miércoles, 25 de enero de 2023

Gotas

 


Somos gotas incompletas que buscan su sitio en la inmensidad del universo. Somos navegantes, viajeros en destinos aleatorios, constructores de sueños persiguiendo verdades sin esperanza. Somos el camino que va desde el amanecer hasta el ocaso, somos, tal vez, una milésima de segundo en la noche eterna del infinito. Somos simplemente lo que podamos llegar a ser, somos incluso lo inesperado, lo absurdo y lo irreal que a veces tenemos que inventarnos para poder continuar. Somos la alegría de los otros, y su desgracia, su castigo y su fortuna. Somos lo que vemos reflejado el los ojos de la persona amada. Somos lo que otros ven en nosotros, las fortalezas de las que nos hablan, las virtudes que no nos creemos. Somos vísceras y sangre, latidos, fuerza e impulsos nerviosos. Somos carne y hueso, fragilidad y abandono. Somos magia, pura energía, transcendencia. Somos lo más grande de la creación, unión perfecta de materia y pensamiento y sin embargo no somos más que minúsculas gotas en un océano de incontables azares. 

martes, 24 de enero de 2023

O mosquito, o sapo e a nena comedora de gominolas

 



Un mosquito rebuldeiro voaba dun lado para outro, pousándose no nariz dos cans que paseaban polo parque, facéndolle cóxegas aos señores calvos na cabeza e despistando ás crianzas que estaban merendando bocadillos de queixo e chourizo. Tan entretido voaba facendo estas e outras falcatruadas que non se deu conta que dunha poza asomaban un par de ollos grandes e viscosos e antes de que puidera escapar ZAS!! Unha grande lingua pegañenta asomou e o pobre mosquito rematou na barriga dun pequeno sapo.

O sapo, que levaba xa un tempo dentro daquela poza, decidiu saír e ir ver o que había arredor. Ao ladiño había un parque, e dentro do parque unha nena correteando de aquí para alá cunha mazá a medio comer e moitas ganas de pasalo ben. Ao sapiño pareceulle que aquela mazá debía estar moi boa, e ZAS!! volveu botar a lingua para ver se podía sacarlla da man á nena, pero a nena, que gostaba moito das gominolas, pensou que aquela lingua era unha desas chuches con forma de sapiño e antes de que o sapo se dera conta xa estaba na boca da nena.

Ao chegar a casa, a nena quixo falar coa mamá e contarlle que atopara unha gominola moi moi rara, pero en lugar de falar dicía mamacruá, mamacruá, no parqué cruá atopei unha gomicruá!! A mamá, sorprendida, pensou que a pequecha estaba xogando a dicir palabras divertidas, e comezou a dicir miña fillacruá, xa case é hora de crúacenar, lava as mans e ven para a cruacociña!

Aquela noite pouco cenou,lavou os dentes a toda velocidade e meteuse na cama coa esperanza de durmir pronto e que todo aquelo fose un soño.

Pero ao día seguinte, ao espertar, descubriu que na almofada había un sapiño moi chusco e ao seu carón un mosquito rebuldeiro que miraban para ela. Fíxolles unha casiña cunha caixa de galletas, púxolles un pouco de cereais do almorzo y uns cachiños de chocolate, meteunos na mochila e marchou con eles á escola.

Pero as aventuras dese día xa son outra historia... boa noite, e até mañá.





lunes, 23 de enero de 2023

23

 


Fagan o favor e deteñan xa este veloz transcurrir dos días. Sen case decatarnos estamos xa no día 23 do ano 2023, e a pouco que nos descoidemos chegará a primavera. O intenso frío e a cristalina luminosidade do amencer parecen querer anunciala. Chega a época do amarelo, coas acacias en flor es os montes vestidos con chorimas de toxos e xestas. Ou como o amañecer do día de hoxe.

Veñen aires limpos e ventos novos preñados de novas esperanzas, sementes que prenderán en vellas terras e farán florecer, como cada ano, todo canto poida máis adiante dar froito. 

E a luz, que aínda é unha promesa, vai marcando o camiño polo que se fará forte e nos alcanzará e invadirá a terra enteira de música e brisas acariñadoras. E pequenos paxaros cantores celebrarán, sen eles sabelo, a grande casualidade que é a vida. 

Van alá 23 días. Aproveitemos o día azul e a falta de choiva para saír, mirar ao ceo e simplemente respirar. 



domingo, 22 de enero de 2023

La fiesta (II)

 





La fiesta (I).

