jueves, 8 de febrero de 2024

Cimientos

 

Simplemente paseaban por el centro comercial. Paseaban y reían, hablando de sus cosas, seguramente de las ocurrencias de algún compañero de clase o del último tiktok de la influencer de moda; tal vez locamente enamoradas de la voz del profesor de Tecnología, o comentando la canción que acaba de publicar en las redes sociales esa cantante que tanto admiran.

Dos amigas cogidas del brazo, sonrientes y bulliciosas como corresponde a las chicas de su edad. Sin más preocupaciones que el examen del viernes y sin más necesidades que sentirse acompañadas, unidas por una amistad inquebrantable y luminosa. Ajenas a miradas curiosas o a expresiones de lástima que tal vez reflejan las carencias de la persona que mira. 

Tuve la suerte de verlas pasar, y no pude dejar de emocionarme al comprobar que todavía hay esperanza y un lugar para la amistad pura y sin contrapartidas, para el cariño que no espera nada a cambio, para las relaciones personales que no ocultan otros intereses que el simple compromiso de quererse y dejarse querer. Alegría de estar en el momento preciso con la persona que nos hace sentir bien, sin dejarse llevar por modas pasajeras o por las imposiciones del grupo que tanto marcan en la adolescencia.

Simplemente dos amigas, una ciega y otra no, que paseaban por el centro comercial.


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