martes, 5 de mayo de 2015

Entre tazas.




Cuando Hilario entró en la taberna diciendo aquello de "¡Necesito una conexión segura! ¡Ya!" supimos que estábamos asistiendo al inicio de una nueva aventura. Pero cuando preguntó si había algún programador en el bar pensamos que estaba un poco desorientado. Tal vez los últimos meses preparando las oposiciones para inspector de hacienda estaban haciendo mella en su capacidad de raciocinio, como le ocurrió a José María o a Miguel, que ahora están cada uno en su mundo irreal y sin esperanzas de recuperación.
Como recordarán los más veteranos del lugar, Hilario fue el protagonista de una serie de sucesos que en su momento no fueron explicados de todo y que en breve, si las fuerzas y la voluntad no nos fallan, serán revisadas y renarradas para ofrecer a cualquier persona interesada la oportunidad de saber un poco más de este entrañable personaje.
Pero ahora es ahora, y lo que tenemos es a Hilario entrando precipitadamente en La Taberna de Beaufort y pidiendo una conexión segura, en lugar de la consumición oficial de la casa. No se le ocurre mejor saludo que apartar a Ramón de la esquina de la barra en la que diariamente reflexiona sobre la insoportable subida de la gasolina y colocar en su lugar un ordenador portátil.
Un viejo ordenador portátil con pegatinas de Hello Kitty en la esquina superior izquierda de la carcasa y una abolladura en el teclado que dificulta el pulsado de las teclas jkl. Lo digo para que a los amantes de crearse imágenes visuales mientras leen les sea más fácil situar a Hilario en la barra, con una antigualla informática delante y con un grupo de cuatro o cinco personas colocándose a su espalda, mirando con curiosidad en la pantalla en la que comienza a parecer un mapa y el típico circulo con flechas girando (simbología celta, por cierto, por mucho que les duela a los hippies del yinyang) que nos indica que el ordenador está procesando información...
- Mirad aquí -señala Hilario utilizando como puntero la cerveza que acabo de proporcionarle- Esta es nuestra calle y aquí está la Taberna de Beaufort, y podéis comprobar que no tiene aceras. Pues si nos vamos acercando con el zoom aparecen las aceras!!
El asombro fue total.
Ante nuestros ojos habían aparecido aceras donde antes no había nada. Nuestra calle pasaba de ser una pista de asfalto con baches y mal pintada a una espléndida avenida perfectamente pintada, con amplias aceras, arbolillos y algún que otro banco.
Comenzó, como suele ocurrir cuando se mezclan novedades y cervezas, una gran discusión. Hilario, amigo de las explicaciones poco comunes, decía que lo que había descubierto era una grieta espacio-temporal en la que el tiempo y el espacio daban un pequeño salto y se mostraba lo que sería dentro unos años. Esto es, nuestra calle por fin con aceras.
Uno se atrevió a decir que el programa informático que utilizaban los de google estaba bugeado, lo que provocó la airada reacción de Franky diciendo que no era posible que fallase el google maps, que seguramente sería un virus en la mierda de portátil de Hilario y que como mucho se trataba de una variable anómala que hacía fallar el zoom y que mostraba la imagen de otras coordenadas no definidas
El del bazar chino decía que cualquiera podía alterar la información de la página y crear una imagen virtual de la calle añadiendo aceras o lo que fuese. Lo que no estaba claro era el motivo, pero quien necesita motivos habiendo oportunidades, decía el chino mostrando sus conocidas capacidades para vender cualquier cosa a cualquier precio.
Fue un manotazo en la barra del bar el que nos hizo callar a todos.
-A ver, ostia!!- dijo Ramón mientras con un gesto me sugería que volviese a llenar su taza de ribeiro-Soy el único que lee periódicos o qué?
Ante nuestra cara de asombro Ramón apuró el vino y mientras miraba el interior de la taza como si buscase allí las explicaciones comenzamos a pensar que disponía de algún tipo de información que los demás desconocíamos.
-A que viene tanta sorpresa por ver aceras donde no las hay. Acaso no estamos en campaña electoral?