(II)

Al encontrarse en la siguiente Reunión Anual, Ripley no pudo evitar sentir cierta decepción. Intentó mostrarse alegre y feliz, pero lo cierto es que cuando volvió a ver al muchacho algo había cambiado. En el último año había envejecido demasiado. Notaba que estaba distinto, más adulto quizás, más serio. Su rostro era el de una persona con responsabilidades y ocupaciones distintas a las del resto de participantes en la fiesta. Era normal. Al fin y al cabo él había pasado los últimos meses trabajando duro para que todo funcionase mientras que el resto descansaba plácidamente en sus zonas de residencia. Todos sabían que era en los periodos de Organización y Mantenimiento cuando las personas maduraban y podían desarrollar su personalidad. En realidad, esta era su verdadera finalidad. Por el bien de la comunidad se había decidido que todas las personas tendrían que pasar por los Periodos de Organización y Mantenimiento de manera cíclica. Los grupos estaban decididos desde el principio, aunque nadie sabía exactamente en que momento y con que personas les tocaría. En cada Reunión Anual se anunciaba quienes comenzaban con su POM y quienes lo dejaban. El relevo era siempre por cuartas partes, de manera que los veteranos pudieran enseñar a los nuevos todo lo que había que saber para que la comunidad siguiera estable y segura hasta cumplir con los objetivos. Funcionalmente hablando, la Reunión Anual no era necesaria, pero después de muchos debates y de analizar distintas teorías sobre dinámica de grupos y establecimiento de lazos de pertenencia se había decidido que podía ser interesante reunir a toda la comunidad de manera regular, y se consideró que era una buena solución hacerlo en el momento del relevo.

Esta vez se encontraron antes del discurso y ya no se separaron durante toda la Reunión Anual. El le explicó que para los organizadores, el día de la Reunión Anual era un día de descanso. Les recomendaban que desconectaran de todo lo referente a la supervisión de la nave y a las tareas que realizarían durante el año siguiente, sobre todo a aquellos a los que todavía les quedaban uno o dos años de servicio. Unos días antes del despertar general se reunían todos y despedían a los que les tocaba volver al letargo programado. Algunos mantendrían el contacto a lo largo del tiempo, otros volverían a sus familias, a sus vidas anteriores y la época del POM quedaría como algo anecdótico. Algunos veteranos le habían dicho que aunque no era frecuente, cuando volvías a repetir tu POM podías coincidir con antiguos compañeros. No durante todo el periodo, pero si un año o dos. Ella fantaseaba pensado que tal vez alguna vez les tocaría al mismo tiempo y dispondrían de todo un año para estar juntos. No se cansaba de escucharlo contar cosas sobre la rutina diaria y sobre los compañeros, y cualquier anécdota, por muy simple que fuese, le parecía interesante. Él tenía ganas de hablar, de contarle cosas y ella tenía ganas de escucharle, de perderse en su mirada fascinada y algo infantil cuando contaba que el y su equipo de trabajo pasaron dos semanas limpiando las turbinas del cuadrante C, o al explicarle con una minuciosidad a veces exagerada que fue a él y a cuatro más a los que les tocó revisar todo el área de deslizamiento del HC8. El famoso Hangar de carga número ocho del que saldrán las primeras expediciones al llegar a su destino, dentro de unas décadas.

Ella no tenía nada que contar. En realidad, en los últimos doce meses no le había pasado absolutamente nada. El aletargamiento era un procedimiento muy rápido y preciso, y no dejaba recuerdos de ningún tipo. El llegar a sus habitaciones individuales todo el mundo debía prepararse para el proceso en la cámara de higienización seca. Todos los residuos orgánicos eran eliminados y la piel recibía una fina película de hidratante y proteínas. Las cápsulas de sueño, tenían sensores que monitorizaban en todo momento las constantes vitales y la actividad eléctrica del cerebro. Cuando la persona se acostaba, una pantalla aislante cubría todo el cuerpo y comenzaba a un leve zumbido que indicaba que el procedimiento de aletargamiento estaba comenzando. Después de apenas 47 segundos, las ondas ALFA5 hacían su efecto y sumía a todos los habitantes de la nave que no estaban cumpliendo con su POM en un sueño profundo del que no recordarían nada. Algunos decían que soñaban, pero ninguno de los estudios realizados con anterioridad avalaba esta sensación.

