domingo, 27 de marzo de 2011

Dónde está Hilario?

Al igual que hace un año, en el bar de Toño decidimos apagar la luz. Cierto que hubo alguna discusión sobre la pertinencia potenciar el ahorro energético cuando el propio gobierno lo pide. Como ya os habré dicho alguna vez, entre nosotros hay algún elemento anarquista que cree que la revolución consiste en hacer exactamente lo contrario de lo que nos dicen los que mandan.
Como casi siempre ocurre, se inició una discusión en la que los ecologistas decían que había que ahorrar energía siempre, independientemente de quién nos lo pidiese. Algunos se sentían un poco burlados por la sociedad ya que llevaban años y años pidiéndole a los ayuntamientos y a los gobiernos que intentasen ahorrar energía y ahora tenían que soportar que fueran estos los que nos dieran lecciones y recomendaciones sobre un uso eficiente de la energía.
Pero finalmente apagamos la luz, y decidimos dedicarle el gesto a Hilario. Toño insiste en qué no sabe dónde puede estar, y cuando le comenté que tanto Irene como Raquel sabían algo sobre Hilario que no quisieron decirme se limitó a invitarme a otra cerveza y me contó una de sus historias de estudiante.
- Por cierto- me dijo al final- tú sabías que a Hilario lo conocí en Canadá?

miércoles, 23 de marzo de 2011

Naranjas de la Xunta.

Bueno vale, ya se que todos habréis escuchado esa historia que dice que la expresión "naranjas de la China" procede de los tiempos de Marco Polo, que cuando regresó de sus viajes y empezó a contar todo lo que había visto la gente, incrédula y desconfiada de la veracidad de sus palabras le respondía "si si, y naranjas de la China..."
Pues no. Tengo pruebas gráficas que demuestran que el origen de esta expresión está, como tantas otras cosas, en Santiago de Compostela. En concreto en el viejo edificio administrativo de San Caetano. Parece ser que en otros tiempos, bajo el largo y penoso reinado de D. Manuel I era frecuente que los alcaldes y algunos ciudadanos próximos al aparato acudiesen en persona a pedir una pista polideportiva, unas farolas o un puesto para ese sobrino que ni estudia ni trabaja. Parece ser que este curioso proceder llegó a ponerse tan de moda que hubo que nombrar a un Director General y tres o cuatro Subdirectores para la gestión de PECHYTOD (Peticiones, Enchufes, Chanchullos y Todos pa Dentro).
Pues bien, según los más viejos del lugar este exceso de demandas provocó que en más de una ocasión el magnánimo D. Manuel, siempre dispuesto a favorecer a los suyos,  abandonara las dependencias de la Xunta de Galicia en Compostela repitiendo una y otra vez "si si, y naranjas de la China!"
Y como en aquellos tiempos los homenajes y reconocimientos al Presidente eran frecuentes se decidió plantar naranjos adornando los jardincillos que rodean las oficinas de San Caetano. De este modo el administrado puede recurrir a lo propio y en lugar de hablar de naranjas de la China, por estos lares se utiliza la expresión Naranjas de la Xunta!

Que nos dicen que ahorrarán dinero con el catálogo de medicamentos: Naranjas de la Xunta!
Que nos cuentan que el AVE llegará a Galicia en el dosmilnosecuantos: Naranjas de la Xunta!
Que nos explican que tendremos una caja de capital gallego: Naranjas de la Xunta!
Que nos aseguran que en el reparto eólico no hubo favoritismos: Naranjas de la Xunta!

Y así podríamos seguir ya que en los edificios administrativos de San Caetano hay naranjas para dar y tomar.

viernes, 4 de marzo de 2011

La máquina del magnetismo.

- My god, you're one of them! You're one of them!

Como ya he dicho, Duane era un buen tipo, pero un poco paranoico. Cuando me bajé del camión me siguió con un rifle Springfield M1903 que había heredado de su abuelo, advirtiéndome que podía tratarse de seres peligrosos. Le dije que no se preocupara, que no eran seres de otros mundos, aunque podría decirse que venían de otro planeta. Sin duda no se fiaba de mi capacidad para controlar la situación, pero su confusión fue máxima cuando me acerqué a los dos tipos que estaban manipulando una máquina parecida a una antena parabólica que apuntaba hacia el camión de Duane y comencé a hablarles.

Al ver que me respondían amistosamente, Duane comenzó a decir que yo era uno de ellos, que la invasión había comenzado y que tenía que avisar a la Policía Montada del Canada. Se subió al camión e intentó encenderlo, pero el más feo de mis compatriotas me dijo que no me preocupara, que la máquina de magnetismo estaba encendida y mi compañero no podría arrancar el camión.



