As flores da maceira teñen unha corola con cinco pétalos brancos, arendondeados, ás veces veteadas de vermello ou rosa e son penduculadas. Xorden agrupadas en acios de entre tres a seis unidades, das pólas novas laterais, formando corimbos. Son flores hermafroditas, con cáliz de cinco sépalos e numerosos estames amarelos. A manciñeira florece na primavera, antes da aparición anual das súas follas, e este pedúnculo floral tornarase carnoso e dará o froito, que é a mazá. De pen verde amarela, verde pálida ou vermella, soe ser suave ao tacto e brillante. A súa polpa é auguenta e doce, e contén as sementes das que poden brotar outras prantas. As mazás acostuman a madurar contra o outono.
Ya que estás aquí...
Bienvenido a Mar de Beaufort.
martes, 18 de abril de 2023
lunes, 17 de abril de 2023
Caminos.
Una de mis obsesiones vitales son los caminos como metáfora de las vidas; los senderos que se bifurcan y se excluyen (recordad que debéis leer un relato de Don Jorge Luis cada semana); los tramos que recorremos y en los que a veces nos acompañan otras personas (a veces una vida entera, otras veces unas pocas jornadas). El camino que debemos recorrer, los cruces de caminos, las alternativas que muchas veces se nos presentan o lo inevitable que a veces es continuar adelante.
Yo, como la mayoría, también fantaseo algunas noches sobre como sería mi vida si no hubiese recorrido el camino que he recorrido, si mis elecciones, cuando tuve que elegir, hubiesen sido otras, si pudiese haber mantenido a mi lado a algunas personas o simplemente si las circunstancias fuesen otras.
Las posibilidades son casi infinitas. De haber estudiado otra cosa tal vez no tendría querencia por la literatura y me habría perdido ciertos instantes de plenitud con algunos libros entre mis manos. Seguramente no estaría escribiendo este blog, (probablemente ningún otro blog), y no tendría la necesidad de engañarme a mi mismo pensando que alguna vez escribiré algo más que un puñado de relatos inacabados. De haber seguido el impulso misionero de 3º de BUP tal vez estaría aún en algún lugar de África, y de no haberse roto algunas cosas podría haber sido oficial de la marina mercante.
Y que decir de las personas. De haber sido capaz de mantener algunas amistades tal vez habría tenido otras conversaciones y otras experiencias, tal vez habría vislumbrado otros caminos para recorrer, otros proyectos vitales que aportasen algo distinto.
Y sin embargo tengo la impresión de que aunque cambiase el decorado y el argumento, la esencia de la obra sería la misma. Los caminos difieren y atraviesan valles y montañas distintas, pero en el fondo lo que experimentamos es lo mismo. Cada uno encuentra su felicidad de modos dispares, pero al final el sentimiento de amistad, de amor, de disfrute es muy parecido. Me conmueve un poema de Kavafis o una novela de Robertson Davies del mismo modo que a otro puede emocionarle un buen partido de tenis. El sentimiento de amor incondicional que siento por algunas personas es muy similar al que tú sentirás por otras personas y la satisfacción por el trabajo bien hecho fue siempre la misma, independientemente del trabajo realizado.
Por eso, cuando pienso en los múltiples caminos posibles que no he recorrido siempre acabo pensando que al fin y al cabo no tiene importancia. Soy fruto de mi historia personal y de mis circunstancias, es cierto, pero también lo es que estoy en mi mejor presente posible, rodeado de buena gente y con un camino por delante que en gran medida será como yo quiera que sea. No podemos decidir el paisaje, ni las tormentas que nos esperan ni los encuentros que nos sorprenderán, pero si podemos elegir cómo y con quien caminaremos.
domingo, 16 de abril de 2023
Esperanzas
Incluso después de tormenta y del árbol partido por un rayo hay esperanza.
Cesará la lluvia, asomará el sol por detrás de las nubes y veremos, más allá de las montañas que nos quedan por subir, una nueva promesa de días azules y serenas noches de sueños y descanso.
sábado, 15 de abril de 2023
Pasar dúas veces
Non recorda dende cando é así. Nos seus primeiros recordos de infancia vese a si mesmo como un neno normal. Xoga, manchase, racha os pantalóns e esquece ás veces meter os libros na mochila, apagar a luz da habitación ao saír ou lavar os dentes antes de deitarse. O esperable dun cativo de nove, dez doce anos.
