Otro mes que se acaba, y aunque casi lo consigo, no pudimos completar el reto autoimpuesto de una entrada cada día. De todos modos tampoco ha salido mal de todo. Los días no han dado para más y tampoco había mucho que contar, la verdad.
Ahora vendrán las prisas, esa sensación de curso que va acabando, exámenes y entrega de trabajos. Mi ritmo vital sigue marcado por el curso escolar, aunque ahora no sea yo el que está estudiando (tal vez para el próximo curso retome mis eternos estudios en la UNED). Quedan seis o siete semanas de clases, después el verano, problemas de conciliación, algún viaje, playas, rutas y verbenas... Si, mi mente ya está un poco en el verano, y tal vez por eso aparece una extraña necesidad de cerrar asuntos pendientes, de imponerme un nuevo ritmo de lecturas y escrituras, de cuidar mi alimentación, de salir a caminar y volver a la senda del yoga y el Tai Chi.
Nada nuevo, en realidad. Las mismas reflexiones estacionales que se repiten un año tras otro.
Aunque al ser lunes y día uno, esta sensación de estar comenzando algo se multiplica y hace más intensa esta sensación de estar al comienzo de algo nuevo, de una nueva etapa...
Hablaremos a finales de mes....

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