martes, 28 de febrero de 2023

Febrero 2023 (Recapitulación II)

 


Febrero es más cortito, y aún así va teniendo mérito conseguir pasar otro mes con una entrada diaria. 

Y ya son dos!!

Hemos acabado algún relato que llevaba tiempo dando vueltas, hemos comenzado alguno nuevo y en medio algunas reflexiones sobre asuntos en los que tú seguramente también hayas pensado. Versos sueltos que surgen de la nada, como los amores repentinos o los idiotas dándote luces en la carretera.

No hay nada nuevo este mes, pero es muy agradable descubrir que lo he conseguido, que han pasado los días y cada uno ha tenido su pequeño escrito, su entrada. 

Febrero suele ser discreto y sin demasiadas novedades. Las listas las hacemos en enero (a veces empezamos en diciembre) y las anulaciones y aplazamientos de proyectos no suelen ser efectivas hasta marzo o abril. Normal que nos saliera bien. 

Y podría deciros, por ejemplo, que he vuelto a rescatar el primer borrador de esa novela que completé en el NaNoWrimo del 2020. Ni yo mismo recordaba haber participado en ese evento y ser capaz de escribir 50.000 palabras en 30 días, pero así fue. Y quien sabe... marzo suele ser un mes bastante vital para mi...

¿Os daré una sorpresa al final de mes?

Acompañadme un poco más y lo descubriremos, y no tengáis miedo a comentar lo que os parezca bien y lo que os parezca mal.

Es más, si estáis por ahí comentad algo, caramba, que parece que hable solo como cuando intentamos convencer al de la ESO que es mejor tener la libreta ordenada.





lunes, 27 de febrero de 2023

Casas vacías. Brenda Navarro

 



Crudeza.

Era inevitable, después de leer Ceniza en la boca tenía que leer la primera novela de Brenda Navarro: Casas vacías. Se trata de un relato en el que vuelve a tratarse el tema de la soledad y del desarraigo, de la necesidad de volcar nuestra existencia en otra persona. En esta ocasión se trata del enfermizo sentimiento de maternidad que une a dos mujeres y el vacío que sienten cuando se truncan sus expectativas.

La narración alterna entre las dos mujeres de tal manera que al principio llegamos a pensar que habrá algún artificio literario que hará que al final se trate de la misma persona. Las dos, al fin y al cabo, sufren a causa de su maternidad y acaban teniendo una vida poco funcional debido a un mismo acontecimiento.

Se trata, de nuevo, de duras experiencias narradas de una manera cruda y sin adornos. Brenda Navarro nos enfrenta a una realidad que en algunos momentos nos parece demasiado cruel y violenta, pero que sabemos que existe. Es más, tenemos la certeza de que las mujeres de Casas vacías pueden ser nuestras vecinas, pueden vivir en nuestro barrio y podemos estar a diario coincidiendo con ellas en el supermercado o en la cola de la panadería. En el fondo, solamente nosotras mismas conocemos los tormentos y demonios que llevamos dentro.

Personas rotas y sin esperanza, obsesionadas con un deseo irrealizable, consumidas por la culpa y la certeza de que su futuro no depende de ellas. Casi nada de lo que hagan servirá para alcanzar cierta tranquilidad; no hai un camino correcto, solamente calamidades y destinos aciagos que se cumplirán inesorablemente.

Y sin embargo, ya al final del libro, parece que todo puede arreglarse, que ambas mujeres seguirán con sus vidas ásperas y crueles, pero sin el trágico final que durante toda la novela creemos intuir. O tal vez no, tal vez todo está deteminado desde el mismo momento en el que vemos claro que ambas mujeres quieren lo que no pueden tener. Pues en realidad de lo que trata Casas vacías es de la terrible sensación de vacío que nos provoca no solamente las cosas y las personas que perdemos, sino también aqullo que sabemos que no podremos tener. La impotencia que sentimos al descubrir que el mundo entero conspira contra nosotros y trata de impedirnos por todos los medios que cumplamos nuestros deseos. Y muchas veces, cuanto más se oponen los demás más resistencia ofrecemos nosotros. Nos negamos a aceptar que las cosas tengan que ser así y acabamos cruzando la linea que separa la locura de la cordura. Acabamos siendo personas normales y corrientes, con una vida más o menos organizada y lógica en todos los aspectos de nuestra vida salvo en ese que nos obsesiona de tal modo que acaba siendo el centro de nuestra existencia, la razón última por la que seguimos viviendo y llenando nuestra cabeza de planes y proyectos que no podremos llevar a cabo y que hace que nos sintamos como casas vacías.


domingo, 26 de febrero de 2023

Domingo


 

Un domingo cualquiera del mes de febrero. Dormir hasta tarde y despertarse con la agradable sensación de haberlo pasado bien el día anterior. Una fiesta en la que nos sentimos cómodos, una visita de las que tanta falta nos hacen. 

Vida, simplemente. 

Aprender a relajarse y a estar tranquilos, sentir que las cosas se han hecho bien durante la semana y que nos merecemos un descanso, un respiro. 

Y tener la certeza de que todo seguirá mejorando, que la primavera que está ya a punto de dar sus primeros pasos será plena y (esta vez si) cargada de nuevas experiencias y ganas de hacer cosas.

Vendrán viajes y montañas, vendrán reuniones y encuentros aplazados, tal vez algún reencuentro, pero son necesarios también estos domingos estáticos y pasivos, esta luminosa tranquilidad que lo invade todo y nos hace sentir ganas de iniciar una nueva semana. 

En definitiva, un domingo cualquiera.




sábado, 25 de febrero de 2023

Siniestro total.

