martes, 8 de diciembre de 2020

Música para camaleones. Truman Capote.

 




Catálogo.

Música para Camaleones, de Truman Capote, tiene algo de catálogo, de libro de muestras que el autor nos va enseñando, relato a relato, para que sepamos lo que es capaz de crear. El libro está dividido en tres partes. La primera la componen siete relatos breves que cuentan pequeñas historias, pinceladas biográficas de unos personajes estrafalarios y raros, pero a la vez reales. Se trata de personas mostradas en su vida cotidiana, a veces una simple anécdota, o el trancurso detallado de un día de trabajo sirven para armar un relato. Aquí encontramos el que da título al libro “Música para Camaleones”, aunque el que más me ha gustado a mí es “Un día de trabajo”.

En la segunda parte aparece una novela corta titulada “Ataúdes tallados a mano”. Se trata de un relato soberbio, que igual que su novela A sangre fría, está basado en hechos reales y pertenecientes a la más sangrienta crónica negra del momento. Truman Capote acuñó el término “Literatura de No Ficción” para referirse a su obra, en la que toma hechos reales y les da forma de novela. Aquí nos cuenta la historia de un asesino en serie, y lo hace empleando los mejores recursos y técnicas de la novela negra clásica. Un investigador obsesionado, un observador ajeno a los acontecimientos pero que acaba formando parte de la propia trama y un final inevitable. Sin duda, este relato, por si solo, podría haber sido una buena novela.

Por último, la tercera parte del libro está formada por una serie de entrevistas imaginarias a personajes reales de la época, incluso se entrevista a él mismo e el relato que cierra el libro. Esta parte fue la que menos me gustó, a pesar de su originalidad y de el manejo perfecto del estilo periodístico y de la entrevista.

El libro es muy recomendable. Los relatos situacionales están narrados con una precisión y un estilo muy pulcro, y el cruce de caminos entre periodismo, crónica y ficción se resuelve de un modo más que satisfactorio. Se nota el oficio de periodista en el uso adecuado de las palabras y la forma sencilla de comunicar lo que quiere contar, pero su prosa no está privada de cierta poética en su estilo. Hay maestría en la forma de perfilar los personajes, en la manera de ir desarrollando la crónica para que continuar con la lectura no nos suponga esfuerzo alguno. Se trata de relatos sencillos y fáciles de leer, historias que atrapan al lector y que nos sirven, en parte, para interpretar la realidad de su momento, a pesar de que lo que se narra, sobre todo en las entrevistas de la última parte del libro, son las vida de personajes algo fuera de lo común. Un asesino, una actriz famosa, ladrones, locos e incluso una bruja. Son personas y escenarios únicos, que parecen imaginarios pero que sin embargo viven en el mundo real. Tal vez por eso el propio autor definió su obra como Literatura de No Ficción.

Música para Camaleones es, en definitiva, la obra literaria de un periodista. Se nota en el uso que hace de distintos estilos literarios como la poesía, la descripción destallada y la metáfora para conseguir describir los escenarios y los personajes que aparecen en su obra. Sabe informar de lo necesario para que la narración funcione, y a la vez es capaz de dejar a nuestra imaginación el resto. Ahí reside, sin duda, buena parte del éxito de la literatura, en la imaginación del lector.




lunes, 30 de noviembre de 2020

NaNoWriMo 2020 (Resumen)

 




Bueno, esto está listo. 
Los últimos diez días trajeron sus complicaciones, pero al final superé el reto. 
A por el siguiente.














martes, 10 de noviembre de 2020

Volver a creer.

 



La dependienta es una mujer risueña y amable, de ojos dulces y acogedores, y que siempre tiene una palabra con los clientes. Que si el tiempo, que si cuanto durará esta situación... Cuando los domingos voy con L&A siempre les pregunta que cómo están, que como llevan la escuela con la mascarilla puesta todo el tiempo o si les gusta más la napolitana de chocolate o el cruasán. Es, en definitiva, una de esas personas que hacen que te sientas cómodo en el mundo.

