viernes, 31 de marzo de 2023

Marzo 2023 (Recapitulación III)



Ostras tú, que esto va en serio!

Y ya son tres!!

Tres meses con sus días, y cada día con su escrito. Y aún encima comienza a haber cierta creatividad en el ambiente, personajes que llaman a la puerta y piden que les haga un hueco en esta nuestra casa. 

Cierto que he tenido alguna ayuda extra, pero aún así el balance es muy bueno. Y me ha salido un nuevo blog!!

Los meses de marzo suelen ser inspiradores, aunque este año todo parece ir demasiado rápido, tan rápido que aún estábamos en el amarillo de febrero cuando llegaron repentinamente las intensidades de la primavera, con sus lluvias, sus calores inapropiados para estas fechas del año y días cambiantes que parecen metáforas de la vida misma: justo cuando pensamos que las cosas están estables y tranquilas un acontecimiento inesperado viene a ponerlo todo patas arriba, como ese chaparrón inesperado del mes de marzo que nos pilla en medio de la calle y sin paraguas.

Así son las vidas. Y en un tipos de temperamento ansioso y quebrado como el mío todo esto genera mucho estrés, y acabamos necesitando urgentemente unas vacaciones, un tiempo de descanso. 

¿Habrá vacaciones en este blog?

No lo había pensado, la verdad, pero aunque estas entradas sean improvisaciones que claramente deberían estar un poco más trabajadas, dedicarle diariamente un tiempo es algo bastante complicado para mi (recordad que me dedico a tiempo completo a la co-crianza de homo-sapiens, y aunque en los tiempos que corren no sea algo tan trascendente como tener "peluditos" y otros bichos en casa, os aseguro que nos estamos dejando la piel en esto de asegurar que la especie continúe para que podamos ser esclavizados por la AI).

En fin, que ya me diréis si puede o no puede haber vacaciones en este blog. No quisiera yo privar a los cientos y miles de seguidores de esta página de su dosis diaria de irrelevancia.

 


jueves, 30 de marzo de 2023

Días de choiva.

 



Non pasa nada, se chove deixa que chova, que dicía o outro. Sabemos que nalgún momento escapará, e que a primavera é o que ten. Ningún día parece fillo do outro. Mañá, tal vez, co comezo das vacacións, veña o sol para recordarnos que queda unha última dentellada que darlle ao curso e despois a pensar nas cousas que faremos polo mundo adiante.

Mentres tanto, esperaremos con calma e tranquilidade a que escampe.




miércoles, 29 de marzo de 2023

Caminar.

 


Hay días en los que la vida parece comenzar a andar. Nos levantamos despacio y perezosas, pero con buen pie, y a medida que pasan las horas las cosas no hacen más que mejorar. Pensamos que hay algo distinto en el ambiente y en las gentes, pero en realidad somos nosotras que tenemos conectado el detector del buen rollo. 

Todo nos parece bien y aún diré más, todo nos parece mejor, y después de muchos días en los que parecíamos inmóviles y varados en la orilla sombría de nuestra vida comenzamos a sentir que todo vuelve a ponerse en marcha. La primavera, dirán algunos, pero verdadera primavera para la humana gente es la fuerza y la voluntad que llevamos dentro. Lo decía el poeta hace más de cien años, el fuego interior todo lo abrasa y por eso hay veces en las que se nos activa un no se qué en las entrañas y nos sentimos capaces de todo, y de lo demás. 

Y pasa la tarde entre actividades y recados, y la noche nos sorprende con ganas de seguir caminando, pero llenos de sonrisas y de buenas experiencias y aunque el día sea casi igual a otro día cualquiera, sentimos que algo se ha movido, que de algún modo hemos conseguido ver un poco más allá y comprendemos, ahora si, que la vida es un ir y venir constante, que pasa a veces veloz y vacía y que el truco, la única razón de existir, es disfrutar de cada momento como si fuese el último. 

Y lo último que hacemos en esos días en los que la vida comienza a andar es acostarnos con una sonrisa en los labios y con la certeza de que al final nos ha quedado un día chulo. 

martes, 28 de marzo de 2023

Lecturas innecesarias (I)

 


He dudado mucho si escribir sobre los libros que no me gustan, que no me convencen o que simplemente son malos, ya sea porque están mal escritos o porque la trama o los personajes no están logrados. 

En este canal (perdón, influencia de los influencers de twich y de Youtube), en este blog tenemos ya cierto nivel de veteranía en esto de las lecturas y los libros y conocemos perfectamente la diferencia entre la literatura y el negocio editorial. Obviamente, a veces están relacionados, e incluso hay algunas editoriales en las coinciden los dos conceptos, pero la verdad es que no siempre van unidos. Ya hablaré en otro lugar sobre este tema. 

Lo que quiero comentar ahora es que tenía dudas sobre si debía compartir con vosotras aquellas lecturas que por algún motivo no me han resultado satisfactorias. Una historia que no se sostiene, personajes no logrados, estilo simple y sin encanto. A veces ni siquiera podemos explicar el motivo por el que una novela no llega a conmovernos, o no cumple las expectativas creadas. 

El caso es que decidí hablar de esos libros, pero sin nombrarlos. Ni el título ni a la autora o autor. Quizá alguna lectora pueda reconocerlos por algún detalle, alguna referencia argumental o un personaje que resulta familiar. Sé, como todos sabemos, que puedo expresar mi opinión sobre lo que leo, sobre todo si se trata de obras literarias a las que les dediqué unas cuantas horas de mi limitado (y cada vez más escaso) tiempo. Pero también sé que la persona que escribe un libro, cualquier tipo de libro, le dedica mucho tiempo, mucho esfuerzo y a veces muchas renunciar para contar algo que siente que tiene la necesidad de contar, aunque a veces no fuese en absoluto necesario para el resto de la humanidad.

Dicho esto, contaré que la primera novela innecesaria de este año es una novela negra que pretende seguir el ya manido formato de pareja de policías con una relación que fluctúa entre el compañerismo y el amor mientras investigan un caso. Creo que se trata de una saga de la que ya hay alguna novela anterior y a la que seguramente seguirán otras. Son numerosas las referencias a acontecimientos ocurridos en el pasado, y la relación entre la dupla de protagonista parece que va a avanzar pero no avanza. Típico, por otra parte, de las series americanas de crimen y investigación. 

El resto de la novela responde a los esquemas típicos de este tipo de literatura. Un jefe común, algunos colaboradores, antiguos conocidos que hacen un favor porque deben favores anteriores a alguno de los protagonistas, el asesino (o asesinos) acaba siendo el que sospechamos desde el principio y que es amigo de la policía y las inevitables pinceladas sobre la vida diaria de los investigadores, y de la ciudad entera. 

