sábado, 28 de enero de 2023

Sábados

 


Tal vez sea en los sábados donde más se nota el paso de los años y la diferencia entre generaciones. El sábado es el día de la piscina para los más pequeños, el partido de fútbol, a veces la comida con los abuelos. Ya más mayores comienzan a querer ir con los amigos, sus primeras salidas al centro comercial o al cine. A los quince o dieciséis la cosa se desmadra y queremos ya quedar hasta las once, hasta las doce y finalmente los sábados son esos días en los que el horario sufre alteraciones y acabas saliendo de casa a la hora que antes tenías que regresar. 

Pero cuando llegan bebés el sábado es el día en el que quieres ver una película y te quedas dormido en el sofá después de toda una semana de crianza intensiva. Y después el ciclo se repite, y los sábados son días en los que tienes que ir a recogerlos, o estás despierto porque no dan llegado a casa. 

Y tal vez llega un momento en el que el sábado es el día en el que esperas que te vengan a visitar....



 


viernes, 27 de enero de 2023

Libros


 

Supongo que es algo común a todos aquellos que tenemos cierta querencia por los libros. Acumulamos títulos en las estanterías, en la mesilla de noche y en el baño; hacemos listas a principios de año con las novelas, los ensayos y los libros de autoayuda que queremos leer; visitamos bibliotecas y somos incapaces de salir por la puerta sin algún préstamo y si entramos en una librería o en una tienda de segunda mano siempre aparece algún billete para gastar, aunque sepamos que tenemos una gran pila de libros por leer en casa.


Así me pasa a mi, y cada año la pila de libros por leer se hace más grande. Comencé el 2023 prometiéndome reducir las compras hasta equilibrar un poco la balanza entre los que leo y los que compro, pero al ir a nuestra librería de confianza a recoger las lecturas del segundo trimestre no pude resistirme a comprar también esta hermosa edición de la poesía completa de Kavafis traducida al gallego.

Y por si fuera poco, de la biblioteca saqué la primera novela de Brenda Navarro, Casas vacías, que espero que resulte igual de impactante que Ceniza en la boca, de la que os hablé hace unos días en este mismo blog (si, el famoso blog que Facebook insiste en mantener bloqueado).

Y así van pasando los días, entre los libros que no leo y los libros que me gustaría leer. Mañana o pasado volveré a comprar algún libro o a sentir que esa novedad que veo en las estanterías de la biblioteca tiene preferencia sobre las decenas de libros que tengo en casa. 

Y mientras tanto iré apurando la lectura de Madame Bovary e intentaré acabar de una vez Sapiens. No hay tiempo para mucho más. 




jueves, 26 de enero de 2023

Apoyos

 



- Hilario, tí oiches algo? Disque os de Facebook lle bloquearon o blog ao Ramón.

- A Ramón, a que Ramón?

- Ostias Hilario -dixo Toño algo molesto- aquel rapaz tan caladiño que paraba pola taberna fai anos. 

- No recuerdo Toño. Hace años que paso de todo. Sabes que desde que vi Juego de Tronos estoy intentando escribir una historia de magia y fantasía que rompa con todo lo escrito hasta ahora. 

Hilario es así, todos lo conocemos y ya no nos sorprende nada, tanto puede estar implicado en una extraña historia con el agente Weird y la agente Ginger como desaparecer durante años y reaparecer un día cualquiera en la Taberna de Beaufort diciendo que necesita una conexión segura. 

Pero lo que nos resulta extraño y despierta nuestros recelos sobre las redes sociales era el bloqueo que desde hace unos días sufre el blog de Ramón por parte de Facebook. No es que nosotros seamos muy de Facebook, ni de Twiter ni caralladas de esas, pero de alguna manera, con el paso de los años, le hemos cogido cariño al muchacho y a su Mar de Beaufort, sobre todo ahora que comenzaba a mostrar cierta constancia.

- Que constancia nin que carallo - dixo o vello da esquina- Aparece por aquí cando lle peta e aínda por riba xa nunca leva tabaco enriba. 

- E ademáis ben saberán os de Facebook o que fan - dixo outro que andaba a ler a Kundera na mesa da esquina- que se lle pecharon o chiringuito ese que tiña montado será por algo.

- E o que escribía era pouco e malo -sentenciou aquela rapaza que aparecera pola taberna cando apareceran aquelas extrañas sinais no ceo e quedara unha temporada no barrio. 

- Pues yo os voy a decir una cosa -dijo Hilario, haciendo gala una vez más de su siempre sorprendente espíritu de la contradicción- solamente por el hecho de ser bloqueado tan injustamente, ese blog merece nuestro apoyo. A partir de ahora iniciaremos una campaña de apoyo a Mar de Beaufort. 

Y aquí estamos. 

