viernes, 15 de abril de 2011

Nociones de astronomía V: enanas blancas.

Una enana blanca es el estado final en la evolución de una estrella, con menos de 8 veces la masa total del Sol. Estas estrellas pierden gran parde su masa por emisión de viento solar y se transformarán en pequeños objetos de enorme densidad. Podemos decir que es lo que queda de una estrella cuando agota  su combustible nuclear.

http://observatorio.info/2004/01/ngc-2440-el-capullo-de-una-nueva-enana-blanca/

Sucede muy a menudo que nos encontramos, después de muchos años, con un antiguo conocido y descubrimos que ha perdido todo su brillo de antaño y se ha convertido en una persona gris y anodina. Si amigos, al igual que en el divertido mundo de las estrellas, galaxias, agujeros negros y civilizaciones extraterrestres, en el mundo social de los humanos también existen las enanas blancas.


Aquel muchacho guapo y divertido del que todos querían ser amigos ha pasado a ser un tipo solitario que mendiga en los bares la conversación de cualquier borracho que al cabo de tres cervezas termina llamándole amigo. Aquella rubia en minifalda que coleccionaba versos de buenos estudiantes y soñaba con los besos de los chicos malos ha ganado un quilo por cada año que ha pasado y un hijo por cada lustro. Y qué decir del matón de la clase, que tenía el record de expulsiones en una semana y presumía de robar el cepillo de la iglesia para comprar tabaco y ahora acude todos los domingos a misa y presume de tener un hijo monaguillo.

Las enanas blancas nos rodean. Personas que brillaron en otro tiempo, que eran admiradas y a las que todos querían parecerse pasan ahora totalmente desapercibidas y cuando volvemos a encontrarnos con ellas nos preguntamos qué demonios tendrían de especial. Algo perdieron con el paso de los años, algo se quedó por el camino y lo peor no es que nosotros nos demos cuenta, lo más triste es que también ellos se dan cuenta de que tuvieron su tiempo y pasó.

jueves, 7 de abril de 2011

Variaciones sobre el mismo tema o la procrastinación como método de escritura.

Sucede a veces que en mi cabeza se acumulan ideas, historias, pequeños retazos de algún diálogo que pide a gritos una novela en la que aparecer. Comienzo a pensar si puedo incorporarlo a esa novela que siempre estoy a punto de terminar o si encajará mejor en la otra, en la que siempre estoy a punto de empezar. Abro mis viejas carpetas llenas folios viejos escritos a doble cara, amarillentas hojas cuadriculadas esbozando alguna idea  e incluso algunha servilleta en la que apunté algún verso suelto que ya no me dice nada:
"Perdieron las flores su brillo de antaño" o "Dormitaba la noche sentada en un banco".
Y así comienzo a releer mis viejos papeles, a veces incluso escribo un folio o dos y me digo que ya está, que todo es cuestión de dedicarle tiempo ya que la historia va cobrando forma. Pero en lugar de seguir escribiendo decido que lo que está sucediendo es importante y lo que hago es ponerme a escribir esto que ahora estás leyendo.
Sinceramente, así nunca conseguiré terminar mi primera novela. Se me ocurre pensar que tal vez el problema está en pensar en tantas historias a la vez. Al fin y al cabo, sólo soy un hombre y como tal sólo puedo hacer una cosa a la vez.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Dios en Compostela.

Una vez más, Mar de Beaufort lo ha conseguido. Como ya os conté hace unos meses, el papa siente un cariño especial por este blog y por este pecador que os escribe. Desde aquella noche de vino y conversación hemos mantenido el contacto. Ya sabéis como funcionan estas cosas:
-Coño, Bieito, dame tú número.
-Venga, va, pásame el tuyo.
- Oye, que si vuelves por Compostela me das un toque.
- Tu quoque, filli mei. Y no olvides que en el Vaticano tienes alojamiento si quieres venirte a pasar unos días. Tengo una casa amplia.

