Podría contaros que simplemente se trata de hacer un descanso para tomar impulso y que a partir de ahora todo irá sobre ruedas, que volverá la rutina de una entrada diaria, de fotos absurdas y de versos sueltos susurrados por el viento.
Podría explicaros que la vida es como atravesar una cordillera, a veces nos toca apretar los dientes subiendo por lugares escarpados y otras veces descendemos plácidamente por los verdes valles. Duras jornadas en soledad y algunos momentos de descanso en la amable compañía de los demás.
Pero al fin, quien soy yo para hablaros de la vida.
El mes de mayo ha pasado sin avances y sin sobresaltos. Huele a verano y a fiestas; a playas y verdes sendas acompañando a los ríos. Y quien querrá escribir con esta pereza que nos da el fin de curso y el fin de la primavera?
Y lo peor es haber leído dos o tres novelas de esas que te hacen descubrir de nuevo por qué amamos la Literatura (intentaré hablaros de ellas más adelante), y comprobar las distancia que existe entre lo que nosotros escribimos y lo que escriben los que realmente escriben. La historia de siempre, la certeza de que todo arte es cuestión de práctica, pero non tenemos ni ganas ni tiempo para practicar.
Días que pasan y días que vuelan. Y así, casi sin darnos cuenta vamos mediando la cuenta de este año en el que cambiamos de década. Pero eso será en el ecuador del verano y por ahora ni siquiera lo hemos empezado.





