Catálogo.
Música
para Camaleones, de Truman Capote, tiene algo de catálogo,
de libro de muestras que el autor nos va enseñando, relato a relato, para que sepamos lo que es capaz de crear. El libro está dividido en
tres partes. La primera la componen siete relatos breves que cuentan
pequeñas historias, pinceladas biográficas de unos personajes
estrafalarios y raros, pero a la vez reales. Se trata de personas
mostradas en su vida cotidiana, a veces una simple anécdota, o el
trancurso detallado de un día de trabajo sirven para armar un
relato. Aquí encontramos el que da título al libro “Música para
Camaleones”, aunque el que más me ha gustado a mí es “Un día
de trabajo”.
En
la segunda parte aparece una novela corta titulada “Ataúdes
tallados a mano”. Se trata de un relato soberbio, que igual que su
novela A sangre fría, está basado en hechos reales y pertenecientes a la más sangrienta crónica negra del momento.
Truman Capote acuñó el término “Literatura de No Ficción”
para referirse a su obra, en la que toma hechos reales y les da
forma de novela. Aquí nos cuenta la historia de un asesino en serie, y lo hace empleando los mejores recursos y técnicas de la novela negra clásica. Un investigador obsesionado, un observador ajeno a los acontecimientos pero que acaba formando parte de la propia trama y un final inevitable. Sin duda, este relato, por si solo, podría haber sido una buena novela.
Por
último, la tercera parte del libro está formada por una serie de
entrevistas imaginarias a personajes reales de la época, incluso se
entrevista a él mismo e el relato que cierra el libro. Esta parte
fue la que menos me gustó, a pesar de su originalidad y de el manejo
perfecto del estilo periodístico y de la entrevista.
El
libro es muy recomendable. Los relatos situacionales están narrados
con una precisión y un estilo muy pulcro, y el cruce de caminos
entre periodismo, crónica y ficción se resuelve de un modo más que
satisfactorio. Se nota el oficio de periodista en el uso adecuado de
las palabras y la forma sencilla de comunicar lo que quiere contar,
pero su prosa no está privada de cierta poética en su estilo. Hay
maestría en la forma de perfilar los personajes, en la manera de ir
desarrollando la crónica para que continuar con la lectura no nos
suponga esfuerzo alguno. Se trata de relatos sencillos y fáciles de
leer, historias que atrapan al lector y que nos sirven, en parte,
para interpretar la realidad de su momento, a pesar de que lo que se
narra, sobre todo en las entrevistas de la última parte del libro,
son las vida de personajes algo fuera de lo común. Un asesino, una
actriz famosa, ladrones, locos e incluso una bruja. Son personas y
escenarios únicos, que parecen imaginarios pero que sin embargo
viven en el mundo real. Tal vez por eso el propio autor definió su
obra como Literatura de No Ficción.
Música
para Camaleones es, en definitiva, la obra literaria de un
periodista. Se nota en el uso que hace de distintos estilos
literarios como la poesía, la descripción destallada y la metáfora
para conseguir describir los escenarios y los personajes que aparecen
en su obra. Sabe informar de lo necesario para que la narración
funcione, y a la vez es capaz de dejar a nuestra imaginación el
resto. Ahí reside, sin duda, buena parte del éxito de la
literatura, en la imaginación del lector.