jueves, 18 de febrero de 2010

Llegamos al Registro Civil y explicamos que necesitamos copia literal de la partida de nacimiento para matrimonio civil. La funcionaria nos pide el documento nacional de identidad y al ver que en lugar de nacimiento figura, respectivamente, Oleiros y Ortigueira nos devuelve el DNI diciendo de una manera simpática que tenemos que ir a los registros civiles de los ayuntamientos en los que nacimos. Con cara de perplejidad le explicamos que realmente nacimos en Coruña, aunque en el documento figura otra localidad. Dice que eso no puede ser, pero decide comprobarlo en su ordenador y nos dice que efectivamente, que figuramos inscritos en ese registro y que por lo tanto los datos que figuran en el DNI están mal. Un escalofrío nos recorrió la espalda, recordamos que estábamos tratando con empleados públicos y tuvimos la certeza de que iba a decir que no podía hacer nada, que tendríamos que volver cuando corrigiésemos los defectos de nuestro documento de identidad. Obviamente, para hacer esa modificación tendríamos que acudir a ese mismo registro para que nos certificasen el lugar en el que habíamos nacido. Si, amigos, casi entramos un unos de esos bucles administrativos en los que los ciudadanos entramos de vez en cuando. Finalmente tuvimos suerte, la funcionaria se limitó a decirnos que tendríamos que corregir los defectos del documento y nos imprimió el certificado que necesitábamos.
Cuento todo esto porque hay personas que tienen una capacidad especial para complicar las cosas. Lo más fácil en este caso habría sido comprobar antes si figurábamos o no en ese registro en lugar de afirmar que tendríamos que ir a otro lugar a solicitar el certificado. Suelen ser personas que tienen la costumbre de tomar decisiones que no les competen y tener sus competencias sin atender. Es el síndrome del funcionario raso, que a veces cree que su obligación es solicitar documentos o aclaraciones de los ciudadanos cuando su única ocupación es tramitar los expedientes siguiendo órdenes de los superiores. Y sueles ser estos los que acaban complicándole la vida a los ciudadanos.

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