miércoles, 29 de abril de 2015

Momentos transcendentais



 
Camiñaba eu por Compostela pensando na infinitude do espíritu que nos fai distintos ao resto da creación cando vexo a un tipo ranqueando cara a mín. De súpeto bota a man á cara e tapando un buratiño do nariz decide expirar fortemente polo outro, liberándose así de certa mucosidade que sen dúbida lle molestaba ao respirar.
Eu teño visto facer esta operación infinidade de veces, pero como nesta ocasión andaba enleado en tal altos pensamentos o feito en si pareceume tremendamente vulgar e porcallento, e inevitablemente comecei a dubidar do espírito elevado e infinito deste homiño. Un espírito pouco evolucionado, matinei, coas aplicacións totalmente obsoletas...
Pero como o que preciso son certezas universais e aplicables a todo o mundo pois comezo a pensar que incluso esta persoa terá, ou tivo no pasado, o seu momento de transcendencia. Esa situación que a todos nos pasa algunha vez, unha oportunidade de demostrar que hai algo máis que carne e materia pensante en nós. Que ás veces somos quen de ir un pouco máis alá e facer cousas que demostran un nivel de altruísmo, xenerosidade e comprensión que nos sitúa por riba do cotián.
E seguín dándolle voltas o asunto (o paseo era longo) e comecei a pensar que ese momento de transcendencia no que quero crer non ten porqué ser un momento puntual nas nosas vidas. Descubrín que no día a día todos e todas temos oportunidades de demostrar que somos algo máis que animais gregarios capaces de crear música e poesía. Pensei que apenas cen metros antes se me presentara a oportunidade de transcender cando atopei, como cada mañá, na porta da estación de autobuses a dous homes durmindo no chan. E como cada día que paso por alí pensei que estaría ben achegarme a eles e preguntarlles se precisaban algo, ou simplemente ir ao Aturuxo, mercar un par de bocatas de calamares (que son ricos ricos) e levarllo sen preguntarlles nada.
E como cada día comecei a pensar que igual non lles parecía ben, ou igual me falaban mal, ou me dicían calquera cousa incomprensible e non sabería que facer ou que dicir... e todo quedou en nada.
Quen sabe, se lle cadra o home que se asona sen pano sabería que facer. Se lle cadra non é necesaria tanta prosa nin tantas andrómenas para deterse diante das persoas e ver o que nos iguala e nos fai semellantes. Se lle cadra debaixo de tanta aprendizaxe cultural e de tanto coñecemento estéril e de tanto individualismo e de tanto sentimento de posesión e de pertenza non somos máis que sustancia pensante que ás veces sinte a necesidade de verse reflectida no outro, de saber que compartimos unha mesma esencia e que por iso, simplemente, val a pena deixar aflorar esa parte de humanidade que nos fai transcender.




viernes, 24 de abril de 2015

Aplicaciones.


Algunas veces tengo la certeza de que somos software, las aplicaciones ejecutables que de algún modo acaban insertadas en estos graciosos cuerpos (algunos más que otros) que la naturaleza nos ha regalado. No está claro en qué momento nos hacemos con el control de la máquina, pero supongo que será una especie de chispazo molecular, una red neuronal que de pronto toma conciencia de su individualidad, de su existencia en un lugar y en un tiempo determinado.
Después todo es acumular experiencias, emociones, sentimientos...
Me gusta la metáfora de las aplicaciones. Según el programa que predomine en nosotros seremos creativos, analíticos, honestos, políticos, introvertidos, sociables y un largo etcétera de cualidades que nos hacen ser como somos y actuar como actuamos. Puede ocurrir que tengamos unos programas demasiado avanzados para la máquina que nos ha tocado, o al revés, que a pesar de que la naturaleza ha puesto a nuestra disposición un pedazo cuerpo las aplicaciones están obsoletas y no hay manera.
Las posibilidades son casi infinitas, aunque el propio concepto de infinito nos demuestra lo limitados que somos. Pocos son los que pueden imaginarse un universo sin fin, pero al mismo tiempo es muy complicado poner un límite y decir que aquí acaba lo que existe y comienza lo que no existe... y si no existe, qué es? Existe la nada?
Lo que me pasa últimamente es que estoy retomando el camino espiritual. Veinticinco años han pasado desde aquellas conversaciones en las que intentaba explicarle a Iván que hay algo más que física y química, que llegará el día en el que seamos capaces de ver más allá, o más acá, y descubrir verdades en lo que ahora solamente son creencias y percepciones imposibles de demostrar. Hay fuerzas y energías que no somos capaces de medir, pero que actúan. Yo era capaz de percibir, de sentir que existe “algo” de lo que formamos parte sin saberlo, pero dejé de buscar.
Después me entretuve trabajando, leyendo buena literatura, aprobando exámenes, estropeando amistades, ganando oposiciones, amando, descubriendo el milagro de la vida aquí y aquí...
Y ahora me siento en una etapa vital en la que vuelvo a hacerme preguntas, pero la novedad es que tengo algunas respuestas. Siento que las piezas comienzan a encajar, que los años han dejado en mí algunos aprendizajes que de algún modo me permiten entenderme y entender lo que me rodea de una manera más clara. Creo, en definitiva, que mis bases de datos estaban obsoletas y el equipo ha comenzado la actualización. 

 

jueves, 26 de marzo de 2015

Ahora que llega la primavera.

Ante todo, muchas gracias por votar!!