 


Solamente al volver del hospital, después de la operación de rodilla, me di cuenta de la conexión que existía entre mi coche y yo. El mismo día que me rompí la rodilla a mi coche se le rompió el palier derecho. Me hizo gracia la coincidencia, pero recordé aquella vez que, conduciendo detrás de un camión, un chinazo dejó una marca en el parabrisas y al llegar a la playa se rompieron mis gafas de sol al caerse contra unas rocas. Y comencé a pensar en cosas parecidas, como por ejemplo cuando viajando a Toledo pinché dos veces en un día y al día siguiente, en el supermercado, una señora me machacó un dedo del pie; o cuando estuve con neumonía varias semanas y al coche se le rompió la calefacción; o aquella memorable semana en que la radio dejó de funcionar y asombrosamente coincidió con la afonía que sufrí por culpa de la clase de 1º C. Por no hablar del cambio de la correa de distribución y mi tendinitis del cuádriceps; o la otitis que coincidió con la rotura del espejo retrovisor izquierdo al pasar demasiado cerca de un camión de Sogama aparcado en la acera; o la abolladura en la puerta del conductor y mis dos costillas rotas jugando al rugby; o mi ojo hinchado por la picadura de un mosquito y el faro roto al golpear contra el gancho de un remolque. Si, fueron numerosas las coincidencias entre mi estado de salud y las averías de mi coche, y por eso hoy, en el taller, no pude evitar ponerme a llorar desconsolado cuando el mecánico me recomendó que fuese pensando en comprar otro coche pues mi viejo saxo ya no daba más de si.


viernes, 24 de febrero de 2023

A boneca (II)

 


(I)

(II)


Todo isto durou catro semanas máis. Durante este tempo e dubidando de que un traballo tan sinxelo puidera ser tan ben pagado, intentou poñerse en contacto co Señor Sacs un par de veces. Pero as instrucción foran claras. Non habería máis contactos até que o traballo rematase, e o traballo remataría cando eles llo dixeran. Cada día el tiña que mandar os datos recollidas da maneira que lle dixeran, e cada semana recibiría a cantidade acordada. Non había máis. Ou polo menos él non tiña que saber máis.

Sen embargo había algo no asunto que lle preocupaba. Había algo moi extraño en todo este asunto, e por iso aos poucos días decidíu volver a espiar a aquela familia para ver se tiña mudado algo na súa rutina diaria. Ninguén lle tiña pedido tal cousa, pero tampouco lle tiñan prohibido facelo. Unha das cousas que máis lle gustara deste encargo é que lle deixaba moito tempo libre para ocuparse doutros asuntos, e en parte podía entenderse como outro asunto a vixiancia desta familia.

Non atopou nada raro.

A familia seguía, dun modo case matemático, coas súas rutinas diarias. Saían ás mesmas horas, facían as mesmas cousas e non parecía que tiveran nada que ocultar nin nada que a fixera distinta das outras familias con fillos pequenos. O motivo polo que alguén estaba tomándose tantas molestias para espialos era algo que se lle escapaba completamente, e tal vez por ese mesmo motivo comezou a sentirse obsesionado con eles. Sen dúbida tiña que haber algo que os facía merecedores de tanta atención, pero non sabía o que podía ser.

Un par de semanas despois de comezar o encargo decidíu facer algo que ía totalmente en contra das normas e da profesionalidade. Até o de agora tiña descargado e enviado os datos tal e como lle dixeron. Facilitáranlle un portátil dende o que facer as operación e advertíranlle que debía destruir o arquivo enviado unha vez recibira a confirmación de recepción. Obviamente, non considerou oportuno abrir o recibo nese ordenador, pero decidíu que unha vez enviada, e antes da súa destrucción, podería gardar a información nun dispositivo externo para poder vela ou escoitala maís tarde.

Ao pouco viuse vendo horas e horas de grabación nas que aparecía a familia facendo as cousas que se supòn que fan as familias. Almorzos, cenas, duchas, algúnha discusión entre a parella, algunha perrencha da cativa.

Nada.

Naquelas grabacións non había nada que se saíse do normal. O que aparecía podía verse en calquera serie americana na que saen as familias arredor dunha cociña, e se do que se trataba era de obter imaxes de contido sexual a cousa tampouco daba para tanto, sobre todo tendo en conta que na habitación dos adultos había só un par de cámaras e ningunha parecía enfocada á cama. E cando máis normal e insípida lle parecía a vida daquela familia máis obsesionado se sentía por descubrir que podía ser o que buscaban.

A resposta chegoulle case por casualidade, e en contra do que pensara nun principio non foi nos videos, senón nos audios nos que atopou a resposta. En moitas das grabacións recollidas na habitación da nena comezou a escoitar unha voz que nun principio non soubo indentificar. Tivo que buscar nas imaxes para decatarse de que unha das bonecas coas que xogaba aquela nena falaba. Pensou que se trataba dunha destas bonecas que responden cando lles tocas, que teñen grabadas catro frases que repiten sen parar ou que piden de comer ou que lles cambien o cueiro.

Pero non. Sentíu que un escalofría lle percorría o lombo cando descubríu que aquela boneca non falaba cando a nena interactuaba con ela senón que soa, sen que lle presionaran ningún botón ou lle dixeran palabra algunha. E peor aínda. Repasando as grabacións descubríu que moitas veces falaba polas noites, mentres a nena durmía, e que parecía estarlle contando contos.

Comprendeu entón que a disposición dos micrófonos e das cámaras non eran para espirar á familia ou á nena, senón que do que se trataba era de espiar a aquela boneca. Sen dúbida alguén quería coñecer como funcionaba aquel novo xoguete, se é que se trataba dun xoguete, e supuxo que o que estaba era participando nunha operación de espionaxe industrial. Pensou que o máis sinxelo sería ter roubado directamente aquela boneca, pero se lle cadra o que querían investigar non era tanto a tecnoloxía, senón o seu comportamento.

jueves, 23 de febrero de 2023

Berrar con Rosalía

 


Berramos con Rosalía por todo aquilo polo que ela berrou. Polos pobres e contra as inxustizas; polo que é noso e contra as incomprensións alleas; berramos con Rosalía polas pequenas cousas que ela coidou, pola língua que cultivou, polo que nos é propio e nos define. 

Feliz día de Rosalía.

miércoles, 22 de febrero de 2023

Subindo



Subindo, sempre subindo.

Eles van subindo e xa nos costa seguilos. Eles van para arriba, e aínda lles queda moito que ascender. Eles teñen todas as rutas abertas e nós sabemos que hai cumbres que xa non faremos. 

E así van pasando os dias, os meses van facéndolle sitio aos anos e calquera día, cando menos o esperemos, estas crianzas que aínda precisan da nosa axuda serán as que nos axuden a nós a avanzar.

E sen embargo hai momentos que quedarán grabados nas memorias de maneira nítida e profunda, sen saber moi ben se subiamos ou baixabamos, pero coa certeza de que foi un bo moemento, unha boa mañá subindo paredes que cada vez se lles fan máis curtas e menos desafiantes.

E finalmente, algún día, voarán...



martes, 21 de febrero de 2023

Maio.