Por eso ella estaba algo insegura. Para ella no había pasado más que una noche desde que se habían despedido, pero él había estado despierto, había vivido y había tenido tiempo de sobra para pensar, para hacer proyectos, para decidir. Había conocido a otras personas, tal vez se había sentido atraído por alguien. Su cabeza había comenzado a pensar en un ciento de cosas a la vez, y cada situación que se imaginaba hacía que dudase cada vez más de lo que pasaría con aquel muchacho. Sin duda él había cambiado y ella no. Y lo peor de todo es que era lo más normal. No habían tenido tiempo de conocerse, para él era como si se viesen una vez al año y para ella esta era como su segunda cita.

Fue su abrazo lo que la sacó del ensimismamiento en el que sin percatarse llevaba unos minutos. No ha habido un solo día en el que no pensara en tí -le dijo él- y ella supo entonces que estaban enamorados. Hablaron de todo lo que les esperaba cuando llegasen a su destino. Tenían aún unas décadas de viaje por delante, pero teniendo en cuenta que cada año se reducía a un día, cuando la misión terminase solamente habrían envejecido realmente los años que pasasen en el POM. Como mucho tendremos ocho años más cada uno – le dijo- y aún seremos muy jóvenes para disfrutar de todo lo que pueda ofrecernos la nueva vida la colonia.


sábado, 21 de enero de 2023

Consejos

 



Consejos vendo...

Pasar de la teoría a la praxis siempre es muy complicado, incluso cuando la teoría no es algo externo sino que surge de una reflexión personal, de un análisis propio de las circunstancias e de lo que nos conviene.

A diario escuchamos consejos de todo tipo y para casi cualquier cosa, recomendaciones para estar bien con nosotros mismos y con los demás, dieta sana, pensamientos positivos, trucos que nos permitan navegar por las redes sociales, entrenamientos de 21 días para conseguir crear hábitos saludables... 

Los manuales de autoayuda son de los libros más vendidos en la actualidad, el hágalo usted mismo está de moda. Muchas veces alguna persona cuenta su experiencia vital sobre como superó una enfermedad o consiguió triunfar con algún proyecto. La circunstancia individual se convierte en norma general, en un manual de instrucciones para alcanzar ciertos objetivos. 

Suelen ser obviedades, razonamientos sencillos a los que cualquiera de nosotros podríamos llegar con facilidad a no ser por lo mucho que nos cuesta pensar. Buscamos siempre evadirnos, focalizar nuestra atención en otra cosa que no seamos nosotros mismos y nuestros días. Por este motivo tenemos tendencia ser muy buenos dando consejos a los demás, opinando sobre lo que deberían hacer o decir y recomendando evitar ciertas cosas. 

Pero nos resulta casi imposible aplicar en nosotros mismos lo que predicamos para los demás. Y no hablo ahora de malas conductas ni de las pequeñas incongruencias que nos acompañan en el día a día. Hablo de las buenas intenciones que tenemos, de los retos que nos fijamos para ir llenando nuestra vida, de proyectos que queremos llevar a cabo, que sabemos que son buenos para nosotros porque llevamos tiempo pensando y estamos convencidos de que es lo que debemos hacer.

Y sin embargo pasar de la teoría al acto es muy difícil. Es voluntad lo que necesitamos, y lamentablemente eso no lo encontramos en los libros ni en los consejos de los demás. Es algo que tiene que nacer de nosotros mismos, brotar como un manantial y como si de un río se tratase arrastrar nuestras buenas intenciones al mar de los proyectos cumplidos. 

En definitiva, consejos vendo pero para mi no tengo. 



viernes, 20 de enero de 2023

Os vellos osos (e IV)

 


(IV)

O día no que as cousas se precipitaron estabamos dándolle a forma definitiva á habitación do bebe. Levabamos uns meses con reformas e tiveramos que cambiar sobre a marcha. Cando comezamos o que queriamos é ter un lugar amplo para reunirnos cos nosos amigos. Decidiramos ampliar a sala de estar que daba á galería. Iamos xuntarlle unha pequena habitación que había debaixo das escaleiras que subían ao baixo cuberta.


Sen embargo, agora tiñamos tamén que mirar de facer un pouco máis ampla a nosa habitación para facerlle sitio ao berce e poñer algún tipo de protección nas escaleiras de madeira. Ademáis disto estabamos pensando en refacer a cociña e modificar a entrada para poder deixar a silla do bebe ao lado da porta.


