viernes, 1 de marzo de 2024

40 minutos

 


Corenta minutos. 

Corenta minutos non son nada e sen embargo, moitas veces, dan para moito. 

Corenta minutos poden ser moi distintos dependendo de se estamos sentados na cadeira do dentista, ou nun avión cara a un destino de sol e praia, ou nunha clase de Teoría e Crítica literaria. 

Corenta minutos non son o mesmo para a crianza que xoga no parque que para o papá que está agardando apoiado na farola. 

Corenta minutos achegan ao ceo a dúas persoas que se aman (corpos que se xuntan, labios que se atopan) ou enterran no inferno de reproches e desprezos aos que xa non se queren ben. 

Corenta minutos poden marcar o noso futuro no segundo exercicio dunha oposición, ou na sala de espera do departamento de oncoloxía, ou nunha tarde na praia na que nos coñecemos, ou nesa conversa que durante tanto tempo non quixemos manter.

Corenta minutos non son unha medida de nada, e sen embargo hai veces nas que poden significalo todo, o tempo exacto que tardamos en namorarnos ou ese intervalo que nunca debimos deixar pasar entre un adeus e un perdoa.

E sen embargo, os corenta minutos máis memorables dos últimos tempos foron os que tardou un home xa vello, un ancián con bastón e paraguas, en recorrer os escasos 300 metros que van da súa casa á cafetería. Corenta minutos pasaron dende que saíu pola porta da súa vivenda até que chegou á súa mesa de sempre. Corenta minutos baixo a choiva, un pasiño, outro pasiño e descanso. Un pasiño, outro pasiño e volta a empezar.

Sei que foron corenta mintuos porque foi o que eu tardei en facer cinco quilómetros (seino, son un runner mediocre), e sei tamén que ese home ben podía ter quedado na casa, que tal vez o esforzo ou o risco a caer podía telo convencido para non saír, pero intúo tamén que eses 300 metros, ese paseo pola acera que seguramente fai cada mañá é un reto, un dos momentos do día que lle dan azos para continuar camiñando, o seu propósito diario. 

Ao final a vida, sinxelamente, é ir mantendo propósitos e ritmos diarios que nos obriguen a erguernos cada mañá con algo que facer, un verso que escribir ou unha peza que engadir ao puzzle das nosas coloridas xornadas. 


miércoles, 14 de febrero de 2024

Cada día una más (II)



Hubo un tiempo en el que la vida era más sencilla y transparente y los días estaban tan repletos que apenas teníamos tiempo para pensar en nada más que no fuese vivir. No había lugar para las dudas o para las inseguridades. Simplemente pasaban las tardes, como gigantes contenedores llegados en barcos de ultramar, y nuestra única preocupación era llenarlas de experiencias y de sueños, de las ocupaciones propias de los críos que nacimos cerca de un astillero.

Hubo un tiempo en el que las horas pasaban cargadas de matices y nosotros, como pequeños aprendices de pintores, eramos capaces de colorear un lienzo distinto cada día. Todo era novedad, descubrimiento y aventuras en paisajes familiares en los que siempre aparecían tesoros escondidos: una extraña inscripción en los restos de las barcazas de la fábrica de cerveza; un baúl carcomido entre las raíces del gran pino caído tras el paso de la borrasca; extrañas piezas de hierro que encontrábamos entre las basadas de las gradas del astillero en el que nos colábamos algún que otro fin de semana. 


Así arranca el relato, este experimento/proyecto que he decidido empezar y que por ahora es fácil. Una palabra más cada día es un reto sencillo, sobre todo los primeros meses. 28, 35 o incluso 60 palabras que tendré que escribir el 31 de marzo son algo que incluso yo, que carezco totalmente de eso que llaman constancia, soy capaz de hacer. 

