del día les decimos que hay prisa,
que estamos muy cansados de trabajar, como si ellos no tuviesen
también días duros en la escuela.
Por
eso me emociono al ver la facilidad con la que tres profesoras de
primaria son capaces de hacer felices a sus alumnos con unas bolsas
de gusanitos, un video y muchas ganas de hacer cosas. Y pienso que
tal vez pasamos demasiado tiempo criticando como está la educación
(o la sanidad, o la política, o la sociedad en general) y apenas nos
damos cuenta de las buenas cosas que todos los días suceden a
nuestro alrededor.

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