Llega el deshielo. Con el verano en el hemisferio norte se abren todas las rutas a través del Mar de Beaufort. Después de tantas semanas de soledad se agradece ver algún vestigio de vida humana. Tal vez algún navegante sin rumbo fijo, tal vez alguna viajera que ha oído rumores en algún puerto lejano y decide acercarse por pura curiosidad... Ignoro las razones por las que una persona se acerca a este solitario lugar, pero agradezco la visita y sólo espero que haya encontrado algo interesante y el viaje no haya sido en vano.
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