Volverán as flores e os ventos criadores
amañeceres intensos
tardes á sombra das maciñeiras.
Volverán as noites de verán sen presas para volver a casa
madrugadas de conversa e risas
recordos doutros tempos, doutras noites.
Volverán, xa están volvendo, as tardes alongándose no tempo,
os pementos da horta para cenar,
os paseos antes de se deitar. 
E ao lonxe a música dalgunha orquestra,
foguetes, fogos de artificio
e dous que se namoran case sen querelo.






lunes, 20 de febrero de 2023

51

 


Pues con esta van ya 51 entradas en este 2023.

Nada tiene de especial la cifra, es cierto, pero es que el 2023 ya se ha convertido en el año con más entradas desde que escribo este blog, y en los últimos 12 años nunca había escrito tantas veces. En realidad solamente en el año 2010, cuando empecé a escribir, llegué a escribir 50 entradas.

Para alguien que quiere dedicarse a escribir es una cifra muy ridícula. 51 entradas en un año suponen un escrito a la semana. No es nada destacable, sobre todo porque ni siquiera se trata de escritos demasiado elaborados. Un cuento a la semana o un relato breve aún es algo defendible, pero las entradas de este blog no siempre son literarios, de hecho ni siquiera lo pretenden.

Reflexiones algunas veces, ocurrencias curiosas y pensamientos simples y facilones casi siempre.

¡Pero así soy yo!

Y aunque  aprovechar los números de mi propio blog para hacer una entrada, y salvar así un día más en este reto de una entrada diaria que va tomando forma, permitidme que celebre con vosotros este pequeño record que para un tipo como yo supone un verdadero hito. Mantener la constancia en las cosas de escribir nunca se me ha dado bien y este año parece que las cosas están comenzando a cambiar. 

¡Esperemos que dure!

 

domingo, 19 de febrero de 2023

Sábados

 



Aquellos días de amistades antiguas y nuevas canciones, arreglándonos delante del espejo con la esperanza de volver a ver a aquellos ojos que nos tenían enamorados, repitiendo mentalmente las frases que, esta vez si, nos atreveriamos a decir.  

Aquellas tardes de bar en bar, unas tazas en el Balsa, unas bravas en el Pataca; conversaciones sobre las crueldades del bachillerato, sobre incomprensiones varias y las dudas sobre si con aquella mirada querría decirnos algo.

Siempre había sol y luz los sábados, y siempre teniamos ganas de salir, fuerza para hacer cosas. Siempre creiamos que estábamos enamorados, y a veces lo estuvimos, aunque nunca nos hubieran hecho mucho caso y ahora nos enternezca aquella pureza con la que sentiamos tantas cosas, incluso una cosa y la contraria el mismo día, casi en la misma cerveza.

No recuerdo las conversaciones ni los amores; no recuerdo las preocupaciones ni los deseos y vagamente puedo recordar los lugares o las fiestas. Pero sin embargo aún puedo escuchar la voz del amigo que venciendo al tiempo y a la distancia aún sigue caminando a mi lado.


sábado, 18 de febrero de 2023

Carrera.

 


Hoy hubo carrera.  

Hablé varias veces en este blog de mis intentos de ponerme en forma. Celebraba hace 10 años los cinco primeros quilómetros que conseguía correr de una manera más o menos aceptable. Meses más tarde os comentaba que la evolución no era tan buena como debiera y que andaba por el mundo asustando a los caballos

En los últimos años mi relación con esto de correr es complicada. Lo dejamos, volvemos a empezar, nos cansamos... Los problemas de siempre con la constancia. Y con la edad, supongo. 

Sería estupendo pensar que es todo cuestión de tiempo y de entrenamiento, pero es posible que a esta altura de la historia haga falta algo más que voluntad y buenas intenciones. De todos modos, al igual que todo en la vida, para subir una montaña lo primero es dar el primer paso. Y es a lo que me dedico ahora, a dar pequeños pasos para conseguir llegar a la cumbre.




viernes, 17 de febrero de 2023

Cálculos

 


¿Cuántos años se tarda en escribir una novela?

Flaubert calculaba que necesitaba unos siete años para escribir cada novela, aunque su opinión no cuenta mucho pues escribió solo cuatro (y la última no la llegó a terminar) y unos cuantos relatos breves, parecidas a las novelas ejemplares cervantinas. Y además era tan obsesivo en la escritura como en la vida real. 

Chirbes tenía un ritmo de una novela cada tres años, más o menos, y otros escritores actuales editan un libro cada año. 

Obviamente, depende del ritmo de escritura, del tiempo que puedas dedicarle o de lo claro que tengas lo que quieres contar. Y a veces de lo cuidadoso que quieras ser con la trama, de las historias secundarias que pretendas contar, de la profundidad que quieras darle a los personajes. 

Escribir una novela es duro, muy duro. Requiere ser constante y disciplinado, tener tiempo y estar dispuesto a borrar y borrar. La típica imagen del escritor llenando una papelera de bolas de papel sigue vigente, aunque ahora simplemente vas dándole a la tecla de suprimir y listo. 

De todos modos, llega una edad en la que tienes que plantearte que novelas quieres escribir, pues los años son limitados y además no duran antes como duraban antes. Hay que comenzar a hacer cálculos. A mi me quedan unas cuantas historias que contar, no solamente las ideas que ya tengo medio esbozadas sino algunas nuevas que seguramente se me ocurrirán. Pero si quiero que sean novelas tendré que ponerme ya. 

Mañana mismo empiezo...




jueves, 16 de febrero de 2023

A boneca (I)

 



(I)

Todo estaba tan ben argallado que se cada un cumplía coa súa parte nada podería saír mal. Querería ter contado con máis xente, pero debido ás peculiarides do traballo decidira non meter a ninguén máis. Iso que o que lle pagaban desta vez permitía contratar a un par de homes máis, pero o cliente advertira que a discrección era fundamental.

Ao principio tivo as súas dúbidas. Había algo turbio en todo aquilo, algo escabroso que dende o momento no que lle deron as primeiras instruccións fixo que se sentira incómodo. Pero o encargo viña do Señor Sacs, e até o momento nunca houbera ningún traballo no que houbera que facer algo depravado ou cruel, e sen embargo naquela ocasión o asunto tiña un toque perverso que lle fixera plantexarse as cousas.

Non ten nada que ver co que pode parecer, lle dixo o Señor Sacs. Trátase, como sempre, de coller algo para alguén. Tí fai o teu traballo e non te preocupes polo resto.

Pero nada máis recibir as primeiras instrucción quedou algo confuso, sobre todo tendo en conta que todo parecía centrarse naquela nena.

