martes, 30 de noviembre de 2010

Nociones de astronomía I: material básico.

Hace muchos años mi padre me preguntó qué regalo quería por haber aprobado sexto de EGB. Yo le dije que quería un telescopio y él me regaló un Amstrad CPC464. Os diré que el Amstrad no era un tipo de telescopio sino un ordenador doméstico que funcionaba con un programa llamado BASIC y que básicamente sólo servía para hacer listines telefónicos (recordad que no existían los teléfonos móviles) o juegos de tenis en los que la pelota que era una O mayúscula y las raquetas que eran dos eles. Después descubriríamos que con la entrada que tenía para el joistick y unas células fotovoltaicas podías hacer circuitos que te indicaban con un sonido cuando se abría una puerta o cuando se encendía una luz. La verdad es que no servía para mucho, pero nos gustaba averigüar si funcionaba o no. Otro día os contaré la triste historia del piano eléctrico.
Pues el ordenador en cuestión era algo así:
Si, lo que aparece en la parte derecha es un cassete en el que se metía la cinta del juegos y cuando en la pantalla aparecía Read error b tenías que volver a comenzar la carga, no sin antes limpiar con el dedito la cabeza lectora.
Pero os decía que en realidad lo que yo quería era un telescopio, y como mi padre nunca me volvió a preguntar qué quería de regalo pues tuve que esperar unos cuantos años antes de poder comprármelo. Y como si de una venganza se tratase decidí comprarme un buen telescopio. No uno de esos que se ven en las películas sino un telescopio caro al que se puede acoplar un motor para seguir las órbitas de los cuerpos celestes o incluso una cámara para obtener maravillosas fotografías del espacio exterior o de algún que otro OVNI.


Lamentablemente, las instrucciones estaban en alemán y mi aficción por la astronomía ya no era la misma que en mis años de EGB. Y ahora tengo un buen telescopio al que he sacado muy poco partido y un ordenador tremendamente arcaico con el que pasé horas y horas jugando y haciendo experimentos de domótica.
Pues bien, esta pequeña historia sirve para introducirnos en el maravilloso mundo de la astronomía. Y la primera lección nos enseña que no es necesario un gran telescopio para admirar las maravillas del universo. Básicamente, con un poco de curiosidad y algo de tiempo descubriremos que todo está en las estrellas y que muchas de las cosas que creemos propias y exclusivas de los seres humanos ya están presentes, desde hace millones de años, en ese inmenso teatro que es el firmamento.

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