martes, 20 de junio de 2023

Un año sin mi.

 


No soy yo el que veis, aunque cuando me habláis es mi voz la que os contesta y sean mis ojos los que os miran. Poco queda ya de aquel que fui, de las dudas y de los anhelos, de los estériles intentos por ser un poco mejor cada día. 

No soy yo, aunque lo parezca, porque para salvar el cuerpo hubo que matar al hombre y aunque lo intento no consigo encontrarme entre el miedo y la rabia; entre el abandono y las ganas de dejarlo todo. No me reconozco en esta apatía ni en estos brazos que han perdido el poco vigor que les quedaba ni en estas piernas que ya no tienen ganas de escalar montañas; no me reconozco en mis pensamientos, que se han convertido en las cuentas de un collar que me asfixia y me consume, miserias de un ser errante y confundido que nunca ha encontrado su lugar en el mundo.

No soy yo el que sobrevivió, el que hace un año salió de aquel quirófano pensando que al fin y al cabo lo importante era estar vivo, asegurarnos que no quedaba algún cáncer agazapado en el camino, permitiendo que los fríos metales extirparan de mis entrañas cualquier rastro de semillas que algún día pudiesen enturbiar mis días. Era lo que había hacer.

Y sin embargo cada día amanezco pensando que aquella mañana de hace un año no solamente quedaron en el quirófano las células equivocadas que ya no eran mías, coágulos de mala suerte, glándulas y ganglios de los que se podía prescindir. Aquella mañana de hace un año también se perdieron la intensidad y las ganas, la capacidad de respirar a pleno pulmón y sentir que la vida no es más que un intercambio constante y casi imperceptible de amor, sueños, fluidos vitales y energía. 

Inevitablemente deben pasar las fases del duelo por aquel que fui, alternando días de rabia y de tristeza por lo que se perdió y ya nunca se podrá recuperar, por una realidad que ya no puedo negar y con la que en algún momento tendré que reconciliarme para avanzar. Pero ahora mismo solamente tengo ganas de llorarme a mi mismo pensando en lo duro que ha sido este primer año sin mi. 

miércoles, 14 de junio de 2023

Lo difícil.


 

Todo es muy difícil justo antes de comenzar a ser fácil. 

Se que la frase se le atribuye a un poeta alemán del romanticismo (si, los alemanes también fueron poetas alguna vez) pero yo la escuché hoy a unos niños y niñas de cinco o seis años y me pareció sublime. 

En realidad sentí que me hablaban a mi y que tal vez, solamente tal vez, la vida se nos hizo tan difícil exactamente por eso, porque está a punto de comenzar a ser fácil. 





viernes, 9 de junio de 2023

Las palabras olvidadas

 




Con nuestro último aliento gritamos vuestros nombres

pero no nos escuchabais.

Ya nadie escucha a nadie

y el mundo no mas que un infinito gris de palabras vacías

y malentendidos.

Teníamos la vida atravesada en la garganta

y los ojos arrasados de tanta oscuridad

pero ninguno nos ofreció agua,

nadie tuvo una palabra de consuelo

ni el tiempo suficiente para dedicarnos una tarde,

unas horas de compañía o simplemente

la serena armonía del silencio.

Nos invadió la soledad y la desoladora tristeza

del que se sabe olvidado por las viejas amistades

y por las alegres promesas de nuevos compañeros del camino.

Y nos supimos solos recorriendo tristes senderos, 

arrastrando nuestras penurias y las incertidumbres

de los días que están por venir. 

Zarandeados por la vida y por los azares

pero juntos 

y con la certeza de que merecemos algo más 

y que la vida, finalmente

pondrá a cada cual en su lugar. 





jueves, 8 de junio de 2023

Sin tiempo





Simplemente hay días en los que el tiempo desaparece y ni siquiera podemos permitirnos un café. Mañana quizás, o pasado. Pero hoy no. 


miércoles, 7 de junio de 2023

Vigilancia reforzada

 


A veces la tentación de saltarnos un semáforo es muy fuerte, sobre todo cuando apenas es de día, la calle desierta y la noche ideal.