Pero nalgún momento da adolescencia a vida foi tornándose máis complicada. Nos primeiros anos do BUP necesita ter a mochila preparada a noite antes; antes de saír da casa ten que asegurarse de que leva os bolígrafos e os cadernos, os libros colocados ao mesmo xeito, os cordóns das zapatillas deportivas con dúas lazadas. No COU a situación comeza a ser preocupante para a súa familia, aínda que non lle dan demasiada importancia. Os nervios pola selectividade, pensan.
A universidade móstralle claramente que é unha persoa altamente obsesiva. Case todo o que fai ten que facelo dúas veces, asegúrase de ter apagado o lector de CD's, de ter collido o bono do autobús, lava a mazá de media mañá dúas veces, limpa os zapatos dúas veces, sae da ducha e volve menterse por se lle quedaron as axilas sen lavar. Nas súas primeiras relacións sexuais insiste en poñer dous preservativos, e no traballo de fin de carreira remata facendo dúas versións distintas.
O día da súa voda o convite comezou case dúas horas máis tarde do previsto e o fotógrafo perdeu a paciencia varias veces. Cada fotografía ten que ser revisada e repetida varias veces, e de cada vez ten que facer un repaso completo á súa roupa, aos zapatos, ao ramo da noiva. E como non podía ser doutra maneira casou dúas veces, tivo dous fillos con cada muller e con cada unha houbo unha segunda oportunidade.
Na súa empresa é considerado un home meticuloso e moi traballador, pero ninguén quere compartir proxectos con el pois iso supón rematar un día si e outro tamén facendo horas extra. Nas cenas de traballo revisa coidadosamente os pratos e os cubertos antes de comer, e limpa as copas con dous panos antes de que lle sirvan o viño.
Por fin, e como non podía doutro modo, mesmo despois de xubilarse pediu o reingreso, sendo un dos poucos traballadores que se xubilaron dúas veces. Non podemos saber se foi intencionado, ou foi a mesma morte a que quixo cumprirlle o gusto, pero milagrosamente recuperouse dun infarto no que xa o daban por morto para morrer, dous anos despois, ao caer dun segundo piso cando intentaba limpar a ventá de dobre cristal da súa segunda vivenda.
viernes, 14 de abril de 2023
Identidades.
¿Quienes somos? ¿Que rasgos nos definen? Nuestra identidad es algo cambiante y varía dependiendo de quien nos ve, de la persona que nos define. No somos la misma persona a los catorce años que a los cuarenta y nueve, y no solo por la madurez física y los cambios mentales que se nos presuponen, sino también por los roles que desempeñamos. No es lo mismo ser hijo que ser padre, aunque el mensaje básico del cristianismo sea convencernos de que existe algo que permanece inalterable, que nuestra esencia es la misma a pesar de los innumerables yos que habitan en nosotros en las distintas épocas de nuestras vidas.
Saber quien somos es a veces muy complicado, y solemos confundir nuestra identidad con la identidad que nos otorgan los demás. Es útil, algunas veces, saber como nos ven los demás. Podemos ser un compañero de trabajo, una madre, un buen hijo, la presidenta del club de senderismo o el más animado de la pandilla. Pueden vernos como una persona taciturna, confiable, irascible, generosa, imprevisible, empática o incluso de alguna otra manera que nosotros ni nos imaginamos.
Y sin embargo todas estas definiciones y roles que representamos no llegan a decirnos quien somos. Nos describen tal vez, nos sitúan en una época y nos aportan información sobre como nos relacionamos con los demás, pero no llegan a responder la gran pregunta pues nuestra identidad verdadera, nuestra esencia, solamente nosotros podemos conocerla. Y con el paso de los años descubrimos que famoso aforismo griego que nos impele a conocernos a nosotros mismos encierra mucha más complicación y trascendencia de la que puede parecer a simple vista. De hecho, da la impresión que con la edad descubrimos más matices y más recovecos en nuestra personalidad. Lo que antes nos parecía inmutable puede cambiar, y resulta que aquello que era imposible y totalmente ajeno a nosotros se vuelve posible. Cambian las expectativas y los propósitos de vida, y a veces descubrimos nuevas potencialidades que ni sospechábamos que pudieran existir en nuestro interior.
Tal vez lo que nos define y lo que nos hace ser como somos es la capacidad de reconocernos en todas las realidades que fuimos y tener la voluntad necesaria para llegar a ser la persona que queremos ser.
jueves, 13 de abril de 2023
Los años. Annie Ernaux.
Sublime.