Bueno, el asunto es que nos hemos mandado algún que otro SMS durante estos meses, e inevitablemente ha salido el tema de Dios. No soy quien para dudar o no de su existencia o de los méritos que se le atribuyen, pero debo confesar que a veces tengo momentos en los que me planteo que si existe deberá estar en un lugar concreto ya que si está en todas partes podemos concluír que Dios es todo, y lo que es todo termina por ser nada.
Ante mis dudas Bieito decidió confesarme que Dios estaba de gira durante todo el año. Una semana aquí, un mes acullá. Incluso parece ser que tiene un programa de radio que se emite los martes y los jueves a las ocho y media. Como estas cosas son difíciles de creer aquí dejo la fotografía que lo demuestra. Parece ser que durante un par de meses está en Compostela, muy cerca de los edificios administrativos de la Xunta.
Si yo fuera uno de esos seres malpensados diría que se trata de una campaña de los que gobiernan para que los administrados tengan algún tipo de consuelo al salir de desesperanzados de sus reuniones con nuestros cada vez más queridos representantes públicos.
De todos modos es agradable saber que alguien nos ama.



lunes, 28 de marzo de 2011

¿Mar de Beaufort está en Facebook?

Ante el aluvión de preguntas sobre mi post en el que aseguraba que Mar de Beaufort está en Facebook me veo en la obligación de aclarar que si, que después de varios intentos puedo asegurar que existé una página en Facebook en la que podéis decir que os gusta o que no os gusta lo que escribo en este blog.
Para no aburriros con esas tediosas explicaciones a las que soy tan dado os diré simplemente que lo conseguí al tercer intento, y que si todo está bien pinchando aquí estaréis en un lugar en el que automáticamente irá apareciendo lo que escriba por aquí. No me preguntéis más, no tengo ni la más remota idea de como es posible que haya tan buen rollito entre blogger y facebook.
Por cierto, no estaría nada mal que alguien me explicara como puedo poner aquí un acceso para aparecer allí. Si es que eso se puede hacer, claro.

domingo, 27 de marzo de 2011

Dónde está Hilario?

Al igual que hace un año, en el bar de Toño decidimos apagar la luz. Cierto que hubo alguna discusión sobre la pertinencia potenciar el ahorro energético cuando el propio gobierno lo pide. Como ya os habré dicho alguna vez, entre nosotros hay algún elemento anarquista que cree que la revolución consiste en hacer exactamente lo contrario de lo que nos dicen los que mandan.
Como casi siempre ocurre, se inició una discusión en la que los ecologistas decían que había que ahorrar energía siempre, independientemente de quién nos lo pidiese. Algunos se sentían un poco burlados por la sociedad ya que llevaban años y años pidiéndole a los ayuntamientos y a los gobiernos que intentasen ahorrar energía y ahora tenían que soportar que fueran estos los que nos dieran lecciones y recomendaciones sobre un uso eficiente de la energía.
Pero finalmente apagamos la luz, y decidimos dedicarle el gesto a Hilario. Toño insiste en qué no sabe dónde puede estar, y cuando le comenté que tanto Irene como Raquel sabían algo sobre Hilario que no quisieron decirme se limitó a invitarme a otra cerveza y me contó una de sus historias de estudiante.
- Por cierto- me dijo al final- tú sabías que a Hilario lo conocí en Canadá?

miércoles, 23 de marzo de 2011

Naranjas de la Xunta.

Bueno vale, ya se que todos habréis escuchado esa historia que dice que la expresión "naranjas de la China" procede de los tiempos de Marco Polo, que cuando regresó de sus viajes y empezó a contar todo lo que había visto la gente, incrédula y desconfiada de la veracidad de sus palabras le respondía "si si, y naranjas de la China..."
Pues no. Tengo pruebas gráficas que demuestran que el origen de esta expresión está, como tantas otras cosas, en Santiago de Compostela. En concreto en el viejo edificio administrativo de San Caetano. Parece ser que en otros tiempos, bajo el largo y penoso reinado de D. Manuel I era frecuente que los alcaldes y algunos ciudadanos próximos al aparato acudiesen en persona a pedir una pista polideportiva, unas farolas o un puesto para ese sobrino que ni estudia ni trabaja. Parece ser que este curioso proceder llegó a ponerse tan de moda que hubo que nombrar a un Director General y tres o cuatro Subdirectores para la gestión de PECHYTOD (Peticiones, Enchufes, Chanchullos y Todos pa Dentro).
Pues bien, según los más viejos del lugar este exceso de demandas provocó que en más de una ocasión el magnánimo D. Manuel, siempre dispuesto a favorecer a los suyos,  abandonara las dependencias de la Xunta de Galicia en Compostela repitiendo una y otra vez "si si, y naranjas de la China!"
Y como en aquellos tiempos los homenajes y reconocimientos al Presidente eran frecuentes se decidió plantar naranjos adornando los jardincillos que rodean las oficinas de San Caetano. De este modo el administrado puede recurrir a lo propio y en lugar de hablar de naranjas de la China, por estos lares se utiliza la expresión Naranjas de la Xunta!