Obviamente, no critico el formato ni el uso de los recursos típicos del género. Al fin y al cabo, si lees una novela negra esperas encontrarte algo así, pero en este caso en la novela parece faltar algo, algunas cosas suceden con demasiada rapidez mientras que otras llegan a resultar cansinas y repetitivas; algunos hilos argumentales no son nada creíbles y no tienen lógica y los personajes no llegan a tener profundidad, resultando más atractivo algún personaje secundario que los principales; lo que hace el asesino resulta extraño y a veces confuso, como si no estuviese clara de todo su personalidad.

En definitiva, la primera novela innecesaria del año parece aún un borrador poco trabajado. Supongo que había prisa para mantener el ritmo de publicación de la editorial, o tal vez vaya a adaptarse al cine o servir de argumento para alguna serie. 

Y aún así puede que le dea otra oportunidad y lea alguna de las novelas anteriores y así poder escribir una reseña y poder anexar una fotografía de la portada, que mola cantidad!


lunes, 27 de marzo de 2023

Lunes


 Pues eso. 

A buen entendedor pocas palabras bastan. 

Y sobre esto no tengo nada más que decir. 


domingo, 26 de marzo de 2023

Minutos

 


Los minutos, cuando salen agradables, son como las pepitas de chocolate en las magdalenas que hace S. Pequeñas cosquillas en las papilas gustativas que nos hacen saborear con deleite y seguir comiendo con la esperanza de que nos toque otra. Pero nunca sabemos cuando va a salir otra. A veces hay que esperar a empezar otra magdalena pero otras veces podemos encontrar dos o tres pepitas en la misma. 

Y lo mismo ocurre con los minutos. Hay instantes con tal intensidad y fuerza que hacen que esa hora, y a veces incluso ese día hayan valido la pena. Los minutos que dura algún parto; los fuegos artificiales un día de fiesta; la primera vez que vamos al cine (o tomamos una cerveza) con esa persona tan especial; su expresión de felicidad la primera vez que consiguen dar una voltereta en el arnés; revisar el listado de aprobados y comprobar que tu nombre aparece; que te digan que los análisis dan perfecto y de lo chungo no ha quedado ni rastro; un mensaje en el que te dicen que no te han olvidado, a pesar del tiempo y de la distancia; acabar por fin esa maldita novela...

Son momentos de felicidad que no duran mucho, pero que van sembrando nuestros días de pequeñas semillas que mañana serán recuerdos agradables, algunos compartidos, otros quedarán como algo íntimo y personal. Ese agradable lugar de la memoria al que a veces regresaremos para confirmar que todo ha valido la pena, incluso los grises días de rutina en los que no ha pasado nada. 


sábado, 25 de marzo de 2023

Horas

 


Hai horas que pasan sen decatarnos e horas que desexamos que rematen e non dan rematado. Hai horas que deberan caer no esquecemento e horas máxicas que quixeramos gardar por sempre na memoria. Horas de risas, horas de choros, horas que por moito que fagamos non conseguimos saber a onde marcharon. 

Nunha hora pode dar tempo a facer moitas cousas, sobre todo cando somos máis cativos e o tempo parece alooongarse como se fose goma de sucre. Unha hora é eterna cando agardamos para ver á persoa amada, e unha insignificancia cando estamos con ela. Unha hora é algo incómodo e ás veces moi estresante se estamos tumbados na cadeira da dentista, pero pode ser pura alegría tumbados na area cando xa vai baixando o sol e a praia vai quedando pouco a pouco baleira. 

Eu non son moito de saber aproveitar as horas mortas, e sen embargo téñolle moito cariño a esta hora que vai desaparecer. Agora que comezaba a saír o sol polas mañáns volveremos a ter algo de escuridade. Durará pouco, é certo, pois a primavera está xa desbocada e vaino invadindo todo, pero sempre prefiro o cambio do outono, cando debemos atrasar as agullas e así gañamos unha hora máis para facer o que máis nos pete. 

Por certo, que tamén é neste día no que debemos apagar as luces. Xa escribín disto fai moitos anos, pero convén recordar que debemos reducir o consumo todos os días.


viernes, 24 de marzo de 2023

Días

 



Se nos caen los días. 

Llega una edad, y unas circunstancias, en las que vamos caminando por el mundo con la sensación de que se nos caen los días de los bolsillos. Amanece el lunes y pensamos que tenemos por delante otra semana para ganarnos el pan y la alegría, a media mañana del martes llaman del instituto diciendo que últimamente la criatura parece algo despistada. Esperando a que salga del comedor nos damos cuenta de que ya es miércoles, y comemos a toda prisa para llegar a tiempo a inglés, que ya es jueves y no sabemos lo que comeremos el viernes. El sábado decidimos que debemos planificar la semana para tener todo un poco más organizado y el domingo, a eso de las cinco, nos preguntamos donde estará la semana. 

Y así van cayendo los meses, y ya estamos en la última semana de marzo y en breve acabará el curso, verano, conciliación, la gente con la que no has quedado, el deporte que no has practicado y llega la navidad. 

Se nos caen los días, aunque a veces da la sensación de que somos nosotros mismos los que los tiramos, los que dejamos que el tiempo nos atrape y que la pereza, o la rutina, o el cansancio nos envuelva en su telaraña de apatía y desesperación.

Pero hay tantas cosas que atender, tantos pequeños detalles a tener en cuenta que los días acaban siendo una repetición de tardanzas y prisas, de decisiones intrascendentes y cotidianas que hay que tomar y de cansancios acumulados de los que ya no podemos recuperarnos.

Y sin embargo los más veteranos del lugar no paran de repetirnos que debemos aprovechar esta época, que pasa pronto y cuando se vayan de casa pasarán días sin que sepamos de ellos. Y nosotros querer queremos aprovechar los días, pero pasan tan rápido que casi siempre parecemos estar perdidos. 



jueves, 23 de marzo de 2023

El último viento (IV). Arvall Ortega o las quejas del narrador (o narradora)

 


Después de los acontecimientos que se explicarán más adelante, bien como recuerdos que Arvall le cuenta a alguien o el mismo rememora, bien como una historia que otra persona va narrando, Arvall Ortega pierde importancia en la historia no narrada de este relato (esa que solamente conoce o imagina el autor y que le sirve para enmarcar la historia) y permanece durante mucho tiempo perdido en algún remoto lugar.

Obviamente, será a ese lugar al que tenga que encaminar los pasos el otro personaje con el que comienza esta historia, pues lo que ustedes esperaran, y para lo que yo me estoy preparando en este capítulo, es para contar como Ángela encuentra a Arvall, y los motivos que hacen necesario este encuentro.

Pero sin embargo me faltan datos. Como ustedes se imaginan, yo soy simplemente la voz narradora, y es el autor el que ahora mismo está pensando en los acontecimientos que quiere contar. Yo, debo confesarlo, soy buena narrando, pero por desgracia los narradores no solemos escoger a nuestros autores, y se ve que a mi, en este libro, me ha tocado un autor que no sabe a donde va.

