Al principio se trataba de entradas cortas, una idea desarrollada en un par de párrafos, una ocurrencia sencilla o simplemente escribir por escribir. Después llegó Hilario y la taberna de Toño y una serie de personajes que fueron desfilando por aquí. Historias aguardando un final, otras esperando para comenzar...
Y de pronto descubro que tal vez la única manera de terminar aquella novela que comencé en los años noventa sea creando un blog para explicar lo que hice y lo que hago ahora. Algo así como poner en soporte digital los viejos borradores y los esquemas que he ido acumulando a lo largo de los años.
Incongruente, ya lo se.
Lo que necesito ahora no es reorganizar ideas ni arriesgarme a que aparezcan nuevos personajes que me obliguen a cambiar por enésima vez la trama. No, no necesito un blog para hablar sobre los protagonistas de mi novela ni para explicar cómo se me ocurrió tal o cual idea. En realidad, lo que ahora mismo me haría falta sería concluir la novela, disponer de unos cuantos días para escribir de un tirón las doscientas páginas que están desperdigadas por carpetas, pedazos de papel y algún que otro documento word al que sarcásticamente le puse el nombre de borrador definitivo.
Entonces, ¿para qué otro blog? Pues no lo tengo claro, la verdad, pero me parece que en estos tiempos en los que cada vez más personas leen el periódico en los ordenadores o en los teléfonos móviles es necesario buscar un nuevo formato para llegar a los supuestos lectores a través de las nuevas tecnologías. No hablo de difusión (en más de dos años sólo siete amigos son seguidores de Mar de Beaufort), hablo de una nueva forma de narrar, de la posibilidad de interactuar con los personajes, de explicar sus motivaciones y sus puntos de vista. Hablo de ofrecer al lector la posibilidad de profundizar en las tramas, incluso de preguntar o de cuestionarse lo que está leyendo.
Nada de esto es nuevo. Siempre ha existido literatura experimental y escritores innovadores, tanto en el estilo como en la temática. Y aunque algunos autores digan que ellos van a lo suyo y que les importa más bien poco la opinión de los lectores la verdad es que el receptor siempre es importante. Lo era para los poetas griegos, para el teatro de corrales del siglo de oro español o para la novela folletinesca del siglo XIX. Como no va a serlo ahora que estamos acostumbrados a participar y dejar constancia de nuestra presencia en todo. Podemos comentar las noticias de la prensa digital, podemos hacernos amigos y decir que nos gusta tal o cual empresa, podemos seguir a través de twiter a cualquier persona que consideremos importante. ¿No querrá el lector conocer los entresijos de la novela?
Bien, como esta entrada se me está escapando de las manos diré solamente que me propongo iniciar un blog exclusivo para aquella novela de la que os hablé. Por ahora no tengo muy claro si serán simples apuntes sobre personajes y tramas o si el propio blog será algo parecido a una novela. Ya me conocéis, no se hacia donde camino, pero estoy en camino. Para un indeciso como yo es un avance.


