miércoles, 28 de septiembre de 2011

Me lo dijo Toño.

- Vamos, Toño, me estás diciendo que conociste a Hilario en el Círculo Polar Ártico!?

- Te estoy diciendo que conocí a Hilario en el Delta del Mar de Beaufort- contestó mientras ponía otro par de cervezas en la barra del bar- Gracias a él pudimos recuperar el oro de Harry y meterlo en el camión de Duane sin que los federales nos hiciesen demasiadas preguntas. ¿Dónde crees que conseguí la pasta para montar este bar?

No supe que decir. Durante las últimas horas Toño me había hablado de su época de estudiante en Canadá. Todo había comenzado cuando le pregunté si sabía algo de Hilario. No puedo explicarlo, pero siempre tuve la sensación de que entre Hilario y Toño existía cierta complicidad, una especie de camaradería que se adquiere al compartir experiencias poco frecuentes. Lo que no esperaba es que me contase una aventura que rozaba lo esperpéntico, y mucho menos que me confesase que Hilario era una especie de agente del gobierno como los que salen en las series de televisión.

Al parecer, Hilario había sido reclutado por un hermano de su abuela, que había emigrado a Estados Unidos en los años cincuenta y por casualidades de la vida formaba parte del equipo de trabajo que se formó después del famoso caso Roswell. Cuando se encontró con el grupo de Toño acompañaba a una unidad de asalto que estaba buscando el origen de una extraña señal electromagnética que habían captado desde los radiotelescopios de Alaska.

- Después de unos cuantos días de interrogatorios y aclaraciones, Hilario consiguió convencer a sus superiores de que no representabamos ningún peligro para los intereses de la nación. Nos ayudó a buscar el oro de Harry y cuando lo encontramos me pidió que me ocupase de poner a buen recaudo la parte que le correspondía. Yo regresé a Compostela y monté este bar, él siguió trabajando para los americanos. El resto de la historia ya la conoces, te has encargado de publicarla en tu blog de una forma magistral y con una narración viva y directa que sumerge al lector en un ambiente de intriga y misterio al mejor estilo de la novela negra de los Grandes de la literatura universal.

- Bueno bueno, creo que exageras un poco- contesté un poco ruborizado.
- Para nada -me dijo Toño mientras atendía a una pareja de chavales que venían a comprar un par de palmeras de chocolate- eres uno de los mejores escritores de blogs que conozco. Y te diré más... o mucho me equivoco o en breve tendremos noticias de Hilario.

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