El Patricia Lee zarpó de la isla de Kodiak el pasado 22 de diciembre. Durante tres días se efectuaron las operaciones de aprovisionamiento y llenado de tanques con total normalidad. No hay constancia de que las autoridades estableciesen ningún tipo de dispositivo de seguridad y tampoco hubo restricciones extraordinarias para el acceso a las instalaciones portuarias. La tripulación está formada por el capitán, un jefe mecánico, un oficial de segunda encargado de las tareas de pesca y cinco marineros. Hasta aquí todo normal.
Lo que llamó poderosamente mi atención fue la llegada de los dos coches que aparecen en la fotografía. Sus ocupantes, tres hombres y dos mujeres, subieron a bordo con unas extrañas cajas de color azul. No desembarcaron. Dos horas más tarde el Patricia Lee arrancó motores y comenzó el desatraque. Los coches fueron retirados por dos jóvenes que me explicaron que trabajaban en una empresa de alquiler de vehículos.
Utilizando mi poder de seducción convencí a la administrativa de la Autoridad Portuaria para que me facilitase la ruta de navegación del Patricia Lee. El apartado de destino, como suponía, figuraba en blanco. Sin embargo pude saber que sus víveres era para más de cuatro meses y que no habían cargado ni sal ni aparejo de pesca, por lo que su actividad en los próximas semanas no iba a ser la pesca de fletán del ártico. También pude saber el número de teléfono de la compañía armadora, pero al intentar ponerme en contacto con ellos una vocecilla de mujer con acento esquimal me decía que el número de teléfono marcado no se encontraba actualmente disponible.
Como era sábado decidí invitar a Sally a cenar y a tomar una copa. Me contó que su madre había llegado de Palencia a hacer un curso sobre los usos y costumbres de los antiguos pobladores de Alaska y que se había enamorado de su padre, un nativo de la isla que trabajaba en el Complejo de Misiles de Kodiak. Se habían casado siguiendo el viejo rito de los Inuits y ella era la mayor de cinco hermanos. Yo conocía perfectamente la historia de la madre de Sally porque había visto el capítulo de Españoles por el Mundo en el que hablaban de Alaska, pero me gustaba su voz y su original acento.
Pero sobre todo, lo que me interesaba de Sally era su ex-marido. Un marine que había dejado el cuerpo para integrarse en el Servicio de Guardacostas y que ahora navegaba como marinero en el Patricia Lee.
Pero sobre todo, lo que me interesaba de Sally era su ex-marido. Un marine que había dejado el cuerpo para integrarse en el Servicio de Guardacostas y que ahora navegaba como marinero en el Patricia Lee.






