domingo, 5 de marzo de 2023

Cajones

 


A veces la vida consiste en ir llenando cajones, intentar amueblar las habitaciones de nuestra exitencia de la mejor manera posible, teniendo en cuenta que las casas que nos toca habitar suelen ser muy diferentes y no en todas las vidas caben las mismas cosas. 

Hay cajones comunes y que son para cosas concretas y muy específicas. El cajón de los estudios, el siempre complicado cajón de la familia, el cajoncito para guardar los primeros enamoramientos y las cosas del querer. Después hay cajones que puedes decidir llenar o no, que vienen como de serie pero que son opcionales. Podemos decidir meter algo en el cajón de la maternidad, en el del compromiso con otra persona, en el de las movidas religiosas e incluso en el cajón del trabajo. Algunos incluso venimos equipados con un cajón gigante para ir metiendo nuestros miedos, dudas, complejos y otras taras mentales que vamos adquiriendo por el camino y que muchas veces creemos que son inevitables. 

Finalmente están los cajones indeterminados que no están reservados para nada concreto. Espacios vacíos en nuestro vivir cotidiano que podemos, y debemos, llenar de distintas cosas, dependiendo siempre de nuestros gustos y de nuestras preferencias. Y suelen ser estos los que más satisfacciones nos dan, y a veces también los que resultan más complicados de llenar. La ausencia de una etiqueta que nos diga si van los calcetines o las camisetas hace que sean cajones que siempre están medio revueltos, a veces comenzamos con una aficción y a mitad del camino nos cambiamos a otra, o un cajón no es suficiente para todo cuanto queremos hacer y tenemos que emplear dos, tres o todo un armario para eso que tanto nos satisface. 

Pero de lo que no cabe duda es de que debemos ir llenando los días, las partes de los días que nos queden libres, de aquellas cosas que nos aportan algo y nos hacen crecer. Casi cualquier cosa es válida, y nos sorprendería descubrir las peculiares joyas que todos guardamos en nuestros cajones. 





sábado, 4 de marzo de 2023

Lugares

 


Hay lugares que quedan marcados en nuestra memoria como lugares propios, sitios en los que una vez nos sentimos seguros, felices y plenos.

Debido a este envejecimiento continuo en el que estoy inmerso vuelvo a esos lugares cada vez con más frecuencia, y he descubierto que la mayoría de las veces eran espacios en los que estaba solo, o al menos mi recuerdo, 40 años después, es solitario. 

Un banco en el parque, el sendero por el que corriamos con nuestro perro, las luces del faro al otro lado de la ría. Imágenes que quedan en nuestro disco duro y que con el paso de los años van adquiriendo nuevos matices, colores de viejas flores. 

Y de pronto, un día cualquiera, regresan a nuestra mente en forma de recuerdos tiernos y agradables que casi podemos oler y sentir, pero que en unos segundos desaparecen como esa mariposilla esquiva que busca camuflarse entre las flores.

viernes, 3 de marzo de 2023

Tarde

 



Aquella tarde llegó tan tarde que se le hizo muy tarde para escribir el pequeño texto de cada tarde.

jueves, 2 de marzo de 2023

O gato lambón.

 


O gato Rodolfito tiña un ollo de cada cor, o fuciño bermello con bigotes só nun lado e unha orella para arriba e outra orella para abaixo. E por moi raro que soe, tamén tiña tres rabos e ademáis gustáballe moooooitísimo o chocolate.

Todos dos días, o gato Rodolfito pasaba as tardes polos parques infantís vixiando os bocadillos das nenos e dos nenos tamén. Tiña unha gran capacidade para descubrir os bocatas de nocilla ou os anacos de chocolate que caían ao chan, e cando descubría a algunha crianza despistada non o dubidaba nin un segundo. Ía achegándose moi zalamero e riquiño, facía un par de pinchacarneiros e cando o neno, ou nena tamén, se despistaba mirando para él botaba un rabo para un lado, outro rabo para outro e -ZAAAASSSSSS- dun brinco leváballe o bocata de chocolate.

Un día, o gato Rodolfito víu a unha nena regordeta papando o máis grande bocata de nocilla que vira nunca xamáis. Lambendo os fuciños foi achegándose a ela, e cando pensou que xa a tiña medio despistadas coas súas zalamerías - ZAAASSSSS- dun chimpo, e movendo os seus rabos lanzouse cara a nena coa intención de levarlle o bocadillo. 

Pero aquela nena estaba preparada e en cando víu que aquel gato tan curioso se lle botaba enriba apartouse para un lado e colleuno polo rabo.

-Vaia gato pillabán -díxolle mentres o metía nun saco- querías paparme o chocolate e agora do saco non hai quen te saque!

E levou a Rodolfito para a súa casa, con tal sorte que aquela nena vivía nun primeiro, xusto xustiño enriba dunha chocolatería. A aquel gato lambón non lle puido parecer mellor quedar a vivir naquela casa xa que cada noite marchaba pola ventana e metíase naquela chocolatería, e cada mañá regresaba co bandullo cheo e o fuciño, que ante era vermello, toco manchado de chocolate.  




miércoles, 1 de marzo de 2023

Soledades (III)

 



Arrancan a volar las viejas canciones de amor, 

colores de otras tardes, música ratonera que a veces nos hace sentir bien

regresan los olores de los mares y de las playas

noches dulces inventando sueños

recorriendo estrellados firmamentos de besos y caricias, 

tiernos abrazos enmarañado en tu cintura.

