Hasta hace unos meses en mi vida no había pasado nada extraordinario. El mismo barrio, los mismos amigos, el mismo trabajo y la misma ausencia de amores. Todo era normal hasta que llegó Hilario. Ahora salgo del trabajo pensando en qué sorpresa me encontraré al llegar a casa. Irene viendo el pasapalabra? El salón convertido en una sala de reuniones de una ONG? Hilario preparando la cena? Ayer, por ejemplo, me encontré con el suelo lleno de periódicos y los dos “ocupas” pintando las paredes. Supongo que es su manera de agradecer mi hospitalidad. De todos modos tanta novedad no va con mi carácter. Ahora que me estaba acostumbrado a navegar por la red e ir de blog en blog me encuentro con una falta total de intimidad. De hecho mi portátil y mi conexión a internet está siendo utilizada todas las noches por Irene para comunicarse con su familia, según me explicó Hilario. También me explicó que no se había acostado con ella y que la noche que la trajo a casa él durmió en el sofá y ella en su cama. Me cuesta creerlo, pero la verdad es que cuando yo estoy presente no se comportan como pareja ni mucho menos. Y son pocas las ocasiones en las que pueden estar solos pues es raro el día en el que no aparezca Raquel o alguno de los muchachos de la ONG. Y es que a veces tengo la impresión de que mi casa es un centro de acogida.
Ya que estás aquí...
No dudes en preguntar, si tienes dudas, y en regresar siempre que quieras .
Bienvenido a Mar de Beaufort.
Bienvenido a Mar de Beaufort.
jueves, 27 de mayo de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
Raquel e Irene.
Llego a casa y me encuentro en el salón a un montón de panolis intentando cambiar el mundo. Son de la ONG de Raquel y están tratando, entre otros, el tema de Irene. A mi me da bastante igual lo que hagan, y de un tiempo a esta parte incluso me he acostumbrado a la presencia de una rusa en mi casa, pero es que cuando están de reunión se ponen muy pesados con eso de la solidaridad. Desde que Hilario está metido en estas movidas hacen las reuniones en mi casa, y se traen folletos y revistas y algunos informes que ponen de manifiesto lo malas que son las multinacionales y lo corruptos que son los gobiernos. Son jóvenes e ingenuos, tienen cuatro ideas aprendidas y las defienden como si por el simple hecho de denunciar a los opresores y defender a los oprimidos fuese a cambiar las implacables leyes del mercado. Supongo que la mayoría son universitarios que no tienen que preocuparse por pagarse la matrícula ni los libros y pueden preocuparse por los derechos de los indígenas. Obviamente, Hilario no encaja en este grupo, pero cada vez estoy más convencido de que lo hace por Raquel y no por Irene. Según me contaron, Irene tuvo que huir de su país hace unos meses y se puso en contacto con la ONG para asesorarse sobre cómo podría regular su situación en nuestro país. Como no tiene papeles no puede trabajar y Hilario se ofreció a acogerla hasta que se resolviera su situación legal. Sinceramente, esta historia me parece muy poco creíble.
viernes, 14 de mayo de 2010
Irene.
Yo no conozco a ninguna rusa, pero me da la impresión de que Irene no es rusa. Tiene unos preciosos ojos grises y es rubia, alta y de piel blanca pero no me parece rusa. Cuando le pregunto de dónde es se echa a reír, sobre todo si le digo con mi inglés de EGB “Wer doyu confron”. Supongo que si es rusa no tiene porqué saber inglés, y es posible que mi pronunciación no facilite las cosas. Pero casi estoy seguro de que Irene no es rusa. Tampoco parece una persona recién llegada a nuestro país ya que tiene ciertas preferencias que demuestran un conocimiento que no se adquiere en un par de días. De este modo prefiere ver el telediario de Antena 3 y por las tardes, a eso de las ocho, pone el pasapalabra. Y digo yo que si fuese rusa y recién llegada un concurso en el que hay que demostrar un gran conocimiento del españo le sonaría a chino. Por eso tengo la sensación de que Irene entiende perfectamente lo que decimos y que tiene una gran capacidad para el disimulo. Lo que ya no tengo tan claro es cuanto tiempo va a seguir viviendo con nosotros. No es que me moleste, al fin y al cabo yo también era bastante aficionado al pasapalabra, pero con ella en casa me resulta muy difícil decirle al Hilario que se largue de una vez. No es que me crea lo de la ONG, pero de algún modo tengo la impresión de que Irene necesita ayuda.
martes, 11 de mayo de 2010
Raquel.