Levaba tempo facendo a vixiancia da familia, sabía xa todos horarios de cada un deles e podía dicir cunha precisión asobrosa onde estaban en cada momento do día. Sabía que era o home o que primeiro se erguía e despois de preparar o almorzo para él e para a súa muller, aseábase e marchaba a traballar. Era a muller a que levaba aos cativos á escola, agás os xoves nos que a iso das 8:20 aparecía a avoa para levalos. Despois era o pai o que os recollía na escola ás cinco da tarde. O neno entrenaba co equipo da escola os martes e xoves, e a nena ía a teatro os luns e os xoves. Os venres tiñan por costume ir a cenar a un MacDonalds e os sábados marchaban sempre dar un paseo polo monte. Os domingos tocaba cine. Pero no seu caderno tiña tamén anotadas outras cousas. Nos últimos dous meses tiñan ido a facer á compra sete días, sempre o sábado a primeira hora, e case sempre era ela a que marchaba. Tiveran cita co dentista un mércores, e él quedara con dous amigos da oficina para ir cenar e remataran nunha casa de putas, aínda que él non chegara a subir. Isto non lle extrañaba pois xa tiña bastante traballo na casa. En todo o tempo que levaba asexando non houbera semana na que non foderan catro ou cinco noites, e algunha vez mesmo aproveitaron a sesta dos cativos para botar un polvo rápido.

Definitivamente, fixera moi ben o seu traballo de investigación, no seu caderno había case unha axenda diaria da vida que aquela familia fixera nos últimos meses, e con esta información fora coa que trazara un plan que non podía saír mal.

Escollera un xoves para actuar. Sabía que calquera día terían tempo de sobra, pero preferiron non arriscar e escoller o día que máis tarde chegaban a casa. Ás dez da mañá unha furgoneta moi semellante ás de reparto a domicilio aparcou diante da casa da familia e él máis outro home achegáronse á porta principal cargando con dous paquetes. Finxíu falar con alguén, e ao pouco foi pola parte de atrás, como se a súa intención fose deixar o paquete onde o cliente lle indicara. Sen embargo o que fixeron foi forzar lixeiramente unha das fiestras laterais e metérense na casa. A manobra foi tan rápida que de haber algúen pola rúa naquel momento difícilmente se tería percatado do que acontecía.

Comezaron polas zonas comúns. O traballo consistía en instalar un completo sistema de vixiancia por toda a casa. Micrófonos e cámaras nas zonas comúns, e especialmente na habitación da nena e no seu aseo. O seu compinche, que estaba curtido nestes traballos, e noutros máis duros, non puido evitar un xesto de repugnacia ao ver que do que se trataba, claramente, era de seguir os pasos da nena pola casa. Doutro modo non tiña sentido ter instalado máis cámaras na súa habítación que no resto de habitacións, ou mesmo ter que poñer un micrófono a escasos cetímetros do cabeceiro da súa cama.

Pero aínda así non preguntou nada. Era todo un profesional, e ademáis de saber que non obtería resposta, tiña a impresión de que o mellor sería non saber nada do asunto.

Pouco despois das tres da tarde a casa enteira estaba controlada. O compañeiro que quedara fora foi comprobando que todo funcionase, e canto tiveron a certeza de que todo ía ben acoplaron o receptor de datos nun dos postes de luz que había ao outro lado da acera e marcharon.

A partir de agora cada día tería que pasar para volcar os datos do receptor a un portátil de despois enviarían a información, de maneira encriptada, a un enderezo electrónico que lles facilitaran.



miércoles, 15 de febrero de 2023

Camiñar ao lado de superheroes (e superheroinas)



Como ben sabedes, non son moi dado a falar de min mesmo, pero hoxe aconteceume unha desas cousas que provocan en nós certas descubertas:

  1. Sempre podemos aprender cousas novas, o importante é estar atentos ao que acontece ao noso arredor.

  2. De cando en vez debemos ver o mundo como crianzas para desfrutar do momento e das persoas que nos acompañan.

  3. As palmeiras de chocolate xa non son o que eran.

Pois hoxe estaba coas miñas tarefas de crianza cando me din conta de que ía camiñando ao lado dun superheroe. Xa máis dunha me sentira admirado coa súa forma de camiñar polo mundo, coa seguridade que desprenden cada vez que van ao noso lado, tal vez pola confianza que teñen en nós ou porque non teñen medos nen presas. O tempo é algo que polo de agora non vai con eles.

O caso é que el ía disfrazado e levaba unha capa vermella, e foi ao mirar para el que dalgún modo fun eu o que sentín seguro e confiado. Sentín unha mistura de alegría e tristeza; alegría ao comprobar que as cousas van saíndo ben, aínda que por veces todo pareza poñerse costa arriba; tristeza ao ver que van facéndose maiores e cada vez son máis os momentos nos que queren, e precisan, camiñar sós.

Por iso deume por rir e sentirme feliz, e por uns segundos tiven a sensación de estar camiñando non ao lado dun neno senón ao ladiño dun superheroe capaz anular, cun sorriso, toda a tristeza e todo o cansazo que van acumulando os anos de adulto.

E de súpeto, sen que viñera a conto, vai e me pregunta

- Papá, eu sempre fun así de guapo?

O que vos dicía, un superheroe co superpoder da autoestima.


martes, 14 de febrero de 2023

A chamada da terra

   

E non, o título desta entrada non fai referencia a que pareza que a morte está chamando por min, e tampouco é a adaptación do pensamento Cheroque ao novo ecoloxismo no que homes e mulleres que sempre viviron nun entorno urbano queren volver ao campo.

Sabedes, os que me coñecedes, que son un tipo rural, no bo e no mal sentido da palabra. Dende moi novo, pero que moi novo, e a pesar de vivir nun entorno semiurbano, fixen moitos traballos de campo. De feito, nunca tiven moi claro o que quería facer da miña vida, pero tiven moi claro dende sempre onde non quería estar. E nunca quixen estar no campo, nin cultivar a miña horta nin que o meu tempo dependese das horas e dos traballos. A min o famoso Beatus ille de Horacio sempre me deu algo de risa, tal vez porque para poder levar unha descansada vida no campo fan falta cartos e eu sempre fun moi pobre.

De calquera modo, e para evitar as miñas coñecidas, e ás veces cansinas digresións, direivos que dun tempo a esta parte cada vez que paso polo lado dunha horta sinto unha especie de estremecemento, como unha enerxía que chama por mín. Danme ganas, por exemplo, de poñerme a sacarlle as malas herbas ás leitugas ou podar os tomates, por non falar da irrefreable tentación de amontoar as patacas.

