miércoles, 3 de febrero de 2010

Un auténtico desastre. Incluso peor de lo esperable. Es cierto que no le dediqué el tiempo suficiente y que no estudié de un modo eficaz, pero la verdad es que no esperaba hacer el ridículo. Casi me dio vergüenza el pobre resultado obtenido. Sin duda estoy perdiendo facultades en esto de estudiar, o de presentarme a exámenes. Nunca he sido una de esas personas que son capaces de sentarse y obtener el máximo rendimiento del tiempo dedicado al estudio. Lo mío era cuestión de sacrificio y de constancia, pero la verdad es que este último examen me ha convencido de que debo cambiar el método. O cambiar de obsesiones. En fin, debo comenzar a pensar en una escala cualitativa, en lugar de utilizar un baremo cuantitativo. A partir de ahora debo conseguir que las pocas horas que le dedique al estudio sean de calidad en lugar de pasar las tardes delante de un temario que parece enemistado conmigo.

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