Siempre ha sido así, y probablemente siempre será así. Incluso en sociedades colectivistas como los gallineros, donde el bienestar del grupo está por encima de individuo, hay sujetos que deciden ir por su lado, que no quieren formar parte del grupo, que se mantienen al margen.
En cierta medida, sería más comprensible una separación tres a tres, según colores, o un cuatro dos, o incluso que mantuviesen una formación más caótica ya que, como bien sabemos, las gallinas no suelen respetar demasiado la diferencia entre zonas peatonales, calzada y serventías. Ellas van por donde les sale de los huevos (perdón por el exabrupto, pero tampoco vamos a andar pisando idem)
Tenemos la certeza de que la gallina de la derecha se siente hastiada del grupo y busca dejar constancia de su individualidad de la manera que siempre se ha hecho. Ella va por su lado, a su bola y además cuando las otras bajan ella sube.
Y no quiere decir que sea peor gallina que las otras (tampoco mejor). Simplemente es una polla que se ha cansado un poco de todo, que comienza a pasar de lo que piensen las demás y que, incluso a veces sobreactuando un poco, decide hacer exactamente lo contrario de lo que se espera de ella.
Y sinceramente, ¿quién no ha sido alguna vez la gallina discordante del gallinero? ¿La nota disonante en esta extraña sinfonía que es la vida en comunidad?
Piénsenlo por un momento, y ya me contestarán cuando les parezca bien.