miércoles, 31 de marzo de 2010

Fantasmas

A las dos de la madrugada Hilario se presenta en mi habitación diciéndome que sentía una presencia, que estaba escuchando la radio cuando sintió una extraña sensación de frío y tuvo la certeza de que lo estaban observando. Debo decir que Hilario lleva tres días viviendo en mi casa porque su novia lo echó del piso. Y yo llevo tres noches sin dormir porque no estoy acostumbrado a esos espantosos ronquidos al otro lado del tabique. Mi desgracia es tener una habitación libre y vivir sólo. O esa comenzó a ser mi desgracia cuando dejé de vivir sólo y de tener una habitación libre. Lo primero que le digo es que la única presencia extraña que hay en casa es la suya, y que si tiene frío que ponga una manta más en la cama, pero ante su insistencia lo acompaño a la habitación y aparte del nauseabundo olor a pies que desprenden sus botas no percibo ningún fenómeno paranormal. Le digo que ha visto demasiadas películas y que probablemente ha tenido una pesadilla. Le indico en qué armario están las mantas y me vuelvo a mi habitación. Pero nada más meterme en cama comienzo a notar un frío extraño en la espalda y al intentar taparme un poco más escucho un susurro debajo de la cama y sin darme cuenta ya estaba en la habitación de Hilario diciéndole que había algo extraño en mi habitación. Socarronamente me dice que probablemente la presencia aprovechó para irse a mi habitación, que sin duda es más calentita que la suya y yo le hago notar que lo más probable es que el cambio sea debido a sus botas, y no al frío. Me interrogó con la mirada y comencé a comprender a su ex-novia. Y aunque no soy demasiado aprensivo debo decir que esta noche dormí en el sofá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario