viernes, 14 de mayo de 2010

Irene.

Yo no conozco a ninguna rusa, pero me da la impresión de que Irene no es rusa. Tiene unos preciosos ojos grises y es rubia, alta y de piel blanca pero no me parece rusa. Cuando le pregunto de dónde es se echa a reír, sobre todo si le digo con mi inglés de EGB “Wer doyu confron”. Supongo que si es rusa no tiene porqué saber inglés, y es posible que mi pronunciación no facilite las cosas. Pero casi estoy seguro de que Irene no es rusa. Tampoco parece una persona recién llegada a nuestro país ya que tiene ciertas preferencias que demuestran un conocimiento que no se adquiere en un par de días. De este modo prefiere ver el telediario de Antena 3 y por las tardes, a eso de las ocho, pone el pasapalabra. Y digo yo que si fuese rusa y recién llegada un concurso en el que hay que demostrar un gran conocimiento del españo le sonaría a chino. Por eso tengo la sensación de que Irene entiende perfectamente lo que decimos y que tiene una gran capacidad para el disimulo. Lo que ya no tengo tan claro es cuanto tiempo va a seguir viviendo con nosotros. No es que me moleste, al fin y al cabo yo también era bastante aficionado al pasapalabra, pero con ella en casa me resulta muy difícil decirle al Hilario que se largue de una vez. No es que me crea lo de la ONG, pero de algún modo tengo la impresión de que Irene necesita ayuda.

martes, 11 de mayo de 2010

Raquel.

Todos conocemos la capacidad de Hilario para la inventiva por lo que nadie estaba dispuesto a creerlo cuando contó cómo conoció a Irene. De hecho fui yo el que confirmó la existencia de la muchacha ante la mirada incrédula de los habituales del bar de Toño. La noche anterior todos lo habíamos visto tontear con aquella morena y pensamos que sería una amiga que no quería presentarnos. Hilario tiene la costumbre de hacer que no te conoce cuando está en compañía de una mujer, pero lo primero que hace es saludarte efusivamente cuando está acompañado del típico borracho del que no consigue desprenderse. Y lo hace tan bien que cuando te quieres dar cuenta un tipo al que no conoces de nada insiste en invitarte a otra cerveza mientras te cuenta que el Hilario es buen muchacho y tú buscas con la mirada al Hilario y lo ves al otro lado del bar hablando con la camarera. Por eso e ninguno nos sorprendió que aquella noche ni siquiera nos pidiese tabaco. Al fin y al cabo, estaba acompañado de una morena que además de desconocida estaba muy buena. Estáis muy equivocados, nos dijo, yo no estaba tonteando. Raquel trabaja en una ONG dedicada a ayudar a los inmigrantes y me estaba explicando los detalles de un caso en el que decidí involucrarme. No como vosotros, que estáis todo el día en el bar sin mover un dedo por cambiar el mundo. Lógicamente, oír a Hilario hablar así provocó en nosotros una sonora carcajada, y la cosa fue a más cuando explicó que había aceptado acoger a una muchacha rusa mientras no se resolvía su situación legal en el país. Supongo que al final era mi cara de perplejidad la que provocaba las risas de todos. Tengo alojada en mi casa a una emigrante ilegal y yo sin saberlo!

viernes, 23 de abril de 2010

La única manera de celebrar el Día del libro es leyendo un buen libro. Yo he leído algunos que me han parecido buenos, pero como tengo ciertos problemas de autoestima no estoy seguro de que mi criterio sea tan importante como para hacer una recomendación a nadie. Además en la lectura también inflúye el estado de ánimo, por lo que lo único que se ocurre es desearos que tengais un buen día del libro y muchas ganas de ler.

jueves, 15 de abril de 2010

Planteémonos la vida como si todo comenzase hoy. Que el pasado simplemente sea algo anecdótico, una fuente de la que sacar ideas, experiencias y sobre todo buenos recuerdos. Utilicemos los malos tragos para reafirmarnos, para sentir que hemos superado los problemas que han surgido en el camino y que podremos afrontar los que puedan aparecer. Hagamos planes a largo plazo, pensemos en todo lo que nos queda por vivir y tengamos el ánimo suficiente para comenzar en este preciso momento, ahora. El ayer no existe y si han quedado secuelas del pasado enfoquémoslas como si fuesen algo tan inevitable como ese edificio que nos impide ver el mar. De nada sirve perder el tiempo buscando soluciones a lo que ya ha sucedido o imaginando que las cosas serían diferentes si hubiésemos hecho esto o aquello. Concentremos todo nuestro esfuerzo y nuestra ilusión en lo que ahora mismo está sucediendo. Y si descubrimos que hay algunas cosas ya iniciadas sintámonos personas afortunadas. Sólo tendremos que preocuparnos por terminarlas y buscar nuevos proyectos.
A veces es sencillo sentirse bien. Compartir un día campestre con personas queridas a orillas de un río. Conversación que surge espontánea, que va derivando hacia distintos temas sin que nadie se preocupe por lo que dice o por lo que prefiere callar pues la confianza que dan los años hace que no haya malentendidos, que todo sea más fácil de entender. Regresar cansado a casa y dormir de un tirón y al día siguiente tener la certeza de que en la memoria ya tenemos guardado un recuerdo hermoso al que podemos recurrir cuando las cosas no sean tan fáciles. Y descubrir que a veces basta con volver a esos recuerdos para sentirnos bien, para tener la agradable sensación de que en nuestra vida no todo es rutina y trabajo. Para descubrir que lo realmente importante es aquello que hacemos cuando simplemente dejamos pasar las horas sintiéndonos en compañía.

jueves, 8 de abril de 2010

Botas en el suelo

No recordaba que Hilario vivía en mi casa hasta que a las siete de la mañana tropecé con las botas que había dejado en el pasillo. Desde la noche de las presencias deja su calzado fuera de su habitación, para que no se enrarezca el aire, me dijo, pero no se le ocurre comprar unas plantillas ni cambiar los calcetines de vez en cuando. Al entrar en el cuarto de baño estaba comenzando a sentirme molesto, pero de pronto me sorprendí al descubrir en el suelo una blusa y una minifalda negra que obviamente no eran mías ni de Hilario. El muy perro se había traído a casa a la morena con la que estaba tonteando en el bar, cuando yo me vine para casa y él se quedó porque yo trabajo y el vive de gorrón en mi piso sin dar palo. Como venganza decido ponerme a cantar en la ducha pero de pronto se acaba el agua caliente y decido callarme. Comprendí entonces esa expresión que dice que la venganza se sirve en plato frío. Me paso toda la mañana pensando en todo lo que le voy a decir a Hilario para que se largue de una vez, pero al llegar a casa me quedo mudo cuando Hilario me pregunta si me importa que Irene se quede unos días en “nuestro piso”. Me explica que es rusa y que está en una situación complicada, pero que en unas semanas todo se resolverá y se irá. Supongo que confundió mi cara de perplejidad con un asentimiento y sin más dijo que tenía que salir y que no me molestara en hacerle nada de comer, que ya se tomaría un bocata en el bar de Toño.

miércoles, 7 de abril de 2010

Otro mes en Mar de Beaufort. No está mal para un principiante, o eso creo yo. Cierto que no recibo demasiadas visitas pero eso puede ser normal teniendo en cuenta que nadie que yo conozca conoce la existencia de este sitio. Podría ser un problema que Hilario se enterase de que incluso tiene un apartado propio. Me sorprende a veces el desparpajo con el que otros hablan de sus vidas y de sus conocidos en otros desiertos que a veces visito. Son lugares anónimos para mí, pero seguramente siempre hay alguien que nos conoce, que sabe quien somos y de quien hablamos. Como se suele decir, al final todo se sabe.