Nunca he sido un tipo gregario. Ya de niño me sentía incómodo en los
grupos y buscaba jugar solamente con uno o dos amigos en lugar de
formar parte de una pandilla. Siempre necesité hablar y explicarme
para sentirme próximo a alguien, y cuando hay mucha gente me cuesta
mucho expresarme. Yo era siempre el raro, el que siempre se quedaba
atrás y el que casi nunca hablaba. Tal vez mi escasa autoestima o mi
inmenso complejo de inferioridad, no lo se, pero lo cierto es que lo
mio no son los grupos y me ponen bastante nervioso las
grandes reuniones, comidas, fiestas y demás. Esto va a ser un
problema muy grande cuando tenga que ir a recoger los premios
literarios. Tendré que contratar a un coaching para que me ayude,
pero esto da para otra entrada.
Ahora
lo que quiero contar es que desde hace unos meses siento una extraña
necesidad de hacer algo en grupo, de participar en un proyecto con
otras personas y sentirme parte de algo. Son cosas de la edad, y que
más da... A los de mi generación nos adiestraron metiéndonos en
aulas con otros treinta niños y niñas, pero la mayoría de las
tareas eran individuales: los trabajos, los exámenes, las lecturas.
En la escuela de la EGB pocas cosas se hacían en grupo. Y en la
universidad o en la vida laboral las cosas no son muy diferentes.
Cada uno va a lo suyo, hace su trabajo y eso de la cooperación y del
trabajo en equipo nos cuesta un poco.
O
por lo menos a mí me pasa.
Y
sin embargo tengo ganas de agruparme y de participar. Por eso a
principios de año decidí afiliarme a un partido político
cualquiera, recuperar mi actividad en las ONG´s y buscar otros
entretenimientos que deban desarrollarse en grupo para poder saciar
esta llamada de la manada que me invade últimamente. Pero la
política es algo que ahora está muy de moda y el tiempo del que
dispongo en los últimos años no me permite participar en las ONG´s
de una manera estable y seria por lo que la única alternativa que me
queda es la búsqueda de nuevas aficiones.
Por
algunas entradas de este blog sabréis que soy un tipo de escasas
inquietudes y una voluntad limitada para desarrollarlas. Las
astronomía hace años que no la practico y ya no recuerdo la última
vez que hice uso de mi talento innato para la astrología,
quiromancia y otras facultades que ahora no vienen al caso.
Últimamente a lo único que me dedico intensamente es a la crianza,
que también es un trabajo en equipo (e vaia equipo fago coa miña
namorada!!) pero no es exactamente un pasatiempo.
Lo
que quiero explicar es que a partir de ahora voy a dedicarme a la
industria de los videojuegos. Mi objetivo es crear un juego de
ordenador, y eso me va a obligar a aprender muchas cosas nuevas y
sobre todo a relacionarme con otras personas. Tendré que aprender a
programar, diseño 3D, inglés... pero sobre todo tendré que
aprender a trabajar en equipo. Actualmente todo lo relacionado con
los videojuegos se hace en equipo, ya sea una gran empresa o lo que
se llama creadores independientes. Esto es a lo que me quiero
dedicar, a formar parte de un grupo de creadores independientes.
Todo
esto viene al caso porque desde hace unos meses estoy limpiando los
armarios de mi memoria vital y hay cosas que decidí eliminar
directamente, pero sin embargo hay otras que quiero reutilizar. Por
una parte quiero eliminar mi tendencia al ostracismo y por otra
quiero reutilizar mi experiencia con los juegos de ordenador de los
años 80. Y que mejor solución que hacerme desarrollador
independiente de videojuegos.
Es
una idea totalmente descabellada y ridícula, ya lo se, pero ya tengo
los años suficientes para dedicar mi tiempo a lo que me plazca y no
a lo razonable o útil. Demasiado tiempo perdí estudiando tonterías
que no servían para nada. Voy a darme el gusto de hacer lo que me
apetece.
Y
si sabes programar, diseñar en 3D, inglés, o tienes algún tipo de
experiencia en esto de los juegos, o simplemente tienes ganas no lo
dudes, esta es tu oportunidad. Yo saber no se nada de lo anterior,
pero lo importante de los grupos no es el conocimiento o las
capacidades individuales, sino lo que pueden hacer en equipo. Una
buena manera de empezar sería ir al MGW 2014, pero otra de las cosas
que debo eliminar es el miedo infantil a las ciudades, pero eso será
en otra anotación en este cuaderno de bitácora que va sin rumbo por
los cada vez menos heladas aguas del Mar de Beaufort.
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