Muchas gracias a las siete personas que han participado en la encuesta de este blog. Agradezco el tiempo que habéis invertido en decidir que tipo de relato os gusta más. En estos tiempos de navegación veloz es muy de agradecer vuestra estancia en este pequeño puerto que tenemos en Mar de Beaufort.

Los resultados son sorprendentes. Por abrumadora mayoría absoluta queda claro que lo que aquí escribo es "caralludo". El siempre sorprendente Hilario es la segunda fuerza más votada, seguida por las Crónicas del Astillero, que viven en su mundo futurista y por la coalición de los relatos independientes, que no se sabe muy bien para que lado miran.

Tendré que esforzarme un poco más, o por lo menos intentar ser más constante al escribir. Hilario es un personaje que comienza a tener sustancia. Recuerdo perfectamente que cuando apareció por la Taberna de Beaufort su función iba ser simplemente narrar historias, pero se convirtió en un habitual y ahora no puedo evitar hablar de él con cierta relgularidad.

A las Crónicas del Astillero les tengo mucho cariño. Me parece que esa mezcla de humor y de ciencia ficción filosóficoparanoica aún puede dar mucho más de si. Tengo ideas, aunque a veces sean simples señales que aparecen en el cielo.

Y algunos de los relatos independientes merecen un poco más de trabajo por mi parte y ahora que llega la primavera es buen momento para comenzar.

Durante estos años en Mar de Beaufort he contado que soy bastante inestable en esto de la escritura (y en lo que no es escritura también). Últimamente soy incapaz de pasar más de veinte minutos seguidos escribiendo o incluso leyendo, y no siempre es debido a la crianza, que tantas cosas cambia en nuestras vidas. Supongo que no soy capaz de priorizar mis intereses e intento hacer más de lo que el tiempo del que dispongo me permite y acabo por no hacer casi nada.

Por eso he decidido marcarme una serie de objetivos para este año que avanza veloz. Hace semanas que está anotado en mi cuaderno de ideas y como mi costumbre es anunciar cosas que después no cumplo pues diré que uno de mis propósitos es reunir una docena de relatos y publicarlos. Releyendo algunas de las cosas que aparecen en este blog descubro que hay relatos que tienen posibilidades de convertirse en algo publicable. Incluso diré que hay párrafos que tienen cierta calidad literaria, y mi intención es aprovechar la fuerza que nos da la primavera para comenzar a trabajar duro e intentar que estas semillas que a lo largo de los años han ido germinando en estos lares comiencen por fin a dar sus frutos.





viernes, 6 de marzo de 2015

De xentes e barcos.


A vida é navegar.
Chegamos ao mundo metidos nun barco e de nós depende ir marcando o rumbo. Algúns viaxan toda a vida seguindo as derrotas que outros seguiron antes; outros atrévense a explorar novos periplos; algúns fan navegación de cabotaxe e hai quen navega e navega sen atopar nunca un porto ao que chegar. Hai quen sabe perfectamente cal é o seu destino e utiliza cada vento e cada corrente para chegar a el, sen importarlle as calmas ou as tormentas; hai quen vai sempre á deriva, marcando novas rotas segundo sopre o vento.
Hai persoas que non paran de vogar, que lles tocou un barco sen velas e non poden máis que remar e remar e sen embargo van chegando; outros teñen veas e poderían recorrer o mundo enteiro pero non saben tirar proveito do aparello. Hai quen pasa os día no porto, mirando para os barcos dos outros e laiándose da chalana que lles tocou en sorte e outras collen a súa gamela e aprenden a poñerlle un mastro e con ilusión e vontade fan un lindo velame para navegar.

Hai navegantes que saben desfrutar de cada día solleiro, de cada arribada e outros sempre ven unha nube no horizonte e non atopan xamáis un porto no que sentirse como na casa. 
Hai quen nunca saíu da ría e pensa que os demais navegantes van tamén en gamelas pero hai quen non ten reparo en navegar ao carón de grandes veleiros e de pequenos botes e de todos aprende e con todos desfruta.
Hai, en definitiva, quen fai do seu barco o seu tesouro, e aprende a coidalo e a experimentar e remata por coñecer os ventos propicios e os mares amigos e sen embargo hai quen navega loitando sempre contra a súa proia nau, querendo levala por onde non pode ir e non sabendo aproveitar as correntes nin o velame nin as posibilidades de cambiar o rumbo que o mar sempre nos ofrece.







viernes, 27 de febrero de 2015

El día de la Brasa !!



Hay días así, tal vez la luna o la ingesta excesiva de cierto tipo de emulgentes o antioxidantes, pero hay días en los que notas que todo es mucho más complicado y que estás excesivamente sensible, sobre todo a los incomprensibles y siempre asombrosos comportamientos de nuestras adorables criaturas.

Y hoy ha sido una de esas mañanas.