Algo moi raro está a pasar comigo. Semella que agora que levo anos sen tocar un sacho e que fai xa máis de dúas décadas que deixei a xardinería; agora que certos danos colaterais fan que non poida coller excesivos pesos e que as miñas mans, sempre pequenas e delicadas, non teñan forza nen para abrir os botes de tomate; agora, en definitiva, que teño a estabilidade laboral que o meu carácter asustadizo e burgués sempre precisou, pois vai e veñen á miña cabeza os recordos daqueles tempos nos que quería montar unha casa de turismo rural e cultivar unha horta "ecolóxica", moito, moitísimo antes de que houbera tantos produtos ecolóxicos.

E danme ganas de recuperar dalgún armario o meu Libro del Horticultor Autosuficiente, de John Seymour e buscar un terreo xeitoso no que volver a practicar á técnica do bancal profundo e da rotación de cultivos que tantas horas de discusión provocou coa miña nai (máis dada ás técnicas tradicionais).

Non sei, supoño que son cousas da idade. A outros dálles por mercar unha moto...


lunes, 13 de febrero de 2023

La Fiesta (y V)

 




La fiesta (I).



(V)

Casi sin darse cuenta había pasado el tiempo. Ahora era el el que tendría que volver a la zona de Reposo. Les quedaba el consuelo de saber que al final habrían envejecido lo mismo. Sabían que cómo mínimo les tocaría otra POM, pero no podían asegurar que volviesen a coincidir al mismo tiempo. Los turnos estaban establecidos desde antes de partir, pero también estaba previstos cambios debidos a contratiempos. Podían darse accidentes que obligaran a alguien a volver a su letargo antes de tiempo, o incluso podía haber alguna baja que fuese necesario cubrir.

Esta puede ser nuestra última semana juntos, le dijo ella. Después ya no tendremos tiempo para estar solos. Será como vernos todos los días, pero siempre como si asistiésemos a un gran evento. Por eso aquellos últimos días quisieron hacer acopio de recuerdos hermosos. El la llevó a recorrer la zona de exclusas, donde había grandes zonas donde los propulsores hacían vibrar el aire a su alrededor, formando destellos que parecían fuegos artificiales. Tal vez, el planeta al que lleguemos tenga un campo magnético similar al de la tierra y se formen auroras boreales. Para la despedida escogieron los ventanales de los hangares de carga.

Al despedirse ella le dijo que dentro de un año le estaría esperando allí mismo, al lado de los ventanales enfrente de los que habían pasado tantas horas en los últimos meses. Se despidieron con un beso.

Fue la última vez que se vieron. La Supervisora Jefa Cairme les explicó que los médicos habían detectado ciertas anomalías que aconsejaban suspender las Reuniones Anuales. El proceso de aletargamiento y despertar no era tan inocuo como las pruebas realizadas indicaban. Lamentaba tener que comunicarles que ellos no volverían a pasar por la fase del letargo, y los que ahora estaban en la fase de letargo no serían despertados hasta alcanzar su destino.

-Será nuestra descendencia la que tenga que explicarles a nuestros familiares y amigos la vida que hemos tenido.


domingo, 12 de febrero de 2023

Manifestación.

 


Fai xa tres anos desta foto, cando estabamos confinados e saiamos a aplaudir ás ventanas e aos balcóns. E xa por aquela época tiñamos claro que dende facía tempo a Sanidade Pública estaba sendo privatizada dunha maneira descarada. Despois pasou todo o que pasou e a pandemia deixou moi claro que é o que temos que defender. 















sábado, 11 de febrero de 2023

Burbujas

 




Nuestros sueños son pompas de jabón que flotan iridiscentes sobre nuestras cabezas, alejándose a veces de nosotros y otras veces rompiéndose nada más nacer. Algunas veces conseguimos mantener nuestros anhelos flotando delante de nosotros, y son la guía de nuestras vidas y su brillo nos cautiva aunque pasen los días y los años. Esas son las grandes metas, el propósito, que dicen ahora los gurús de la autorealización. Otras veces las burbujas estallan delante de nuestros ojos sin que apenas tengan tiempo de flotar, deseos que pronto se vuelven recuerdos de lo que pudo haber sido. 

A veces siento que somos como burbujas flotando a la deriva. Burbujas que navegan unidas a otras burbujas, que a veces incluso tienen burbujitas. Grupos de pompas de jabón que necesitan el grupo para sentirse pompas, o la gran pompa que parece saber a donde va, siempre directa a un objetivo que solamente ella conoce. Pompas solitarias, burbujas que apenas encuentran su sitio en el mundo pomperil; pequeñas gotas que suben y suben, dejándose acariciar por el viento que las llevará lejos.

Nunca sabemos muy bien lo que va a salir cuando soplamos el pompero, y cada vez saldrán burbujas distintas. Tal vez esa sea la magia de la vida y de los sueños. Nunca sabemos a donde nos llevará el viento. 



viernes, 10 de febrero de 2023

Disfraces

 


Pois queda inaugurado o Entroido!!
Como cada curso, participamos na proposta da escola de dedicar cada ano a un Entroido tradicional. Este ano tocaron as Madamitas e Madamitos de Entrimo. 
Sempre foi agradable e divertido estar ás veces de madrugada dándolle os últimos retoques, cosendo algunha cousa, pegando outra. E sobre todo contar coa colaboración das avoas, aínda que teñamos que facer por anticipado os encargos para poder recollelos nalgún desprazamento. 
O certo é que polo de agora lles encanta disfrazarse. Van felices e contentos, e nós imos acumulando fotos e fotos con distintos traxes típicos.
E tamén é moi divertido ver como nos grupos de Whatsapp das mamás e papás das distintas clases aparecen as mesmas fotografías de nenas e nenos posando felices cos seus disfraces.
Ao final, unha das cousas positivas disto da crianza, ademáis das aprendizaxes das que vos falei o outro día, é que moitas veces che da motivos para presumir de traballiños ben feitos, de paseos en bicicleta e das primeiras participacións en torneos e campionatos.
 Con isto é co que nos quedamos. 



jueves, 9 de febrero de 2023

Comunidades

 



Por algunos pequeños vicios que no vienen al caso sigo de vez en cuando las retransmisiones de algunos twicheros, y en todos ellos, cada cierto tiempo, se repite la misma reflexión: hacer cambios en el programa. Anuncian en el título que uno de los aspectos que van a tratar son cambios importantes y hablan de reflexiones, de necesidades de cambio y de las sugerencias que reciben de sus seguidores, y deciden hacer cambios para mejorar la calidad del producto que ofrecen (que llaman stream) y beneficiar así a toda la comunidad. 