Hace dos capítulos se mostraba muy seguro y, digámoslo claro, un poco impertinente al sentenciar con cierto aire de dictadorzuelo que yo narraría lo que a el le diese la gana. Ese lapidario “el narrador narrará lo que yo quiera que narre”, además de ser ofensivo para mi función en este negocio, resultó ser un poco “mear fuera del tiesto”, como vulgarmente se dice. Han pasado los días y el autor, por motivos personales y de conciliación de la vida familiar y laboral, no ha tenido aún tiempo de determinar ni el qué, ni el cómo ni el porqué, y como narrador no puedo más que expresar mi más rotunda queja ante esta dejadez de funciones por parte del autor.

Es más, su ignorancia sobre hacia donde va a dirigir esta ¿novela?, ¿libro?, ¿novela corta?, ¿relato?... da igual. Su ignorancia, como decía, es tal que ni siquiera sabe que no soy un narrador, sino una narradora. Y por mucho que con su actitud autosuficiente y sobrada pretenda atribuirse todo el mérito de lo que pasa y de lo que va a pasar, desde este preciso momento declaro que voy a intervenir directamente en la trama y que lo haré como a mi me parezca. Y no descarten que con mis intervenciones modifique la trama o provoque giros inesperados en el argumento que, por otro lado, parece condenado al más absoluto fracaso.

Dicho esto, y para que conste en acta, Arvall Ortega había decidido por propia voluntad desvanecerse de los acontecimientos del mundo y buscar refugio en un lugar apartado y solitario. Las últimas décadas las había pasado en un estado forzado de semiconsciencia, desconectado totalmente del mundo exterior y manteniendo solamente los procesos básicos que le permitiesen mantener su cuerpo en un nivel óptimo de funcionamiento. De este modo, perdido en lo más recóndito de un recóndito planeta, sin mantener ningún tipo de contacto con nadie, acabó convirtiéndose en un recuerdo, una vieja historia que unos pocos seguían contando y que hablaba del segundo regreso del salvador, del deseado. Hasta que los que le habían conocido y tratado fueron también muriendo y de Arvall Ortega no quedó ni siquiera el recuerdo.



miércoles, 22 de marzo de 2023

El último viento: el blog.

 


¿Que haremos con el último viento? ¿Hacia donde nos llevará la narración? 

Las personas implicadas en esta historia no tenemos muy claro lo que queremos contar. Lo que iba a ser un relato corto sobre una huida se cruzó con otra historia sobre un autor demasiado celoso de su obra y finalmente nos entraron ganas de escribir. 

Hacía tiempo que esto no nos pasaba, la verdad, y por eso vamos a darle una oportunidad a esta historia para que se convierta en algo más. ¿Una novela? No lo creo. ¿Un relato de ciencia ficción? Es posible. ¿Una sarta de disparates sin sentido? Sin duda.

Y ya puestos, y para evitar de algún modo la censura de facebook, ¿porqué no hacemos otro blog en el que ir avanzando esta historia? 

Meu dito meu feito, que decimos por aquí. 

Os presento mi nuevo blog: 

El último viento (ultimoviento.blogspot.com)

Aquí espero ir publicando más entradas sobre esta historia recién comenzada y poder compartirlas sin mayores problemas en la página de facebook, aunque tendréis que darme un poco más de tiempo para poder ir afinando algunas cosas. Ya sabéis que en mi caso todo depende de como sople el viento....






martes, 21 de marzo de 2023

Miedos

 



Hay miedos que nos paralizan y nos vuelven grises, insignificantes; hay noches negras de las que no conseguimos salir, que nos acompañan incluso a plena luz del día, cuando solamente el ruido de la ciudad y los movimientos acelerados de la gente nos hacen recordar que estamos vivos. 

Hay miedos que no podemos confesar, que nos hacen sentir ridículos, estúpidos, opacos. Miedos que los demás no entienden, que resultan graciosos para quien no los sufre, que provocan risa e incredulidad en los demás. 

Hay miedos aprendidos y miedos que quisiéramos olvidar; miedos indefinidos y miedos tan claros y precisos que parecen formar parte de nosotros mismos; miedo a vivir con miedo y miedo a perderle el miedo a la vida; miedo a la soledad de las noches y miedo a no poder nunca estar solo. 

Hay miedos que nos acompañan durante toda nuestra vida y que cuando nos detenemos a analizarlos, descubrimos que se han convertido más bien en un hábito, una parte esencial de nuestra forma de ser y de pensar y que en realidad, más que ser una problema son un refugio en el que nos sentimos seguros. 

Y acabamos sintiendo miedo a perder el miedo a esas pequeñas cosas que nos mantienen alerta. 


lunes, 20 de marzo de 2023

Primavera

 



Dicen que hoy comenzó la primavera, pero con esta niebla y estas nubes bajas podríamos pensar que aquí aún no ha llegado. Y sin embargo los pájaros lo sabían, y revoloteaban cantando a mi alrededor; y la tierra tenía otro olor y al fondo, casi al final del horizonte, una extraña claridad anuncia nuevos calores y lluvias criadoras. Hace semanas que algo se mueve por los montes y entre las zarzas, y los brotes más madrugadores ya son pequeñas florecillas, borrosas y coloridas pinceladas que van poblando los jardines y las huertas. Nacen, regresan, despiertan antiguos anhelos, las fuerzas dormidas durante tantos meses, las ganas y la voluntad que creíamos olvidadas. Algo hay en el ambiente que invita a la acción y a la esperanza... sin duda, ya está aquí la primavera. 


domingo, 19 de marzo de 2023

Días especiais.

   


Como non recordar a angustia que provocaba perder o chupete entre as sábanas...

sábado, 18 de marzo de 2023

Outras luces.

 


Luces que ás veces son faros, guias nas noites escuras de inverno. Luces que dan calorciño, que nos acompañan e ás veces mesmo parecen protexernos. 

Luces de farolas nas que tantas veces nos namoramos. 

Luces, sempre luces nas que buscar amparo e consello.

viernes, 17 de marzo de 2023

Borradores

 


Andar polo mundo cunha estraña sensación de provisionalidade, como se o que facemos, o traballo e as relacións fosen un preámbulo do que está por chegar. Ás veces sinto que estou vivindo a vida como se fosen os adestramentos libres antes dun gran Premio de F1. Como se tamén eu estivese poñendo a punto o meu coche e tivera tempo para facer correccións e axustes, mesmo para cambiar o motor se fose preciso.

Sei que alguén dixo (en latín, obvio) iso da tabula rasa. Agora non vou refrescar os coñecementos adquiridos (e esquecidos) navegando polo google, pero creo recordar que era algo así como que somos papeis en branco que imos enchendo de coñecementos, experiencias, sentimentos. Supoño que hai xente que comprende isto bastante rápido e dedica a súa vida, simplemente, a vivila.