¿Qué pasará en el mes de agosto, o en noviembre, cuando haya que escribir 200 o 300 palabras CADA DÍA?. Pues no lo se, la verdad, pero a día de hoy tengo ya bastante avanzado lo que quiero contar y creo que voy a ser capaz de mantener el ritmo, por lo menos hasta que florezca la primavera. Después quien sabe, ya conocéis mi tendencia dejarme llevar por el entusiasmo de los días azules y de los campos en flor. Pero acaso los poemas no son también palabras cargadas de vida y de energía...


jueves, 8 de febrero de 2024

Cimientos

 

Simplemente paseaban por el centro comercial. Paseaban y reían, hablando de sus cosas, seguramente de las ocurrencias de algún compañero de clase o del último tiktok de la influencer de moda; tal vez locamente enamoradas de la voz del profesor de Tecnología, o comentando la canción que acaba de publicar en las redes sociales esa cantante que tanto admiran.

Dos amigas cogidas del brazo, sonrientes y bulliciosas como corresponde a las chicas de su edad. Sin más preocupaciones que el examen del viernes y sin más necesidades que sentirse acompañadas, unidas por una amistad inquebrantable y luminosa. Ajenas a miradas curiosas o a expresiones de lástima que tal vez reflejan las carencias de la persona que mira. 

Tuve la suerte de verlas pasar, y no pude dejar de emocionarme al comprobar que todavía hay esperanza y un lugar para la amistad pura y sin contrapartidas, para el cariño que no espera nada a cambio, para las relaciones personales que no ocultan otros intereses que el simple compromiso de quererse y dejarse querer. Alegría de estar en el momento preciso con la persona que nos hace sentir bien, sin dejarse llevar por modas pasajeras o por las imposiciones del grupo que tanto marcan en la adolescencia.

Simplemente dos amigas, una ciega y otra no, que paseaban por el centro comercial.


jueves, 1 de febrero de 2024

Febreiro

 


O truco está en comezar en febreiro, comezar o novo ano con tanta calma que nos pareza que ainda estamos no principio e non deixarnos levar por quen non para de repetirnos o rápido que pasa o tempo e que en canto nos descoidemos estaremos no verán. 

Aproveitar a forza e a luninosidade dos días que non paran de medrar, as mañáns despexadas nas que aínda vai frío, é certo, pero nas que algo parece cobrar forza por entre as pólas das árbores que pronto se vestirán de follas e de pequenas flores, pingas de luz e de cores.

O truco está en saber mirar e saber ver, en sentirse parte do que xira e do que remuda, desta inmensa pedra redonda que ten os seus ciclos e que renace cando ten que renacer, e cando o necesita decide manterse fría e distante, facendo acopio de materia e de enerxía que serán, cando teña que que ser, de novo vida. 








miércoles, 31 de enero de 2024

Cada día una más.

 



Me cuentan que el año pasado un influencer muy conocido se propuso hacer una dominada  más cada día del año, ya sabéis, eso de colgarse de una barra y levantar el cuerpo con la fuerza de los brazos. De este modo, el día uno de enero haría una, y el día 31 de diciembre tendría que hacer 365. Eso son un montón de dominadas a lo largo del año. 

Yo en matemáticas no soy muy bueno, la verdad, y por eso pedí a quien sabe que me calculase cuantas palabras escribiría en un año empleando el mismo sistema. Resultan en total 67.161 palabras, que también son un montón de palabras! 

Y por eso el día 1 de febrero comenzaré a publicar un nuevo blog que tendrá, exactamente, 366 entradas, y en cada una escribiré un texto que contenga una palabra más que la entrada anterior. 

Cómo es propio en mi, aún no se lo que escribiré, si será un único relato, varias historias o de todo un poco. Por no saber, ni siquiera sé qué nombre tendrá el nuevo blog, aunque no hace falta demasiada reflexión para concluir que el título CADA DÍA UNA MÁS puede resultar una buena decisión, además de lo más obvio. 

Empecemos, pues, por el principio. 




sábado, 27 de enero de 2024

Nosotros. Yevgueni Zamiatin



 Precursora.

Como suele suceder, cuando más leo más patentes se hacen mis lagunas literarias. Cierto que se trata de un tipo narrativo, la distopía, que suele tener más relevancia en las adaptaciones cinematográficas que en el mundo literario (ya sabéis, esas gentes que marcan unha diferencia clara entre escritores y escritoras, a secas, y “escritores de”) y que no podemos conocer a todos los autores relevantes, pero es que en esta novela de Yevgueni Zamiatin está la temática y el estilo que se repetirán a lo largo de los años en las obras de Huxley, Orwell, Atwood o incluso McCarthy.

