Una de las frustraciones que han traído los últimos meses es la abulia literaria a la que poco a poco me voy resignando.
Siempre he sido un poco abulico en general, con tendencia a la ciclotimia y demasiadas veces incapaz de disfrutar plenamente de los momentos felices.
Pero si algo me ha acompañado siempre ha sido la lectura y mis improductivos intentos de escribir. Siempre, en cualquier época y estado mental, tuve un libro entre mis manos. Lo primero que hacía al salir de fin de semana era meter un libro en la mochila y era incapaz de ir a una biblioteca y no llevarme un libro (prestado, se entiende).
Y sin embargo, desde que estoy en esta nueva etapa de mi vida, desde este afortunado y cruel reinicio, ya nada sabe igual. Y si bien sigo leyendo y descubriendo autoras geniales, descubro que en realidad me está dando un poco igual esto de los libros, la literatura y la escritura.
De todos modos, y ya que hoy es hoy no me queda menos que desearos un muy feliz día del libro.

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