E despois haberá agonías coma min, que pasan os días trazando rumbos e anotando cousas que facer, e que nos enfrontamos á vida como se fosen borradores nos que imos anotando ideas soltas, propósitos, proxectos que imos deixando para máis adiante pois temos a sensación de que o real, a verdadeira vida aínda está por vir. Precisamos asegurarnos de que cada paso que damos é o correcto, analizando os pros, os contras e as recontras e buscando sempre algún tipo de confirmación sobre se o que facemos é o correcto. Damos o voltas e máis, voltas, como un caracol xirando sobre si mesmo.

É algo esgotador, asegúrovolo. Máis que nada porque nas noites danos por facer balance e rematamos convencidos de que co próximo amañecer empezaremos a poñernos serios e a encamiñar os nosos pasos cara ao que queremos realmente facer. Mais coas primeiras luces do día volvemos á loita continua co folio en branco. Revolvemos nos papeis, atopamos vellas anotacións, cartas non enviadas, proxectos aos que nunca lle dedicamos o tempo suficiente e volvemos a ter esa sensación de que até o de agora todo foi un ensaio, un borrador que nunca damos pasado a limpo. 


jueves, 16 de marzo de 2023

El último viento (III)

 


La llegada de las Buscadoras arrancó a Ángela de sus ensoñaciones. Aunque la entrada en aquel puerto no era de las más complicadas, el buque tuvo que realizar varias maniobras de aproximación antes de situarse en la vertical de la dársena. Todo estaba organizado desde hacía mucho tiempo. La ruta había sido trazada de forma tan precisa que casi sabían en que lugar tendrían que estar en cada minuto del viaje. Y sin embargo, las Buscadoras llegaban con retraso.

Ángela sabía que sería totalmente inútil mencionar este hecho. Las Buscadoras nunca daban explicaciones. Era uno de los puntos que siempre aparecían en sus contratos. Buscaban y encontraban todo lo que pudiese ser encontrado, ya fuese un ser vivo, un objeto o algún tipo de energía o de fuerza neutra. Las Buscadoras se tomaban su tiempo para analizar la propuesta que recibían y hacían sus propias averiguaciones antes de comprometerse, pero una vez que se comprometían el cliente podía tener la certeza de que cumplirían su parte del negocio.

Ángela lo sabía, y por eso no le importó tener que esperar una estación entera en aquella ciudad antes de recibir la respuesta. Podía haber recurrido a sus contactos, pero necesitaba discreción. Lo que se proponía hacer no era ilegal, pero tampoco podía considerarse como algo totalmente lícito, y no quería comprometer a nadie en aquella empresa. Y si de algo estaba segura era del silencio que guardarían las Buscadoras. El hecho de que el punto de encuentro fuese en aquella remota dársena era una prueba de que aquellas personas tenían muy claro que la discreción era un valor añadido a los trabajos que ofrecían.

Una mujer abrió la escotilla de embarque y con un gesto seco y áspero invitó a Ángela a subir al buque. Tal y como le indicaran, viajaría ligera de equipaje y sin ningún tipo de arma, aunque Ángela había conseguido que le permitiesen llevar con ella su bastón, con el pretexto de que sus ya largos años hacían que necesitase un apoyo para caminar. Por eso, cuando la mujer vio que subía de un salto y sin ningún tipo de ayuda esbozó una media sonrisa que a Ángela no le pasó desapercibida. Tuvo la certeza de que aquellas personas sabían perfectamente quien era y que si habían aceptado el trabajo era porque habían valorado los pros y los contras y tendrían algún plan B para el caso de que algo se torciese. Imaginó que serían mujeres acostumbradas a este tipo de asuntos y con muchos recursos, y tenía ganas de compartir experiencias con ellas.

Lo que no imaginaba es que pasaría los siguientes cuatro días sin ver a nadie. Sabía que alguien tenía que acompañar a la mujer que la recibió cuando embarcó, pero desde aquel día no había visto a nadie, y comenzó a pensar que tal vez las Buscadoras ya habían encontrado lo que les había encomendado y su presencia en aquel buque se limitaría a ser una pasajera a la que llevan de un lugar a otro.

Al quinto día llegaron a su destino. Y no hizo falta que nadie se lo dijese. No podía haber imaginado que después de tantos años volvería de nuevo a punto de salida. 



miércoles, 15 de marzo de 2023

A chave máxica

 


Esta é a chave que as fadas lle deron a Violet.

Bueno, mellor empezo dende o principio.

Era un venres do verán. O primeiro venres dende que comezaran as vacacións, e Violet non puido agardar máis para achegarse ao lago Oreta, tal e como as fadas lle dixeran.

Puxo o colgante, meteu unha mazá e un paquete de pistachos na mochila que lle regalaran no Museo de Ciencias Naturais (algún día falareivos dese día), e saíu polo camiño dos carballos cara ao lago Oreta.

Mentres ía camiñando deuse conta dunha cousa, o río Bolb e o lago Oreta formaban a palabra bolboreta, e foi rematar de dicir esa palabra cando centos de bolboretas de distintas cores apareceron polo camiño e guiaron a Violet cara ao lago.

Para a súa sorpresa, no lago estaban Eric e Bruno collendo amorodos, e Ánxela pescando coa cana que lle pedira "prestada" ao seu pai.

Como eran moi amigos, Violet contoulles que estaba facendo o que as fadas lle dixeran que fixera, e eles quixeron acompañala. Tamén Ánxela quixo acompañala xa que levaba tres horas alí sentada e ningún peixe se achegara á súa cana.

Como non sabían moi ben o que debían facer, comezaron a bordear o lago sen atopar nen rastro das fadas ou dalgún lugar máxico. Entón a Eric ocurríuselle que tal vez habería que facer algo co colgante.

- Eu lin nun conto que hai que dicir as palabras máxicas para que apareza a máxia - dixo Bruno.

E así comezaron a dicir frases que leran nos libros:

- Abracadabra!

- Fada fadiña, ven axiña!

- Polo poder do talismán, que se abra o chan!

- Por favor, un bocata de nocilla - dixo Ánxela, que ademáis de ser algo lambona comezaba a ter fame.

- Ánxela! Lambona! - berraron os tres escachando coa risa.

Ninguha das frases parecía ter efecto, e algo desanimados sentáronse a descansar na beira do lago, e como facía moita calor decidiron darse un baño.

E foi cando o colgante de Violet entrou en contacto coa auga, cando apareceu, no medio de lago, unha luz moi intensa. Sorprendidos, descubriron que a auga ía apartándose a medida que eles camiñaban cara a aqueles destellos tan estranos.

Ao chegar ao medio quedaron asombrados ao ver o que viron, pero vos nos saberedes do que se trata até o seguinte capítulo.

(Así que xa sabedes, a seguir o blog se queredes continuar a historia!)

