domingo, 11 de octubre de 2020

Octubre norteamericano

 



Decía Lamarck que el órgano que no se utiliza se atrofia hasta desaparecer. Esta Ley básica de la evolución se aplica tambien en nuestras formas de gobierno, y hay quien dice que los derechos que no ejercitamos tienden a desaparecer. 
Siempre me gustó esta teoría y desde hace tiempo lo aplico cada vez que voy a la biblioteca. Creo que si no frecuentamos las bibliotecas y no hacemos uso del servicio de préstamo acabarán cerrando por falta de uso, y por eso intento visitarlas siempre que puedo, y acabo llevándome para casa más libros de los que podré leer. Ya comenté como llegó a mis manos Effi Briest, de Theodor Fontane. 
Pues bien, en mi última visita a la biblioteca insistieron en que fuese a buscar mis libros a la zona de mayores, que querían elegir sus lecturas sin interferencias de los adultos y que me tomase mi tiempo, que sabían utilizar la máquina de autopréstamo. 
Así fue como pude pasearme con calma entre las estanterías de la biblioteca y se me ocurrió que era hora de comenzar a leer a esos autores de los que hablan siempre en los libros de autoayuda para los no escritores como yo. Y como últimamente leí algún texto de Stephen King o de Roth, sus referencias literarias son los autores norteamericanos del siglo XX. 
En definitiva, la agenda lectora para este mes de octubre es a la vez un reto y una cuestión de formación literaria. Intentaré leer una novela a la semana y sosprenderme con el desparpajo y la frescura de los autores estadounidenses que escribían ya muy influidos por el cine. Y si hay suerte igual me queda algo de tiempo para escribir.

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