Se trata de un escritor ruso de principios de siglo que tuvo que exiliarse al triunfar las revoluciones rusas y que murió en París en la extrema pobreza. A pesar de ser ingeniero de profesión, se dedicó durante toda su vida a la literatura, creando revistas, obras de teatro, novelas y relatos breves. En su época gozó de reconocimiento y de prestigio, siendo reconocido como precursor tanto por Huxley como por Orwell, pero durante muchos años fué un autor olvidado, tal vez por la censura que vivió en Rusia (esta novela no se publicaría hasta 1988) o por la poca repercusión que hasta hace poco tenían las literaturas de ciencia ficción en otras lenguas que no fuesen el inglés.

El argumento de “Nosotros” se ha repetido en innumerables novelas y películas. Una sociedad en la que el individuo pierde todos sus derechos a favor de la colectividad. De hecho, en el mundo de cristal que propone Yevgueni las personas no tienen nombre sino números. Sus rutinas están totalmente programadas, sin apenas opción de cambiarlas y en todo momento están controladas por un juez supremo llamado Bienhechor, al que todos siguen y obedecen sin ningún tipo de cuestionamiento.

Obviamente, la trama se centra en el despertar de un individuo, la toma de conciencia de si mismo como algo distinto al grupo, el encuentro casual con una persona ya iniciada que obliga al protagonista a replantearse sus creencias sobre la vida y sobre la sociedad que le ha tocado vivir. D-503 descubre que fuera de los límites de la ciudad existen hombres y mujeres que non creen en el sistema y que aguardan una revolución que cambie las cosas, que despierte conciencias. Y aunque el intento de rebeldía del protagonista es descubierto y atribuído a una enfermedad que se soluciona extirpando de su cerebro aquello que le hace soñar y experimentar amor, al final siempre habrá hombres y mujeres que prefieran vivir lejos de la sociedad antes que someterse a los imperativos de un sistema en el que lo importante nunca es el individuo sino el colectivo.

Como suele ocurrir con las novelas que abren nuevos caminos, no es la calidad literaria lo que hace de esta obra un referente en la literatura de ciencia ficción. Se trata más bien de una obra fundacional, del origen de todo un género que a lo largo de los años ha evolucionado a formas cada vez más elaboradas de distopias, desde sociedades futuristas en planetas lejanos hasta pequeños reductos de seres humanos que sobreviven después de un cataclismo geológio, de una guerra o de un virús. Siempre habrá, como diría ya algunha poeta, personas que busquen la libertad y que se planteen si realmente vivimos en el mejor mundo posible.

martes, 23 de enero de 2024

NaNoWriMo 2023. Día 30

 



Cómo uns dos meus propósitos para esta nova etapa da miña vida é ir pechando temas, vou dar por finalizada a miña participación no NaNoWriMo do ano 2023 con esta imaxe que vale máis que mil palabras. Ou deberá dicir que vale igual que as 45.818 palabras que quedaron por escribir para completar o reto. 
Fracasei?
Por suposto! E de maneira espectacular! 
De 30 días que ten o mes, apenas conseguín sentarme a escribir oito veces, e tampouco pensedes que me matei a escribir neses días. 


E coido que durante un tempo vou seguir fracasando nos meus intentos por chegar a ser un escritor que escribe. Pois o que me falta non é só tempo, qué é escaso, senón tamén motivación e sobre todo vontade.
Nalgún momento perdín a forza de vontade que era un dos meus rasgos definitorios, unha das miñas fortalezas, que se diría agora. 
E tal vez vaia sendo hora de volver a atopala.
Como sempre nestas datas, van desfilando pola miña cabeza os mesmos proxectos de sempre, a algunhas ideas novas que non por novas son menos absurdas que as anteriores. 
Nalgún lugar deste blog, nalgún momento, deixarei constancia destas miñas teimas. 
Agora, simplemente, pechar este proxecto non cumplido do 2023 e agardar que no 2024 poida conseguilo. 

E por certo, moi feliz 2024!!