Desconocemos totalmente los motivos de Facebook para el bloqueo. Tampoco sabemos muy bien de que habla el blog de Ramón, pero como nos sentimos parte interesada y nos gustan las causas perdidas a partir de ahora nos pasaremos más a menudo por este sitio para que al menos quede constancia de nuestra presencia. 






miércoles, 25 de enero de 2023

Gotas

 


Somos gotas incompletas que buscan su sitio en la inmensidad del universo. Somos navegantes, viajeros en destinos aleatorios, constructores de sueños persiguiendo verdades sin esperanza. Somos el camino que va desde el amanecer hasta el ocaso, somos, tal vez, una milésima de segundo en la noche eterna del infinito. Somos simplemente lo que podamos llegar a ser, somos incluso lo inesperado, lo absurdo y lo irreal que a veces tenemos que inventarnos para poder continuar. Somos la alegría de los otros, y su desgracia, su castigo y su fortuna. Somos lo que vemos reflejado el los ojos de la persona amada. Somos lo que otros ven en nosotros, las fortalezas de las que nos hablan, las virtudes que no nos creemos. Somos vísceras y sangre, latidos, fuerza e impulsos nerviosos. Somos carne y hueso, fragilidad y abandono. Somos magia, pura energía, transcendencia. Somos lo más grande de la creación, unión perfecta de materia y pensamiento y sin embargo no somos más que minúsculas gotas en un océano de incontables azares. 

martes, 24 de enero de 2023

O mosquito, o sapo e a nena comedora de gominolas

 



Un mosquito rebuldeiro voaba dun lado para outro, pousándose no nariz dos cans que paseaban polo parque, facéndolle cóxegas aos señores calvos na cabeza e despistando ás crianzas que estaban merendando bocadillos de queixo e chourizo. Tan entretido voaba facendo estas e outras falcatruadas que non se deu conta que dunha poza asomaban un par de ollos grandes e viscosos e antes de que puidera escapar ZAS!! Unha grande lingua pegañenta asomou e o pobre mosquito rematou na barriga dun pequeno sapo.

O sapo, que levaba xa un tempo dentro daquela poza, decidiu saír e ir ver o que había arredor. Ao ladiño había un parque, e dentro do parque unha nena correteando de aquí para alá cunha mazá a medio comer e moitas ganas de pasalo ben. Ao sapiño pareceulle que aquela mazá debía estar moi boa, e ZAS!! volveu botar a lingua para ver se podía sacarlla da man á nena, pero a nena, que gostaba moito das gominolas, pensou que aquela lingua era unha desas chuches con forma de sapiño e antes de que o sapo se dera conta xa estaba na boca da nena.

Ao chegar a casa, a nena quixo falar coa mamá e contarlle que atopara unha gominola moi moi rara, pero en lugar de falar dicía mamacruá, mamacruá, no parqué cruá atopei unha gomicruá!! A mamá, sorprendida, pensou que a pequecha estaba xogando a dicir palabras divertidas, e comezou a dicir miña fillacruá, xa case é hora de crúacenar, lava as mans e ven para a cruacociña!

Aquela noite pouco cenou,lavou os dentes a toda velocidade e meteuse na cama coa esperanza de durmir pronto e que todo aquelo fose un soño.

Pero ao día seguinte, ao espertar, descubriu que na almofada había un sapiño moi chusco e ao seu carón un mosquito rebuldeiro que miraban para ela. Fíxolles unha casiña cunha caixa de galletas, púxolles un pouco de cereais do almorzo y uns cachiños de chocolate, meteunos na mochila e marchou con eles á escola.

Pero as aventuras dese día xa son outra historia... boa noite, e até mañá.





lunes, 23 de enero de 2023

23

 


Fagan o favor e deteñan xa este veloz transcurrir dos días. Sen case decatarnos estamos xa no día 23 do ano 2023, e a pouco que nos descoidemos chegará a primavera. O intenso frío e a cristalina luminosidade do amencer parecen querer anunciala. Chega a época do amarelo, coas acacias en flor es os montes vestidos con chorimas de toxos e xestas. Ou como o amañecer do día de hoxe.

Veñen aires limpos e ventos novos preñados de novas esperanzas, sementes que prenderán en vellas terras e farán florecer, como cada ano, todo canto poida máis adiante dar froito. 

E a luz, que aínda é unha promesa, vai marcando o camiño polo que se fará forte e nos alcanzará e invadirá a terra enteira de música e brisas acariñadoras. E pequenos paxaros cantores celebrarán, sen eles sabelo, a grande casualidade que é a vida. 

Van alá 23 días. Aproveitemos o día azul e a falta de choiva para saír, mirar ao ceo e simplemente respirar. 



domingo, 22 de enero de 2023

La fiesta (II)

 





La fiesta (I).