Todos conocemos la capacidad de Hilario para la inventiva por lo que nadie estaba dispuesto a creerlo cuando contó cómo conoció a Irene. De hecho fui yo el que confirmó la existencia de la muchacha ante la mirada incrédula de los habituales del bar de Toño. La noche anterior todos lo habíamos visto tontear con aquella morena y pensamos que sería una amiga que no quería presentarnos. Hilario tiene la costumbre de hacer que no te conoce cuando está en compañía de una mujer, pero lo primero que hace es saludarte efusivamente cuando está acompañado del típico borracho del que no consigue desprenderse. Y lo hace tan bien que cuando te quieres dar cuenta un tipo al que no conoces de nada insiste en invitarte a otra cerveza mientras te cuenta que el Hilario es buen muchacho y tú buscas con la mirada al Hilario y lo ves al otro lado del bar hablando con la camarera. Por eso e ninguno nos sorprendió que aquella noche ni siquiera nos pidiese tabaco. Al fin y al cabo, estaba acompañado de una morena que además de desconocida estaba muy buena. Estáis muy equivocados, nos dijo, yo no estaba tonteando. Raquel trabaja en una ONG dedicada a ayudar a los inmigrantes y me estaba explicando los detalles de un caso en el que decidí involucrarme. No como vosotros, que estáis todo el día en el bar sin mover un dedo por cambiar el mundo. Lógicamente, oír a Hilario hablar así provocó en nosotros una sonora carcajada, y la cosa fue a más cuando explicó que había aceptado acoger a una muchacha rusa mientras no se resolvía su situación legal en el país. Supongo que al final era mi cara de perplejidad la que provocaba las risas de todos. Tengo alojada en mi casa a una emigrante ilegal y yo sin saberlo!
viernes, 23 de abril de 2010
La única manera de celebrar el Día del libro es leyendo un buen libro. Yo he leído algunos que me han parecido buenos, pero como tengo ciertos problemas de autoestima no estoy seguro de que mi criterio sea tan importante como para hacer una recomendación a nadie. Además en la lectura también inflúye el estado de ánimo, por lo que lo único que se ocurre es desearos que tengais un buen día del libro y muchas ganas de ler.
jueves, 15 de abril de 2010
Planteémonos la vida como si todo comenzase hoy. Que el pasado simplemente sea algo anecdótico, una fuente de la que sacar ideas, experiencias y sobre todo buenos recuerdos. Utilicemos los malos tragos para reafirmarnos, para sentir que hemos superado los problemas que han surgido en el camino y que podremos afrontar los que puedan aparecer. Hagamos planes a largo plazo, pensemos en todo lo que nos queda por vivir y tengamos el ánimo suficiente para comenzar en este preciso momento, ahora. El ayer no existe y si han quedado secuelas del pasado enfoquémoslas como si fuesen algo tan inevitable como ese edificio que nos impide ver el mar. De nada sirve perder el tiempo buscando soluciones a lo que ya ha sucedido o imaginando que las cosas serían diferentes si hubiésemos hecho esto o aquello. Concentremos todo nuestro esfuerzo y nuestra ilusión en lo que ahora mismo está sucediendo. Y si descubrimos que hay algunas cosas ya iniciadas sintámonos personas afortunadas. Sólo tendremos que preocuparnos por terminarlas y buscar nuevos proyectos.
A veces es sencillo sentirse bien. Compartir un día campestre con personas queridas a orillas de un río. Conversación que surge espontánea, que va derivando hacia distintos temas sin que nadie se preocupe por lo que dice o por lo que prefiere callar pues la confianza que dan los años hace que no haya malentendidos, que todo sea más fácil de entender. Regresar cansado a casa y dormir de un tirón y al día siguiente tener la certeza de que en la memoria ya tenemos guardado un recuerdo hermoso al que podemos recurrir cuando las cosas no sean tan fáciles. Y descubrir que a veces basta con volver a esos recuerdos para sentirnos bien, para tener la agradable sensación de que en nuestra vida no todo es rutina y trabajo. Para descubrir que lo realmente importante es aquello que hacemos cuando simplemente dejamos pasar las horas sintiéndonos en compañía.
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