Pensamos que la evolución de las sociedades sólo puede ir por un camino, que las naciones y los estados deben avanzar hacia un modelo económico y social que coincide con lo que llamamos democracia. Y no digo que no sea el menos malo de los sistemas conocidos, pero puede resultar que lo que nos espere sea lo desconocido. Los usos y costumbres cambian, la tecnología avanza cada día y provoca que aparezcan nuevas formas de relacionarnos, nuevas necesidades y nuevas metas que alcanzar. Es por eso que a medida que lo humano va cambiando es posible que también vaya cambiando nuestra forma de pensar, de sentir y de etiquetar lo que nos rodea. Quién sabe, es posible que pronto descubramos que ya no queremos lo mismo que querían nuestros abuelos, o incluso nuestros padres y que el mundo que deseamos sea simplemente un mundo nuevo, un mundo diferente.
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