Que nos dicen que ahorrarán dinero con el catálogo de medicamentos: Naranjas de la Xunta!
Que nos cuentan que el AVE llegará a Galicia en el dosmilnosecuantos: Naranjas de la Xunta!
Que nos explican que tendremos una caja de capital gallego: Naranjas de la Xunta!
Que nos aseguran que en el reparto eólico no hubo favoritismos: Naranjas de la Xunta!

Y así podríamos seguir ya que en los edificios administrativos de San Caetano hay naranjas para dar y tomar.

viernes, 4 de marzo de 2011

La máquina del magnetismo.

- My god, you're one of them! You're one of them!

Como ya he dicho, Duane era un buen tipo, pero un poco paranoico. Cuando me bajé del camión me siguió con un rifle Springfield M1903 que había heredado de su abuelo, advirtiéndome que podía tratarse de seres peligrosos. Le dije que no se preocupara, que no eran seres de otros mundos, aunque podría decirse que venían de otro planeta. Sin duda no se fiaba de mi capacidad para controlar la situación, pero su confusión fue máxima cuando me acerqué a los dos tipos que estaban manipulando una máquina parecida a una antena parabólica que apuntaba hacia el camión de Duane y comencé a hablarles.

Al ver que me respondían amistosamente, Duane comenzó a decir que yo era uno de ellos, que la invasión había comenzado y que tenía que avisar a la Policía Montada del Canada. Se subió al camión e intentó encenderlo, pero el más feo de mis compatriotas me dijo que no me preocupara, que la máquina de magnetismo estaba encendida y mi compañero no podría arrancar el camión.



Mis paisanos me contaron que venían de Vilanova de Arousa y como siempre suele ocurrir entre nosotros, comenzamos a buscar parentescos y amistades comunes. Que si mi abuela paterna era de Vilagarcía, que si el padre del más alto había trabajado en Compostela... al final resultó que trabajaban para un tipo que era de mi barrio y que les había dicho que podían ganar mucha pasta cazando osos, que había diseñado un sistema basado en el magnetismo para aturdirlos y después cogerlos sin problemas. Llevaban más de un mes utilizando el artilugio, pero por ahora no habían podído cazar ningún oso. De hecho, no se veían osos por allí.

Mientras tanto Duane seguía metido en la cabina del camión, intentando ponerlo en marcha y llevándose el micrófono de la emisora a la boca simulando que hablaba con alguien. Después de repetírselo varias veces comprendió que los dos extraños con los que hablaba eran de mi país y que no habían cruzado la galaxia para invadirnos sino que habían cruzado el océano para cazar osos con un nuevo invento de otro compatriota.

Esbozó una extraña mueca, tal vez una sonrisa, y dijo que esta zona no había osos. Que los osos vivían sobre todo en las zonas costeras, pero que además a estas alturas del año estaban invernando. También dijo que estaba prohibido cazar en todo el territorio del Yukón y que no iba a consentir que dos tipos tan feos se saltasen las leyes del Canadá. Él más pequeño comenzó a blasfemar y recordó el conflicto del fletán y volvió a blasfemar y dijo que estaba hasta los mismísimos de que nos prohibiesen pescar y cazar y cultivar mariguana y siguió maldiciendo y acordándose de San Pedro y del niño Jesús.

El más fuerte, que se llamaba Juanciño y que era el más práctico, decidió que ya no pintaban nada allí y que tal vez tendrían que ir pensando en llamar a su socio y largarse. Duane, que no sabía nada del fletán, les propuso que nos acompañaran hacia el norte y como no tenían nada mejor que hacer aceptaron.

Enganchamos la máquina de magnetismo al camión y arrancamos por fin hacia del Delta de Mar de Beaufort.

---Para saber más:
01: Dawson City
02: O'Kandeken
03: La historia de Duane
04: Encuentros en el Círculo Polar Ártico.