Los cambios pueden consistir en variar la hora de emisión, el tipo de contenido que ofrecen, participar en promociones de juegos distintos de los que juegan habitualmente o simplemente anunciar que tienen una nueva cámara o un nuevo micrófono. Todo, como digo, para su comunidad. Y es que lo que tienen claro todos estos nuevos comunicadores es que tienen que tratar bien a su comunidad, que cuando hablan están hablando para alguien y que tal vez un mínimo gesto puede hacer que pierdan o ganen seguidores. 

Antes las comunidades eran estables y fieles, muy duraderas,  pero ahora, con las nuevas redes sociales y su dinamismo, todo cambia demasiado rápido. Siempre hay una nueva red social que se adapta mejor a lo que buscamos y los creadores de contenido, que así se hacen llamar muchos de ellos, tienen que estar atentos a estos cambios para no quedarse fuera.

Lo bueno, y asombroso, es que el número de potenciales seguidores es inmenso. Hay seguidores para todo tipo de canales y de páginas especializadas. No solamente son los aficionados a los videojuegos, sino que cada vez hay más gente haciendo cosas muy variadas. Desde vídeos sobre hacer puzzles hasta clases en directo de música o de repostería. Y todos tienen a su comunidad de seguidores. 

Sin duda, algo se mueve en internet y genera mucho dinero cuando hay personas que viven de esto de ser creadores de contenidos. A veces creo que van saltando de un lugar a otro, que tienen que posicionarse en cada una de las redes sociales para seguir dedicándose a eso de tener una comunidad que te sigue y te apoya hagas lo que hagas. Pues en el fondo se trata de eso, de personas que poco a poco van creando un grupo que les sigue y que se interesa por ellos.

Tal vez se trata de una democratización de la popularidad. Antes tenía que dedicarte a la música o al cine, o salir en la televisión o en las revistas del corazón para ser popular. Ahora han surgido nuevos modelos de popularidad, jóvenes que empezaron haciendo vídeos en Youtube ahora son una marca, un producto que resulta muy atractivo para anunciantes y empresas ya que detrás de ese producto no hay nada tangible, solo seguidores fieles y convencidos, y por lo tanto posibles consumidores de lo que el líder de la comunidad tenga a bien promocionar. 


miércoles, 8 de febrero de 2023

Nociones de astronomía XIII: cometas (y perros) verdes.

 


Es tan inmenso en universo que a la fuerza tiene que haber de todo, pero que por este nuestro barrio aparezca un cometa de color verde ya es una novedad, sobre todo si según dicen los expertos lo hace cada 50.000 años, aproximadamente. Se trata del C/2022 E3, o ZTF, que ya hay que tener muy poca imaginación para llamarle así a un cometa que espacia tanto sus visitas. El cometa de las grandes ocasiones, o el de los viajes únicos le vendría mejor. Pero los astrónomos que lo descubrieron estaban tan emocionados calculando su periodo orbital y buscando alguna neandertal testigo de su última aparición por el sistema solar, y no pudieron dedicarle mucho tiempo a buscar un nombre adecuado. 

Otra peculiaridad de este cometa es su tonalidad verde, aunque en realidad el verde no es fácil de ver (la foto está algo retocada). Tiene unas sustancias que al evaporarse por su cercanía al sol generan fosforescencias de color verde brillante. Y esto es lo que llama un poco la atención, aunque en realidad son muchos los cometas que adquieren distintos colores y resulta que al final todo adquiere otro color cuando se acerca al sol.

El tema es que si en el universo no son extraños los objetos peculiares y coloridos, porqué existe esa frase que relaciona la rareza con los perros verdes? Tal vez deberíamos alegrarnos cada vez que que nos topamos con una persona rara o diferente. La monocromía es aburrida, además de letal, y son esas personas que se salen de los cauces de la normalidad las que hacen avanzar el mundo.

Busquemos perros verdes y hagámosles un sitio en nuestra vida aburguesada, atrevámonos a reconocer que son las singularidades, y no lo común, lo que le da color y alegría a la vida. Disfrutemos de los Verdes, y de los Rojos también, aunque suelen ser demasiado serios y dogmáticos. Hay cosas que solamente pasarán una vez en nuestras vidas. Que importará, entonces, el color que tengan.


martes, 7 de febrero de 2023

Madame Bovary. Gustave Flaubert

 


Polémica.

Algunas booktubers han dicho que Flaubert les decepcionó un poquito, que su estilo se volvía algo farragoso, que la trama era insípida e incluso hubo quien dijo, como si fuese motivo de orgullo, que no habían podido acabar de leer Madame Bovary.

Yo es que flipo mucho, la verdad. Ni soy crítico literario ni me gano la vida con la literatura. Mis lecturas son algo escasas para la edad que tengo, y sobre todo muy anárquicas y sin sentido a veces. Es más, a veces ni recuerdo ni lo que he leído, y debo confesar que como todo el mundo he leído también algo de morralla editorial.

Pero que una persona que tiene un canal sobre literatura y que se dedica a hablar de libros diga que lo de Flaubert está algo sobrevalorado pues tiene delito. Comprendo que el hecho de tener miles de seguidores puede hacernos perder el norte, situarnos en un mundo irreal, igual que le pasa a Emma Bovary con el mundo de lujo y placer al que cree tener derecho. Comprendo tambien que a cada uno le gusta un tipo de literatura, y que incluso el Gustave te puede caer mal y decidir que pasas completamente de leer a este francés. Incluso puedes pensar que los premios Planeta son literatura, y no pasa nada. Pero cuestionar la calidad literaria de Flaubert roza un poco la vil provocación o la ignorancia.

No es necesario saber que la publicación de la novela fue muy polémica, incluyendo un juicio a su autor y a su editor por considerar que la historia de esa mujer atentaba contra la moral y las costumbres de la época. Tampoco es necesario entender que con esta obra Flaubert rompió con lo que se escribía en la época e inauguró una nueva etapa en la literatura universal. Incluso podemos disfrutar de la novela sin plantearnos quien demonios nos la está contando, aunque el comienzo de la misma, con ese narrador coral en primera persona del plurarl era un hecho nunca visto en la época, y aún ahora es un recurso muy delicado que requiere una gran maestría para que quede bien. Sobre todo teniendo en cuenta que a lo largo de la novela va cambiando la voz del narrador consiguiendo que veamos la historia desde distintos puntos de vista, pero siempre focalizado de manera exhaustiva en Emma.

