Hay tantos soles como miradas que los contemplan, amaneceres únicos, atardeceres de película que creemos irrepetibles. El mismo sol que nos ilumina mansamente abrasa en este preciso momento los desiertos y es deseado entre las cansinas lluvias de otras latitudes. Sabemos que vemos el mismo sol que está viendo medio mundo, y sin embargo resultan tan distintos los soles dependiendo del lugar e incluso de la compañía, que a veces tenemos la certeza de que los viajes no son otra cosa que un cambio de perspectiva.

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