(Está historia está sendo escrita pola miña filla A.)



martes, 14 de marzo de 2023

El último viento (II)

 




Para Arvall Ortega la vida había sido una inmensa montaña rusa, y no quiero que se pongan ustedes estupendos pensando que el narrador está de algún modo bromeando con la procedencia del bueno de Arvall. El narrador, obviamente, narrará lo que yo quiera que narre, que para eso soy el autor (según mi editora) el escritor (para uno de esos intelectuales en busca de subvenciones) el creador de contenido (como se autodenomina ahora la juventud que, como siempre ha sido, creen que han descubierto una nueva forma de expresión cuando en realidad nihil novum sub sole, que dicen que dijo ya Salomón hace miles de años, que además de muy antiguo era muy sabio)


Pero volviendo al hilo de la narración, cuando decimos que la vida de Arvall había sido como una montaña rusa no queremos minusvalorar lo azarosa que es cualquier vida sino mostrar cierta sorpresa ya que si alguien había llegado a este mundo con un camino más o menos marcado, ese era Arvall Ortega. En sus primeros años nada había quedado al azar. Su alimentación, su educación, su formación física. Todo estaba planificado de antemano y todo parecía desarrollarse dentro de los cauces establecidos, pero algo sucedió que no estaba contemplado en ninguna de las simulaciones realizadas con anterioridad. Los matemáticos que realizaron los cálculos de probabilidades jamás habían pensado en que algo así pudiese acontecer, los sociólogos no anticiparon ninguno de los acontecimientos acontecidos durante la segunda década de vida de Arvall y los físicos y los químicos no tenía marcos teóricos para explicar el mundo después de dichos acontecimientos. Todo cambió de repente, y fueron muchos los que se perdieron en aquellos primeros días del nuevo mundo. Pero Arvall Ortega parecía especialmente adaptado a casi todos los cambios que sucedieron en un muy corto periodo de tiempo.


El no lo sabrá hasta muchos años después, pero su presencia y su capacidad innata para la comunicación fueron fundamentales para que el primer contacto pudiese tener lugar, aunque este ansiado por muchos primer contacto resultó ser el principio del fin para la civilización que lo había creado. Aún hoy existe cierta controversia al respecto y el propio Arvall no tiene una explicación concluyente para su singularidad, a pesar de haber estado en contacto con formas de vida mucho más avanzadas y tener acceso a información que sobrepasa los límites de nuestra limitada comprensión (incluso la del sabio Salomón).


La única certeza que tenemos es que Arvall Ortega fue el único que pudo comunicarse con ellos cuando llegaron, y que fue ese destello de inteligencia que encontraron en el lo que evitó que convirtieran nuestro planeta en una simple fuente de recursos. Y resulta tremendamente perturbador que fuese el primer Biociborg creado artificialmente en un laboratorio el que salvase a la especie humana. Arvall Ortega había sido creado y programado para conducir la primera expedición de prospección al cinturón de asteroides y finalmente fue el primer contactado de la civilización humana.



lunes, 13 de marzo de 2023

El último viento.

 


El viento en su rostro. Ese sería uno de los primeros recuerdos que acompañarían a Ángela durante toda su vida. El viento en su rostro y esa extraña claridad que lo envolvía todo después del largo viaje. Su abuela siempre le había dicho que al llegar todo sería inmenso y sorprendente, que mirase a donde mirase todo le parecería extraño y hermoso a la vez, pero ella lo único que al final recordaría de aquel día sería el viento en su rostro.

Aún ahora, con el paso del tiempo y los miles de lugares en los que ha estado, no puede evitar buscar esa sensación cada vez que llega a un nuevo destino. Levantando sus ojos hacia el lejano horizonte busca revivir aquella sensación, el antiguo viento de su infancia, cuando el mundo, y ella misma, eran todo novedad.

Tal vez por eso no pudo evitar dar un respingo cuando en aquella remota dársena volvió a sentir de nuevo aquella sensación. Una mezcla de melancolía y de agradecimiento se formó en su corazón y supo que de algún modo había llegado a un final, a algún tipo de final. No pudo evitar pensar en aquel primer viaje y en su abuela. Gracias a ella habían emprendido aquel viaje, huyendo de un mundo caduco y olvidado y de un destino que no podía ofrecerle nada más que penurias y resignación.

Fue su abuela la que la despertó aquella madrugada, el día antes del Ritual, y la obligó a caminar durante toda la noche hasta llegar al puerto. No sirvieron de nada sus lágrimas y sus quejas, y durante horas no obtuvo más respuesta de su abuela que las siete palabras que quedarían grabadas para siempre en su memoria, a pesar de estar pronunciadas en una lengua que aún le resultaba desconocida:
- Nac surivi tea liman affriske nalivi org-

Hasta aquel día, su relación con su abuela había sido distante y exenta de cualquiera muestra de afecto. No es que su abuela fuese distinta a las demás abuelas, simplemente las normas establecidas muchas décadas antes había establecido que las muestras de cariño eran algo superfluo que debía evitarse, y las familias acabaron por evitar, incluso en la intimidad, mostrar sus sentimientos y sus emociones.

Aquel primer viaje juntas fue para ella un descubrimiento, un acercamiento a un mundo casi tan novedoso como aquel que descubriría cuando llegasen a su destino. Durante las semanas que duró la travesía su abuela le habló sobre como era el mundo antes de la llegada de los Limanos. Y no solamente eso, sino que le enseño su antigua lengua y como su abuela era muy buena enseñando y Ángela era muy inteligente y aplicada, al llegar a su destino supo que aquellas enigmáticas palabras que quedarían para siempre asociadas a su abuela quería decir "No permitiré que los Limanos hagan contigo lo que me obligaron a hacer con mi hija".


domingo, 12 de marzo de 2023

A chave máxica.

 


Ao sur das Montañas Biruxe, entre o río Bolb e o lago Oreta había unha pequena vila na que a vida era moi divertida e agradable. Non facía moita calor no verán nen moito frío no inverno. Nevaba de cando en vez, e sempre chovía o suficiente como para que non houbese sequía e nunca tanto como para provocar innundacións. 

Era, en definitiva, unha vila perfecta para vivir, pero moitas mañáns todo o mundo parecía alterado e podíanse oír berros e enfados por todas partes. Nas tendas e nas casas aparecía todo revolto, coas cousas cambiadas de lugar ou mesmo escondidas debaixo das mesas ou metidas en lugares nos que non deberían estar. 

Así, cando o zapateiro chegaba ao seu taller e descubría que todo estaba desordenado comenzaba a rosmar e pensaba que foran os fillos da viciña os que entraran pola noite a xogar coas súas cousas, e a viciña, que tamén tiña a casa desordenada, pensaba que foran os fillos do zapateiro. E o mesmo pasaba co froiteiro e co pescadeiro, e co taberneiro. Todos chegaban pola mañá aos seus traballos e o tiñan todo desordenado.

Como a situación se repetía unha e outra vez, os viciños reuníronse e decidiron tomar medidas. Ao principio botábanse as culpas uns a outros, pero cando comezaron a vixiar polas noites e a facer quendas para descubrir aos culpables de tanto desorde nocturno descubriron que algunhas noites baixaban das montañas tres luces que vagaban polas rúas do pobo e entraban en todas as casas e en todos os comercios. 

