¿Quienes somos? ¿Que rasgos nos definen? Nuestra identidad es algo cambiante y varía dependiendo de quien nos ve, de la persona que nos define. No somos la misma persona a los catorce años que a los cuarenta y nueve, y no solo por la madurez física y los cambios mentales que se nos presuponen, sino también por los roles que desempeñamos. No es lo mismo ser hijo que ser padre, aunque el mensaje básico del cristianismo sea convencernos de que existe algo que permanece inalterable, que nuestra esencia es la misma a pesar de los innumerables yos que habitan en nosotros en las distintas épocas de nuestras vidas.
Saber quien somos es a veces muy complicado, y solemos confundir nuestra identidad con la identidad que nos otorgan los demás. Es útil, algunas veces, saber como nos ven los demás. Podemos ser un compañero de trabajo, una madre, un buen hijo, la presidenta del club de senderismo o el más animado de la pandilla. Pueden vernos como una persona taciturna, confiable, irascible, generosa, imprevisible, empática o incluso de alguna otra manera que nosotros ni nos imaginamos.
Y sin embargo todas estas definiciones y roles que representamos no llegan a decirnos quien somos. Nos describen tal vez, nos sitúan en una época y nos aportan información sobre como nos relacionamos con los demás, pero no llegan a responder la gran pregunta pues nuestra identidad verdadera, nuestra esencia, solamente nosotros podemos conocerla. Y con el paso de los años descubrimos que famoso aforismo griego que nos impele a conocernos a nosotros mismos encierra mucha más complicación y trascendencia de la que puede parecer a simple vista. De hecho, da la impresión que con la edad descubrimos más matices y más recovecos en nuestra personalidad. Lo que antes nos parecía inmutable puede cambiar, y resulta que aquello que era imposible y totalmente ajeno a nosotros se vuelve posible. Cambian las expectativas y los propósitos de vida, y a veces descubrimos nuevas potencialidades que ni sospechábamos que pudieran existir en nuestro interior.
Tal vez lo que nos define y lo que nos hace ser como somos es la capacidad de reconocernos en todas las realidades que fuimos y tener la voluntad necesaria para llegar a ser la persona que queremos ser.

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