A casa tiña moitos espazos mortos, esquinas nas que para cubrir a pedra puxeran estanterías ou simplemente pecharan con madeira que ás veces deixaban bastante espazo libre. Facía días que estabamos valorando a idea de arrincar unha desas planchas, e Fernando estabame contando cal era o plan. Para demostrarme que seguramente había espazo baleiro detrás da medeira Fernando deu un golpe na parede e entón, como nunca antes acontecera, a nena apareceuse a escasos centímetros de mín e comezou a berrar e berrar. Fernando falábame e preguntábame algo, pero eu era incapaz de prestarlle atención. A nena parecía fora de sí, como se algo a estivera torturando. Eu tiven que sentarme nunha cadeira mentres Fernando collía unha ferramenta de ferro e ía quitando, unha por unha, as táboas que facían de parece.


Cando había un oco considerable pediume que me achegara. Ves, aquí queda moito espazo para amplicar o corredor, dixo mentres metía a man. A nena pedíame agora que a collese e a levase coa súa nai, pero eu estaba paralizada de medo ante o que estaba vendo. Fernado fora buscar unha literna e enfocando polo burato que viña de facer da parede de madeira mostraba un oco de medio metro de ancho. A luz iluminaba unha parede de pedra con restos de polvo e pequenas birutas de madeira. A nena comezou a berrar e a sinalar cara o chan. Alí amoreados, como pequenos restos que a marea vai deixando na area, había un montón de osos que souben nese preciso momento que pertencían a aquela nena que dende facía meses intentaba dicirme algo.


Durante uns días estivemos dubidando sobre o que deberiamos facer. Supoño que a nosa próxima maternidade cambiou dalgunha maneira a forma de pensar de Fernando, que nun principio asegurou que a única solución era dar parte ao xulgado e que viñeran forenses e un xuiz para analizar os restos. Non sei tampouco de onde saquei a certeza, ou se aquelas visións que remataron aquel mesmo día foron froito da miña imaxinación, do meu embarazo ou se existen algunhas forzas no mundo que aínda non comprendemos. O único certo é que aqueles osos, sen dúbida, pertencían á filla secreta da miña tía aboa, aquela muller que vivíu encerrada toda a súa vida naquela casa, tal vez como penitencia por ter ocultado aos mundo que fora nai e que perdera á súa criatura aos poucos anos de ter nacido.


Agora volven estar de novo xuntas, ainda que ninguén coñeza os segredos que gardan os vellos osos.


jueves, 19 de enero de 2023

Tristezas




Nada más triste que descubrir que para algunas niñas y niños el colegio es como un matadero, que por las mañanas van a la escuela como quien ingresa en una cárcel en la que no harán nada que les guste o que les motive. Nada peor que sentir que abandonas a tu hijo o hija en un lugar en el que simplemente intentará pasar las horas de la mejor manera posible, sin sufrir demasiados daños. 

Es muy triste saber que gran parte del malestar del nerviosismo que muestran nuestros hijos viene derivado de la escuela, de una mala experiencia, de alguna profesional que no sabe hacer bien su trabajo. Ya se que la mayoría son personas implicadas que intentan y consiguen hacer bien su trabajo, pero cuando te toca una profesora que no sabe, o no puede hacerlo mejor, el curso escolar se vuelve muy cuesta arriba. Las lágrimas de los domingos, los dolores de barriga, las ganas de vomitar, los miedos, las dudas....

Ves como la autoestima infantil se va a la porra y aunque intentas ser tu el que complemente la falta de motivación que recibe en el aula, es imposible. Son muchas horas diarias escuchando que no presta atención, que no se fija, que no contesta a lo que se le pregunta, que vaya letra, que cuanto desorden... Llegar siempre a casa con la mochila llena de reproches y críticas, nunca una palabra de apoyo ni una felicitación. 

Y la impotencia es descubrir que hay muy pocas cosas que podamos hacer. La escuela es un sitio hermético y cerrado. Nadie está dispuesto a hacer nada, a complicarse la vida aunque sepan que las cosas se están haciendo mal. Te dicen que son metodologías distintas, que saben que hay quejas de más familias pero que cada maestrillo tiene su librillo...

Y al final lo que nos queda es aguantar un poco más y dejar que pasen las semanas, intentar llegar a fin de curso de la mejor manera posible y tener suerte y que en el reparto de docentes del próximo curso salga uno bueno, o por lo menos uno normal.