Non tardaron en decatarse de que eran tres pequenas fadas pero cando quixeron falar con elas e preguntarlles porqué facían o que facían non puideron entenderse con elas. Como todos sabemos, as fadas son moi reservadas e só falan con quen elas queren e cando lles peta.

Unha noite na que estaban na panadería espertaron a Violet, a filla da panadeira, e cando a nena se achegou, elas non marcharon senón que lle explicaron que o que andaban buscando era a chave do portal que había no lago Oreta. Era unha chave máxica que só se podía ver polas fadas nalgunhas noites e por iso, de cando en vez, baixaban a rebuscar polo pobo. 

A partir dese día todos quixeron axudar ás fadas. Deixábanlles vasiños de auga e froitos secos, e moitos nenos e nenas quedaban espertos polas noites agardando a visita das fadas para axudarlles a buscar a chave máxica. Ata que un día, na casa de Violet, a chave apareceu. 

As fadas quixeron agradecerlle a Violet a axuda, e por iso lle regalaron un colgante con forma de gato e lle dixeron que cando chegara o verán fose a visitalas ao lago Oreta co colgante posto.

Dende aquel día Violet foi riscando no calendario os días que ían pasando antes das vacacións de verán.  

 (Like para a segunda parte)




sábado, 11 de marzo de 2023

El loro de Flaubert. Julian Barnes.

 


Exclusiva.

Sin duda gran parte del éxito de críticas que tuvo esta novela en su momento se debe a que parece una obra escrita para críticos literarios y profesionales de la literatura. No en vano, el protagonista es un especialista en la vida y obra de Flaubert que está obsesionado con saber que fue del loro disecado que el autor de Madame Bovary tuvo en su poder mientras escribía un relato corto llamado "Un corazón sencillo".Y la historia de este loro tiene su miga, sobre todo porque existen dos o tres lugares que dicen tener el verdadero loro que inspiró a Gustave a escribir su obra.

Sin duda, Julian Barnes se divirtió bastante escribiendo esta novela, sobre todo por la libertad con la que pasa de un estilo a otro, empleando sin ningún pudor un estilo más propio del ensayo para explicarnos un sinfín de anécdotas sobre el loro y sobre Flaubert, los contactos que mantuvo con sus coetáneos y las rarezas del escritor. No me extrañaría que parte de esta novela formase parte de algún tipo de tesis o trabajo universitario del autor.

A pesar de que la trama no llega a ser demasiado interesante en ningún momento, la novela está muy bien escrita y ofrece algunas reflexiones sobre la condición humana y sobre las obsesiones que a veces se apoderan de nosotros. Acompañamos al doctor Braithwaite en su búsqueda y compartimos sus inquietudes y sus vicisitudes, y por momentos llega a parecernos interesante ese halo de misterio que nos hace dudar de sus verdaderas intenciones. Acaso no hay ciertos aspectos de su personalidad que parece compartir con Flaubert; algunas taras en sus relaciones personales, sobre todo en sus relaciones con su mujer, que parecen indicar que también el protagonista es una persona de carácter complicado y a veces caprichoso.

De todos modos, el protagonista de la novela es la obra de Flaubert, ya no tanto el loro o el propio escritor, sino más bien su vida, cómo influyeron las relaciones que mantuvo con otros intelectuales y escritores de su época en su personalidad y en sus escritos. Y aquí es donde el estilo a veces algo intrincado y oscuro se adapta perfectamente a la narración. No es fácil comprender una personalidad como la de Flaubert del mismo modo que a veces no es fácil la lectura de El loro de Flaubert. Hay numerosos matices que seguramente se nos escapan, reflexiones vitales y filosóficas que hacer que esta novela requiera cierto esfuerzo intelectual por parte del lector. No se trata de una novela complicada ni con un lenguaje rebuscado o demasiado académico, pero hay algunos tramos en los que el contexto es mucho más importante que la trama y el autor, más que el protagonista, emplea páginas y páginas en describir alguna batalla o algún suceso de la época.

Y este es otro punto en el que la novela, desde mi punto de vista, no llega a ser creíble de todo. Demasiadas veces escuchamos al autor en lugar de al narrador. Tal vez por tener tantas páginas en las que no sucede nada, o por el exceso de datos históricos y académicos. Lo cierto es que el narrador no llega a convencernos, se nota cierto artificio en su discurso y esto no estaría mal si al final hubiese algo más, un descubrimiento que diese sentido a las decenas de páginas que parecen formar parte de un trabajo académico; una relación directa entre el narrador y el loro; que al final el loro fuese una cacatúa... Me esperaba algo así, la verdad.

En definitiva, El loro de Flaubert es una novela bien escrita y entretenida que hay que leer si estás interesada en la vida y obra de Flaubert y en el contexto social, cultural y político en el que vivió (la Francia de la mitad del Siglo XIX). 


viernes, 10 de marzo de 2023

Gominolas

 


Son las pequeñas cosas de cada día las que endulzan las vidas. Un buenos días con una sonrisa en la boca; doble de galletas con el café; el amable conductor que nos cede el paso en la rotonda; la dependienta que nos ayuda con un libro que parece esconderse de nosotros...

Son pequeños detalles que van iluminando nuestro camino como las lejanas estrellas iluminan el firmamento nocturno. Quizás su influencia no es imprescindible para vivir, pero si hacen que todo tenga un color distinto, que el mundo sea más agradable.

Y así, un día cualquiera nos pillamos unas chuches y caminamos bajo la lluvia compartiendo esa pequeña alegría que da el azúcar y su cara de plenitud. Tal vez el truco está en centrarse en ese preciso  momento, en hacer que todo gire en torno a esa gominola que ahora están comiendo. 

Sin duda, si nos centrásemos más en esas pequeñas cosas que nos hacen felices todo giraría mejor y el mundo sería un lugar más dulce. 






jueves, 9 de marzo de 2023

Las primeras trescientas una!!

 



que La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta tan contento, tan gallardo, tal alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo.*

Todo está inventado ya, y aunque no todo lo inventó Cervantes, hay que reconocer que el tipo sabía contar historias y entrelazar capítulos. Pasar de 300 a 301 no fue fácil, diré incluso que fácilmente podría no haber ocurrido, pero nos atrevimos a dar un pasito más y como la mañana invita a pasear seguiremos el camino y tal vez lleguemos a algún lugar. 

Siempre llegamos a algún lugar, aunque no siempre estemos en el lugar adecuado. 

Pero ahora estoy aquí, y como me quedan aún muchas lecturas por delante y algunos pensamientos que vendrán pues seguiremos adelante un poco más. 

Pero basta ya de retruécanos, pleonasmos y perogrulladas, que no estamos para juegos de palabras aunque sea en las palabras donde quiero yo fijar mi propósito vital. 

En definitiva, y como decíamos ayer (para seguir con los clásicos del Siglo de Oro) todo lo que tengo que deciros es que aún tengo que deciros todo lo demás. Y lo demás, además, no importa, que ya lo dijo Machado, y a Machado, queridas lectoras, amigo lector, siempre hay que escucharlo con atención y cariño, que además de profesor era buena gente. 