Vienen flores de otras primaveras,

melodías que algún día nos hicieron volar

vigores, ganas, entusiasmos que creíamos olvidados

y la extraña sensación de que todo está en su sitio.

Y aunque son buenos los recuerdos

y las antiguas sensaciones son agradables

habrá espacio también para las nuevas ilusiones y la alegría

que brota de sus ojos 

con las novedades que vienen con las brisas de estos días.  



martes, 28 de febrero de 2023

Febrero 2023 (Recapitulación II)

 


Febrero es más cortito, y aún así va teniendo mérito conseguir pasar otro mes con una entrada diaria. 

Y ya son dos!!

Hemos acabado algún relato que llevaba tiempo dando vueltas, hemos comenzado alguno nuevo y en medio algunas reflexiones sobre asuntos en los que tú seguramente también hayas pensado. Versos sueltos que surgen de la nada, como los amores repentinos o los idiotas dándote luces en la carretera.

No hay nada nuevo este mes, pero es muy agradable descubrir que lo he conseguido, que han pasado los días y cada uno ha tenido su pequeño escrito, su entrada. 

Febrero suele ser discreto y sin demasiadas novedades. Las listas las hacemos en enero (a veces empezamos en diciembre) y las anulaciones y aplazamientos de proyectos no suelen ser efectivas hasta marzo o abril. Normal que nos saliera bien. 

Y podría deciros, por ejemplo, que he vuelto a rescatar el primer borrador de esa novela que completé en el NaNoWrimo del 2020. Ni yo mismo recordaba haber participado en ese evento y ser capaz de escribir 50.000 palabras en 30 días, pero así fue. Y quien sabe... marzo suele ser un mes bastante vital para mi...

¿Os daré una sorpresa al final de mes?

Acompañadme un poco más y lo descubriremos, y no tengáis miedo a comentar lo que os parezca bien y lo que os parezca mal.

Es más, si estáis por ahí comentad algo, caramba, que parece que hable solo como cuando intentamos convencer al de la ESO que es mejor tener la libreta ordenada.





lunes, 27 de febrero de 2023

Casas vacías. Brenda Navarro

 



Crudeza.

Era inevitable, después de leer Ceniza en la boca tenía que leer la primera novela de Brenda Navarro: Casas vacías. Se trata de un relato en el que vuelve a tratarse el tema de la soledad y del desarraigo, de la necesidad de volcar nuestra existencia en otra persona. En esta ocasión se trata del enfermizo sentimiento de maternidad que une a dos mujeres y el vacío que sienten cuando se truncan sus expectativas.

La narración alterna entre las dos mujeres de tal manera que al principio llegamos a pensar que habrá algún artificio literario que hará que al final se trate de la misma persona. Las dos, al fin y al cabo, sufren a causa de su maternidad y acaban teniendo una vida poco funcional debido a un mismo acontecimiento.

Se trata, de nuevo, de duras experiencias narradas de una manera cruda y sin adornos. Brenda Navarro nos enfrenta a una realidad que en algunos momentos nos parece demasiado cruel y violenta, pero que sabemos que existe. Es más, tenemos la certeza de que las mujeres de Casas vacías pueden ser nuestras vecinas, pueden vivir en nuestro barrio y podemos estar a diario coincidiendo con ellas en el supermercado o en la cola de la panadería. En el fondo, solamente nosotras mismas conocemos los tormentos y demonios que llevamos dentro.

Personas rotas y sin esperanza, obsesionadas con un deseo irrealizable, consumidas por la culpa y la certeza de que su futuro no depende de ellas. Casi nada de lo que hagan servirá para alcanzar cierta tranquilidad; no hai un camino correcto, solamente calamidades y destinos aciagos que se cumplirán inesorablemente.

Y sin embargo, ya al final del libro, parece que todo puede arreglarse, que ambas mujeres seguirán con sus vidas ásperas y crueles, pero sin el trágico final que durante toda la novela creemos intuir. O tal vez no, tal vez todo está deteminado desde el mismo momento en el que vemos claro que ambas mujeres quieren lo que no pueden tener. Pues en realidad de lo que trata Casas vacías es de la terrible sensación de vacío que nos provoca no solamente las cosas y las personas que perdemos, sino también aqullo que sabemos que no podremos tener. La impotencia que sentimos al descubrir que el mundo entero conspira contra nosotros y trata de impedirnos por todos los medios que cumplamos nuestros deseos. Y muchas veces, cuanto más se oponen los demás más resistencia ofrecemos nosotros. Nos negamos a aceptar que las cosas tengan que ser así y acabamos cruzando la linea que separa la locura de la cordura. Acabamos siendo personas normales y corrientes, con una vida más o menos organizada y lógica en todos los aspectos de nuestra vida salvo en ese que nos obsesiona de tal modo que acaba siendo el centro de nuestra existencia, la razón última por la que seguimos viviendo y llenando nuestra cabeza de planes y proyectos que no podremos llevar a cabo y que hace que nos sintamos como casas vacías.