viernes, 7 de octubre de 2011

La astronomía supera al Papa!

Por fin lo hemos conseguido. Ha sido un trabajo colectivo, habéis ayudado enormemente con vuestras visitas silenciosas, pero al final la entrada sobre la dedicatoria del Papa a Mar de Beaufort ya no es la más vista de este sitio. Inexplicablemente para mí, durante meses la foto dedicada que Bieito se dignó a regalarnos como señal de su cariño hacia vuestro querido blog era la más visitada de todas las entradas que he escrito. Llegué a pensar que se trataba de un milagro, que eran seres divinos los que se acercaban por este sitio para ver la foto de su máximo representante en la tierra.

Pero eso ha cambiado. Como podéis comprobar en la columna de la derecha, ahora son las Nociones de astronomía las que van a la cabeza. Y eso es algo que me alegra enormente. Es agradable comprobar que en estos tiempos de crisis económica y social hay gente que se atreve a enfrentarse a los grandes enigmas del universo con la mente abierta a nuevas interpretaciones. Debemos prepararnos para los extraordinarios descubrimientos que están por llegar porque sin duda ya están en camino. ¿Para qué pensáis que están con el escudo antimisiles a cuentas? Ellos ya están aquí!! La duda es saber cuales son sus intenciones...



lunes, 3 de octubre de 2011

Energúmenos.

Según la RAE, un energúmeno/a es (1) una persona poseída por el demonio o bien (2) una persona furiosa, alborotada. Para mí un energúmeno es alguien que se descontrola con facilidad y de manera que roza la irracionalidad.



Ayer en Compostela la tarde era de agosto e invitaba a la tranquilidad y el reposo en cualquiera de los parques que hacen de esta ciudad una de las más respirables de toda europa. Nosotros estuvimos tumbados en el parque de Bonaval y después nos tomamos una cervecita en una terraza cercana mientras veíamos pasar los gozosos minutos cargados de futuro.



Al poco llegó una pareja de edad intermedia, ni universitarios ni padres de adolescentes, y mientras la mujer se sentaba en una mesa a nuestro lado, el hombre entró en el bar y salió comiéndose un rico helado de cucurucho o cono, según se prefiera. El camarero les sirvió un café y una infusión. Contra todo pronóstico, el café para la chica y la infusión para el chico.


La tarde continuó su alegre discurrir, la pareja con su discreta conversación y nosotros recogiendo una y otra vez cosas del suelo. Los catorce meses de un homo sapiens sapiens, ya me entienden.


De pronto oímos el ruido típico de dos coches al chocar, o más bien el sonido de un coche que golpea a otro cuando uno de los conductores intenta aparcar o desaparcar. Todos en la terraza miramos hacia la calle y vimos como un hombre y una mujer de unos sesenta años se bajaban de un coche grande, tal vez un BMW o un Mercedes, se ponía a mirar a un MINI amarillo que estaba aparcado y volvían a subirse al coche sin el menor intención de dejar una nota y mucho menos de preguntar a los que observábamos desde la terraza si el coche era nuestro.


Pero resulta que el dueño del coche amarillo era del hombre que estaba sentado a nuestro lado y que tomaba una infusión después del haberse tomado un helado. Si, es algo extraño, ya lo se, pero también era extraño que el día 1 de octubre la temperatura fuese de 30 ªC en Compostela y nadie puede negarlo. El caso es que el joven que se sentaba a nuestro lado se levantó y se acercó a su coche para comprobar si la chapa y pintura del vehículo había resultado afectada por el impacto. Cosa lógica, por otra parte, ya que a nadie le gusta tener que llevar el coche al taller por un golpe que no hemos dado.


¿Y que creen ustedes que pasó?


Pues que el conductor del coche grande comenzó a decirle al hombre comedor de helados que él tenía seguro y que si quería que diese parte, que no hacía falta que viniese con esa chulería, que él se hacía cargo del golpe de ese momento pero que de ningún modo le apareciese mañana con el coche destrozado que no pensaba pagarle los golpes que le diese esta noche y que si no sabía beber que se aguantase.


Y se fue.