Madame Bovary es una de esas novelas que son imprescindibles, necesarias. El estilo de Flaubert es tan rico en matices, tan cuidado y tan genial que te puede contar lo que le venga en gana. Poco importa aquí la trama y el suspense, que haya o no haya giros inesperados, que consiga atrapar al lector. Todas esas chorradas de los talleres literarios son para los contadores de historias y los creadores de series de televisión. Gustave va de otro rollo, pura literatura que vas leyendo por el simple placer de ler, por la perfecta sucesión de párrafos, por el encadenamiento perfecto de una frase tras otra frase. Son obras literarias tan sublimes que incluso son geniales en las traducciones y que exigen, sin duda, que la persona que las traduce sea también un poco poeta, que conozca no solamente la lengua original sino también, y mucho, la lengua a la que se está traduciendo.

Madame Bovary nos cuenta la historia de una mujer atrapada en una vida que no desea, de unas aspiraciones truncadas, de una infelicidad. La grandeza de esta novela no está en las circunstancias concretas sino que, como ocurre con toda la Literatura, nos habla de arquetipos universales, de sentimientos y deseos que se repiten a lo largo de las épocas y de los lugares y que cientos de años después aún nos conmueven, aún sentimos que también nosotros somos, en algún momento de nuestras vidas, Emma deseando lo que no puede tener; o Ismael embarcado en una venganza que poco tiene que ver con el; o Phillip con sus grandes esperanzas cumplidas de un modo azaroso; o el amado Odiseo, regresando a casa tan tarde y tan perjudicado que solamente el perro lo reconoce.

En fin, no hace falta decir que es uno de esos libros que hay que leer, aunque pueda suponer un pequeño esfuerzo. Es uno de los clásicos imprescindibles que generación tras generación sigue siendo apreciado y reconocido como pura Literatura. Aunque a alguna booktuber se le haga bola y diga que no lo pilla.



lunes, 6 de febrero de 2023

La Fiesta (IV)

 


La fiesta (I).


(IV)

Lo primero que supo al llegar a la Reunión Anual fue que comenzaba su Periodo de Organización y Mantenimiento. Ripley apenas podía contener su alegría y era incapaz de disimular su entusiasmo cuando la Supervisora Jefa Cairme se dirigió a ella diciéndole que al final del día no volvería a su área de reposo sino que tendría que presentarse en la zona operativa para integrarse en los distintos equipos de trabajo.

Sabía que a lo largo del próximo año estaría con él, y durante ese día de reunión casi no se vieron. Tiempo tendrían durante los próximos meses para hablarse y conocerse mejor. Aprovechó la jornada para estar con los suyos, con las familias de la área de reposo a la que pertenecía. Sabían que los elegidos para la POM pertenecían a distintas áreas pues se intentaba que en cada turno estuvieran representadas las distintas áreas en las que se dividía la zona de reposo, aunque en realidad nadie llegaba a desarrollar un vínculo de pertenencia a su área específica. Al fin y al cabo, allí se pasaban todo el tiempo en letargo. Cierto es que con el paso de los años se acostumbraban a ver los mismos rostros al despertarse y al meterse en las cápsulas de letargo, y en el trayecto hacia la gran sala para la reunión Anual siempre había quien comentaba sus experiencias o exponía sus deseos y sus esperanzas. Ripley no era de las que más hablaban, pero aquel día, tal vez porque todos sabían que había sido elegida para su POM o porque ella misma estaba más emocionada de lo que pensaba, no paró de conversar con unos y con otros, incluso con personas a las que no recordaba haber visto nunca. Al final estaba agotada de tanto hablar, sentía la boca seca y un extraño hormigueo en las mandíbulas. Se despidió de sus hermanas y les prometió que para la siguiente Reunión Anual les daría un informe detallado sobre como era la vida diaria en la nave. También a ellas les tocaría algún día quedarse despiertas y el sentimiento de curiosidad era inevitable.

Los grupos comenzaron a deshacerse a medida que las luces de la cúpula poco a poco se tornaban violetas. Algunos se despedían entre lágrimas, otras aprovechaban los últimos minutos de la Reunión Anual para abrazarse, darse ánimos o recordar que el tiempo durante la fase de letargo pasa como un suspiro. Ninguno recordaría nada hasta la próxima Reunión Anual. La mayoría eran conscientes de esto, y se despedían con un simple adiós, o un apretón de manos. Nos vemos mañana, decían entre risas. Sin embargo las despedidas de aquellos que se quedaban despiertos solían ser más sentidas.

Ripley contemplaba desde el centro de la cúpula como la sala se oscurecía mientras que los últimos rezagados corrían de un lado a otro intentando despedirse de todos aquellos a los que les tocaba iniciar su fase POM. Sabían que a partir de ahora la intensidad de la luz iría descendiendo hasta que de la cúpula no quedase nada y la única luz serían los pequeños pilotos que indicaban los caminos hacia las zonas de letargo. Sabían también que el procedimiento de letargo no admitía demoras. Como si del viejo cuento de cenicienta se tratase, cada hombre y cada mujer, cada niño y niña de aquella nave tenían que estar en las zonas de reposo a la hora exacta. Las cápsulas se cerraban todas a la vez exactamente noventa segundos después de que los compartimentos estuvieran herméticamente sellados, y eran pocos los que cuando esto ocurría no estuvieran ya en los lugares que tenían asignados desde siempre.

Pero para Ripley todo era novedad esta vez. Aguardaba con el resto del grupo algún tipo de indicación. Sabía que lo primero eran las presentaciones y la asignación a los grupos de trabajo. Todos harían de todo por lo que no importaba por donde empezaran. La idea básica, lo único que realmente importaba era que ante un imprevisto cualquiera de los que en ese momentos estaban cumpliendo su POM pudiesen responder con un mínimo de seguridad. En todos los años que dura esta misión nunca ha habido ningún tipo de contratiempo, les explicaba la Supervisora Jefa Cairme, y confiamos en que esto siga siendo así. Pero es necesario que entendáis lo importante que es que todos y cada uno de vosotros asumáis vuestras responsabilidades como si nuestro destino dependiera de ello. Por muy insignificante que os parezca la tarea que estáis haciendo, pensad que es imprescindible para que todo funcione, y que el reto al que nos enfrentamos requiere que todo funcione a la perfección para alcanzar nuestro objetivo. Se os pide la excelencia, la perfección. A los que empezáis hoy vuestro POM se os exige que seáis las mejores alumnas y alumnos. Los que ya lleváis un tiempo estáis obligados a ser los mejores maestros. Solamente así nuestra misión tendrá éxito.

