miércoles, 29 de enero de 2025

La distopía ya está aquí.

 


Deportaciones masivas y ciudades santuario. Extravagantes hombrecillos que a pesar de su incuestionable inteligencia, muy por encima de la media, guardan en su interior cierto complejo de inferioridad que disfrazan con delirios de grandeza. Amenazas de conquista larvadas durante décadas, ahora convertidas en realidades, presagian un futuro de sangre y destrucción. Dependencia masiva de nuestros teléfonos, con innumerables apps para saber en cada momento que hacer, que pensar, que decir y que sentir. Nuestras vidas controladas, supervisadas, "datamineadas" hasta el ridículo para que el algoritmo sepa que a las dos de la tarde eres propenso a la compra compulsiva y a las siete, en cambio, te apetece más socializar.

La distopía ha llegado. La sociedad que hace cien años comenzaron a imaginar algunos escritores, pensadoras y filósofos está llamando a nuestras puertas, y a nuestra conciencia, y la mayoría no queremos verlo, inmunes como somos a todo aquello que pueda romper nuestro caparazón de seguridad y comodidades. Estamos abocados al desastre social, a la desaparición de los valores y de los ideales que dieron lugar, en el siglo pasado, a estados democráticos y libres. 

Como simples lectores de una distopía futurista, asistimos a un continuo goteo de noticias y acontecimientos que nos llevarán, inevitablemente, a una dictadura tecnológica, a un descarado control de masas a través de los medios tecnológicos, a una sociedad cada vez más individualista y solitaria que defiende las ideas y los beneficios de otros porque es incapaz de reconocer ya cuales son sus propios intereses. No sabemos lo que nos conviene, y al igual que ya tenemos aplicaciones que nos ayudan a gestionar nuestro tiempo, a diseñar nuestro menú diario y a planificar las rutinas de ejercicio más convenientes para nuestra edad y nuestro físico, pronto comenzarán a vendernos aplicaciones para pensar bien, para saber lo que realmente nos interesa y para delegar nuestro voto no en las más capaces o en los mejor preparados, sino en los más populares y en las más hábiles para posicionarse en un mundo de huecas e insustanciales redes sociales.

Y mientras se reduce el espacio para el pensamiento y la reflexión y el concepto de crecimiento personal se reduce a obtener unos cuantos "me gusta" por cualquier estupidez que publiquemos; mientras nos embriagamos con noticias falsas o auténticas memeces en forma de videos que a veces ni siquiera resultan graciosos; mientras nos jaleamos o insultamos las unas a los otros, como si de un evento deportivo se tratase, convencidos como estamos de que eso es democracia y libertad de opinión y derecho fundamental; mientras, en definitiva, estamos mirando hacia otro lado sumergidos en este odioso scroll infinito en el que se ha convertido el siglo XXI, están haciéndose realidad algunas de las distopías literarias que nos parecían imposibles hace unas décadas, cuando algunos estábamos convencidos de que el mundo siempre iría a mejor y que algún día los barcos de Greenpeace y las activistas de Amnistía no serían necesarias.

Y de pronto, un día te despiertas y en la radio te hablan de ciudades santuario y deportaciones masivas en Estados Unidos y sabes, porque lo has leído muchas veces, que la decadencia ha comenzado y que al final, irremediablemente, tú serás una de esas piezas raras que no encaja, que no quiere resignarse a pensar que el mundo es así y que no hay nada que hacer. Al final, como buen lector errático que soy, también creo en las utopías como mecanismo del cambio y se, estoy convencido, de que hay futuro para el ser humano siempre que levantemos la mirada de nuestras pantallas y comencemos a pedir la luna. 

 

miércoles, 8 de enero de 2025

15 años y una recopilación.




Quince años han pasado ya desde la primera entrada en este blog. Quince años desde que os contaba, sin saber muy bien a quien, que tenía la sensación de estar solo ante un monitor, y que había nevado en Santiago de Compostela. Apenas tres párrafos en los que si algo comentaba era que no tendría nada nuevo que aportar, pero que al fin y al cabo tampoco importaba mucho pues seguramente seríais muy pocos los que leeríais lo que me disponía a escribir.

Quince años en los que escribí menos de lo que me habría gustado, es cierto. Pero las que estáis aquí desde el principio, o las que habéis tenido la curiosidad de navegar entre las entradas del blog, seguramente habréis encontrado alguna que otra página bien escrita, un texto que merecería dedicarle un poco más de tiempo y más de una historia que podrían estar en cualquier antología de relatos breves.

Quien sabe, tal vez sea este el año de la recopilación, de pasar a limpio un puñado de mis historias, seguramente quince, y decidirme a tomarme en serio esto de la escritura y de la publicación de un libro.

Quien sabe.

Lo único seguro es que hace quince años, el 8 de enero del 2010, comenzaba a escribir este blog con la sensación de estar solo ante un monitor. Y aunque se que una vez que algo aparece en internet ya no somos dueños ni de su destino ni de su propósito, sigo pensando que el Mar de Beaufort que he creado durante todos estos años continúa siendo un lugar muy poco frecuentado, a pesar de que en los últimos días se ha vuelto, en cierta medida, territorio en disputa.

En fin, y en definitiva...Tengan ustedes un muy feliz 2025, y regresen, siempre que sus ocupaciones y sus placeres se lo permitan, a esta su casa. Nunca se sabe cuando van a encontrar algo que les haga reír, o llorar, ambas a la vez e incluso sentir vergüenza ajena.

jueves, 12 de diciembre de 2024

El cuaderno del lector errante.