Y si ahora escribo esto es porque me sentí tan enfadado y hastiado como el joven que regresó a la mesa tan perplejo que ni siquiera apuntó la matrícula del coche del energúmeno que se cree que por tener una edad en la que se comienza a ser una persona respetable se puede avasallar y berrear en público como si todos tuviesen la obligación de callar y escuchar.



viernes, 30 de septiembre de 2011

NO a la fuga de personajes de Mar de Beaufort.

Hoy es un día triste para mi. A pesar de mis esfuerzos, de las noches robándole horas al sueño y de los días perdidos para conseguir esa frase decisiva que defina su carácter van y me dicen que se quieren ir, que no es nada personal pero que necesitan vivir su vida. Dicen que después de un año y medio quieren ver mundo, conocer a otros blogueros y encontrar su sitio en el universo de la ficción. El hogar se les ha hecho pequeño, las visitas son demasiado escasas como para satisfacer su curiosidad y mi lentitud para tejer historias hace que el tiempo les resulte pesado y monótono.


Yo les digo que cambiaré, que me esforzaré por comprenderlos mejor. Buscaré nuevas emociones y nuevos escenarios. En un arranque de sentimentalismo impropio de un ex-legionario como yo me pongo a llorar y les digo que los quiero. Ellos se muestran fríos y distantes y me dicen que no me servirá de nada, que están decididos a abandonar Mar de Beaufort, y que si trato de impedírselo alegarán carencia de talento y falta de imaginación para demandarme ante el T.C.F. (Tribunal de los Creadores Fallidos) para sacarme una fuerte indemnización por daños a su imagen y a su evolución como entes literarios universalmente conocidos.


Me siento impotente, y puede que tengan razón. Hilario, por ejemplo, me dice que quiere parecerse un poco más a Michel Strogoff y M.V. Compostizo, tan delicada y sensible a veces, me dijo que estaba hasta las narices de la Albufeira y del viño verde. Y los agentes Ginger y Weird quieren saber que hay más allá pues llevan ya un mes saliendo del aeropuerto.


Y por si esto fuera poco el otro día Toño me dijo que estaba cansado se ser real y que quería que lo convirtiese en un personaje, que eso de poner cervezas y dar conversación estaba muy bien, pero que lo que realmente le gustaría es vivir en la incertidumbre de no saber lo que le aguardaba en la próxima entrada, y que además le gustaría tener etiqueta própia en los Rumbos del Mar de Beaufort.


En resumen, que los personajes que merodean por Mar de Beaufort han ido cobrando fuerza y amenazan con trasladarse a otros blogs más populares. Ayúdame a impedirlo! Di NO a la fuga de personajes de Mar de Beaufort. Comenta esta entrada pidiéndoles que se queden, enlaza esta entrada en tu facebook o entra en la página de Mar de Beaufort para mostrar tu más enérgica oposición a que unos personajillos de pacotilla se rebelen contra la mano que los ha creado.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Me lo dijo Toño.

- Vamos, Toño, me estás diciendo que conociste a Hilario en el Círculo Polar Ártico!?

- Te estoy diciendo que conocí a Hilario en el Delta del Mar de Beaufort- contestó mientras ponía otro par de cervezas en la barra del bar- Gracias a él pudimos recuperar el oro de Harry y meterlo en el camión de Duane sin que los federales nos hiciesen demasiadas preguntas. ¿Dónde crees que conseguí la pasta para montar este bar?

No supe que decir. Durante las últimas horas Toño me había hablado de su época de estudiante en Canadá. Todo había comenzado cuando le pregunté si sabía algo de Hilario. No puedo explicarlo, pero siempre tuve la sensación de que entre Hilario y Toño existía cierta complicidad, una especie de camaradería que se adquiere al compartir experiencias poco frecuentes. Lo que no esperaba es que me contase una aventura que rozaba lo esperpéntico, y mucho menos que me confesase que Hilario era una especie de agente del gobierno como los que salen en las series de televisión.

Al parecer, Hilario había sido reclutado por un hermano de su abuela, que había emigrado a Estados Unidos en los años cincuenta y por casualidades de la vida formaba parte del equipo de trabajo que se formó después del famoso caso Roswell. Cuando se encontró con el grupo de Toño acompañaba a una unidad de asalto que estaba buscando el origen de una extraña señal electromagnética que habían captado desde los radiotelescopios de Alaska.