Todo comenzó bien, la verdad, de buen rollo, una farfallando alegremente apoyada en la barra de la cuna y el otro asegurando que quería desayunar XA !!! Pero las cosas fueron complicándose poco a poco. La niña pasó del biberón, estaban más interesada a ver como el niño se arrastraba por el suelo de la habitación haciendo una especie de ruido gutural, tal vez fingiendo ser un bicho-bola o algo así. No lo se, y no me interesé demasiado por el asunto, la verdad. Al fin y al cabo se había levantado de la cama, aunque fuese para tirarse al suelo.

Pero lo mejor estaba por venir. Después de cinco intentos conseguimos que se sentase delante del colacao, pero al poco se acordó de que tenía frío y fue a buscar la bata y de vuelta otros cinco intentos para que se sentase de nuevo,  y con la promesa de que iba a tomar el desayuno me fuí a terminar de darle el biberón a la niña y la vestí, y me vestí y al regresar....

Efectivamente, todo seguía igual que diez minutos antes, y ya comencé a aclarar la voz para comenzar con mis absurdos razonamientos matutinos.

- A ver, neeeno, queres almorzar ou non? - le pregunté con ese tono dulce y cariñoso que siempre empleamos con nuestros retoños cuando quedan veinte minutos para que toque el timbre de la escuela y aún estamos en la cocina de casa en pijama y con el desayuno sin empezar.

Respuesta afirmativa, y que quería desayunar él solo y efectivamente, después de otros diez minutos haciendo el avión con el croissant y levantándose para abrir la persiana y decirme que acababa de pasar el autobús de Elvis pues acabó el croissant, y comenzamos con el juego de la pajita, que si bebo un poco y soplo un poco, y Oh, qué ruido máis raro fai, verdade papá??.

Y yo noto que me va cambiando la voz y que voy entrando en fase bronca y después de lavarle los dientes repite una y otra vez que los quiere lavar él, y la niña se une a la fiesta subiéndose al escalón y empujando al niño con la cadera para llegar al lavabo  y el niño que dice que no, niña, que tí eres pequena e aínda non sabes lavar os dentes, y la niña le da con el cepillo para que espabile...

Y al final llega el momento de la brasa, y entro en plena fase de discurso-bronca tipo Podemos y mientras intento ponerle la ropa comienzo a razonar utilizando las frases que son tan inefectivas como lo eran ayer. Creo que hablo solo pues al poco exclama Mira papá, está tirando todos os bonecos ao chan!! Efectivamente, la niña está vaciando metódicamente las estanterías de los juguetes mientras yo sigo dando rienda suelta a mi oratoria de andar por casa

o que non pode ser é estar vinte minutos para tomar un colacao e un croissant porque senón vou ter que levantarte antes e despois queres ir andando á escola pero non nos da tempo porque o que non pode ser é estar corenta minutos para tomar o almorzo e ainda por riba non lavar os dentes e agora porque non pos a chaqueta do chándal e que sempre é o mesmo e tes que espabilar un pouco deixa que xa che poño eu a chaqueta e non pode ser estar dúas horas para tomar o colacao e un croissant e despois queres lavar os dentes tí so e non lavalos e o que no pode ser é estar dous días para tomar o colacao...

Y finalmente llegamos tarde a la escuela, pero me soprende su total relajación y que incluso me pida un beso antes de entrar. ¿Estará sordo? No lo se, pero de camino a la guardería, mientras la niña me decía que no con el dedo sufrí un ataque de risa al pensar en la brasa de cinco minutos que le solté al niño y en la bronca que ahora me estaba echando a mí la niña, imitando sin duda la repetida escena matutina.





martes, 17 de febrero de 2015

Quen quere whisky habendo albariño?



Pois aquí estamos, nesta luminosa tarde de febreiro en Compostela. Media Galiza anda de festa e a outra media con catarro, e como teño a tarde libre vou poñerme a escribir.

Recordo a imaxe do escritor torturado pola inspiración, cunha botella de whisky e un cinceiro cheo de cabichas. Recoñezo que unha vez fumei e gostaba de poñer cara de estar descubrindo unha gran verdade mentres miraba o fume elevarse sobre o caderno. Intentei aprender a facer circuliños, pero nunca o conseguín e agora non creo que volva a fumar. Non val a pena.

E tampouco son un gran bebedor de whisky.

Por iso decido abrir unha botella de albariño e acomodarme tranquilamente na mesa da cociña esperando a que chegue a inspiración, aínda que sospeito que as cousas non son así. Nunca o foron. Desconfiade daquel que vos diga que as ideas lle veñen así e que as escribe tal cal. As ideas veñen, é certo, pero hai que darlles forma e refacer e repensar e moitas veces desbotar.

Por iso alegremente vou ir comezando a refacer e desbotar, que a uva está no seu punto e sospeito que este vai ser ano de boa colleita.