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
-así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.

 

Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguardar sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

Antonio Machado 




* Don Quijote de la Mancha, capitulo III de la Primera parte. Edición del Instituto Cervantes del año 2004

miércoles, 8 de marzo de 2023

Las últimas trescientas!!

 


Las cien primeras fueron en abril del 2012, las doscientas primeras en enero del 2020 y ahora llegan las trescientas primeras!

No podemos negar que llegamos aquí por casualidad, que hace un año yo andaba a otra cosa y el blog estaba sin actividad, y sin muchas ganas de volver a activarlo pero comenzamos el 2023 con ganas y aquí estamos, con una buena racha de publicaciones y con un ritmo de publicaciones que nunca he tenido. 

¿Qué decir que no hayáis leído ya? Mi falta de constancia es de sobra conocida y de nada serviría ahora empezar a proyectar nuevos rumbos o intentar hacer cambios que no se mantendrán en el tiempo. 

Son días complicados, buscando un nuevo equilibrio, ritmos distintos que nos hagan avanzar. Y tal vez, aprovechando que todas las historias que estaban a medio escribir están ya publicadas y que 300 es una buena cifra, sea esta entrada la perfecta para acabar. 

Me preguntaba en el año 2018 ¿cómo cerrar un blog? En aquella entrada me daba un plazo de un año para escribir 46 relatos y cerrar la puerta al salir. 

Y no os negaré que sería muy efectista dejarlo como una novela que leí una vez (y he olvidado) en la que la narración se interrumpía de manera abrupta en medio de una frase y así acababa.

No está mal, eh?

No es mala idea dar por finalizado este blog con una simple palabra, sin tanta explicación y sin pensarlo demasiado. Total, todo lo que tengo que deciros es 



 



martes, 7 de marzo de 2023

A boneca (e III)

 


(I)

(II)

(III)

A partir deste momento tranquilizouse. Ainda que aquela familia estaba sendo totalmente violentada na súa intimidade, non había nada que fixera pensar que corrían perigo algún. Para aqueles que estiveran analizando información a súa presenza sería simplemente o decorado no que aquela boneca actuaba. Supuxo que de todas as horas de grabacións que figuraban naqueles arquivos, só serían importantes aqueles nos que aparecía a boneca.


Xa case se esquecera de todo o asunto cando uns meses despois recibíu o encargo de desinstalar todo o sistema de vixiancia da casa. Empregaron o mesmo plan que cando procederon a instalar todas as cámaras e micrófonos, e igual que a outra vez, escolleron un xoves para introducirse na casa. Todo foi ben ao principio. O seu colega ocupouse da planta baixa mentres él subíu á planta de arriba e comezou a recoller todos os pequenos aparellos que instalarán uns meses antes. Foi ao chegar a habitación cando se lle ocorreu a idea.

En todas as semanas que pasaron dende que foi consciente do asunto non se lle ocorrera pensar no valor que podía ter aquela boneca, pero foi ao vela alí, enriba da cama a medio facer, cando pensou que igual podía sacar o suficiente para retirarse.


O asunto parecía bastante fácil. Coller a boneca e buscar alguén a quen venderlla. Estaba seguro de que movendo algúns fíos nos lugares axeitados conseguiría atopar a alguén interesado no tema.

Sen embargo alí mesmo rematou o seu intento. Antes mesmo de abrir a porta para saír da habitación coa boneca na man, escoitou un golpe seco. Non houbo tempo para máis nada. O último que viu antes de que o seu crania se quebrara foi un reflexo estraño nos ollos daquela boneca. 


Ao outro lado alguén ollaba para un monitor.



lunes, 6 de marzo de 2023

Mar de Beaufort: Os dous corvos.




Hoxe ides permitirme que repita unha publicación do ano 2019. 
Sen dúbida, volven voar xuntos.

Mar de Beaufort: Os dous corvos.