- Después de unos cuantos días de interrogatorios y aclaraciones, Hilario consiguió convencer a sus superiores de que no representabamos ningún peligro para los intereses de la nación. Nos ayudó a buscar el oro de Harry y cuando lo encontramos me pidió que me ocupase de poner a buen recaudo la parte que le correspondía. Yo regresé a Compostela y monté este bar, él siguió trabajando para los americanos. El resto de la historia ya la conoces, te has encargado de publicarla en tu blog de una forma magistral y con una narración viva y directa que sumerge al lector en un ambiente de intriga y misterio al mejor estilo de la novela negra de los Grandes de la literatura universal.

- Bueno bueno, creo que exageras un poco- contesté un poco ruborizado.
- Para nada -me dijo Toño mientras atendía a una pareja de chavales que venían a comprar un par de palmeras de chocolate- eres uno de los mejores escritores de blogs que conozco. Y te diré más... o mucho me equivoco o en breve tendremos noticias de Hilario.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Buscando mi perfil.

Perdonen mi ausencia, han sido tiempos complicados. En las últimas semanas he dedicado el poco tiempo del que dispongo a crearme un perfil en internet. Yo, que nunca me he preocupado demasiado por las apariencias me descubro buscando un perfil adecuado que mostrar. Como saben, no tengo muy claro que esto de internet y las redes sociales sirva para unir a los pueblos del mundo, pero entre el "+Tú" de google y la constatación, día tras día, de que Mar de Beaufort recibe escasas visitas pues me he dicho que tengo que intentar participar un poco más la red, darme a conocer, no se si me entienden.

Y lo primero que me planteo es si debo descubrir mi verdadera indentidad y poner mi foto o seguir con ese cachorrillo de oso polar que hace referencia al osezno que tengo en casa, pero que también está muy acorde con el título de este diario. La verdad, es que me da un poco de vergüenza que mi cara aparezca por ahí, aunque pensándolo bien, la mayoría de lectores de este blog saben perfectamente quien soy y no se sorprenderán al verme la cara y desubrir que tengo menos pelo que hace quince años y que mi rostro se ha redondeado un poco.

Después está lo de facebook, el twiter y la participación activa en algunos blogs que me gustan y que sigo. Y aquí vuelven las dudas sobre el anonimato o la indicación clara de quien soy. Tal vez se trate de un problema de autoestima. A veces tengo la sensación de que lo que me gustaría decir o escribir es irrelevante, y decido mantenerme en silencio. Y si en la vida real el silencio es simplemente una característica que algunos valoran y otros no, en el mundo virtual de internet el silencio significa ausencia. Creo que por eso hay tantos comentarios en ciertos blogs que sin aportar nada, quieren dejar constancia de que alguien ha pasado por allí, de que tenemos presencia en la red, de que formamos parte de algo.

Pero estabamos con mi perfil. ¿Qué puedo escribir sobre mi? Para cada unos de mis seguidores soy alguien distinto. Incluso puede suceder que sea un auténtico desconocido. Puedo poner en mi perfil que me gusta el cine, pasear y escuchar música, que es lo que pone todo el mundo. Pero, ¿pondré algo sobre mí, algo que me identifique como persona única e inconfundible?

No lo se ni me importa. La verdad es que no sabía que escribir y me puse a improvisar. Tal vez mañana pueda retomar alguna de las historias que quedan  a medio contar. Al fin y al cabo, he creado este sitio para contar historias.

jueves, 25 de agosto de 2011

Los chicos del aeropuerto.


Yo estaba en el aeropuerto con la Jenifer y el Chetos cuando aquel tipo medio calvo se me acercó y comenzó a susurrarme con acento guiri aquello de “un sabor auténtico de puro maíz”, “un sabor auténtico de puro maíz”. Pensé que se trataba de una broma de los de la telegaita o de un anuncio de Matutano, pero cuando se me acercó aquella pedazo morena y me dijo que eran los agentes de no se qué me acojoné un poco, la verdad. Estábamos esperando a la Janet, que venía de Lanzarote a pasar dos semanas de vacaciones y como el avión llegaba con retraso habíamos estado haciendo el tonto por el aeropuerto. La Jenifer estaba preguntándole a una azafata a qué hora salía el avión para Betanzos y nosotros nos partíamos de risa. Después yo me acerqué a un alemán y le pregunté Where are the big church? y el tipo me contestó con cara extrañada The cathedral is in the town!.