Durante las primeras semanas Ripley trabajó en los hangares inferiores. El tamaño de aquella nave era impresionante. Era algo en lo que nunca antes había pensado. De hecho, ni siquiera se había planteado cuantas personas viajaban con ella. Ahora, después de pasar días enteros revisando los anclajes de las pequeñas naves auxiliares, probando motores y asegurándose de que todos los módulos de supervivencia estaban en perfectas condiciones comprendía la envergadura de aquella misión. En los almacenes de carga había todo lo necesario para construir las bases en las que se asentarían al llegar. La idea era formar distintos núcleos según las condiciones del terreno que se encontrasen. Nada se había dejado al azar.

Con el paso de los días, Ripley comenzó a desesperarse. Había pensado que coincidir con el muchacho haría que todo fuese más fácil, más agradable y se descubría realizando jornadas de más de doce horas de trabajo exigente y agotador. Algunas veces se sentía tan exhausta que apenas se podía mantener despierta en la sala de reuniones en la que todos los que permanecían despiertos compartían anécdotas y anhelos. El la consolaba diciéndole que al principio era duro, que costaba acostumbrarse al ritmo frenético y que además le había tocado comenzar por las tareas más aburridas. Cuando tuviese que formarse en pilotaje y manejo de maquinaria los días serían más divertidos.

Y así fue. Durante el quinto mes inició su formación en los simuladores. Siguiendo la lógica de que todos tenían que saber de todo, durante el primer año de la POM aprendían lo necesario para manejar las distintas naves y máquinas que tendrían que emplear cuando llegasen a su destino. Los días eran divertidos, sobre todo teniendo en cuenta que fue durante esta etapa cuando por fin coincidió con el muchacho. Era uno de los monitores encargados de la instrucción de vuelo. No sabía como disimular su emoción cuando lo vio aparecer en la área de simuladores.

Su aspecto era totalmente distinto. Ya no era aquel chico dulce y esquivo que recordaba de las reuniones anuales en las que se buscaban con la mirada. Ahora parecía más adulto, con la mirada segura y penetrante de aquellos que saben hacia donde caminan. Ella lo saludó con disimulo pero el, sin ningún reparo, se acercó a ella y la saludó cariñosamente, preguntándole si estaba preparada para divertirse.

Inició su clase explicándoles que los simuladores estaban preparados para recrear una gran variedad de condiciones geológicas y atmosféricas. El destino final de la misión no estaba definido y tendrían que saber reaccionar ante distintos tipos escenarios.

domingo, 5 de febrero de 2023

Restos

 





Daquelas riadas veñen estes restos, árbores enteiras que van quedando nas marxes dos ríos e nos arcos das pontes. Daquelas augas que non parecían ter acomodo e daqueles fangos invadíndoo todo quedaron herbas aplastadas e pequenas madeiras arrastradas dun lado para outro. 

E sen embargo todo parece máis limpo, rareado, como se a forza e a violencia da enchente fose necesaria para manter o equilibrio, para eliminar o innecesario e o que pode supor un atranco para a vida.

Se lle cadra son necesarios desbordamentos de cando en vez. Pode que tamén nós precisemos sairnos do camiño esperable e deixarnos arrastrar por momentos de rabia e contundencia  para tirar das nosas vidas aquilo que xa non aporta nada.

Só así podemos volver a fluír, deixando nas marxes todo o que non nos permite avanzar. 


viernes, 3 de febrero de 2023

La pereza de los viernes.

 



No sabía si era un fallo en su cableado interno o le pasaba a todo el mundo, pero desde que sonaba el clic del despertador tenía que dejar pasar unos minutos antes de poder pensar en algo. Su mente era al principio una maraña de pensamientos confusos, retazos de sueños incoherentes y la extraña sensación de tener algo que hacer pero no recordar de que se trataba.


Comenzaba estirando las piernas, comprobando que su cuerpo seguía funcionando, sin atreverse aún a abrir los ojos, sin poder siquiera pensar en levantarse. Sabía que eran solamente unos minutos, que una vez consiguiese ponerse en pie todo iría mejor, se sentiría plenamente enchufado y con ganas de hacer cosos, pero esa pereza inicial levantaba un muro terrible entre ella y el día. Era lo único que la diferenciaba del resto de sus compañeras, capaces todas de levantarse al segundo de escuchar la maldita alarma que anunciaba un nuevo día.


Y los viernes eran el peor día, aunque esto, analizado con detenimiento, resultase totalmente ilógico. Dentro de unas horas estaría en su área de trabajo y no quedaría ni rastro de esta falta de voluntad, de esta relajación infinita. Sabía que a sus compañeros, hombres y mujeres, les encantaban los viernes, que las conversaciones eran más animadas que cualquier otro día, planeando el fin de semana, hablando de sitios a los que ir a tomar algo o de lugares que visitar para aprovechar los días de sol que estaban marcados en el calendario desde comienzos de año. Los viernes eran la antesala de esas horas que servían para desentumecerse después de una semana de duro trabajo. Era el momento de depurar las malas conexiones y resetear el sistema.


Pero aún así, levantarse de la cama era especialmente duro para ella. Arrastrar un pie y después una pierna hasta el borde de la cama; negociar con el resto del cuerpo el momento de incorporarse lateralmente para poder salir de la cama sin más demoras que las estrictamente necesarias. Mirar alrededor y comprobar que todas sus compañeras estaban ya en marcha y operando a pleno rendimiento. Así día tras día, y especialmente los viernes. Como si la sobrecarga de toda la semana fuese pesándole más de la cuenta.


Tal vez aquel viernes había tardado un poco más que de costumbre el levantarse, tal vez sus ralentizadas rutinas internas habían hecho saltar algún tipo de alarme imperceptible o como tantos otros aparatos electrónicos tenía activado un protocolo de obsolescencia programada, pero lo cierto es que lo último que quedó grabado en su memoria de silicio fue la conversación de los técnicos de la corporación afirmando que ya era casual que estas unidades siempre cascaran los viernes.