O autobús das once e media sube con atraso, pensou ela mentres intentaba ver a hora a través das vellas cortinas da cociña. Levaba un bo pedazo ao sol, á beira do pozo, mentres el ía da cancela ao cabazo, do cabazo ao vello alpendre onde gardaban o tractor e outra vez a empezar. A mesma historia de todos os días, semana tras semana e mes tras mes. Facía tempo que xa non tiñan presa. Que presa ían ter, con fillos convertidos en homes e as netas xa criadas e estudando na capital. A vida pasara como un suspiro e agora xa non tiñan nada que agardar, e sen embargo ela notaba nel a mesma inquedanza dos vinte anos, cando mercaran aquel terreo e cada día despois do xornal él ía arrombando pedra sobre pedra para ir facendo aquela mesma casa na que agora deixaban pasar as mañás ao sol.
Daqueles primeiros días recordaría ela as ganas que tiñan sempre de comerse, os encontros apurados e intensos en calquera lugar, donos como eran de si mesmos e do seu tempo. Mesmo cando a súa preñez xa era molesta para todo aínda lle quedaban ganas para arrimarse a él e deixalo facer. Agora mirábao e aínda podía ver nos seus ollos negros algo daquela fogosidade, unha necesidade de ocupar o tempo, de estar sempre facendo algo. Así fora toda a vida e así levantaran a casa e a familia. Volveu mirar para el. Agora entretíñase coas polas do vello carballo, o que plantara no fondal, á beira da pista da Igrexa Vella. Trouxérao coa carretada de leña que xuntara para acender o forno pola vez primeira. Ela recordaba aquel día porque fora cando nacera a maior das súas fillas, a que tan enfermiña estivera. Aquela árbore convertérase co tempo nunha parte moi importante da casa, de feito para os veraneantes e os da vila era coñecida como a casa do carballo. Aos indianos dáballes por plantar palmeiras ou pinos, pero el decidira plantar un carballo do monte. Daralle forza á terra, miña sogra, díxolle no momento de plantalo á nai da súa muller, que viñera pasar uns días na casa para atender no parto á súa filla. Canta vida pasara á sombra daquela árbore. Ela achegouse a el cun par de brincos e xuntos escoitaron as doce badaladas no reloxo do concello.
O atraso do autobús das once e media era xa moito. Nos últimos meses afixéranse a ver pasar o autobús cada mañá. Servíalles para marcar o tempo, para situarse no día. Media mañá ía fora e era o momento de saír voando cara os prados, no outro lado do Regato da Loba, onde o sol non chegaba até ben andando o día. Despois volverían polo alto do Muiño e atravesarían a aldea de Ferreira. Con algo de sorte poderían dar un pe de leria con algún que, coma eles, xa non levaba máis ansia que recordar os días pasados.
Os da guerra foran os peores. Ela preñada de novo e a meniña tan falta de todo. Aquel inverno pensou que lle marchaba, que Deus noso señor llela arrincaba das mans. E se lle cadra esa era súa intención, que ben sabían eles que Deus nunca os tivo en moita estima. E non foi Deus, senón a vella tola que vivía no Soutovello a que se ocupou da meniña, a que cada un dos días nos que o seu home estivo no fronte de guerra viña pola casa e sempre traía algo. Media de leite, unha bola de pan, un par de chourizos. Téñolle lei ao teu home, dicía aquela muller da que contaban que toleara ao nacer por un mal vento. Ao parecer sempre que baixaba do monte paraba na súa porta para deixarlle unha pouca leña de carballo para pasar o inverno ao quente, ou estrume para a corte da ovella ou simplemente para darlle conversa do que fora, que ben sabía ela que aquel mozo, que non a coñecía de nada, o que quería era saber se estaba ben ou se lle faltaba algo. Tes un bo home, diríalle un cento de veces, non o vaias deixar marchar. E ben sabía ela que tiña un bo home da casa, e por iso non lle importou cando volveu da guerra con media perna esnaquizada, que pouco faltou para que lla cortasen. E por iso non deixou de ir un só día a cidade a visitalo ao hospital no que estivo tantas semanas ingresado antes de poder traelo para casa. E por iso durante todos e cada un dos anos seguintes sentiuse feliz a carón daquel home co que sacou adiante a familia sen importarlle ren os comentarios da estirada xente da vila, que sempre había algunha que a miraba para ela con cara de pena. E ela sorría é pensaba que o que lle faltaba de perna non impedía que fose un home na cama, e aí estaban as cinco criaturas que criaron para demostralo. E cando lle dicían vaia muller, vaia pena o do teu home, con esa perniña que ten que da pena velo camiñar ela respondía que tiña as súas vantaxes, que así non apuraba as tardes dos domingos á Casa da Xenoveva, como facían os homes da vila despois do partido. Que a saber que era o que lles faltaba na casa para ter que buscalo fora.
Unha nube atravesa rapidamente o ceo e polo chan deslízase unha sombra. Sen pensalo van buscando a parte soleada da horta e chegan ao beiral de diante do arrimo. Naquel comareiro fixeran o cerrado para os ovellas e aínda agora notábase que o terreo era distinto, coma se a herba gardase memoria dos moitos anos de abono e pastoreo. Cando ampliaran a estrada da vila leváranlles unha boa parte de terra e quedara unha pequena franxa de terreo entre a casa e o asfalto. Moita carraxe tiveran que tragar, coñecedores como eran de que o aparellador do concello fixera e desfixera para que lles levasen a eles a maior parte do terreo. No outro lado estaban os montes dos da Piluca, os falanxistas da vila, e ben sabían que non valían papeis nin reclamacións. Era ela a que tiña que calmalo e convencelo de que non había nada bo para eles no Concello, que non había necesidade de volver por alí e que o mellor era deixar as cousas como estaban. Foi ela a que nas noites nas que viña bravo e rumiando calquera barbaridade lle poñía a unha das pequenas no colo e unha culler na man para que lle dera o caldo. E a que deseguida as metía na cama da habitación pequena para deitarse espida ao seu carón e irlle arrincando de vagar, con cariños e bicos, os malos pensamentos e a xenreira. Nunha desas noites foi cando fixeron os xemelgos. Ela non quixo saírse a pesar de que el a avisou repetidas veces, que lle deixara sacar o boi do xugo antes de que a carretada marchara polo camiño abaixo. O que teña que vir que veña, bisboulle ela mentres coa lingua lle percorría o borde das orellas e finalmente, debruzándose sobre el, sentiu no seu interior a intensidade daquel home, a forza e mesmo algo da rabia que fora acumulando durante aqueles meses de ir e vir ás oficinas do Ministerio na cidade. Aínda agora, ao recordalo, sente un pequeno estremecemento no seu interior, un movemento das ás da memoria que a fan voar a aqueles días, o parto no que a vella tola do Soutovello lle dixo que viñan dúas criaturas, e el respondeu que a vida tiña estas cousas, que agora que os do Ministerio lle levaban o terreo eles aumentaban a familia por partida dobre. Co paso dos anos, os dous saben que ao final os días van poñendo a cada un no seu lugar, e que non foi casualidade que fora un dos xemelgos o que lle gañou a praza de Arquitecto do concello ao menor dos da Piluca, co moito que alardearon na praza dos estudios que lle estaban dando aos fillos, que parecía que só os deles podía estudar e ao final todos foron estudando e todos foron facendo as súas cousas e tamén os fillos dos pobres chegaron a se profesores ou doutoras ou dentistas, como a súa pequena, a que veu porque lle cadrou, porque ela se despistou e a verdade é que pensou que aos seus anos xa non tiña o forno para máis bolos e como aos corenta case tiñan tanta fame como aos vinte pois comían de calquera maneira e pasou o que pasou. E ben que agradecen cada día a sorte que tiveron con eles, que as criaturas sempre son a alegría das casas, e se de algo están fachendosos é das mulleres e homes en que se converteron aquelas crianzas que entre os dous sacaron para adiante na mesma casa na que agora

Escorréntanse polo bruído dun camión pola estrada. O tempo foi pasando entre recordos e xa o día está mediado. O autobús das once e media debeu subir sen que se decataran e agora estaba a piques de volver para abaixo, coa pouca xuventude que aínda vive na vila e que fan o camiño de regreso a casa. Aquela vila sempre fora das máis poboadas da comarca, e mesmo na aldea había unha morea de crianzas facendo carneiradas polos prados e as leiras. E os seus igual que os outros, rompendo o que tiñan romper, meténdose en liortas de cando en vez e mesmo chegando co nariz roto por unha pedrada ou pola pancada dalgún con máis forza ou con máis xenio. E todo foi pasando tan rápido, o instituto na cidade, os estudos en Santiago ou na Coruña, ou a Madrid que se foi a máis nova a rematar, a as vidas que os foron separando, as parellas, os netos e a netiña que saíu cuspidiña a ela, cos mesmos ollos alegres e o pelo rizo que da gloria vela.

Vai anoitecendo e regresan con calma á súa casa. O tellado de lousa, paredes con verdosas marchas na fachada que mira ao norte, as marcas que deixou ao seu paso o furacán Hortensia cando levantou as uralitas do vello alboio e as espetou contra a casa.

A última raiola de sol ilumina o tellado. O sol escóndese por detrás da Serra da Capelada. Míranse unha vez máis e saben que é hora de recollerse. A vellez, cando vai acompañada de moitos anos de compaña fai que as persoas non precisen das palabras para comunicarse. Case á vez abren as ás e voan cara ao vello carballo. Póusanse na pola máis grosa e agardan, como fan todas as noites dende fai xa moitos anos, dende que o seu tempo foi pasado e escolleron regresar noutra forma ao lugar no que foron tan felices. Abeirados agardan a que chegue a noite e que un novo día lles permita recordar todo aquelo que foron, sabedores como son de que a vida pasa nun suspiro, pero algo dos amores serenos queda nos espazos que algún día habitaron.