Miras hacia un lado, miras hacia otro y la ausencia de otros vehículos y de testigos inoportunos te anima a ir pisando poco a poco el acelerador, como quien no quiere la cosa...

Y de pronto caes en la cuenta de que te vigilan, te observan desde las alturas de manera discreta, pero inequívoca.

Es que ese semáforo, por increíble y poco útil que parezca, tiene vigilancia reforzada y saltártelo resulta casi imposible.

Te pillarían al vuelo.



lunes, 5 de junio de 2023

Choiva

 


Algo ten a choiva que sempre nos pode sorprender. Non importa todas as tardes que pasáramos vendo chover nin as mañás nas que prefeririamos ter quedado na casa. Non importa que teñamos escrito versos detrás de ventanais mollados ou que escribiramos o seu nome nun vidro mollado. Nós, que vimos chover en praias e no máis profundo dos montes; en días de verán e no máis crudo do frío inverno; nas festas patronais e nos enterros... Nós, que somos verdadeiros expertos nos temas pluviais, hai días nos que quedamos abraiados cando a choiva parece querer silenciar o mundo enteiro co seu constante deixarse caer. 


domingo, 4 de junio de 2023

Conflicto interior


Es el conflicto con uno mismo lo que define al escritor, decía hoy Juan José Millás en la radio. Obviamente, la opinión de Millás sobre estas cuestiones es irrebatible. Puede gustarnos más o menos su estilo o la temática que trata en sus novelas, pero es innegable que es un escritor tanto por su obra reconocida por el público como por su personalidad con cierta tendencia a la obsesión y el psicoanálisis.

Se trata por lo tanto de la opinión de alguien que sabe perfectamente de lo que habla, y por eso me alegra descubrir que estoy muy de acuerdo con la idea del conflicto interior como desencadenante de la obra del escritor. Sin duda, la necesidad de explicarse a uno mismo es un fuerte impulso que nos lleva a algunos a comunicarnos con los demás. Tal vez dejar constancia de nosotros mismos, sentirnos escuchados o incluso poner en valor nuestra existencia. No solamente somos vida, no solamente nos levantamos y acudimos a nuestros trabajos y nos relacionamos con los otros. También somos seres pensantes, conscientes de nuestra finitud y de nuestros límites, y buscamos de algún modo perdurar. 

Pues además de explicarnos a nosotros mismos y a los demás, al escribir también pretendemos perpetuarnos a través del recuerdo y del reconocimiento de los otros. Tal vez sea el miedo a la muerte y al olvido otro de los impulsos que llevan a las personas a escribir. Seguir vivo en los otros cuando nos hayamos ido, formar parte del bagaje cultural de las próximas generaciones. 

Y sin embargo es un vano intento. Son los personajes y las obras las que cobran vida cuando son leídas por el otro. Es Sancho el que recorre una y otra vez los campos de Castilla montado sobre un pollino; es Leopold Bloom el que repite su noche alucinada cada vez que algún incauto lector se atreve a abrir el Ulises; es Raskólnikov el que utiliza el hacha y son los Buendía los que nos hacen creer en la Diosa Literatura una y otra vez. 

Tal vez solamente los poetas cobran vida cada vez que leemos sus obras. Tal vez son sus voces las que escuchamos, las que nos hablan directamente aunque se hayan convertido en polvo miles de años antes. Y sin embargo tenemos tan poco tiempo para escuchar a los y las poetas que en el mundo han sido...

El conflicto interior y la necesidad de explicarnos a los demás. La necesidad de perdurar, de no convertirnos en el olvido en el que tarde o temprano nos convertiremos. El egocentrismo desmesurado que nos hace pensar que tenemos algo que contar y que otra persona querrá escuchar... los motivos que nos impulsan a escribir son múltiples y su importancia varia en cada escribiente, y sin embargo no es suficiente con tener motivos. Es necesario también tener ganas y tesón, perseverar en nuestros intentos y tener muy claro que se trata de una actividad a largo plazo. 