Yo venía de dar mi rodeo diario. Como empiezo a tener una edad y no paran de repetir que lo mejor son los paseos, aprovecho cada recado que tengo que hacer para elegir el camino más largo e ir haciendo quilómetros y tiempo de paseo. La doctora de la mutua me dijo que media hora al día era suficiente para considerarse una persona activa. No tengo muy claro que un paseo de media hora vaya a ser suficiente, sobre todo teniendo en cuenta que me paso toda mi jornada laboral sentado, y por eso me propongo, siempre que salgo de casa, aprovechar para dar un paseo.

Y en estas estaba hoy cuando se me ocurrió pasar por la panadería y comprar una barra de pan y media empanada. La dependienta estaba ocupada con un ramo de flores y me pidió un segundo para terminar con lo que estaba haciendo. La verdad es que al principio no me di cuenta de lo incongruente que podía resultar entrar en una panadería y que la dependienta estuviera ocupada preparando unas flores.

Son para una señora que vive aquí al lado, me dijo, ahora ya casi no puede venir a buscar el pan, pero siempre me decía que eran muy bonitas las camelias que tenemos delante de la puerta. Atrás tengo más, y como se que hoy no va a venir le estoy preparando un ramo para que se lo lleve su hija cuando venga a comprar el pan. Seguro que la sorpresa le gusta.

Yo no creo demasiado en el ser humano. No es que haya tenido demasiados desengaños, la verdad, pero he leído muchas novelas, y la historia general de la humanidad no es más que una sucesión de intentos de unos por dominar a otros. Pero hay momentos en los que las personas me sorprenden y me descubro a mí mismo emocionándome con los pequeños gestos que hacen que la vida de los otros sea más agradable.

Y es que hay personas que tienen esa capacidad, que vienen al mundo equipadas con el superpoder de hacer pequeñas cosas que generan grandes dosis de alegría. Con total naturalidad puede ocurrírseles decorar la mesa de un compañero de trabajo con figuras de los kinder sorpresa o colgar por todas las puertas de los pisos de nuestros vecinos de portal un pequeño detalle en navidad. Seres empáticos que saben ver las carencias afectivas de los demás y son capaces de encontrar ese pequeño gesto que servirá para hacer la existencia de los demás un poco más llevadera.

Y no penséis que tienen que pensar mucho, o que están todo el día buscando esos pequeños detalles que le alegren la vida a los demás. Que va. A estas personas les vienen estas ideas a la cabeza de un modo natural como a las camelias les salen las flores. Estoy seguro que la mujer de la panadería llegó hoy a la tienda y al ver las flores se acordó de la mujer y decidió en ese momento tener un bonito detalle con ella. Sin necesidad de pensarlo, y sin buscar nada a cambio.

Y yo lo se muy bien porque llevo desde hace unos años compartiendo mi vida con una persona así, y muy a menudo me sorprende con esos pequeños gestos que solamente buscan hacer la vida más agradable a los demás.

Y entonces decido volver a creer.




domingo, 1 de noviembre de 2020

Reconstrucción.

 


En obras. 

Caminando por la vida llega un momento en el que comienzan las reformas.

Y comienzan las dudas: ¿Merece la pena mantener las paredes? ¿Merece la pena reformar o rehabilitar? A veces lo mejor es tirarlo todo y volver a empezar, reducirlo todo a escombros y en el solar edificar algo nuevo.

Queremos hacerlo bien, sabemos que a estas alturas debieramos estar centrados, que lo que hagamos será ya definitivo; que cada vez los cambios nos darán más pereza. 

Por eso son tan complicadas estas reformas que nos encontramos a mitad del camino.

Podría decir que también es una metáfora de la situación política actual, en la que lo único que parece claro es que hay que reformar muchas cosas y llegar a nuevos contratos sociales para sociedades nuevas. 

O podría también hablar de las reticencias de mi patroncito a implementar el teletrabajo selectivo para quien realmente sepa y pueda teletrabajar, que las capacidades de cada persona son las que son y no todos tenemos las mismas aptitudes ni la misma actitud ante el trabajo ...

Pero no hablaremos de eso en otoño, que las palabras caen en el olvido como caen las hojas de los carballos ...