Mis paisanos me contaron que venían de Vilanova de Arousa y como siempre suele ocurrir entre nosotros, comenzamos a buscar parentescos y amistades comunes. Que si mi abuela paterna era de Vilagarcía, que si el padre del más alto había trabajado en Compostela... al final resultó que trabajaban para un tipo que era de mi barrio y que les había dicho que podían ganar mucha pasta cazando osos, que había diseñado un sistema basado en el magnetismo para aturdirlos y después cogerlos sin problemas. Llevaban más de un mes utilizando el artilugio, pero por ahora no habían podído cazar ningún oso. De hecho, no se veían osos por allí.

Mientras tanto Duane seguía metido en la cabina del camión, intentando ponerlo en marcha y llevándose el micrófono de la emisora a la boca simulando que hablaba con alguien. Después de repetírselo varias veces comprendió que los dos extraños con los que hablaba eran de mi país y que no habían cruzado la galaxia para invadirnos sino que habían cruzado el océano para cazar osos con un nuevo invento de otro compatriota.

Esbozó una extraña mueca, tal vez una sonrisa, y dijo que esta zona no había osos. Que los osos vivían sobre todo en las zonas costeras, pero que además a estas alturas del año estaban invernando. También dijo que estaba prohibido cazar en todo el territorio del Yukón y que no iba a consentir que dos tipos tan feos se saltasen las leyes del Canadá. Él más pequeño comenzó a blasfemar y recordó el conflicto del fletán y volvió a blasfemar y dijo que estaba hasta los mismísimos de que nos prohibiesen pescar y cazar y cultivar mariguana y siguió maldiciendo y acordándose de San Pedro y del niño Jesús.

El más fuerte, que se llamaba Juanciño y que era el más práctico, decidió que ya no pintaban nada allí y que tal vez tendrían que ir pensando en llamar a su socio y largarse. Duane, que no sabía nada del fletán, les propuso que nos acompañaran hacia el norte y como no tenían nada mejor que hacer aceptaron.

Enganchamos la máquina de magnetismo al camión y arrancamos por fin hacia del Delta de Mar de Beaufort.

---Para saber más:
01: Dawson City
02: O'Kandeken
03: La historia de Duane
04: Encuentros en el Círculo Polar Ártico.

jueves, 3 de marzo de 2011

Hoy me siento guapo.

Pues si, como si esto fuese un mensaje del twiter os digo que hoy me siento guapo. Tal vez porque ayer me cortaron el pelo o porque hace una semana que no me afeito y comienzo a tener la barba que era tan propia de mi en otros tiempos, cuando era más joven. También pueden ser los doscientos que se tomó nuestro bebé o las sonrisas con las que nos daba los buenos días mientras desayunábamos.
La verdad es que no tengo claro lo que me pasa hoy, pero me siento guapo guapo. Y eso hace que también me sienta alegre y ligero, y con ganas de hacer cosas, de caminar. Es lo que tiene el estado de ánimo, que si es positivo te sientes con energía y fuerza, y recuerdas aquellas míticas palabras de superatón sobre la importancia de mineralizarse y supervitaminarse, o tal vez era al revés. Y vas dando saltitos por las aceras.
Y lo más extraño de todo es que tengo la necesidad de compartirlo en  Mar de Beaufort ya que supongo que para esto están las redes sociales, para compartir estados de ánimo, y también para animar a los que nos siguen de la misma manera que los que nos siguen nos animan a nosotros. No se si me explico.
La única razón de escribir estas palabras es para animarte a tí, que ahora lees estas letras, a que te sientas guapo o guapa, o ambas cosas. Sólo tienes que prestar atención y descubrirás que te sienta muy bien esa ropa que llevas puesta, y si te fijas verás que tus ojos brillan de un modo especial hoy, que tienes muy buen aspecto y que, en definitiva, HOY TE SIENTES GUAP@.
Disfrútalo.

jueves, 24 de febrero de 2011

Ya está aquí!

Se nota en las aceras y en los rostros, en algunos brotes verdes y en pequeñas flores descaradas que se atreven a asomarse y sonreír. Nos lo cantan algunos pajarillos retozones que intentan provocar un boom demográfico avícola. Incluso el reloj parece querer indicarnos algo cuando descubrimos que son las ocho de la mañana... Y YA ES DE DÍA!!


Si, queridos internautas, ya está aquí la primavera.
No esperéis a que sea la noticia del día en los telediarios ni que los periódicos lo saquen en portada en la edición de mañana, pero os aseguro que la primavera ya está aquí. Yo la he visto cruzando el paso de cebra de San Caetano, y os aseguro que no era un empleado/a público/a. Conozco bastante bien a esas desprestigiadas bestezuelas y os aseguro que la primavera no da el perfil.
La primavera está bien vista por casi todo el mundo, menos por los alérgicos, y los padres de niños menores de tres años la esperan para conseguir que sus retoños comiencen a secar las fosas nasales y librarse de tantos mocos que se van acumulando en el invierno.
Pero me pierdo, me sale la verborrea fácil y falta de contenido y voy saltando de una idea a otra sin orden ni concierto. Lo único que quiero decir es que si el Corte Inglés no lo ha dicho, os lo digo yo.
Ya es primavera en Compostela.
Y haríais bien en venir a verla.