De pronto descubrí que en una de las mesas del restaurante estaba el profe de latín con la madre del Jonatan, y como el Jonatan es nuestro colega comencé a llamar al Chetos para que se acercara. Pero el que se acercó fue el tipo raro y la morena cachonda y enseñándome una tarjeta de la pasma comenzaron a decirme que eran los agentes que venían a investigar el suceso. Yo estaba flipando por colores cuando de pronto se acerca un vendedor del cupón diciendo “Chetos chetos chetos”. Yo le digo que el Chetos está con la Jenifer en la otra esquina del aeropuerto pero el tipo medio calvo comienza a decir otra vez lo de “un sabor auténtico de puro maíz”, “un sabor auténtico de puro maíz”.

- ¿Y tú quién eres?-me pregunta el vendedor del cupón subiéndose las gafas hasta la frente y mirándome directamente a los ojos.

- ¿Tú no eres ciego, verdad?- le respondo siguiendo la costumbre local de responder con otra pregunta.

- ¡Veo que tienes buen ojo!- me contesta el falso ciego con un tonillo burlón que me altera un poco. Por eso, cuando se acerca una señora y le pide un cupón para hoy comienzo a gritar que no se fie, que el tipo no es ciego y que seguramente todos los cupones son falsos. La señora mira desconfiada el billete que el falso vendedor le entrega y se lo devuelve, pero uno de los Guardias Civiles que están en la puerta del aeropuerto ha sentido curiosidad por el jaleo que se está montando enfrente de la puerta de llegadas. Como no podía ser de otro modo, me pide a mí el DNI y mientras intento explicarle lo sucedido veo como el falso ciego y la pareja de guiris se dirigen a la salida.

lunes, 22 de agosto de 2011

Restos en la nieve.

Llegaron un par de días después que nosotros. Veinte tipos que parecían Rambo se bajaron de dos helicópteros y nos encerraron en el comedor mientras hablaban con el Director Gerente de la planta de gas. Aparte de los cuatro que habíamos llegado en el camión de Duane, había siete operarios, un técnico de telecomunicaciones, un cocinero y un encargado de mantenimiento. Nos habían advertido que intentarían que ninguno de nosotros resultase herido, pero que nuestra seguridad no era una prioridad para ellos y si surgía algún problema no dudarían en utilizar la fuerza para solucionarlo.
Quisieron saber de quién era el propietario de la extraña máquina que había estado provocando interferencias las últimas semanas. El Director Gerente les explicó que según el artículo 37, párrafo 4 bis del Tratado Internacional sobre Personas y Cachivaches Deambulando por el Ártico él era el responsable de los humanos, animales, objetos y similares que se encontraban en ese momento en la planta de gas y que tenía el derecho a ser informado de cualquier circunstancia que pudiese afectar a la integridad física o legal de las cosas.
- Who are they?- le preguntó uno de los soldados con una pistola en la mano cuando el Director Gerente iba a continuar enumerando el párrafo 5 del artículo 37. Después todo sucedió muy rápido. Duane intentó explicarles que no tenía nada que ver con todo aquello, que él sólo me conocía a mí, que venía de Dawson City y que era un simple camionero que se encargaba de abastecer a la planta de gas. No le sirvió de nada. Tampoco le sirvió de nada a los soldados comenzar a interrogar a Juanciño y a su acompañante, que se llamaba Mariano. Ellos no entendían nada de lo que les estaban preguntando y los soldados no entendían nada de lo que les estaban respondiendo. Como mi historia sobre la caza de osos utilizando medios magnéticos no convenció a nadie acabamos los cuatro en uno de los helicópteros, sobrevolando el Delta de Mar de Beaufort a unos treinta pies de altura y dirección norte.
Y entonces los ví. Como si de mojones se tratase comencé a vislumbrar, sobre el hielo del ártico, lo que parecían restos de animales, alguna manta, un trineo y finalmente un cadáver humano. Supe que se trataba de Harry y que la historia del viejo Bob era verdad. Ahora sólo era necesario encontrar el modo de regresar y recuperar las bolsas llenas de oro.



---Para saber más:01: Dawson City
02: O'Kandeken05: La máquina del magnetismo.
03: La historia de Duane
04: Encuentros en el Círculo Polar Ártico.