 

Pues al final me he decidido.

Como ya sabéis, soy un gran aficionado a los cuadernos y a empezar cosas que después no continúo. Por eso tengo guardados en cajones y en archivadores de cartón un montón de libretas que pretendían ser diarios de viajes, anotaciones sobre mis lecturas, esbozos de relatos. Tengo cuadernos anuales que me servían de agenda y agendas que servían de bloc de notas, pequeñas libretillas en las que anotaba los párrafos más geniales de las obras que iba leyendo y otras con anécdotas que me sucedían a mi o que me inventaba. Escribo en libretas tamaño folio un Diario desde el año 89 y tengo desde el 95 un cuaderno en el que anoto los libros comprados por un lado y los leídos por el otro. 

Soy, en definitiva, Don Cuadernos. Por eso no dudé en iniciar un nuevo cuaderno con una lista de los libros que me quedan por leer. No se trata de un registro de lo que voy leyendo (para eso ya tengo una vieja libreta), sino de la lista de esas obras que forman parte de la historia de la literatura universal y que un aspirante a Lector debe leer alguna vez.

Pero como además de cuadernos también suelo empezar otras cosas, he comenzado a escribir un nuevo blog en el que ir anotando mis avances lectores y los libros que van quedando marcados como leídos. Se trata, obviamente, de un proyecto a muy largo plazo, y es probable que para cuando lea mi último libro haya quedado obsoleto todo esto de los blogs e incluso del internet de páginas WEB que ahora conocemos, pero mientras tanto os invito a pasaros de vez en cuando por mi Cuaderno del lector errante


martes, 3 de diciembre de 2024

NaNoWriMo 2024 (y III)

 


Pues es más difícil de lo que parece, aunque lo positivo es que ahora si tengo un borrador con el que empezar a trabajar. Casi 30.000 palabras, de las que probablemente no aproveche casi nada, pero convertidas en  tramas y personajes que van dotando de estructura esta historia que quiero contar. 

Habrá que decidirlo todo, es cierto, centrarme en algunos hilos argumentales y desechar otros, pero tengo la impresión de que he avanzado. Y tengo un cierto hábito que estaría muy bien mantener. 

En definitiva, ahora toca trabajo de lápiz y papel, trazar un mapa para poder llegar a buen puerto pues otra cosa que he aprendido este mes es que soy un escritor de mapa. Necesito tener una idea clara de lo que quiero contar pues de lo contrario acaban apareciendo personajes y historias que me hacen divagar. 

Continuemos.

 



martes, 19 de noviembre de 2024

NaNoWriMo 2024 (II)

 



Esto acabará siendo un casi!

La primera semana, e incluso los primeros diez días, el ritmo estaba siendo bastante bueno. Siempre un poco por debajo de lo esperable, pero con cierta constancia que hacía que la linea ideal no se alejase demasiado de la linea real que representa la palabras que voy escribiendo. 

Pero la última semana ha sido un poco caótica, y no solamente por la disparidad en el número de palabras que consigo escribir al día, sino porque EL BORRADOR comienza a no tener mucho sentido. Antes de ponerme a escribir debería tener un poco más claro lo que quiero contar, tal vez un poco más estructurados los capítulos e incluso los personajes. 

Pero en fin, voy escribiendo un poco de esto y un poco de lo otro y al final, cuando acabe este mes, tendré que dedicar unos cuantos días a reorganizarlo todo y darle forma a lo que ahora viene siendo un conjunto caótico de historias y recuerdos que nada tienen que ver con el ya famoso barco.

Sigamos.


viernes, 8 de noviembre de 2024

NaNoWriMo 2024 (I)

 




Bueno, no voy al ritmo adecuado, pero por lo menos consigo mantener el paso. Por ahora es posible conseguirlo, aunque tendré que apretar las teclas un poco más rápido que hasta ahora. 

Pero lo bueno es que el borrador va tomando forma y comienzan a abrirse caminos inesperados, y ciertas tramas que no estaban en la idea principal pueden terminar convertidas en historias con cierto peso en la novela. 

Pero en estos primeros pasos todo son dudas. ¿Cuántos narradores contarán la historia? ¿Qué tiempo emplearemos? ¿Quien será el protagonista? ¿Pasado o presente?...

Y claro, unas cosas dependen de las otras. Según quien vaya a contar la historia deberá estar situado en el presente o en el pasado. Si una persona va recordando su propia historia encaja mejor narrar desde el presente pero si va a ser un narrador que lo sabe todo sobre los protagonistas puede ir contando la historia a medida que avanza.

En fin, entre estas dudas estoy en estos momentos iniciales. Pero en esta primera semana he escrito a diario, y eso ya es un avance. 

Sigamos. 

jueves, 31 de octubre de 2024

NanoWriMo 2024 (0)

Todos los contadores a cero. 

En unos minutos comienza el reto, y no hay borradores ni plan de trabajo. 

Tampoco diré nada sobre actualizaciones en este blog o en redes sociales, lo que tenga que ser será. 

Se trata, simplemente, de escribir unas 1667 palabras al día; mantener esa linea ascendente, y sobre todo constante, durante el mes siguiente. 

De conseguirlo, al terminar tendremos un primer borrador de esa novela que lleva tantos años intentando fluir.