Mar de Beaufort se ha unido a Facebook.

Como ya he escrito en una ocasión, yo no estoy Facebook. Digamos simplemente que las relaciones sociales no son mi fuerte. Considero que no llego a ser una persona asocial, pero casi casi. Tengo tal capacidad para malinterpretar gestos, actitudes y palabras que estoy seguro de que en mi muro aparecerían números negativos para referirse a mis amigos.
Por otro lado, me siento un poco perdido con todo lo que puedes hacer a través de las nuevas tecnologías. Últimamente no tengo demasiado tiempo para ponerme al día sobre todas las aplicaciones que me ofrece el mundo de facebook y en general internet. Supongo que habrá alguna manera de que esta entrada pase automáticamente al facebook, pero como no la conozco intentaré improvisar y ya veremos lo que ocurre. Cuando menos será divertido...

viernes, 18 de febrero de 2011

Encuentros en el círculo polar ártico.

Duane era un buen tipo. Se dedicaba al transporte de mercancías sobre el Río Mackenzie por lo que sólo trabajaba siete u ocho meses al año. Me contó que hubo un verano en el que el Río no llegó a descongelarse y los patronos quisieron que el transporte continuara. Era la época en la que estaban montando las tres grandes plantas de gas en el Delta de Beaufort y había mucho dinero en juego. Los camioneros más veteranos dijeron que era una locura, que el hielo no sería lo suficientemente duro y en cualquier momento se rompería. Los jóvenes comenzaron a dudar y los patronos comenzaron a pagar el doble por viaje. Así pude comprar este tráiler, me confesó, pero tuve mucha suerte. Hubo tres muertos aquel verano y casi una docena de camiones se fueron al fondo del río. Fue Henrry el que me indicó la ruta que debía seguir para que el hielo no estallara con las casi quince toneladas de tubería que yo transportaba.

Llevábamos tres días en ruta y todavía no había conseguido explicarle cómo había llegado a Dawson City. Tampoco yo lo tenía muy claro, la verdad. Mi padre se había puesto muy pesado con lo de aprender inglés en el extranjero. Día tras día llegaba con los catálogos que le daban en la universidad y al final decidí que si quería pagarme los estudios me iría al lugar más lejano. Me decidí por Vancouver, pero me equivoqué al poner el código y acabé en una ciudad llamada Kelowna, a cuatrocientos kilómetros al este.

-Pero Tonio- dijo Duane- Kelowna está a tres mil kilómetros de aquí!

-Ya, pero cuando estás a casi diez mil kilómetros de tu casa te dan igual las distancias.

Por mi acento, Duane estaba convencido de que era mejicano. Nunca había oído hablar de España y no hubo manera de explicarle donde quedaba Compostela. Ni siquiera conocía el Camino de Santiago por lo que simplemente le dije que conocí a una chica que me dijo que estaba de fin de semana en Kelowna, pero que vivía en Dawson City y que podría pasarme por su casa cuando quisiera.

Duane comenzó a reirse y me explicó que se trataba de una frase hecha, que cuando dices que vives en Dawson City estás diciendo que vives en un lugar lejano. Algo así como decir que vives en la Conchinchina o en el culo del mundo. Cuánta razón tenía mi padre al decirme que para aprender una lengua hay que relacionarse con los nativos.

De pronto las luces se apagaron y el motor dejó de funcionar. Duane me miró y yo miré a Duane. Acabábamos de entrar en el cículo polar ártico y todo estaba sucediendo tal y como Duane lo describía. Al intentar salir del camión comencé a escuchar un extraño zumbido, el paisaje comenzó a teñirse de un blanco brillante que me obligó a entornar los ojos.

- Lo oyes?- me dijo Duane- Están intentando comunicarse con nosotros!

Efectivamente, a nuestro alrededor sonaban una serie de voces que para Duane podían estar hablando extrañas lenguas antiguas pero que sorprendentemente yo entendía perfectamente

-Ai qué carallo, Juanciño, xa escarallamos outro camión coa merda do magnetismo...

-Cala, ho, cala, e dalle máis lus co grupo electróxeno a ver se non baixan do camión e volven a arrincar.

-Cajoental! Levo tres semanas disíndoche que isto do magnetismo non serve para casar osos...




--- Para saber más:
01: Dawson City
02: O'Kandeken
03: La historia de Duane