¿Cabe una vida en una novela? Se puede reflejar toda una experiencia vital en apenas trescientas páginas. Annie Ernaux lo consigue, y de manera magistral. Con un estilo propio y muy personal consigue hacernos partícipes de los acontecimientos más destacables de la vida de una mujer nacida durante la segunda guerra mundial, en una ciudad de provincias de Francia. Son unas cuantas fotografías las que sirven de armazón argumental para ir narrando su experiencia vital, los sentimientos que experimentaba en aquellos momentos, las esperanzas que depositaba en la vida y las decepciones que iban sufriendo.
El uso de la primera persona del plural es un acierto total. Se trata de una narración autobiográfica, pero a la vez colectiva, generacional. Los avatares históricos, los avances sociales, los cambios culturales y tecnológicos, todo le sirve a la autora para dejar constancia del paso del tiempo y de como este va moldeando la sociedad en la que le tocó vivir. La cena familiar es un leitmotiv que se repite a lo largo de las páginas y de los años, y se convierte en un indicador perfecto de cómo van cambiando las conversaciones y las costumbres en cada época. La ropa, las vacaciones, el deseo, la llegada del consumismo, la muerte de la ideología. Todo aparece como una inmensa enumeración de sensaciones y de sentimientos.
Por veces el estilo se vuelve poético, con un fuerte componente filosófico que nos hace pensar. Sentimos que ese plural nos incluye a nosotros también. Descubrimos que muchos de los sentimientos que experimenta la escritora son nuestros, nos reconocemos en algunas de las fotografías que describe, somos parte de esa sociedad que sufre desengaños políticos, que busca algo que no encuentra y acaba refugiándose en la apatía y la indiferencia para no tener que enfrentarse a una realidad que no es por la que habíamos luchado en nuestra juventud.
No había leído nada de la extensa obra de Annie Ernaux, pero es una escritora prolífica y con numerosos premios, entre ellos el Nobel de Literatura en el año 2022 y no tengo duda de que en breve habrá que leer alguna otra novela de esta autora francesa.
miércoles, 12 de abril de 2023
Licuefacción.
La primera vez ni siquiera fui consciente de lo que estaba haciendo. En el cristal empañado de la marquesina alguien había dibujado una carita sonriente y yo, sin darme cuenta, había completado la figura con un gorrito de Papa Noel y una gran pipa. Al día siguiente ni siquiera recordaba el dibujo, iba pensando en el examen de mates y en lo que me había dicho Julia sobre las notas de la EvAU cuando lo encontré. Esta vez, además de la carita sonriente había una sombrilla y un sol radiante. Con cierta sorpresa miré a mi alrededor buscando a alguna persona que estuviese mirándome, pero todo el mundo parecía ensimismado en sus asuntos y preocupaciones. Dibujé el borde una playa y un delfín, y me subí al autobús con un cosquilleo especial en la barriga, como cuando hacemos una pequeña travesura y deseamos que nos descubran.
Al día siguiente llegué diez minutos antes a la parada con la esperanza de descubrir quien era la persona que hacía los dibujos, pero llegué tarde pues en el vidrio mojado ya habían dibujado un bonito paisaje con dos árboles y un sol asomando por detrás de una montaña. Yo completé el cuadro con dos figuras subiendo por la montaña y un pequeño pájaro en uno de los árboles.
Los días siguientes me dediqué a completar los dibujos que otra persona comenzaba, y aunque sabía que era casi imposible, me gustaba pensar que era un juego y que esos dibujos estaban ahí para que yo los perfeccionase. Incluso un día casi le doy un empujón a una odiosa niña que esperaba el autobús escolar cuando descubrí que se había apoyado en el cristal y con la capucha de su abrigo había borrado gran parte del dibujo.
Un día, de manera algo inconsciente, escribí un par de signos de interrogación y en medio una taza de café. Algo ridículo, pensé, pues lógicamente la persona que dibujaba por las mañanas en el cristal de aquella marquesina no podía saber que unos minutos más tarde yo completaba sus "cuadros". Y aún así, pasé el día pensando en lo que haría si obtenía alguna respuesta, y por la noche incluso tuve algún sueño en el que por fin ponía rostro a aquella persona desconocida.
Al día siguiente, el nerviosismo y la curiosidad hicieron que llegara a la parada un cuarto de hora antes, y el corazón casi me da un vuelco cuando lo vi.
Unas cintas de la policía local rodeaban lo que quedaba de la marquesina que el camión de la basura había hecho añicos un par de horas antes.






