Una galaxia es un conjunto de estrellas, planetas, gases diversos, polvo cósmico y a veces algunas manchas negra que todavía no sabemos muy bien qué contiene. La principal característica de una galaxia es su naturaleza gravitatoria y la interrelación que se crea entre todos sus elementos y que provoca que permanezcan unidos, aunque todavía desconocemos cuales son los mecanismos y las consecuencias de estas uniones. El número de galaxias que podemos observar actualmente es de unos cien mil millones.
Resulta asombroso comprobar la similutud que existe entre lo macro y lo micro. El universo es gigante, inmenso y su estudio ofrece todavía muchas incógnitas y muchas preguntas que todavía no han sido planteadas. Del mismo modo, el cerebro humano encierra en sus apenas 1.500 gramos tantos fenómenos distintos que resulta difícil hacerse una idea de los miles de mecanismos que están en funcionamiento a un mismo tiempo.
Esta similitud ha llevado a pensar a algunos en que en realidad se trata de lo mismo. El cerebro, con sus cien mil millones de neuronas, no es otra cosa que un universo en miniatura. Del mismo modo que en las galaxias hay diferentes estrellas, en nuestros cerebros también hay distintos tipos de neuronas que establecen relaciones entre ellas, hay subsistemas que se especializan en ciertas tareas y en algunos cerebros también existen enormes agujeros negros de los que se desconoce su función.
Las más avanzadas teorías nos hablan de agujeros de gusano y de supercuerdas para explicar la formación y evolución del universo. Lo que antes era ciencia-ficción comienza a tener espacio en las investigaciones y en las teorías de los científicos. Si existen fenómenos que las leyes actuales no alcanzan a explicar tal vez sea necesario descubrir o inventar leyes nuevas.
Por eso no podemos descartar que dentro de nuestro cerebro existan capacidades que desconocemos o que atribuimos a falsas creencias o a la ignoracia de las gentes que dicen ver o sentir cosas que están fuera de la ciencia. Está fuera de la ciencia actual, pero es probable que con el tiempo pueden explicarse mediante teorías más audaces que se atrevan a unir lo micro y lo macro, a buscar explicaciones conjuntas para fenómenos puntuales.
La estrella que vemos ahora es una imagen del pasado, ya no existe pero sin embargo la vemos, la medimos y la fotografiamos. Porqué no pensar que esto puede suceder al revés y que hay realidades que no podemos ver, medir o fotografiar, y que sin embargo existen.
Tal vez nuestros cerebros y las galaxias guarden semejanzas que esperan ser descubiertas. Cuando esto ocurra tal vez aprendamos que cada uno de nosostros es un universo único que debemos respetar, cuidar y proteger.