Por eso no consigo entender como un tipo como yo, que tanto tesón y espíritu de sacrificio demostré en otras ocasiones sea tan incapaz de mantener la intensidad necesaria para escribir, y resolver de una vez los conflictos interiores que de cuando en cuando arrasan mi espíritu de un modo brutal y desalmado. 


sábado, 3 de junio de 2023

Edelmiro el gorras

 



Si había algo que de verdad disfrutaba Edelmiro Sánchez eran los meses de verano. Los últimos días de mayo comenzaba a sentir un hormigueo en el cuerpo que le anunciaba que llegaban los días de sol y calorcillo, y el día 1 de junio, sin falta, se calaba la gorra de los viajes a la playa y ya no se la sacaba hasta el 30 de septiembre. 

Nadie en el pueblo sabía cuando había comenzado aquella costumbre, pero era  conocido por todo el mundo como Edelmiro el gorras. Decían algunos que se trataba de la misma gorra, pero los que llevábamos años jugando con el la partida de los sábados sabíamos que aunque siempre eran del mismo color crema, pertenecían a distintos lugares: Tenerife, Mallorca, Cancún, Albufeira, Málaga, Lanzarote... Sin duda recuerdos de vacaciones pasadas, típicos viajes de una semana comiendo, bebiendo y durmiendo en hoteles de todo incluido. Tal vez era el recuerdo de aquellos días de descanso total lo que hacía que Edelmiro relacionase las gorra con el placer, y que los que lo conocíamos un poco supiésemos cómo le cambiaba el rostro cuando llevaba una de aquellas gorras puesta. 

Y durante los meses del verano no había un solo momento en el que no llevase una de aquellas gorras. Durante la procesión del Carmen, en la sesión vermut, en las verbenas nocturnas, cuando salía a pasear con los perros, cuando llevaba a los nietos a la playa, en el mercado, en la frutería y por supuesto, cuando jugaba la partida con nosotros.

Y tal vez fue durante una de estas partidas cuando alguno de nosotros mencionó el tema y le preguntó por sus viajes y por los lugares que más le había gustado. Edelmiro nos miró sorprendido, como si no comprendiese a que nos referíamos, y cuando le señalamos la gorra no pudo contener una sonrisa al confesarnos que en realidad no había visitado ninguno de aquellos lugares, pero que desde hacía unos años, justo al llegar finales de mayo, recibía en su casa un paquete, sin ninguna nota y sin remitente, y que contenía siempre una gorra igual a la que tenía puesta en aquel momento. 

- Es como si alguien quisiera advertirme que comenzaba el verano - nos dijo.

- Y nunca te has planteado viajar a ese destino - Le preguntó uno de nosotros.

- La verdad es que no - nos confesó - pero este año me tocaría ir a Lanzarote...

Y solamente hizo falta eso para que decidiésemos irnos de viaje a la semana siguiente. 



viernes, 2 de junio de 2023

Sol de junio.

 


Algo tiene el sol del mes de junio que nos impulsa a emprender viajes nuevos y silbar viejas melodías. 


jueves, 1 de junio de 2023

Soledades VI

 

Ecos de pasos cansados resonaban en las viejas piedras

y los jóvenes pensaban que ya lo sabían todo, 

que nunca llegarían al final del camino.

Bordeábamos la vida y, ignorantes de su belleza,

las flores iban dejando su fragancia a nuestro paso

y fuimos reyes

y descubridores de tierras extrañas

y locos inventores del amor y de la lluvia. 

Descansamos, 

aprendimos a descansar en los bancos

o a la sombra de los pinos

y cada día era una aventura

y cada noche manteníamos una cruel batalla

a pluma y tinta contra la página en blanco.

Nuestra era siempre la última palabra,

el verso que lo decía todo

y la novela experimental que no nos decía nada. 

Y suyos eran los ojos que nunca nos miraban.