(II)

Al encontrarse en la siguiente Reunión Anual, Ripley no pudo evitar sentir cierta decepción. Intentó mostrarse alegre y feliz, pero lo cierto es que cuando volvió a ver al muchacho algo había cambiado. En el último año había envejecido demasiado. Notaba que estaba distinto, más adulto quizás, más serio. Su rostro era el de una persona con responsabilidades y ocupaciones distintas a las del resto de participantes en la fiesta. Era normal. Al fin y al cabo él había pasado los últimos meses trabajando duro para que todo funcionase mientras que el resto descansaba plácidamente en sus zonas de residencia. Todos sabían que era en los periodos de Organización y Mantenimiento cuando las personas maduraban y podían desarrollar su personalidad. En realidad, esta era su verdadera finalidad. Por el bien de la comunidad se había decidido que todas las personas tendrían que pasar por los Periodos de Organización y Mantenimiento de manera cíclica. Los grupos estaban decididos desde el principio, aunque nadie sabía exactamente en que momento y con que personas les tocaría. En cada Reunión Anual se anunciaba quienes comenzaban con su POM y quienes lo dejaban. El relevo era siempre por cuartas partes, de manera que los veteranos pudieran enseñar a los nuevos todo lo que había que saber para que la comunidad siguiera estable y segura hasta cumplir con los objetivos. Funcionalmente hablando, la Reunión Anual no era necesaria, pero después de muchos debates y de analizar distintas teorías sobre dinámica de grupos y establecimiento de lazos de pertenencia se había decidido que podía ser interesante reunir a toda la comunidad de manera regular, y se consideró que era una buena solución hacerlo en el momento del relevo.

Esta vez se encontraron antes del discurso y ya no se separaron durante toda la Reunión Anual. El le explicó que para los organizadores, el día de la Reunión Anual era un día de descanso. Les recomendaban que desconectaran de todo lo referente a la supervisión de la nave y a las tareas que realizarían durante el año siguiente, sobre todo a aquellos a los que todavía les quedaban uno o dos años de servicio. Unos días antes del despertar general se reunían todos y despedían a los que les tocaba volver al letargo programado. Algunos mantendrían el contacto a lo largo del tiempo, otros volverían a sus familias, a sus vidas anteriores y la época del POM quedaría como algo anecdótico. Algunos veteranos le habían dicho que aunque no era frecuente, cuando volvías a repetir tu POM podías coincidir con antiguos compañeros. No durante todo el periodo, pero si un año o dos. Ella fantaseaba pensado que tal vez alguna vez les tocaría al mismo tiempo y dispondrían de todo un año para estar juntos. No se cansaba de escucharlo contar cosas sobre la rutina diaria y sobre los compañeros, y cualquier anécdota, por muy simple que fuese, le parecía interesante. Él tenía ganas de hablar, de contarle cosas y ella tenía ganas de escucharle, de perderse en su mirada fascinada y algo infantil cuando contaba que el y su equipo de trabajo pasaron dos semanas limpiando las turbinas del cuadrante C, o al explicarle con una minuciosidad a veces exagerada que fue a él y a cuatro más a los que les tocó revisar todo el área de deslizamiento del HC8. El famoso Hangar de carga número ocho del que saldrán las primeras expediciones al llegar a su destino, dentro de unas décadas.

Ella no tenía nada que contar. En realidad, en los últimos doce meses no le había pasado absolutamente nada. El aletargamiento era un procedimiento muy rápido y preciso, y no dejaba recuerdos de ningún tipo. El llegar a sus habitaciones individuales todo el mundo debía prepararse para el proceso en la cámara de higienización seca. Todos los residuos orgánicos eran eliminados y la piel recibía una fina película de hidratante y proteínas. Las cápsulas de sueño, tenían sensores que monitorizaban en todo momento las constantes vitales y la actividad eléctrica del cerebro. Cuando la persona se acostaba, una pantalla aislante cubría todo el cuerpo y comenzaba a un leve zumbido que indicaba que el procedimiento de aletargamiento estaba comenzando. Después de apenas 47 segundos, las ondas ALFA5 hacían su efecto y sumía a todos los habitantes de la nave que no estaban cumpliendo con su POM en un sueño profundo del que no recordarían nada. Algunos decían que soñaban, pero ninguno de los estudios realizados con anterioridad avalaba esta sensación.

Por eso ella estaba algo insegura. Para ella no había pasado más que una noche desde que se habían despedido, pero él había estado despierto, había vivido y había tenido tiempo de sobra para pensar, para hacer proyectos, para decidir. Había conocido a otras personas, tal vez se había sentido atraído por alguien. Su cabeza había comenzado a pensar en un ciento de cosas a la vez, y cada situación que se imaginaba hacía que dudase cada vez más de lo que pasaría con aquel muchacho. Sin duda él había cambiado y ella no. Y lo peor de todo es que era lo más normal. No habían tenido tiempo de conocerse, para él era como si se viesen una vez al año y para ella esta era como su segunda cita.

Fue su abrazo lo que la sacó del ensimismamiento en el que sin percatarse llevaba unos minutos. No ha habido un solo día en el que no pensara en tí -le dijo él- y ella supo entonces que estaban enamorados. Hablaron de todo lo que les esperaba cuando llegasen a su destino. Tenían aún unas décadas de viaje por delante, pero teniendo en cuenta que cada año se reducía a un día, cuando la misión terminase solamente habrían envejecido realmente los años que pasasen en el POM. Como mucho tendremos ocho años más cada uno – le dijo- y aún seremos muy jóvenes para disfrutar de todo lo que pueda ofrecernos la nueva vida la colonia.