Diremos solamente que una casa en reformas siempre es una buena señal, y que esta vuestra casa, al igual que el que escribe, estamos en período de reconstrucción y puede que finalmente quede algo hermoso y acogedor. 

Como siempre, seréis muy bien recibidos...

viernes, 30 de octubre de 2020

NaNoWriMo 2020

 



Debo confesar que no tengo muy claro como funciona esto, pero estoy apuntado en un evento internacional que consiste en escribir una novela de 50.000 palabras durante el mes de noviembre.

Como bien os podeis imaginar, eso parece imposible para un tipo como yo. Lo de escribir de manera constante no es lo mío, y por eso cuando encontré por algún sitio de internet esto del NaNoWriMo se me ocurrió anotarme para ver lo que pasaba.

La filosofía encaja bastante con lo que yo necesito pues de lo que se trata es de escribir y escribir hasta llegar a completar el objetivo, sin detenerse a corregir ni a pulir el relato. Simplemente obtener un primer borrador con el que poder empezar a trabajar en serio.

¿Y cuál es el plan? Pues en lugar de centrarme en una novela intentaré completar los relatos que os prometí escribir antes de cerrar el blog. Siento que hasta que no complete ese reto no podré irme tranquilo, y tal vez sea buena idea aprovechar el mes de noviembre para acumular esbozos de relatos que después, en el extraño invierno que nos espera, pueda ir perfeccionando y publicando en el blog.

Si supiera como hacerlo, compartiría aquí mis progresos, aunque conociéndome como voy empezando a conocerme sospecho que no tendré demasiado que compartir. De todos modos, y por si se me suelta la pluma y empiezo a llenar cuadernos a lo loco, aquí irán apareciendo mis progresos diarios. 

Escribamos.









domingo, 11 de octubre de 2020

Octubre norteamericano

 



Decía Lamarck que el órgano que no se utiliza se atrofia hasta desaparecer. Esta Ley básica de la evolución se aplica tambien en nuestras formas de gobierno, y hay quien dice que los derechos que no ejercitamos tienden a desaparecer. 
Siempre me gustó esta teoría y desde hace tiempo lo aplico cada vez que voy a la biblioteca. Creo que si no frecuentamos las bibliotecas y no hacemos uso del servicio de préstamo acabarán cerrando por falta de uso, y por eso intento visitarlas siempre que puedo, y acabo llevándome para casa más libros de los que podré leer. Ya comenté como llegó a mis manos Effi Briest, de Theodor Fontane. 
Pues bien, en mi última visita a la biblioteca insistieron en que fuese a buscar mis libros a la zona de mayores, que querían elegir sus lecturas sin interferencias de los adultos y que me tomase mi tiempo, que sabían utilizar la máquina de autopréstamo. 
Así fue como pude pasearme con calma entre las estanterías de la biblioteca y se me ocurrió que era hora de comenzar a leer a esos autores de los que hablan siempre en los libros de autoayuda para los no escritores como yo. Y como últimamente leí algún texto de Stephen King o de Roth, sus referencias literarias son los autores norteamericanos del siglo XX. 
En definitiva, la agenda lectora para este mes de octubre es a la vez un reto y una cuestión de formación literaria. Intentaré leer una novela a la semana y sosprenderme con el desparpajo y la frescura de los autores estadounidenses que escribían ya muy influidos por el cine. Y si hay suerte igual me queda algo de tiempo para escribir.

martes, 29 de septiembre de 2020

Distanciamientos.

 



Distanciamientos.

Actitud pensativa, tal vez valorando si la separación será suficiente, presintiendo que el día que comienza a despuntar será un buen día. Hay espacio y hay buena hierba  para comer. 

¿Acaso necesitan algo más?

¿Acaso necesitamos algo más?

Podría ser también una metáfora del desamparo al que nos someten los que nos gobiernan. Gentes que se miran unos a otros sin acabar de ver más allá del prado que tan bien se saben repartir. 

Pero no. 

Hablemos, simplemente, de un hermoso amanecer creando tonalidades de vida y esperanza sobre los verdes campos, de caballos madrugadores y neblinas otoñales que invitan a caminar.